Luces de Neón
Summercase, Viernes, 18/07/08, Boadilla del Monte (Madrid)
Summercase, Viernes, 18/07/08, Boadilla del Monte (Madrid)
Como siempre me suele pasar con el Summercase, la simple certeza de que después de currar tengo que regresar durante el fin de semana al pueblo en que trabajo de lunes a viernes de nueve a.m. a siete p.m., me produce urticaria en la piel.
Si a esto añadimos que de las mejoras que hablaban en las instalaciones, naranjas de la China -un único párking a tomar po'l culo, sólo dos fuentes en todo el recinto, baños de mierda (nunca más literalmente dicho), el pedregal al que nos tienen ya acostumbrados, precios "sumamente populares" (¡3 euracos! costaba un corto de cerveza) y dos únicos contenedores de basura a la salida/entrada del recinto-, el plan era de lo más irresistible. Y todo esto sin contar con la caterva de festivaleros que vienen única y exclusivamente a ponerse hasta las trancas y joder al personal al que realmente le (nos) gusta la música. Y, digo yo, ¿no sería más fácil y barato ir a emborracharse/drogarse al parque de su barrio?
¡Basta de quejas!, que me dicen por ahí que estoy todo el día quejándome. En fin, siempre nos quedará la Música.
Con un cartel más flojillo que en los años anteriores el festival Summercase de este año me hizo replantearme seriamente lo de volver al FIB después de seis años sin asistir a Benicàssim. Pero llegaron ellos, esto es, Grinderman, Interpol, Mogwai (qué le vamos a hacer, me rindo ante el mainstrem indie más común) y me hicieron cambiar de opinión.
Lo de ir a ver a Edwyn Collins, Kooks o a Pete and The Pirates a eso de las cinco de la tarde ni se me pasó por la cabeza con la que estaba cayendo: 40ºC a la sombra. Me gusta la música, pero morir de insolación no es precisamente lo que más me apetece. Con esos horarios y las lumbálgias que tenemos ya a ciertas edades...
Así que la siguiente opción que mi senectud me permitía eran las Breeders. Coche (bastante tengo ya con ir en transporte público todos los días), música a volumen nuclear y brújula orientada hacia Viñas Viejas. Pues, ¡maldita la hora en que decidimos ir en coche! Una hora y media, ¡una hora y media! buscando aparcamiento relativamente cerca. Desesperados ya decidimos aparcar el coche cerca de donde yo curro, vamos, a la otra punta de Boadilla. Caminata hasta el recinto. Fin del concierto de The Breeders. Fin del concierto de Los Campesinos!. Mitad del concierto de Kings of Lion. Cabreo monumental que me hizo disfrutar muy poco del concierto de estos últimos, al parecer muy bueno por lo que leo en los foros porque yo como que no hubiera estado allí.
Para serenar los ánimos fuimos a ver la interpretación completa de "Young Team" de Mogwai. Yo ya les había visto otra vez, pero para Ro era una experiencia totalmente nueva. En principio ver un concierto paradete en un festival se configura como algo contra natura. Había mucho festivalero despistado dando po'l culo y demostrando una vez más que esto de la música es secundario, pero yo salí con la misma euforia que aquella primera vez que los vi. Alucinante el momento flauta travesera de Mogwai Fears Satan. Intenso, mágico, impecable.
Próxima parada: Sex Pistols. Era una cita ineludible. Además ver a Lydon en pijama con exceso de kilos y ese aire de decrepitud que exhala el no querer aceptar la edad que tiene cada uno, me mola (yo también soy así, que me creo que todavía tengo veinte años). Pues ahí estuvimos un buen rato. Baile a bollo, mucho salto, mucho golpe, mucho viejuno... Pese a la consigna de no hay futuro que lanzaban a los cuatro vientos los grupos punk de antaño, parece que el género está viviendo una más que prolífica y exitosa segunda juventud, aunque no será por los Sex Pistols que según parece se mueven más por el dinero que por otra cosa.
Tiempo ahora para The Raveonettes. A mí es que este grupo lo mismo me gusta mucho muchísimo que no me dicen nada, así que la mejor forma de desengañarse es viéndolos en directo. En este caso Sharin Foo, en avanzado estado de gestación, fue sustituida por su hermana que no lo hizo nada mal. Además de estar hasta las patas de gente, el recital estuvo mucho más que entretenido. Buen pop y las guitarras dulcemente amargas de Wagner que a ratos me recordaban a las de los Cure en versión 50's pin-up (sé que la mezcla es difícil de ver). Momento catártico cuando tocaron You Want The Candy.
CSS nos mantuvo despiertos y bailones durante la siguiente hora. Ahora en serio: quiero un mono elástico azul eléctrico con flores de hibisco rosa chicle que gastaba Lovefoxx en el escenario. ;PPPP La banda de São Paulo saben sacar adelante su pequeño repertorio con soltura. Tocaron prácticamente al completo su disco de debut "Casei de Ser Sexy" . Patins, Alala, Music Is My Hot, Hot Sex, Meeting Paris Hilton... Levantaron los ánimos todavía más con Let's Make Love And Listen Death From Above aderezada con unos sorprendentes flashes discotequeros al más puro estilo Studio 54 de los ochenta. Y nos obsequiaron con el single presentación de su nuevo trabajo. Ritmos calentitos para una noche especialmente calurosa con la luna llena ocupando todo el cielo.
Llegó el relax: los Kaiser Chiefs. ¡¡¡¿Cómo?!!! Ya, los Kaiser Chiefs nos son precisamente sinónimo de relajación sino de todo lo contrario, pero nosotros disfrutamos del concierto cómodamente tumbados en los pufs del stand que se marcó Movistar (con gafas relajantes y azafatas disfrazadas de Neutrex Futura). Y qué baños, ¡virgen santa!, qué baños. Se me caen los lagrimones sólo de pensar en aquellas inmaculadas tazas blancas con olor a Kill-Paff y espejo para atusarse el pelo...
Uy, el concierto. Pues me gustó más que el del año pasado. Tampoco es que hicieran nada diferente, nada que aportaran a su show, pero tal vez el hecho de que haya transcurrido un año más de nuestras vidas ha grabado en lo recóndito de nuestras cabezas las canciones hooligans de los de Leeds. Hyroads, Ruby, I Predict a Riot, Everyday I Love You Less And Less y así uno tras otro todos los hits hasta llegar al ya trilladísimo Na Na Na Na Na que les llevó al estrellato hace un par de años.
Para mí la revelación vino de mano de Neon Neon. Apuntado en mi hoja de ruta como curiosidad (había escuchado varias canciones en la radio y en Last.Fm y me molaban) nos apalancamos en el escenario Converse (flanqueado por unas serigrafías gigantes de MIA, que se cayó del cartel original del Summer, y Sid Vicious con sus All Star correspondientes) para ver qué era lo que hacían Gruff Rhys -voz barbuda de los Super Furry Animals- y Brian Hollon. Me encantó su actuación. Ellos estuvieron un tanto sosetes, cumpliendo con la pesada tarea de actuar a las dos de la mañana, pero llevaron a un tipo muy particular, Harvard Superstar o algo así se llamaba, que montó la de Dios es Cristo. Feillo, calvo con melena (arg), regordete, bajo, pero un crack en el escenario. Ahí estaba bailando hip hop hábilmente, saltando desde el estrado de la batería, enseñándonos a los allí presentes su peluda línea alba... Un show divertidísimo. Lástima de cámara fotográfica...
Fan como soy de Los Planetas tenía un punto rojo bien gordote señalando la actuación de los granadinos en el festival. La hora era un tanto inadecuada, demasiado tarde, y no contamos con el retraso que tuvo su salida a las tablas. Pero ahí estaba yo apostada en las primeras filas del escenario principal, aplastada por la marabunta de seguidores. Pues no me gustó. Me aburrí soberanamente. Empezaron con su repertorio más aflamencado, "La Leyenda del Espacio", "Si estaba loco por ti", "Ya no me asomo a la reja"..., haciendo que el espectáculo fuera desde mi punto de vista soso, soso, soso. Tan sosaina que fui a reencontrarme con Ro, que estaba bailando como un loco con la sesión de Tiga, cuando despuntaban los acordes de Segundo Premio.
En Tiga me lo pasé como una enana, como en mis buenos tiempos de pseudopoligonera metiéndome en cualquier rave con un poco de carácter y bailando hasta que cerraban la discoteca (todos hemos tenido un pasado más o menos dudoso, ¿qué no? ¡ja!). 24 horas seguidas sin dormir, cerveza, canícula insoportable, música a todo trapo, baile desenfrenado a última hora y la edad que ya tiene una hizo que nos retiráramos justo al finalizar la sesión del dj canadiense. Una horeja hasta llegar a casa y al sobre directamente. Mañana viene un día duro de pelar...
Si a esto añadimos que de las mejoras que hablaban en las instalaciones, naranjas de la China -un único párking a tomar po'l culo, sólo dos fuentes en todo el recinto, baños de mierda (nunca más literalmente dicho), el pedregal al que nos tienen ya acostumbrados, precios "sumamente populares" (¡3 euracos! costaba un corto de cerveza) y dos únicos contenedores de basura a la salida/entrada del recinto-, el plan era de lo más irresistible. Y todo esto sin contar con la caterva de festivaleros que vienen única y exclusivamente a ponerse hasta las trancas y joder al personal al que realmente le (nos) gusta la música. Y, digo yo, ¿no sería más fácil y barato ir a emborracharse/drogarse al parque de su barrio?
¡Basta de quejas!, que me dicen por ahí que estoy todo el día quejándome. En fin, siempre nos quedará la Música.
Con un cartel más flojillo que en los años anteriores el festival Summercase de este año me hizo replantearme seriamente lo de volver al FIB después de seis años sin asistir a Benicàssim. Pero llegaron ellos, esto es, Grinderman, Interpol, Mogwai (qué le vamos a hacer, me rindo ante el mainstrem indie más común) y me hicieron cambiar de opinión.
Lo de ir a ver a Edwyn Collins, Kooks o a Pete and The Pirates a eso de las cinco de la tarde ni se me pasó por la cabeza con la que estaba cayendo: 40ºC a la sombra. Me gusta la música, pero morir de insolación no es precisamente lo que más me apetece. Con esos horarios y las lumbálgias que tenemos ya a ciertas edades...
Así que la siguiente opción que mi senectud me permitía eran las Breeders. Coche (bastante tengo ya con ir en transporte público todos los días), música a volumen nuclear y brújula orientada hacia Viñas Viejas. Pues, ¡maldita la hora en que decidimos ir en coche! Una hora y media, ¡una hora y media! buscando aparcamiento relativamente cerca. Desesperados ya decidimos aparcar el coche cerca de donde yo curro, vamos, a la otra punta de Boadilla. Caminata hasta el recinto. Fin del concierto de The Breeders. Fin del concierto de Los Campesinos!. Mitad del concierto de Kings of Lion. Cabreo monumental que me hizo disfrutar muy poco del concierto de estos últimos, al parecer muy bueno por lo que leo en los foros porque yo como que no hubiera estado allí.
Para serenar los ánimos fuimos a ver la interpretación completa de "Young Team" de Mogwai. Yo ya les había visto otra vez, pero para Ro era una experiencia totalmente nueva. En principio ver un concierto paradete en un festival se configura como algo contra natura. Había mucho festivalero despistado dando po'l culo y demostrando una vez más que esto de la música es secundario, pero yo salí con la misma euforia que aquella primera vez que los vi. Alucinante el momento flauta travesera de Mogwai Fears Satan. Intenso, mágico, impecable.
Próxima parada: Sex Pistols. Era una cita ineludible. Además ver a Lydon en pijama con exceso de kilos y ese aire de decrepitud que exhala el no querer aceptar la edad que tiene cada uno, me mola (yo también soy así, que me creo que todavía tengo veinte años). Pues ahí estuvimos un buen rato. Baile a bollo, mucho salto, mucho golpe, mucho viejuno... Pese a la consigna de no hay futuro que lanzaban a los cuatro vientos los grupos punk de antaño, parece que el género está viviendo una más que prolífica y exitosa segunda juventud, aunque no será por los Sex Pistols que según parece se mueven más por el dinero que por otra cosa.
Tiempo ahora para The Raveonettes. A mí es que este grupo lo mismo me gusta mucho muchísimo que no me dicen nada, así que la mejor forma de desengañarse es viéndolos en directo. En este caso Sharin Foo, en avanzado estado de gestación, fue sustituida por su hermana que no lo hizo nada mal. Además de estar hasta las patas de gente, el recital estuvo mucho más que entretenido. Buen pop y las guitarras dulcemente amargas de Wagner que a ratos me recordaban a las de los Cure en versión 50's pin-up (sé que la mezcla es difícil de ver). Momento catártico cuando tocaron You Want The Candy.
CSS nos mantuvo despiertos y bailones durante la siguiente hora. Ahora en serio: quiero un mono elástico azul eléctrico con flores de hibisco rosa chicle que gastaba Lovefoxx en el escenario. ;PPPP La banda de São Paulo saben sacar adelante su pequeño repertorio con soltura. Tocaron prácticamente al completo su disco de debut "Casei de Ser Sexy" . Patins, Alala, Music Is My Hot, Hot Sex, Meeting Paris Hilton... Levantaron los ánimos todavía más con Let's Make Love And Listen Death From Above aderezada con unos sorprendentes flashes discotequeros al más puro estilo Studio 54 de los ochenta. Y nos obsequiaron con el single presentación de su nuevo trabajo. Ritmos calentitos para una noche especialmente calurosa con la luna llena ocupando todo el cielo.
Llegó el relax: los Kaiser Chiefs. ¡¡¡¿Cómo?!!! Ya, los Kaiser Chiefs nos son precisamente sinónimo de relajación sino de todo lo contrario, pero nosotros disfrutamos del concierto cómodamente tumbados en los pufs del stand que se marcó Movistar (con gafas relajantes y azafatas disfrazadas de Neutrex Futura). Y qué baños, ¡virgen santa!, qué baños. Se me caen los lagrimones sólo de pensar en aquellas inmaculadas tazas blancas con olor a Kill-Paff y espejo para atusarse el pelo...
Uy, el concierto. Pues me gustó más que el del año pasado. Tampoco es que hicieran nada diferente, nada que aportaran a su show, pero tal vez el hecho de que haya transcurrido un año más de nuestras vidas ha grabado en lo recóndito de nuestras cabezas las canciones hooligans de los de Leeds. Hyroads, Ruby, I Predict a Riot, Everyday I Love You Less And Less y así uno tras otro todos los hits hasta llegar al ya trilladísimo Na Na Na Na Na que les llevó al estrellato hace un par de años.
Para mí la revelación vino de mano de Neon Neon. Apuntado en mi hoja de ruta como curiosidad (había escuchado varias canciones en la radio y en Last.Fm y me molaban) nos apalancamos en el escenario Converse (flanqueado por unas serigrafías gigantes de MIA, que se cayó del cartel original del Summer, y Sid Vicious con sus All Star correspondientes) para ver qué era lo que hacían Gruff Rhys -voz barbuda de los Super Furry Animals- y Brian Hollon. Me encantó su actuación. Ellos estuvieron un tanto sosetes, cumpliendo con la pesada tarea de actuar a las dos de la mañana, pero llevaron a un tipo muy particular, Harvard Superstar o algo así se llamaba, que montó la de Dios es Cristo. Feillo, calvo con melena (arg), regordete, bajo, pero un crack en el escenario. Ahí estaba bailando hip hop hábilmente, saltando desde el estrado de la batería, enseñándonos a los allí presentes su peluda línea alba... Un show divertidísimo. Lástima de cámara fotográfica...
Fan como soy de Los Planetas tenía un punto rojo bien gordote señalando la actuación de los granadinos en el festival. La hora era un tanto inadecuada, demasiado tarde, y no contamos con el retraso que tuvo su salida a las tablas. Pero ahí estaba yo apostada en las primeras filas del escenario principal, aplastada por la marabunta de seguidores. Pues no me gustó. Me aburrí soberanamente. Empezaron con su repertorio más aflamencado, "La Leyenda del Espacio", "Si estaba loco por ti", "Ya no me asomo a la reja"..., haciendo que el espectáculo fuera desde mi punto de vista soso, soso, soso. Tan sosaina que fui a reencontrarme con Ro, que estaba bailando como un loco con la sesión de Tiga, cuando despuntaban los acordes de Segundo Premio.
En Tiga me lo pasé como una enana, como en mis buenos tiempos de pseudopoligonera metiéndome en cualquier rave con un poco de carácter y bailando hasta que cerraban la discoteca (todos hemos tenido un pasado más o menos dudoso, ¿qué no? ¡ja!). 24 horas seguidas sin dormir, cerveza, canícula insoportable, música a todo trapo, baile desenfrenado a última hora y la edad que ya tiene una hizo que nos retiráramos justo al finalizar la sesión del dj canadiense. Una horeja hasta llegar a casa y al sobre directamente. Mañana viene un día duro de pelar...
Comentario:
Pues no sé qué tal se lo montarían los Planetas en Barcelona, pero lo que es en Madrid y desde mi más subjetivo punto de vista nasti de plasti. Y mira que soy fan hasta decir basta, pero, ná, que no me emocionaron demasiado... Supongo que sería por las horas, el cansancio acumulado, el gentío...
Besote bien fuerte. C.
Besote bien fuerte. C.
Comentario:
Ahhhh!
Planetas!!
Este año a ver el descafeinado cartel, me quedé en casa. Sólo me arrepentí por mi grupo fetiche.
Pero viendo que no fue demasiada maravilla... ;)
Saludos
Planetas!!
Este año a ver el descafeinado cartel, me quedé en casa. Sólo me arrepentí por mi grupo fetiche.
Pero viendo que no fue demasiada maravilla... ;)
Saludos





