Falta de costumbre
Hace unos meses, cuando más o menos solía escribir dos o tres veces a la semana en esta bitácora, ponerme a soltar públicamente aquello que veía, aquello que me llamaba la atención o simplemente aquello que me apetecía contar era relativamente sencillo. Lo hacía y punto. Es más muchas veces cuando no podía hacerlo –bien porque estaba trabajando, bien porque no tenía lápiz y papel a mano- trataba de retener las ideas en mi cabeza para más tarde volcarlas en algún lado.
Pero ahora es otro cantar. Cuando pienso en escribir algo, se me antoja estúpida la idea y no lo hago. O bien cuando la idea es interesante pero no tengo posibilidad de materializarla, no lo hago y listo. Anoche mismo se me vino a la cabeza algo interesante con lo que barruntar estas páginas construidas con unos y ceros, mas simplemente dejé pasar la oportunidad (no hace mucho tiempo me habría levantado de la cama para al menos dejar una nota en el primer papel que cayese en mis manos para después seguir con la retahila).
(Creo que debería dejar de leer a Henry Miller.)
Pero ahora es otro cantar. Cuando pienso en escribir algo, se me antoja estúpida la idea y no lo hago. O bien cuando la idea es interesante pero no tengo posibilidad de materializarla, no lo hago y listo. Anoche mismo se me vino a la cabeza algo interesante con lo que barruntar estas páginas construidas con unos y ceros, mas simplemente dejé pasar la oportunidad (no hace mucho tiempo me habría levantado de la cama para al menos dejar una nota en el primer papel que cayese en mis manos para después seguir con la retahila).
(Creo que debería dejar de leer a Henry Miller.)
Comentario:
Hombre, Pau,cuánto tiempo (claro que yo también llevo un montón sin dar señales de vida por la blogosfera).
No sé porqué me figuraba yo que a ti Miller te gustaba... Es tan, tan, tan visceral, tan sexual, tan ad hoc (tan sexista; bueno, se lo perdonaremos por la época en la que escribió)... Estoy totalmente sumida en las lecturas del señor Miller -sólo había leído El Coloso de Marussi, por aquello de mi amor con Grecia, y algunos pasajes sueltos de los trópicos- pero, la verdad, me deprime un poquitín. Pero sólo un poquitín. :D
Un beso muy fuerte. C.
No sé porqué me figuraba yo que a ti Miller te gustaba... Es tan, tan, tan visceral, tan sexual, tan ad hoc (tan sexista; bueno, se lo perdonaremos por la época en la que escribió)... Estoy totalmente sumida en las lecturas del señor Miller -sólo había leído El Coloso de Marussi, por aquello de mi amor con Grecia, y algunos pasajes sueltos de los trópicos- pero, la verdad, me deprime un poquitín. Pero sólo un poquitín. :D
Un beso muy fuerte. C.
Comentario:
Ah....
Pero no se puede, Henry Miller es veneno puro.
Pero no se puede, Henry Miller es veneno puro.





