Oooooooooooh
Vale, ahora estoy más tranquila y me conformo con un sonoro y tristón oh, pero si alguno de vosotros, por una remota casualidad, me hubiera llamado el sábado por la tarde noche un oh era lo más improbable que le hubiera dicho. Estaba de uñas. Cabreadísima.
Sacrifiqué un fin de semana junto a mi enano y mi mamá (bueno que aún no ha regresado a la Quinta de los Sustos) y subir a Gijón a una macro quedada para complacer un deseo que desde hacía tiempo tenía pensado en cumplir: ir a Pedraza (www.pedraza.net) para pasar allí el segundo sábado de Julio. Día en el que se celebra el –ahora sí- archiconocido Concierto de las Velas. La primera vez que fui, hace ya muchos años, casi no me enteré del concierto. Ni lo que tocaron ni qué compañía lo tocó. Es más ni me enteré y así pasó lo que pasó el sábado: que yo pensaba que las cosas eran en plan altruista…

Paquete y yo nos encaminamos con un sol de justicia rumbo a Segovia para llegar más tarde a la conocida villa de la Sierra de Guadarrama. Cremita de protección solar total, litros de agua, bocatas (después de lo de Hacienda y de las vacaciones que se acercan peligrosamente el horno no está para bollos), cámara de fotos y vestimenta elegante dispuestos a sentarnos un par de horas para escuchar a los Madrigalistas de Praga el Réquiem de Mozart (pieza adorada por mi desde que tengo uso de razón. Es lo que tiene tener unos padres melómanos). Yo estaba que me salía de alegría. Nunca he escuchado en directo dicha composición.
El primer problema se nos presentó con la carretera de circunvalación de Segovia. Hijos míos, hace seis años que no vivo en dicha ciudad así que desconocía por completo la calzada. Para coger la Nacional 110, acabamos en Bernuy de Porreros (momento de risas, ja,jas y demás… el pueblo se llama así, yo no me invento nada) e incluso un poco más allá porque yo seguía erre que erre que se iba por ahí. Y claro que hubiéramos llegado. Eso sí, dando un rodeo de 45 kilómetros. Hala vuelta a Segovia para reencontrarnos con la nacional.
Llegamos a Pedraza y, coño, aquello era un sinsentido, la debacle, la hecatombe. Era como que no existiese otro lugar en el mundo salvo el pueblito en cuestión. Yo estaba horrorizada. Nunca me han gustado las aglomeraciones. Es que ¡habían hasta autobuses de Cádiz y demás sitios periféricos de la península ibérica! (Amaltea, hija, no tengo nada en contra de los gaditanos, eh, es que me llamó la atención que vinieran de tan lejos). Era un ir y venir de gente horroroso. Como que estuvieses en el Carrefour un sábado por la mañana pero a precios de boutique de delicatessen. Qué horror. Y que conste que yo estoy totalmente de acuerdo con que la cultura ha de llegar a todos.
Tuvimos que aparcar en un descampado a tomar por el saco de las murallas y la velas. Y yo con tacones. A medida que nos íbamos acercando a la fortificación medieval iban apareciendo velitas y carteles invitándonos al encendido de velas colectivo. Al principio me gustó la idea. Luego, después de lo que a continuación viene, vamos, vamos…
Entramos a ver al antigua cárcel. Un edificio bien curioso que merece la pena visitar. Está justo encima de la única entrada que tiene el pueblo y actualmente está limpio y restaurado. Muy cuco para ser una cárcel. Conserva las celdas de madera originales del siglo XVII (claustrofóbicas a más no poder) y una piedra de chimenea con un león labrado que, francamente, fue lo que más me gustó. Cuando salimos de la mini visita, me entró la sensación de haber sido estafada. ¿2,50 € por una visita de 15 minutos? Venga ya.
Fuimos corriendo hacia el castillo para poder visitarlo. Yo no lo conocía por dentro. Y me quedé sin conocerlo. Cuatro euros costaba la entrada. Tócate los pies. Y había una cola… Ni en el Museo del Vaticano. Paquete y yo optamos por irnos a ver el pueblo y pillar sitio para escuchar a mi Mozart. Foto por allí, foto por allá y fuera.
Pero, oh sorpresa, que el concierto no era gratis, que había que pagar una cantidad que, sinceramente, prefiero desembolsarla para ver cualquier Ópera en el Real… Y lo peor de todo es que la plaza porticada estaba cerrada al público (lógico por otra parte).
En fin, que me agarré un puteo de los morrocotudos. Me empecé a cabrear y puse pucheros y, nada, ni velitas, ni nada. Antes de que anocheciese de verdad paquete y yo estábamos comiéndonos nuestros bocatas de jamón (eso sí, de pata negra que una tiene cierta clase :PPPP) cerca del Santuario de la Fuencisla en Segovia (uno de mis sitios preferidos de la ciudad).
Besitos más que nunca calamitosos. Calamity.
PD: la foto es de Paquete. Yo no tiré ni un carrete gracias al cabreo considerable que me pillé.
Sacrifiqué un fin de semana junto a mi enano y mi mamá (bueno que aún no ha regresado a la Quinta de los Sustos) y subir a Gijón a una macro quedada para complacer un deseo que desde hacía tiempo tenía pensado en cumplir: ir a Pedraza (www.pedraza.net) para pasar allí el segundo sábado de Julio. Día en el que se celebra el –ahora sí- archiconocido Concierto de las Velas. La primera vez que fui, hace ya muchos años, casi no me enteré del concierto. Ni lo que tocaron ni qué compañía lo tocó. Es más ni me enteré y así pasó lo que pasó el sábado: que yo pensaba que las cosas eran en plan altruista…

Paquete y yo nos encaminamos con un sol de justicia rumbo a Segovia para llegar más tarde a la conocida villa de la Sierra de Guadarrama. Cremita de protección solar total, litros de agua, bocatas (después de lo de Hacienda y de las vacaciones que se acercan peligrosamente el horno no está para bollos), cámara de fotos y vestimenta elegante dispuestos a sentarnos un par de horas para escuchar a los Madrigalistas de Praga el Réquiem de Mozart (pieza adorada por mi desde que tengo uso de razón. Es lo que tiene tener unos padres melómanos). Yo estaba que me salía de alegría. Nunca he escuchado en directo dicha composición.
El primer problema se nos presentó con la carretera de circunvalación de Segovia. Hijos míos, hace seis años que no vivo en dicha ciudad así que desconocía por completo la calzada. Para coger la Nacional 110, acabamos en Bernuy de Porreros (momento de risas, ja,jas y demás… el pueblo se llama así, yo no me invento nada) e incluso un poco más allá porque yo seguía erre que erre que se iba por ahí. Y claro que hubiéramos llegado. Eso sí, dando un rodeo de 45 kilómetros. Hala vuelta a Segovia para reencontrarnos con la nacional.
Llegamos a Pedraza y, coño, aquello era un sinsentido, la debacle, la hecatombe. Era como que no existiese otro lugar en el mundo salvo el pueblito en cuestión. Yo estaba horrorizada. Nunca me han gustado las aglomeraciones. Es que ¡habían hasta autobuses de Cádiz y demás sitios periféricos de la península ibérica! (Amaltea, hija, no tengo nada en contra de los gaditanos, eh, es que me llamó la atención que vinieran de tan lejos). Era un ir y venir de gente horroroso. Como que estuvieses en el Carrefour un sábado por la mañana pero a precios de boutique de delicatessen. Qué horror. Y que conste que yo estoy totalmente de acuerdo con que la cultura ha de llegar a todos.
Tuvimos que aparcar en un descampado a tomar por el saco de las murallas y la velas. Y yo con tacones. A medida que nos íbamos acercando a la fortificación medieval iban apareciendo velitas y carteles invitándonos al encendido de velas colectivo. Al principio me gustó la idea. Luego, después de lo que a continuación viene, vamos, vamos…
Entramos a ver al antigua cárcel. Un edificio bien curioso que merece la pena visitar. Está justo encima de la única entrada que tiene el pueblo y actualmente está limpio y restaurado. Muy cuco para ser una cárcel. Conserva las celdas de madera originales del siglo XVII (claustrofóbicas a más no poder) y una piedra de chimenea con un león labrado que, francamente, fue lo que más me gustó. Cuando salimos de la mini visita, me entró la sensación de haber sido estafada. ¿2,50 € por una visita de 15 minutos? Venga ya.
Fuimos corriendo hacia el castillo para poder visitarlo. Yo no lo conocía por dentro. Y me quedé sin conocerlo. Cuatro euros costaba la entrada. Tócate los pies. Y había una cola… Ni en el Museo del Vaticano. Paquete y yo optamos por irnos a ver el pueblo y pillar sitio para escuchar a mi Mozart. Foto por allí, foto por allá y fuera.
Pero, oh sorpresa, que el concierto no era gratis, que había que pagar una cantidad que, sinceramente, prefiero desembolsarla para ver cualquier Ópera en el Real… Y lo peor de todo es que la plaza porticada estaba cerrada al público (lógico por otra parte).
En fin, que me agarré un puteo de los morrocotudos. Me empecé a cabrear y puse pucheros y, nada, ni velitas, ni nada. Antes de que anocheciese de verdad paquete y yo estábamos comiéndonos nuestros bocatas de jamón (eso sí, de pata negra que una tiene cierta clase :PPPP) cerca del Santuario de la Fuencisla en Segovia (uno de mis sitios preferidos de la ciudad).
Besitos más que nunca calamitosos. Calamity.
PD: la foto es de Paquete. Yo no tiré ni un carrete gracias al cabreo considerable que me pillé.
Comentario:
Consuélate, Cal. Días de chasco como ese llevan a apreciar otros en los que todo sale mejor de lo que esperabas. Es la eterna ley de la compensación.
¿Ya que los bocatas de jamón pata negra estaban de muessste mosstal?
Un besazo, Miss.
¿Ya que los bocatas de jamón pata negra estaban de muessste mosstal?
Un besazo, Miss.
Comentario:
Pusieron la tarde del viernes algo de las velas en directo, pero no se veia mucha gente. Uno se hace la idea de una cosa y se lleva un chasco. De todas formas habrá que ir en epocas menos florecientes de personal auque no haya concierto de cirios.
Un beso Misss.
Un beso Misss.
Comentario:
ZÄPP: por supuestísimo. Te escribo si no es hoy mañana, ando atareadilla.
NICO: claro que sí. Estoy solita que mi paquete se ha ido para su tierra allá en Deustchland... Te llamo esta tarde-noche (tengo que pasarme por una embajada para sacarme un visado que me voy de vacaciones yaaaaaaaa). Vale, que te llamo.
NICO: claro que sí. Estoy solita que mi paquete se ha ido para su tierra allá en Deustchland... Te llamo esta tarde-noche (tengo que pasarme por una embajada para sacarme un visado que me voy de vacaciones yaaaaaaaa). Vale, que te llamo.
Comentario:
cal, que tal si kedamos el jueves y nos tomamos unas cervecitas por la tarde???
Comentario:
A ver mi amol que ya empiezo a darme rulos por estos lares. Hay que organizarle a Gilda una fiesta o algo asi
Comentario:
ROSIS: hija yo ahora me río a mandíbula batiente, pero el sábado estaba con una malas pulgas... Me voy para tu blog ahora que puedo a ver qué te cuentas.
AMALTEA: ay, ilusión que me hace, corazón. Ya te he dejado un mega comentario en tu blog. Si es que me emociono y no tengo término medio. Ay, ay, ay.
AMALTEA: ay, ilusión que me hace, corazón. Ya te he dejado un mega comentario en tu blog. Si es que me emociono y no tengo término medio. Ay, ay, ay.
Comentario:
chavala! sabes? colecciono barbies como la de tu escritorio a ver si les saco una foto y te las enseño! valen una pastaaaaaaaaa!!!
muakas!
muakas!
Comentario:
Ais siento el chasco, pero lo cuentas mu gracioso!!!
Besos!
Besos!
Comentario:
BREEEEEEEEEEEEEEEE: que se me había pasado tu comentario, coño. Si es que ir deprisa no es bueno, no es bueno para nada. Lo del Concierto de las Velas, pues nada, métete en la página web de Pedraza y ahí viene. Y si no ya te enseñaré yo las fotos. Oyessss, que lo de la frase de el chiguito para ti no vale que veraneas por mi pueblo, que lo sé yo muy requetebien. Un besote guapa.
Hale, ahora sí que sí me voy a comer.
Hale, ahora sí que sí me voy a comer.
Comentario:
A ver, antes de comer, unas respuestucas:
G: pues bienvenido/a a esta cuadra que es la de todos los que os pasáis por aquí. Ahora había que pagar 50 euros por el del día 2 de julio (La Chamber Orchestra de Londres, hum, interesante) y 45 euros por el del día que fui yo. Reconozco que no es especialmente caro debido a la calidad de los músicos, pero, que no, que me niego. Que la música sinfónica/clásica se tiene que escuchar de otra manera, leche. La primera vez que fui no había casi nadie. Fue en petit comité casi todo. Estuvo bien, pero como yo era "más joven" como que me distraía con otras cosas y no me enteré mucho.
AMAYA: calla, calla, que cuanto más lo pienso, más rabia me da. Si ya lo digo yo que te arrepientes más de las cosas que no haces que de las que haces. Ay, qué boba he sido.
WOLFFO: y tanto. Me puse roja de rabia.
AMALTEA: gracias bonita, se lo diré a Paquete que es el autor. Por cierto, ya te he enviado mi cutre escritorio.
NiCo: ¿conoces Segovia? Buah, cuando yo vivía ahí la odiaba-amaba. Ahora la amo, la añoro. Fueron buenos años y sí, la Fuencisla (el día que celebran la virgen de la Fuencisla es mi cumpleaños, hale, a pensar) me trae muy buenos recuerdos. Ahora no se puede pasar porque se derrumbó parte de la montaña y casi se carga a todas las monjitas del convento. Pobres, ellas ahí enclaustradas toda la vida y para una vez que salen llenas de polvo y escombros. Lo de Xixón, pues eso, que me voy a echar a llorar pero de veras.
ARARAT: tú fuiste, canalla (cariñosamente dicho), el que refrescó mi memoria con lo del concierto, que lo ví en tu blog, se lo comenté a mi churri, y allí que nos fuimos como dos ovejas. Me alegro que a ti te gustara la experiencia... A mi esta vez, pues no mucho, la verdad.
DIVINA GILDA: es un chasco, pero para chasco lo de tus ex jefes. Menuda pandilla de apestados. Ahora te llamo corazón.
MOT: ufffffff, qué sorpresón me has dado. Me figuré que estarías ocupado. Yo también he estado diez o doce días a tope. Un plazo mal planeado me trastocó todo el día. Ni blog, ni leer vuestros blogs, ni nada de nada. Sólo dormir y currar. Un asco, en serio. Me alegro que me leas. Yo también te leo, siempre. Ya sabes que me gusta mucho cómo escribes. Y lo del concierto, hijo mío, cuando quieras. Vamos que por aquí hay más de uno y de dos y de tres que tenemos unas ganas tremendas de conocerte. Oye, me investigaré mañana tu blog enterito (con lo que escribes me llevará gran parte de tiempo leer todos tus primeros escritos) y buscaré ese -seguro- sorprendente relato.
Besines para todos que la menda se va a papear un poco (¿en Madrid se dice papear a comer? Es que en mi pueblo sí. He encontrado un link con palabrejos que usamos en mi pueblo buenísimo. Ya os lo diré que os vais a partir de risa. Un adelanto, a ver quién es el guapo -que no es del norte de Palencia- que descifra lo siguiente: "el chiguito se escolingaba por el arambol"). Pues eso. Cal. ;)))))))
G: pues bienvenido/a a esta cuadra que es la de todos los que os pasáis por aquí. Ahora había que pagar 50 euros por el del día 2 de julio (La Chamber Orchestra de Londres, hum, interesante) y 45 euros por el del día que fui yo. Reconozco que no es especialmente caro debido a la calidad de los músicos, pero, que no, que me niego. Que la música sinfónica/clásica se tiene que escuchar de otra manera, leche. La primera vez que fui no había casi nadie. Fue en petit comité casi todo. Estuvo bien, pero como yo era "más joven" como que me distraía con otras cosas y no me enteré mucho.
AMAYA: calla, calla, que cuanto más lo pienso, más rabia me da. Si ya lo digo yo que te arrepientes más de las cosas que no haces que de las que haces. Ay, qué boba he sido.
WOLFFO: y tanto. Me puse roja de rabia.
AMALTEA: gracias bonita, se lo diré a Paquete que es el autor. Por cierto, ya te he enviado mi cutre escritorio.
NiCo: ¿conoces Segovia? Buah, cuando yo vivía ahí la odiaba-amaba. Ahora la amo, la añoro. Fueron buenos años y sí, la Fuencisla (el día que celebran la virgen de la Fuencisla es mi cumpleaños, hale, a pensar) me trae muy buenos recuerdos. Ahora no se puede pasar porque se derrumbó parte de la montaña y casi se carga a todas las monjitas del convento. Pobres, ellas ahí enclaustradas toda la vida y para una vez que salen llenas de polvo y escombros. Lo de Xixón, pues eso, que me voy a echar a llorar pero de veras.
ARARAT: tú fuiste, canalla (cariñosamente dicho), el que refrescó mi memoria con lo del concierto, que lo ví en tu blog, se lo comenté a mi churri, y allí que nos fuimos como dos ovejas. Me alegro que a ti te gustara la experiencia... A mi esta vez, pues no mucho, la verdad.
DIVINA GILDA: es un chasco, pero para chasco lo de tus ex jefes. Menuda pandilla de apestados. Ahora te llamo corazón.
MOT: ufffffff, qué sorpresón me has dado. Me figuré que estarías ocupado. Yo también he estado diez o doce días a tope. Un plazo mal planeado me trastocó todo el día. Ni blog, ni leer vuestros blogs, ni nada de nada. Sólo dormir y currar. Un asco, en serio. Me alegro que me leas. Yo también te leo, siempre. Ya sabes que me gusta mucho cómo escribes. Y lo del concierto, hijo mío, cuando quieras. Vamos que por aquí hay más de uno y de dos y de tres que tenemos unas ganas tremendas de conocerte. Oye, me investigaré mañana tu blog enterito (con lo que escribes me llevará gran parte de tiempo leer todos tus primeros escritos) y buscaré ese -seguro- sorprendente relato.
Besines para todos que la menda se va a papear un poco (¿en Madrid se dice papear a comer? Es que en mi pueblo sí. He encontrado un link con palabrejos que usamos en mi pueblo buenísimo. Ya os lo diré que os vais a partir de risa. Un adelanto, a ver quién es el guapo -que no es del norte de Palencia- que descifra lo siguiente: "el chiguito se escolingaba por el arambol"). Pues eso. Cal. ;)))))))
Comentario:
Qué calamidad, Cal!!!!!!
Bueno, te debo este comentario desde hace tiempo... Sepa uste que la he estado leyendo estas semanas, pero el tiempo no me ha dado para sentarme como quiero sentarme a escribirte.
Leí tu gusto musical y tu pasión conciertera. A lo que añadiría un "buscamos un concierto un día y nos vamos a pegar botes tú y yo encerrados en una burbuja de guitarras y percusiones, que hace tiempo no me doy un homenaje".
Leí la serie: de cuando las cosas más fáciles se complican y la adopción se desarrolla y se normaliza poco a poco. Me hiciste recordar un relato que escribí hace al menos seis años acerca del matrimonio gay, un cuento en la que un chico fuerte se enamora de un chico débil. El fuerte lucha por sus derechos con rabia, aunque él no quiere casarse, pero lucha por el derecho de su pareja, el débil, que quiero tener un hijo y dejar de sentirse una oveja negra. ¿Sabes? Ese relato tenía dos finales. En uno las cosas cambiaban. En el otro no. Me alegro de que la realidad haya resuelto el final y las cosas estén cambiando. Me encantó la serie, Cal, tenía que decírtelo.
Y aunque leí algo más, me centro en lo que dices hoy: qué calamidad, hija, eso de convertir un acto en evento y quitarle la magia. Minoría creciendo y convirtiéndose en mayoría. Que todo el mundo tiene derecho, es verdad, pero también es verdad que ya no se distingue entre las ganas auténticas de hacer algo y la corriente que te empuja a hacer algo porque lo hace más gente. Y claro, lo peor: cuando se le pone precio...Una calamidad...
Bueno, sé que quería decirte algo más pero no me acuerdo. Ya vendré a dejar mensaje si eso. Pero el beso no se me olvida:
MUaaaaaaaaaaaaaakkkkk.
Bueno, te debo este comentario desde hace tiempo... Sepa uste que la he estado leyendo estas semanas, pero el tiempo no me ha dado para sentarme como quiero sentarme a escribirte.
Leí tu gusto musical y tu pasión conciertera. A lo que añadiría un "buscamos un concierto un día y nos vamos a pegar botes tú y yo encerrados en una burbuja de guitarras y percusiones, que hace tiempo no me doy un homenaje".
Leí la serie: de cuando las cosas más fáciles se complican y la adopción se desarrolla y se normaliza poco a poco. Me hiciste recordar un relato que escribí hace al menos seis años acerca del matrimonio gay, un cuento en la que un chico fuerte se enamora de un chico débil. El fuerte lucha por sus derechos con rabia, aunque él no quiere casarse, pero lucha por el derecho de su pareja, el débil, que quiero tener un hijo y dejar de sentirse una oveja negra. ¿Sabes? Ese relato tenía dos finales. En uno las cosas cambiaban. En el otro no. Me alegro de que la realidad haya resuelto el final y las cosas estén cambiando. Me encantó la serie, Cal, tenía que decírtelo.
Y aunque leí algo más, me centro en lo que dices hoy: qué calamidad, hija, eso de convertir un acto en evento y quitarle la magia. Minoría creciendo y convirtiéndose en mayoría. Que todo el mundo tiene derecho, es verdad, pero también es verdad que ya no se distingue entre las ganas auténticas de hacer algo y la corriente que te empuja a hacer algo porque lo hace más gente. Y claro, lo peor: cuando se le pone precio...Una calamidad...
Bueno, sé que quería decirte algo más pero no me acuerdo. Ya vendré a dejar mensaje si eso. Pero el beso no se me olvida:
MUaaaaaaaaaaaaaakkkkk.
Comentario:
ufff! pues mira que yo he tenido ganas de ir!! casi que me lo pienso si hay semejante multitud y peaje por ello!!... esos chascos son apestosos...bufff no veas como lo siento
Comentario:
La última vez que fui fue hace un par de años y no estaba tan masificado.
Pedraza es un pueblo precioso.
Besos
Pedraza es un pueblo precioso.
Besos
Comentario:
lo corroboro, el pueblo de llama bernuy de porreros.
hace un año estuve ahí porque es el pueblo de un amigo y eeran las fiestas.
jajajaj, yo tb me kedé alelao con el nombre del pueblo.
qué bonita la fuencisla.
pos sí. tenías que haber subido a xixón. fue genial. ya te contaremos.
un besoooooooo
hace un año estuve ahí porque es el pueblo de un amigo y eeran las fiestas.
jajajaj, yo tb me kedé alelao con el nombre del pueblo.
qué bonita la fuencisla.
pos sí. tenías que haber subido a xixón. fue genial. ya te contaremos.
un besoooooooo
Comentario:
k bonita foto...
la dire pa la foto esta larositadeamaltea@hotmail.com :D
la dire pa la foto esta larositadeamaltea@hotmail.com :D
Comentario:
k bonita foto...
la dire pa la foto esta larositadeamaltea@hotmail.com :D
la dire pa la foto esta larositadeamaltea@hotmail.com :D
Comentario:
Jajaja las multitudes es lo que tiene :p
No conocia nada de eso del concierto de las velas... :'(
Besitos
No conocia nada de eso del concierto de las velas... :'(
Besitos
Comentario:
jo...
la verdad es que esos chascos, son asquerosos.
Besos, wapa.
la verdad es que esos chascos, son asquerosos.
Besos, wapa.
Comentario:
Jo, pues te podías haber subido a Gijón, lo pasamos de miedo.
Besitos
Besitos
Comentario:
Hace unos años fui, pagando religiosamente los ¿40 euros? o así de entonces. La aglomeración fue como tú la cuentas. El concierto estuvo bien, pero francamente, las sillas eran de terraza cutre y tampoco es que el sonido fuera muy bueno. Para mí fue una decepción. Creo que Pedraza está mejor en invierno, sin gente (difícil) y sin velas. También creo que la gallina de los huevos de oro se acabará... porque la gente está un poco harta y el concierto ha perdido el encanto.