Lola
Lola es una bella canción de los Kinks. Lola es el nombre typical spanish, diminutivo de otro menos agraciado que el primero.
Lola era mi guitarra clásica española. Su nombre vino ya dado de fábrica: Admira Dolores. Precioso instumento de cedro y sapelly que sonaba igual que un coro de ángeles cantando.
Me la compró mi padre en una desaparecida tienda de fotografía que hacía las veces de distribuidor de instumentos musicales cuando tenía once años. Empecé a tocarla con una monja, encargada de las asignaturas musicales en el colegio, que me desanimó diciéndome que me dedicara a otra cosa. La hice caso. En vez de golpear las cuerdas con sosas canciones de misa me apliqué con los acordes y punteos de la música del momento.
Así estuve años hasta que empecé la Universidad. En primero de carrera me la llevé a la residencia, pero apenas practiqué unos días durante todo el semestre. Los días que me encapriché con un guitarrista místico que vivía en uno de los colegios mayores… Esos días…
El resto de años me acompañó de casa en casa, pero ya no salía de su funda. El año pasado se la regalé a mi mejor amigo, L, un excelente guitarrista, aunque él diga que no. Me daba pena ver a Lola abandonada en una esquina de mi habitación, sin ser acariciada.
Ayer, después de siete años sin tocar la guitarra, he echado de menos a Lola. La hubiera sacado de su funda, le habría puesto nuevas cuerdas, afinado y acariciando su puente con los diferentes acordes mientras las notas inundan el aire.
Lola era mi guitarra clásica española. Su nombre vino ya dado de fábrica: Admira Dolores. Precioso instumento de cedro y sapelly que sonaba igual que un coro de ángeles cantando.
Me la compró mi padre en una desaparecida tienda de fotografía que hacía las veces de distribuidor de instumentos musicales cuando tenía once años. Empecé a tocarla con una monja, encargada de las asignaturas musicales en el colegio, que me desanimó diciéndome que me dedicara a otra cosa. La hice caso. En vez de golpear las cuerdas con sosas canciones de misa me apliqué con los acordes y punteos de la música del momento.
Así estuve años hasta que empecé la Universidad. En primero de carrera me la llevé a la residencia, pero apenas practiqué unos días durante todo el semestre. Los días que me encapriché con un guitarrista místico que vivía en uno de los colegios mayores… Esos días…
El resto de años me acompañó de casa en casa, pero ya no salía de su funda. El año pasado se la regalé a mi mejor amigo, L, un excelente guitarrista, aunque él diga que no. Me daba pena ver a Lola abandonada en una esquina de mi habitación, sin ser acariciada.
Ayer, después de siete años sin tocar la guitarra, he echado de menos a Lola. La hubiera sacado de su funda, le habría puesto nuevas cuerdas, afinado y acariciando su puente con los diferentes acordes mientras las notas inundan el aire.
Comentario:
Vuelvo poco a poco Portorosa. :)
Espero que nos veamos cuando vengas por aquí, de verdad. Un beso para ti también. C.
Espero que nos veamos cuando vengas por aquí, de verdad. Un beso para ti también. C.
Comentario:
¡Cal, no sabía que habías vuelto!
Perdona. Pero ya me he puesto al día. Y volveré con asiduidad.
(Oye, que voy a estar ahí la última semana de febrero...)
Un beso enorme.
Perdona. Pero ya me he puesto al día. Y volveré con asiduidad.
(Oye, que voy a estar ahí la última semana de febrero...)
Un beso enorme.