Uno de diciembre
Cerca del parque de la Sagrada Familia en Barcelona hay –o había- una pastelería con unos bollos suizos de infarto. Los suizos son pasteles de receta sencilla, pero existen poquísimos sitios en los que los hagan realmente buenos. Este lugar es –o era- uno de los mejores de Barcelona.
Aquel día especialmente frío para la temperatura habitual de la Ciudad Condal estábamos mi madre y yo disfrutando de un suculento desayuno a base de chocolate caliente y pastelería fina. Acabábamos de salir del Hospital Sant Pau i la Santa Creu de visitar a mi padre, recién operado de Aorta y Femorales, y nos dispusimos a dar un paseo por la Avenida Gaudí hasta el templo expiatorio. (Si nunca lo habéis hecho, os lo recomiendo encarecidamente. Es un paseo delicioso).
Ojeamos escaparates, olimos flores traídas de los trópicos, miramos aquí y acullá por el paseo y nos sentamos cómodamente alrededor de una mesita con pie de hierro forjado y tapa de mármol blanco veteado observando a la infinitud de turistas que acudían a su cita con la arquitectura neogótica y modernista barcelonesa. Nosotras no dejábamos de ser unas turistas habituales; por aquellos entonces yo siempre llevaba al cuello mi cámara de fotos, fuera a donde fuese.
Entre azúcar y golosinas, en aquel momento en el que el tiempo parecía suspendido sobre cuerdas para tender la ropa, entró un joven indigente para pedir limosna:
- Señores y señoras, perdonen que les moleste. Hace ya un par de años que perdí mi trabajo. Tengo una familia que alimentar y no dispongo de dinero para poder hacerlo. En breve los bancos se nos echarán encima para quitarnos nuestra casa… Hace un par de años nos diagnosticaron Sida a mi mujer y a mí... Por fortuna nuestros hijos no tienen el VIH.
La gente que hacía ademán de sacar unas monedas de los bolsillos paró en seco al oir su última frase. Todos sentimos miedo.
- Lo siento, por favor no se preocupen, no les puedo contagiar aunque me toquen o les roce.
Su plegaria me pareció en grado sumo desesperada. Me imaginé lo que podría haber sido su vida en esos dos últimos años. Y lloré internamente para mi sola por ellos.
Hace trece años que sucedió. Fue la primera vez que estuve cerca de una persona con Sida. El pobre hombre ya tenía sarcoma de kaposi. Es muy posible que ya haya muerto (él y su mujer, me figuro).

Hoy sé que el Sida es una enfermedad real. Que no es solo de putas, maricones y yonquis, ni la manda Dios como castigo a nuestros pecados. Que cualquiera –como aquel padre de familia- puede contagiarse. Que muchos ya estarán contagiados y aún lo desconocen… Que hemos de ser conscientes y comprensivos. Que hoy, si me volviera a pasar lo que sucedió hace trece años, me levantaría de la silla y le daría, por lo menos, un abrazo y un desayuno en condiciones mojando en el café no sólo bollos suizos sino también palabras de amistad y comprensión.
Aquel día especialmente frío para la temperatura habitual de la Ciudad Condal estábamos mi madre y yo disfrutando de un suculento desayuno a base de chocolate caliente y pastelería fina. Acabábamos de salir del Hospital Sant Pau i la Santa Creu de visitar a mi padre, recién operado de Aorta y Femorales, y nos dispusimos a dar un paseo por la Avenida Gaudí hasta el templo expiatorio. (Si nunca lo habéis hecho, os lo recomiendo encarecidamente. Es un paseo delicioso).
Ojeamos escaparates, olimos flores traídas de los trópicos, miramos aquí y acullá por el paseo y nos sentamos cómodamente alrededor de una mesita con pie de hierro forjado y tapa de mármol blanco veteado observando a la infinitud de turistas que acudían a su cita con la arquitectura neogótica y modernista barcelonesa. Nosotras no dejábamos de ser unas turistas habituales; por aquellos entonces yo siempre llevaba al cuello mi cámara de fotos, fuera a donde fuese.
Entre azúcar y golosinas, en aquel momento en el que el tiempo parecía suspendido sobre cuerdas para tender la ropa, entró un joven indigente para pedir limosna:
- Señores y señoras, perdonen que les moleste. Hace ya un par de años que perdí mi trabajo. Tengo una familia que alimentar y no dispongo de dinero para poder hacerlo. En breve los bancos se nos echarán encima para quitarnos nuestra casa… Hace un par de años nos diagnosticaron Sida a mi mujer y a mí... Por fortuna nuestros hijos no tienen el VIH.
La gente que hacía ademán de sacar unas monedas de los bolsillos paró en seco al oir su última frase. Todos sentimos miedo.
- Lo siento, por favor no se preocupen, no les puedo contagiar aunque me toquen o les roce.
Su plegaria me pareció en grado sumo desesperada. Me imaginé lo que podría haber sido su vida en esos dos últimos años. Y lloré internamente para mi sola por ellos.
Hace trece años que sucedió. Fue la primera vez que estuve cerca de una persona con Sida. El pobre hombre ya tenía sarcoma de kaposi. Es muy posible que ya haya muerto (él y su mujer, me figuro).

Hoy sé que el Sida es una enfermedad real. Que no es solo de putas, maricones y yonquis, ni la manda Dios como castigo a nuestros pecados. Que cualquiera –como aquel padre de familia- puede contagiarse. Que muchos ya estarán contagiados y aún lo desconocen… Que hemos de ser conscientes y comprensivos. Que hoy, si me volviera a pasar lo que sucedió hace trece años, me levantaría de la silla y le daría, por lo menos, un abrazo y un desayuno en condiciones mojando en el café no sólo bollos suizos sino también palabras de amistad y comprensión.
Comentario:
Pues sí. Una cosa es precaución y otra condenación apestosa. De todos modos, sinceramente ¿qué ganaba anunciando que tenía SIDA? eso no lo entendí, era una información innecesaria y que, lógicamente (?), provocaba reacciones contradictorias.
Al SIDA también lo venceremos. Vaya que sí.
:)
Al SIDA también lo venceremos. Vaya que sí.
:)
Comentario:
Todo lo que es enfermedad huele a rechazo. Y todos nos hemos sentido "extraños" ante una enfermedad. Del VIH ya ni hablamos. He conocido a dos enfermos de Sida, uno un compañero de trabajo, murio el pobre en el 92 con 34 años y el otro una persona mayor con 60. Para los dos nunca utilice guantes de latex y por suerte y por desgracia los toque, los tuve que tocar.
Como dice Ernesto, hay que tocarlos, abrazarlos, pero no solo a los seropositivos, a los enfermos en general.
Un abrazo Misss
Como dice Ernesto, hay que tocarlos, abrazarlos, pero no solo a los seropositivos, a los enfermos en general.
Un abrazo Misss
Comentario:
Pues sí, ¡hay que fastidiarse la cantidad de información que hay sobre el tema y todavía la gente se contagia y no sólo eso, además hay un porcentaje alto de personas que creen que la enfermedad se contagia con el simple gesto de estrechar la mano!
No deberíamos pedir más información, deberíamos pedir que la gente escuche más y así todos sabremos luchar mejor contra esta y otras enfermedades.
Un besote
No deberíamos pedir más información, deberíamos pedir que la gente escuche más y así todos sabremos luchar mejor contra esta y otras enfermedades.
Un besote
Comentario:
Ay querido Portorosa, por aquí me dicen que sí, que soy buena. A lo que yo contesto como si de un acto reflejo se tratara "buena pieza". Lo que me pasa es que me paso de buena y llego a ser tonta de remate. Se la vie. Pero gracias, muchas gracias.
Soliloco, jomío, no quisiera yo eso, por dios. Y si no siempre nos quedará ser probador de videojuegos para la Play Station, ¿no? Bueno tú sobre todo que yo sólo he jugado a unos 20 ó 30. Vamos que no doy la talla.
Feliz fin de semana a todos. Más besitos. C.
Soliloco, jomío, no quisiera yo eso, por dios. Y si no siempre nos quedará ser probador de videojuegos para la Play Station, ¿no? Bueno tú sobre todo que yo sólo he jugado a unos 20 ó 30. Vamos que no doy la talla.
Feliz fin de semana a todos. Más besitos. C.
Comentario:
Hola, Calamidad.
Entre tu post y los comentarios, acabo de mentalizarme de lo que significa esta "jornada" y lo que hay detrás.
Un beso muy fuerte.
Sonará a tontería o (peor aun) a telefilme, pero me pareces una persona muy buena, C.
Entre tu post y los comentarios, acabo de mentalizarme de lo que significa esta "jornada" y lo que hay detrás.
Un beso muy fuerte.
Sonará a tontería o (peor aun) a telefilme, pero me pareces una persona muy buena, C.
Comentario:
Jo.. ahora como vi yo a una reunion con estos ojos humedos que me has dejao?
Tas acabando con mi vida profesioná
Tas acabando con mi vida profesioná
Comentario:
He de decir que sí, que es una auténtica desfachatez todo lo que está aconteciendo con los laboratorios farmacéuticos, con los gobiernos de los estados ricos (y los pobres) y con la Iglesia (esta última me produce especial malestar por tanta moral de medio pelo y su ya habitual hipocresía. Ya escribiré algo, ya). Una vergüenza. Aún no he ido a ver "El Jardinero Fiel" pero es que sé que voy salir del cine con una rabia interna (externalizándola más tarde con aquel que me acompañe, pobrecito) que no sé... También me duele el mundo (qué pena ser tan sensible).
Por otro lado entiendo el rechazo que producían los enfermos de Sida hace 15 ó 20 años. No lo entiendo ahora que se supone que ya estamos más informados, craso error cuando las estadísticas lanzan datos tan escalofriantes como que el 40% de las relaciones sexuales mantenidas con "extraños" -vamos, el común rollete/polvete de una noche- se hacen sin condón. ¿Cómo? Como lo oyes. Debemos de estar locos de remate o ser unos inconscientes suicidas. Existe otra película, sacada del libro homónimo, cuyos protagonistas son Mathew Modine y Richard Gere que habla de los principios del VIH, de como el Instituo Gallo de París descubrió su vínculo sanguíneo y expuso el peligro inminente de plaga si no se hacía algo con los bancos de sangre y hale todos, repito TOOOOODOS, los gobiernos se le rieron a la cara. Ja, menuda cara que se les debió de quedar después, si es que tienen vergüenza, que lo dudo. No recuerdo el título, pero la película (y el libro, un pedazo mamotreto que leí posteriormente) me dejó con los pelos como escarpias.
Chicos, lo dejo ya. A ver si después me doy una vueltecilla por la blogosfera a ver qué se cuece. Besos a raudales. C.
Por otro lado entiendo el rechazo que producían los enfermos de Sida hace 15 ó 20 años. No lo entiendo ahora que se supone que ya estamos más informados, craso error cuando las estadísticas lanzan datos tan escalofriantes como que el 40% de las relaciones sexuales mantenidas con "extraños" -vamos, el común rollete/polvete de una noche- se hacen sin condón. ¿Cómo? Como lo oyes. Debemos de estar locos de remate o ser unos inconscientes suicidas. Existe otra película, sacada del libro homónimo, cuyos protagonistas son Mathew Modine y Richard Gere que habla de los principios del VIH, de como el Instituo Gallo de París descubrió su vínculo sanguíneo y expuso el peligro inminente de plaga si no se hacía algo con los bancos de sangre y hale todos, repito TOOOOODOS, los gobiernos se le rieron a la cara. Ja, menuda cara que se les debió de quedar después, si es que tienen vergüenza, que lo dudo. No recuerdo el título, pero la película (y el libro, un pedazo mamotreto que leí posteriormente) me dejó con los pelos como escarpias.
Chicos, lo dejo ya. A ver si después me doy una vueltecilla por la blogosfera a ver qué se cuece. Besos a raudales. C.
Comentario:
tan terrible como la enfermedad es la ignorancia y la incomprensión de la sociedad... y eso no se cura con retrovirales.
en este día del sida, este post me ha impactado más que todos esos mensajes con los que nos bombardean desde la tv.
un beso, cal.
en este día del sida, este post me ha impactado más que todos esos mensajes con los que nos bombardean desde la tv.
un beso, cal.
Comentario:
El problema del SIDA es un ejemplo más de la desvergüenza, avaricia y sinsentido humanos: desvergüenza de la Iglesia, que sigue anatemizando el uso del preservatido y propugna ¡en Africa! la castidad y la fidelidad como modo de conducta; la avaricia asesina de las grandes corporaciones farmacéuticas, que siguen negándose a liberar las patentes de sus garras infectas, condenando a muerte a millones de probres, sinsentido por las injusticias y desequilibrios que vemos cada día. Me duele el mundo.
Lástima de realidad porque, por otra parte, yo también comí con mi madre bollos suizos en esa pastelería, que todavía existe. De hecho, vivíamos muy cerca de allí. Qué dulce y triste recuerdo.
Un beso
Lástima de realidad porque, por otra parte, yo también comí con mi madre bollos suizos en esa pastelería, que todavía existe. De hecho, vivíamos muy cerca de allí. Qué dulce y triste recuerdo.
Un beso
Comentario:
Hace muchos, muchos años, trabajé en un equipo de atención a personas con problemas de toxicomanías. Acababa de empezar a hablarse del SIDA y el desconocimiento, no sólo entre la población sino entre los profesionales, era oceánico. Muchos de los chicos y chicas a los que yo trataba, eran seropositivos. En aquel entonces, eran condenados a muerte (hoy, gracias a los avances terapéuticos, se trata de una enfermedad crónica). Recuerdo que todo el mundo les consideraba apestados. Ni les tocaban sin ponerse guantes de látex. Yo ya sabía cuáles eran las vías de transmisión y que, por tanto, se les podía tocar sin temor. Así que, un día, al término de una terapia de grupo que había resultado especialmente demoledora para Paco -un chaval huesudo, de ojos saltones, siempre silencioso y despeinado- me levanté y fuí a abrazarle, sin decir nada, sólo abrazarle, para que supiese que me tenía allí y que todo iría bien. Y recordaré, mientras viva, que se apartó horrorizado, se alejó al otro extremo de la sala y se echó a llorar. Más tarde, me dijo que hacía años que nadie le abrazaba. Todo esto me ha venido a la mente leyendo tu precioso texto acerca del abrazo que darías, que no diste, en ese lugar tan hermoso de Barcelona (que recomiendo, también, encarecidamente: subir hasta el Sant Pau por la tranquila rambla, sentarse al sol). Pero lo que de verdad quiero, ahora, recomendar es que nos acerquemos sin miedo, sin prejuicios, a las personas seropositivas. Y que les toquemos. Que les abracemos, a poder ser. Lo necesitan tanto como la medicación antirretroviral.
Gracias, Cal, por traernos al blog un tema tan humano. Y felicidades por haberlo escrito tan bien.
Gracias, Cal, por traernos al blog un tema tan humano. Y felicidades por haberlo escrito tan bien.
Comentario:
Es increible que hayan pasado tantos años y la gente aún sea tan ignorante. Todos los medios de información que hay parecen inútiles ante el desinterés de la gente. Ayer en la tele una señora decía, "gracias a dios en mi familia no tenemos riesgo de eso"...que triste.
Eres increible Cal, me recorre un escalofrío aún.
Un besazo
Eres increible Cal, me recorre un escalofrío aún.
Un besazo
Comentario:
y yo invitaría al resto de la familia.
se me encoge el corazón cuando veo las injusticias que se comenten a diario devido a todo tipo de estereotipos equivocados y reales.
no es solo que la gente no esté informada; es que mucha de esa gente no se quiere enterar de los males (está bien decir males?) del mundo, para no mancharse, o bien, para no tener que sufrir con el peso de no hacer nada por solucionarlo.
besos cal
se me encoge el corazón cuando veo las injusticias que se comenten a diario devido a todo tipo de estereotipos equivocados y reales.
no es solo que la gente no esté informada; es que mucha de esa gente no se quiere enterar de los males (está bien decir males?) del mundo, para no mancharse, o bien, para no tener que sufrir con el peso de no hacer nada por solucionarlo.
besos cal





