logotipo

img_google
Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



Enlaces
Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Galgo
Acabo de tener una discusión en tono de broma con mis compañeros de trabajo. Todo a cuenta de los animales. Sí, a cuenta de los bichos. Tal vez sea un poco radical con esto del trato a los animales (no soy vegetariana, conste), pero en nuestra ultra moderna y cosmopolita y súper socializada sociedad –que habría que verlo; más bien soy de las que opinan que el problema de la civilización no es saber cuándo empezó sino cuándo empezará- me resulta chocante eso del mal trato animal.

Un familiar de uno de mis compañeros se ha comprado un bicho, forma de denominar a lo que parece ser una cobaya, que por lo visto no es especialmente bienvenido en la casa donde ahora vive. “Ah, qué pena, pero el bicho ya está aquí”, me lo imagino diciendo a los demás habitantes de la casa a modo de justificación. Así que ahora el pobre bicho andará pululando de un lado a otro hasta que encuentre su lugar en este mundo. Pese a que la conversación no iba conmigo, el estrecho espacio vital que compartimos me hizo decir:
- Y ¿por qué no se ha comprado un robot en una juguetería? -un tamagochi, tenía que haberle dicho.

Está claro que un exceso de responsabilidad te puede llevar a inmovilismo absoluto en cualquier aspecto vital. Lo tengo comprobado. Pero la irresponsabilidad te lleva, en este caso, al abandono del animal tarde o temprano. Me apuesto la mano.

Como Galgo. Y ¿quién es Galgo? Si sois un poco avezados, podréis haberos dado cuenta de que es un perro galgo. Sí, vale, pero ¿porqué demonios introduces a un perro galgo en medio de esta perorata? Es muy sencillo: Galgo es un lebrel blanquinegro que lleva unos tres meses viviendo en el barrio de mis padres. Es una monada de animal. Alto, de porte fino, con unos ojos que brillan como dos trozos de hulla, atlético y que ha debido de recibir una somanta de palos que posiblemente le haya causado un buen trauma. Galgo no se deja tocar por ningún humano (a quien más se acercado ha sido a mí, lloriqueando como un tontorrón porque no se atrevía a coger una galleta que le ofrecía).

Los vecinos se están encargando de alimentarlo. Yo lo intento “cazar” cada vez que voy al pueblo. He probado casi todo. Cada vez que voy mis estrategias se tornan más intrincadas. La próxima vez que por allí aparezca llevaré un rico paté con un dosis importante de tranquilizantes suministrada por el veterinario. ;)

Le bañaré, intentaré hacerle ver que no todos los humanos somos iguales -¡menos mal!-, pondré sus vacunas al día. Le daré todos mis mimos (compartidos, cómo no, con mi pelirrojo Floyd, la gata Tula y mis cuatro aladas requete gordetas y gritonas). Y le llevaré a Aldeba, la modesta protectora palentina, que se está encargando de buscarle una buena familia que lo quiera y cuide.

¿Por qué no te lo quedas tú?. Porque no puedo responsabilizarme de él. Porque si lo hiciera, acabaría siendo igual que el familiar de mi compañero de trabajo, igual que aquella señora que entró un día en la clínica veterinaria preguntando sin interés alguno dónde podría comprar un pájaro (espero que no lo haya comprado), como todas aquellas personas que este verano abandonarán el juguete roto -que come, respira, mea, caga y siente- que los Reyes Magos o Papá Noel trajeron a los niños estas pasadas navidades… Por eso.

PD. Por cierto, si alguien desea tener un galgo en su casa (cuando consiga capturarlo, claro), eso sí, bien cuidado, puede ponerse en contacto conmigo a través de missscalamity(arroba)yahoo(punto)es o a través de Aldeba o de cualquier asociación protectora de animales que, por suerte para los animalillos y por desgracia por lo que significa su existencia, las hay a patadas.
 
Comentario:
los animalitos son una gran responsabilidad y aunque me gusten soy consciente de que no puedo hacerme cargo de ellos.

Una vez conocí a alguien que solo quiso un perro para poder tirarse al que se lo regalaba. Le merecieron la pena esos pocos polvos al pobre animalito? me temo que no.

Un beso guapa
 
Comentario:
Mira tú por dónde, me gustaría verte en esas operaciones de busca y captura de Galgo... ya te imagino en plan Coyote persiguiendo al correcaminos ;-)

De mi relación con los animalillos y demás, mejor no hablo mucho. Los que he tenido han sido de forma colateral (vamos, que eran de mis compañeros de piso o de alguna de mis ex) y la relación nunca fue fácil. Bueno, en realidad lo de las plantas tampoco se me da bien! Me tengo que conformar con cuidar de la margarita de plástico que me regaló amanda hace un tiempo.

Que estáis todos muy quejicas! Yo, aunque no dé señales de vida durante meses, sigo ahí... leyendo vuestros blogs en el bloglines. O es que pensábais que os ibáis a librar de mí tan fácilmente?

Besote, Cal.
 
Comentario:
Ya sabes lo que pienso sobre el asunto; además, somos de los que predicamos con el ejemplo. Sólo desearte mucha suerte con tu operación de rescate. Canela, que es una coqueta y se está poniendo de un guapo subido total, se ofrece voluntaria para ayudarte a engatusar a Galgo. Un beso.
No