Ambiciones
Soy ambiciosa, lo reconozco (no encuentro que esto sea un fallo). Tampoco soy de ese tipo de personas que harían cualquier cosa por llegar a lo más alto. No. Prefiero no tener que dejar "cadáveres" tras de mi ascenso al cénit de la pirámide (no os confundáis: por ahora continuo en el subsuelo sino en los sótanos). Lo que realmente me gustaría es poder llegar allí arriba por méritos propios, por el reconocimiento de terceros de mi valía para ciertas cosas. Por, llamémoslo así, la consecución efectiva de los objetivos pautados y la inteligencia -capacidad de adaptación al medio- (¡toma!).
Pero en este mundo en el que vivimos me da a mí en la nariz que esta metodología de trabajo no funciona. No, no. Yo, que vivo de y en la publicidad, todavía no soy consciente de que tu valor real no existe mientras no te "publicites". Ya puedes ser el más zote del lugar que, como sepas venderte (y saber a quien venderte, no sea que pilles con alguien inteligente), llegarás todo lo alto que una estrecha mente pueda imaginar. Por contra, la persona en cuestión puede tener un potencial de la hostia que, como no lo grite a los cuatro vientos, será difícil que los de su alrededor -los de arriba, los que se tienen que dar cuenta- se percaten de dicho potencial.
Pensaréis que soy una engreída, tal vez lo sea, pero de nuevo me siento ninguneada en la empresa a la que dedico unas doce horas diarias de mi vida. La primera vez fue cuando se marchó mi jefe directo y nadie me dijo absolutamente nada. Todo el mundo lo sabía -hasta la chica de la limpieza-, incluso yo lo sabía, pero a diferencia del resto de la plantilla (seis personas en aquellos entonces), mis informaciones venían de comentarios escuchados en los pasillos y averiguaciones propias a diferencia del resto que había recibido una "comunicación oficial".
En aquella ocasión la excusa fue las vacaciones de verano, lo difícil que era para coincidir, etcétera, etcétera, etcétera. Una sarta de imbecilidades que no se la cree ni el tato y que desembocaron en una desacertada apreciación hacia mi persona ("nos hemos estado planteando si echarte o no, pero preferimos que, si alguien no esta a gusto aquí, nos lo diga y nosotros le arreglamos los papeles". Textual. Yo hasta aquel momento estaba muy bien.) que originó una depre con baja de cuatro meses incluida.
Pero no sé cuál va a ser la excusa ahora... Sobre todo después de tener una charla con mis superiores en la cual, ahora sí, me apreciaban mucho como profesional, conocía mejor a los clientes que la gente nueva (de algo habrán servido casi tres años en la plantilla, ¿no?) y demás verborrea corporativista. Resumiendo: soy la tercera en antigüedad en plantilla, se me supone un conocimiento de la clientela y una gran profesional, peeeero, cuando se marcha el jefe de tráfico/estudio, dejan la organización en manos de una persona que, pese a estar suficientemente preparada a nivel técnico, sólo lleva siete meses aquí.
No sé qué pensar, la verdad. Ni como reaccionar ante esto. ¿Digo algo? ¿Dejo que se olvide el tema y aquí paz y mañana gloria? ¿Me voy buscando nuevo curro? Bueno, esto ya lo tenía pensado... Sólo tengo que hacerme un portfolio nuevo, currículo nuevo, web nueva... Uff.
Pero en este mundo en el que vivimos me da a mí en la nariz que esta metodología de trabajo no funciona. No, no. Yo, que vivo de y en la publicidad, todavía no soy consciente de que tu valor real no existe mientras no te "publicites". Ya puedes ser el más zote del lugar que, como sepas venderte (y saber a quien venderte, no sea que pilles con alguien inteligente), llegarás todo lo alto que una estrecha mente pueda imaginar. Por contra, la persona en cuestión puede tener un potencial de la hostia que, como no lo grite a los cuatro vientos, será difícil que los de su alrededor -los de arriba, los que se tienen que dar cuenta- se percaten de dicho potencial.
Pensaréis que soy una engreída, tal vez lo sea, pero de nuevo me siento ninguneada en la empresa a la que dedico unas doce horas diarias de mi vida. La primera vez fue cuando se marchó mi jefe directo y nadie me dijo absolutamente nada. Todo el mundo lo sabía -hasta la chica de la limpieza-, incluso yo lo sabía, pero a diferencia del resto de la plantilla (seis personas en aquellos entonces), mis informaciones venían de comentarios escuchados en los pasillos y averiguaciones propias a diferencia del resto que había recibido una "comunicación oficial".
En aquella ocasión la excusa fue las vacaciones de verano, lo difícil que era para coincidir, etcétera, etcétera, etcétera. Una sarta de imbecilidades que no se la cree ni el tato y que desembocaron en una desacertada apreciación hacia mi persona ("nos hemos estado planteando si echarte o no, pero preferimos que, si alguien no esta a gusto aquí, nos lo diga y nosotros le arreglamos los papeles". Textual. Yo hasta aquel momento estaba muy bien.) que originó una depre con baja de cuatro meses incluida.
Pero no sé cuál va a ser la excusa ahora... Sobre todo después de tener una charla con mis superiores en la cual, ahora sí, me apreciaban mucho como profesional, conocía mejor a los clientes que la gente nueva (de algo habrán servido casi tres años en la plantilla, ¿no?) y demás verborrea corporativista. Resumiendo: soy la tercera en antigüedad en plantilla, se me supone un conocimiento de la clientela y una gran profesional, peeeero, cuando se marcha el jefe de tráfico/estudio, dejan la organización en manos de una persona que, pese a estar suficientemente preparada a nivel técnico, sólo lleva siete meses aquí.
No sé qué pensar, la verdad. Ni como reaccionar ante esto. ¿Digo algo? ¿Dejo que se olvide el tema y aquí paz y mañana gloria? ¿Me voy buscando nuevo curro? Bueno, esto ya lo tenía pensado... Sólo tengo que hacerme un portfolio nuevo, currículo nuevo, web nueva... Uff.
Comentario:
Supongo que nadie pondrá en duda mi valía mientras yo se lo permita o no. Quiero decir que si la mayoría del tiempo ni yo misma me creo que valgo para algo, es lógico que transmita esta sensación a los demás. ;)
Así no llegaré nunca a ningún lado, supongo. Pero tomo nota. Como alguien me rechiste, ¡zas!, te lo mando. :D
El calor por aquí, uff, vaya días que hemos tenido. Eso sí, algo algo algo ha bajado pero, vamos, la neurona asfixiada y sin poder trabajar. Horrore.
Besote, guapa.
Cal.
Así no llegaré nunca a ningún lado, supongo. Pero tomo nota. Como alguien me rechiste, ¡zas!, te lo mando. :D
El calor por aquí, uff, vaya días que hemos tenido. Eso sí, algo algo algo ha bajado pero, vamos, la neurona asfixiada y sin poder trabajar. Horrore.
Besote, guapa.
Cal.
Comentario:
Pues yo voy a faltarme, pero es por quitarle leña al fuego y porque se me sale lo de la "ambición rubia" desde que leí el post por primera vez y... ¡no! ¿qué haces con el bate de Beisbol? ¡¡Cal!! ¡¡¡¡NOOOOOOO!!!! en la cabeza no, que estoy....
... acalorada, ozú, qué caloh que hace por Castellón :-D ¿cómo lo llevas tú? :-)
Un beso, reina. Al próximo que ponga en duda tu valía, me lo mandas... el bate de beisbol, si eso, me lo haces llegar por UPS ;-) :-*
... acalorada, ozú, qué caloh que hace por Castellón :-D ¿cómo lo llevas tú? :-)
Un beso, reina. Al próximo que ponga en duda tu valía, me lo mandas... el bate de beisbol, si eso, me lo haces llegar por UPS ;-) :-*
Comentario:
Gracias, chicos. A los dos.
Nuevos retos para este año que ya empieza a finalizarse...
Besos.
Nuevos retos para este año que ya empieza a finalizarse...
Besos.
Comentario:
Cariño!! que es eso de que no te aprecian como deben?? ellos se lo pierden guapa, tu vales mucho que lo sé yo. Como has dicho ponte las pilas cuando vuelvas de vacas y a comerte el mundo!!
A ver si quedamos reina que hace siglos ya...
Un besazo
A ver si quedamos reina que hace siglos ya...
Un besazo
Comentario:
Pues ese es uno de tus principales retos a resolver. Si tú trabajo es bueno (estoy seguro de ello), debes reivindicarlo, pues nadie lo hará por ti, ni mucho menos los jefes, cuyo nivel medio en lo que respecta a gestión de personas es, en nuestro país, deplorable. Así nos va. Valor y al toro, ya me contarás. Un beso muy grande, artista.
(Segunda vez que escribo este comentario... puñetero ya.com)
(Segunda vez que escribo este comentario... puñetero ya.com)
Comentario:
¡Muchas gracias Rythmduel!
Si tú supieras lo que me cuesta hablar (a mí, que no me cayo ni debajo del agua) con los "superiores"... Es un miedo acerval que no soy capaz de quitarme de encima, bueno, poco a poco, como todo. Con decirte que ¡nunca he pedido un aumento de sueldo! :O
Cuando regrese de vacaciones, el 15 de Septiembre, haré algo al respecto. O por lo menos lo intentaré.
Un beso muy, muy fuerte.
Cal.
Si tú supieras lo que me cuesta hablar (a mí, que no me cayo ni debajo del agua) con los "superiores"... Es un miedo acerval que no soy capaz de quitarme de encima, bueno, poco a poco, como todo. Con decirte que ¡nunca he pedido un aumento de sueldo! :O
Cuando regrese de vacaciones, el 15 de Septiembre, haré algo al respecto. O por lo menos lo intentaré.
Un beso muy, muy fuerte.
Cal.
Comentario:
Consejo de alguien que lleva un poco más de tiempo que tu avanzando por la compleja selva laboral: debes plantear esa inquietud a uno de tus superiores, al que tengas más confianza, de otra forma te estarás envenenando inútilmente. Con mucha tranquilidad, le explicas que no se está reconociendo tu trabajo y que estás convencida de que mereces una promoción. Explica tus logros y ambiciones, pregúntale qué es aquello en lo que cree que debes mejorar y sé proactiva: propón posibles áreas de actuación en la que tu experiencia y calidad de tu trabajo puedan aportar mejoras significativas a la empresa. Y, en efecto, debes vender tu imagen: no basta con ser una hormiguita muy brillante, es necesario reivindicar tu trabajo, máxime si es creativo. Hay que proporcionar cierto feedback: que conozcan en todo momento si te sientes mal o bien en tu puesto, si estás trabajando a gusto, qué es lo que no te gusta, etc. Sin puñaladas, sin pisar cabezas, pero no cediendo ni un palmo en tu terreno. Tú vales: que te valoren. Si no es así, apaga y vámonos. Ve preparando discretamente el desembarco en otro lugar y, cuando lo tengas amarrado, les das con la puerta en las narices. Y nada de depresiones. Que se depriman ellos, faltaría más.





