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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
No hay mal que dure cien años (ni bien que cien años dure)
Hoy os ha tocado a todos los que os acercáis por mi cuadra soportar una vez más mis murgas. Es que hoy me siento como que me hubiesen quitado una losa de encima. No porque haya terminado un trabajo que me tenía ocupada sus buenas doce horas del día (luego me dirán por ahí que por qué odio la navidad), no. La losa, como suele ser habitual, viene de otros lares.

Vamos con uno de mis habituales rodeos. Mañana hará dos años mi ma se cayó. Se pegó tal leñazo que se le rompieron el vomer -la nariz, vaya- y las dos caderas. Como la mujer no es precisamente una moza todavía está recuperándose de aquella caída. Hasta aquí, bien, todos sabéis.

Hace un mes mi madre se volvió a caer. En esta ocasión estuvo implicado un pelirrojillo que habita en mi casa desde hace ocho años y que alguno de vosotros ya conocéis: el señor Akebono Flöyd. Él, que es un culo de lo más inquieto, fue a darle la patita a mi ma y mi ma, que no se dio cuenta de que el animaluco le estaba dando la pata, tropezó y, hala, al suelo. Calma, calma. Sólo fue un susto. Moratones, un par de rozaduras y un diente a la virulé.



Pero, ¡ay cuándo me llamó!, las dos nos dimos cuenta de lo inevitable, de que había llegado el momento de pensar en serio qué hacer con el señor Flöyd. Por otro lado su padre (Paquete) y su madre (Calamity) veníamos pensando desde hace algo más de tres años qué hacer con el enano. Empezamos a buscar y todo una casita en Madrid con jardincito-patio interior o terraza tipo ático de Mujeres al borde de un ataque de nervios. Ilusos...

La solución que más a mano se nos vino fue llevar a Flöyd a la finca de mi tío Goyito. Así que carretera y manta. Cargamos las maletas, una buena selección de música, nuestros propios cuerpos y el de Flöyd caminito a Palencia. Llegamos y, a mi se me vino el mundo abajo. La finca, chulísima, pero el perrito tenía que estar atado todo el día y toda la noche, mientras no hubiera gente en la finca, porque cerca de ésta pasa una carretera general y el señorito, cazar no caza (tampoco le hemos enseñado), pero ladrar a los coches es que le priva (a más de un dueño he tenido que pedir disculpas porque el enano se sube –sin pedir permiso- en el asiento de copiloto como si de Luis Moya se tratase).

Pero ayer recibí una llamada de mi hermana Nina, aspirante a veterinaria, una chalada por los primates y los cánidos. Resulta que madre le había llamado por teléfono llorando a moco y baba diciendo que echaba de menos a Flöyd, que se había encontrado unas galletas para perro en la bata y que no sabía qué hacer con ellas ahora... Un show que luego también me montó a mi cuando le llamé por la tarde. Nina no se andó con rodeos y nos puso la solución en bandeja: “llevadle a un adiestrador”. Hija, que tiene ocho años, fue la contestación de Momi y de mí. Pero por lo visto si el adiestrador es bueno, puede obrarse el milagro.

El caso es que mi habitual estado ciclotímico, que oscila vertiginosamente entre la más pura de las euforias y la más profunda de las depresiones, se fue hacia arriba como un cohete de feria en cero coma un segundos. Ni litio, ni leches. Esto era incontrolable. El cielo se abrió y vi a los querubines y a los serafines tocando sus trompetillas con aire despreocupado. La losa desapareció. ¡Un adiestrador. Cómo no lo habría pensado yo antes!


Y mientras voy escribiendo esto, se apelotonan varias preguntas que hacen que mi nivel de serotonina en sangre se vaya restableciendo: ¿dónde encuentro yo un adiestrador? ¿cómo traigo o llevo al señor Flöyd a Madrid o a Barcelona? ¿y si no surte efecto?, bueno, esto mejor lo pienso otro día....¿quién va a querer más que yo a un loco pelirrojo que corre como el viento y que babea todo lo que tiene alrededor mientras te mira con ojitos de cordero degollado para que compartas tu donut de chocholate con él?

Besos para todos. Calamity.
 
Comentario:
Jajajaj Cal, sigo con GH a ratos!
Escucha yo he visto a Sigur Ros (Islandeses) y me gustaron mucho, lo q pasa es q 30 y pico pabos es un abuso!
Y yo a FF no q los vi 2 veces este verano de teloneros de U2.
Ayyyy. Tenemos q sincronizar agenda de concierto
Besiiiiitos.
 
Comentario:
Coño Lagargo, que vienen Sigur Ros, al módico precio de 30 a 50 euros. No si parecían tontos estos escoceses, pero mírales. Y eso que sus directos dejan bastante que desear. Vale, vale, que me voy a tu blog a ver qué te cuentas (no seguirás con gran hermano, ¿no? Espero que no).
 
Comentario:
Lagarto, ¿ir Bloc Party? No me llaman demasiado la atención. Ya voy a llenar mi barril de estupidez musical yendo a ver a los Franz Ferdinand. Ya sabes de tal palo tal astilla. Es que, hijo, me caen fatal y tener que dar dinero así a lo tonto a una banda que no soporto (personalmente aunque musicalmente no han aportado gran cosas, pero no están del todo mal), no sé. Me lo pensaré. Además, ¿tú has visto realmente la agenda musical que hay para los próximos meses, y sin tener en cuenta el Festival de Jazz de Madrid, que no quiero ni pensarlo? En fin, que me voy a tu blog (tengo la tarde relativamente tranquila para ponerme a leer).

Jartos, gracias (tú sabes porqué, ;)). Oye, que con ocho años, por lo visto, se puede intentar reconducir su conducta. Ahí estamos su padre, su tía y yo (paquete, nina y yo) buscando adiestradores que sepan. Hay uno en Brunete que es la maravilla con los perros.

Amaya, te digo lo que a Jartos. Además, tu pequeñín es eso, un pequeñín. Pero el señorito Flöyd es una bestia parda de unos 30-35 kilos. Le flipan los coches, corre como que no existiese mañana, cuando quiere se vuelve sordo... Un malcriado, vaya.
 
Comentario:
Escoge bien porque hay algunos que dicen ser adiestradores y no son más que maltratadores de animales. Yo a mi perro ya lo he dado por perdido, es el consentido de la casa y hace lo que quiere. Ya con 11 años no creo que se le quiten los malos hábitos.
Besitos
 
Comentario:
¿Y que le vas a enseñar ahora con 8 años?, perdona pero es que a lo mejor no entiendo bien (ya sabes, edad, Alzehimer, etc.). De todas formas lo que hagas esta pero que muy bien y no hay más hablar.

Un beso Misss y bien grande.
 
Comentario:
Los perros son de lo mejor, muchas veces mejores que muchas personas. lo de encontrar adiestrador esta facil: en Internete claro! Y claro querer a tu perro mas que tu, por lo que cuentas tu madre y ya.
Si es que se hacen tanto de querer!
Por cierto, vas a venir a ver a Bloc Party?
Besitos.
No