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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
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Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Perros viejos
Summercase, Sábado, 19/07/08, Boadilla del Monte (Madrid)
Lo sé. Sé que estando Nick Cave con Warren Ellis y dos malas semillas más (Casey y Sclavunos) e Interpol no voy a hablar de otra cosa porque eclipsan mi capacidad de raciocinio, gusto musical, vista y demás. Me abducen por completo y ya tienen que hacer un concierto pésimo de narices para que diga algo en contra de ellos. Ejem, trataré de ser imparcial y contar algo más que no sea Grinderman (difícilmente con el pedazo actuación que se marcaron) e Interpol. ;D

Nos despertamos tarde. Sacamos el hocico a la calle y vimos que la temperatura era elevada. Sin riesgo sacrificamos los conciertos de We Are The Scientist, One Night Only y Ian Brown (sniff, sniff) para ir cuando ya estaba cayendo el sol a ver a Grinderman. Hoy, sí o sí, mi cámara Medea y yo tendríamos que formar un buen equipo para poder sacar fotografías. Con mi cuerpo de escándalo, mi labia desatada y el teleobjetivo escondido en papel albal a modo de botaca de pan gallego ;PPP convencí al segurata de la entrada para que me dejara pasar la bolsa con la digital dentro. Carita de cordero degollado y ¡bingo!

Directos al escenario Movistar para situarnos en las primeras filas -no nos costó nada- y disfrutar del conciertazo: Grinderman. Aún quemaba algo el astro Lorenzo cuando salieron los cuatro integrantes de la banda saludando al público amablemente y situándose en sus puestos. Plétorico Warren Fucking Ellis -qué simpático y entregado está últimamente este hombre desde que abandonó Blixa a los Bad Seeds- con unas llamativas maracas amarillo canario, violín, guitarra, platillo que se desmontó del ímpetu que ponía el músico al arrearle bien fuerte... Parlanchín y jovenzuelo Cave -dejar el tabaco, las drogas y el alcohol le ha sentado de perlas-, lleno de energía y amor, anda que no le gusta coquetear con las muchachas de las primeras filas, oyesss. Correctos y profesionales Casey y Sclavunos al bajo y los platos respectivamente.

Con un comienzo tan potente como Depth Charge Ethel ya nos hicimos una idea su entregado público que aquello iba a suponer la purga total, el antes y el después en nuestras vidas. Un punto de inflexión (qué exagerada soy cuando quiero). Get It On, corte que abre su primer y único disco, siguió con la descarga de adrenalina. Ni un minuto para el descanso. Tralla, tralla y más tralla. Como chavalillos de veinte años. Canalla Set Me Free, experimental Grinderman, apoteósica y coreada No Pussy Blues... Bis incluído, algo nada habitual en festivales. Love Bomb cerró la que para mí fue la mejor actuación de todo el Summercase 2008. Sólo con haber visto este espectáculo estaría justificado pagar los 120 euracos del abono.

Carrerilla para pillar sitio en Blondie. Nada, no cabía ya ni un alma enfrente del escenario Walkman. La musa del underground punk rock ochentero congregó a más gente de la que pensaba. Repaso por temas míticos de la banda como Hearth Of Glass, One Way Or Another, Call Me hasta llegar a su comercial y pinchado hasta la saciedad Maria. Y pensar que Deborah Harry podría ser la abuela de uno de nosotros... Vale, la madre, la madre. Qué energía, qué arrojo, qué vestuario más White Stripes...

De nuevo carrera para pillar buen sitio en el concierto de Interpol. Los que me conocen ya saben que odio las multitudes, que prefiero disfrutar cómodamente en las últimas filas, que meterme entre cuerpos sudorosos y embrutecidos por la histeria colectiva que genera las primeras filas no es lo mío. Pues como no hay regla sin excepción me hice un hueco en la segunda fila. Joder, qué apretones, qué gritos de las fans hacia el cuarteto de Brooklyn (¡guapos! clavándoseme en la oreja cada dos por tres), qué calor, qué caña y qué fotones he sacado pese a la luz prácticamente inexistente. (modo groupie on) ¡Paul Banks me miró directamente al objetivo, ahhhhhhhhhhhhhhh! (modo groupie off).

El concierto en sí digamos que fue correcto. Salieron puntualísimos, enfundados en sus tuxedos (hace falta valor con el torrado que estaba cayendo), interpretaron casi (sigue leyendo para entender este "casi") perfectamente su repertorio más acertado -no era ocasión para escuchar la preciosa The New, por poner un ejemplo- y se fueron por donde habían salido. Comienzo con Pioneer To The Falls, corte que suelen usar para abrir los conciertos de la gira "Our Love To Admire". En algún momento a Sam Fogarino se le fue la pinza y perdió el ritmo. "What the fuck?" espetó míster Banks seguido de un "begin from the top". No recuerdo en qué canción pasó eso. Estaba ocupada disparando con mi cámara y quitándome a histéricas crías de la chepa. Preciosa y precisa Not Even Jail, mejicana C'Mere (Banks se atrevió con el castellano presentando la canción en spanglish diciendo de forma picarona y tex mex "Ven para acá chica", ay), risueña Narc (sí, en un momento de complicidad Kessler y Banks echaron una sonrisa), lisérgica The Lighthouse, enloquecida Slow Hands, ausente (no la tocaron) The Heinrich Maneuver... Estuvo bien, la verdad. De todos los conciertos a los que he ido de la banda es el que menos me ha gustado, pero aún así me emocionó.

Extenuados de tanta caminata por el secarral de Viñas Viejas escenario arriba y abajo, fuimos lentamente a ver a Mäximo Park. El público estaba entregadísimo frente a un Paul Smith con una reinterpretación en negro del estilismo blancuzco que se luce en la peli La Naranja Mecánica totalmente rendido ante su bulliciosa cohorte de seguidores. Ejecutaron temas de sus dos discos publicados -Girls Who Play Guitars, Our Velocity, Books From Boxes, etc.- con la intersección de algún tema no conocido que dejó algo parado al público.

Agotados buscamos refugio en el cinco estrellas gran lujo stand de Movistar. Aprovechamos para echar la meadilla, borrar fotografías de poca calidad y pillar buen sitio para ver la resurrección de The Verve, una de esas bandas brit de "mi época". La historia comenzó con Sonnet. Joder, no pensaba yo que me iba a entusiasmar tantísimo viendo a la formación liderada por Ascroft. Salí disparada por una energía desconocida hacia las primeras filas del escenario, como hipnotizada por esos himnos que marcaron mi postadolescencia. Coree absolutamente todas y cada una de las canciones. Enloquecí con Bitter Sweet Symphony, me transporté a otro mundo con la apabullante interpretación de Stormy Clouds, con palabras textuales de Ascroft "the best fucking song of the world". Modesto que es él. Para mí con toda sinceridad fue un concierto brutal. El culmen de una velada que estaba siendo magnífica y que alcanzó el no va más con Lucky Men. Love is Noise nuevo single de su próximo trabajo (sin uñas estoy ya esperándolo) cerró el concierto de los londinenses.

Un descanso, por piedad (qué malo es ir cumpliendo años y no cuidarse nada). Una vez que acabaron los Verve decidimos vaguear un buen rato hasta que Gillespie y sus secuaces nos sacudieran el polvo con su show electro psicodélico rock. Podíamos haber ido a ver el final de Cornelius o a Etienne de Crécy, pero preferimos tirarnos a la bartola y chuparnos una cola de aupa en la fuente de agua. Sonaban los acordes de MGMT en la carpa Levi's... Estos chicos van a ser el grupo del verano entre todo modernillo/alternativo/indie/llamémosloequis que se precie.

Llegó el turno de Primal Scream. Es la tercera vez que los veo y yo no sé si es porque me pilla ya muy cansada o por yo qué sé qué que nunca me acaban de enganchar del todo sus espectáculos sonoros. Me chiflan todos sus discos. Siempre pongo en casa el "Screamadelica" cuando quiero huir de un bajón de moral, pero en directo, que no, que no me enganchan. Si a eso le añadimos que Gillespie estaba parado, parado hasta el último momento (en Swastika Eyes para ser más exactos), que apenas se oía la base rítmica... Un pequeño chasco, pero muy pequeñín, ¿eh?

Para remate y fin de fiesta fuimos a curiosear por el escenario donde estaban pinchando 2ManyDjs. Allí nos quedamos hasta que terminó el espectáculo sonoro bailando como posesos, como que no hubiésemos pasado los dos últimos días de escenario en escenario intentando disfrutar de la música y soportando un calor de justicia. Lo de los 2ManyDjs es de coña. Son capaces de hermanar al más bakala con el más indie del lugar y poner a los dos patas arriba, danzando como indios alrededor del fuego. Es de estas imágenes que aparecen en los telediarios para seguir con el mito de alcohol, drogas y rock'n'roll. Como que no fuese suficientemente hipnótica la música en sí misma, ¿no?

¡Hasta el año que viene Summercase!
(O no, who knows...)

PD. Si quieren ver algunas fotos, sobre todo de Grinderman y de Interpol, pasen por mi cuenta Flickr. ¡Y comenten, hombre, comenten!
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