Le Couperet
El pasado fin de semana por fin pude ver la última película de Costa Gavras, un director al que sigo fielmente año tras año (y ya tiene muchos años el mozo). En España el título ha sido (mal) traducido por Arcadia, aunque aún así dicha etiqueta no hace perder todo el significado al filme: Arcade fue un demiurgo, hijo de Zeus y Calixto –la ninfa, no confundamos-, que fue dado como vianda al propio Zeus cuando fue a visitar al cuidador en la Tierra del dios niño, de nombre Licaón. Le Couperet en castellano significa algo así como el hacha o el machete de cocinero.
José García da vida a Bruno Davert, un ingeniero químico madurito y bien posicionado, que pierde su empleo tras quince años de fiel servicio en una empresa dedicada al sector papelero. Davaert piensa al principio de su despido que aquello es jauja: finiquito con paga por despido improcedente, quince meses de paro y quince meses –entre comillas- de vacaciones. Pero, oh, cuál es su sorpresa cuando pasan los quince meses y nadie, ninguna empresa del sector, ha llamado a su puerta. O lo que es lo mismo, no ha sido aceptado para ninguna de las ofertas de empleo que han salido: demasiado especializado, poco especializado, no responde al perfil… Viles excusas que significan una única cosa: que es viejo a pesar de sus sólo 45 años de edad.
Desesperado y viendo que va a tener que renunciar a su burguesa vida parisina, urde una estrategia para hacerse con el puesto de ingeniero en Arcadia, la mayor y mejor dispuesta empresa del sector papelero. Una estrategia no exenta de una mala práctica deontológica: asesinar uno a uno a su competencia laboral directa, vamos, a sus posibles opositores a la hora de aspirar al puesto de trabajo en Arcadia. No os voy a decir cómo lo hace (no quiero descuajeringaros la película).
Ayer, aquí por los madriles, un trabajador de una empresa de seguridad la emprendió a tiros con sus compañeros de trabajo cargándose a dos ellos para acto seguido volarse la tapa de los sesos con la misma escopeta de caza. ¿Me puede decir alguien que es lo que está pasando en esta pútrida sociedad capitalista? ¿Cómo puede alguien desesperarse hasta el punto de llegar a la locura más absoluta y asesinar a sus compañeros de trabajo?
Besitos. Cal.
PD.:Aunque a veces me han dado muuuuuchas ganas de matar a alguien en el propio trabajo... Recuerdo a un rubito de bote... Mejor no hablo. Schsss, chitón.
José García da vida a Bruno Davert, un ingeniero químico madurito y bien posicionado, que pierde su empleo tras quince años de fiel servicio en una empresa dedicada al sector papelero. Davaert piensa al principio de su despido que aquello es jauja: finiquito con paga por despido improcedente, quince meses de paro y quince meses –entre comillas- de vacaciones. Pero, oh, cuál es su sorpresa cuando pasan los quince meses y nadie, ninguna empresa del sector, ha llamado a su puerta. O lo que es lo mismo, no ha sido aceptado para ninguna de las ofertas de empleo que han salido: demasiado especializado, poco especializado, no responde al perfil… Viles excusas que significan una única cosa: que es viejo a pesar de sus sólo 45 años de edad.
Desesperado y viendo que va a tener que renunciar a su burguesa vida parisina, urde una estrategia para hacerse con el puesto de ingeniero en Arcadia, la mayor y mejor dispuesta empresa del sector papelero. Una estrategia no exenta de una mala práctica deontológica: asesinar uno a uno a su competencia laboral directa, vamos, a sus posibles opositores a la hora de aspirar al puesto de trabajo en Arcadia. No os voy a decir cómo lo hace (no quiero descuajeringaros la película).
Ayer, aquí por los madriles, un trabajador de una empresa de seguridad la emprendió a tiros con sus compañeros de trabajo cargándose a dos ellos para acto seguido volarse la tapa de los sesos con la misma escopeta de caza. ¿Me puede decir alguien que es lo que está pasando en esta pútrida sociedad capitalista? ¿Cómo puede alguien desesperarse hasta el punto de llegar a la locura más absoluta y asesinar a sus compañeros de trabajo?
Besitos. Cal.
PD.:Aunque a veces me han dado muuuuuchas ganas de matar a alguien en el propio trabajo... Recuerdo a un rubito de bote... Mejor no hablo. Schsss, chitón.
Comentario:
Dockof, me alegra ver que has vuelto. ¿Sabes? Te he echado mucho de menos. Estaba habituada a pasarme por el Sunset todas las tardes antes de volver a casa y tomarme un vinito tinto viendo cómo se ocultaba el sol tras de nosotros y, ¡zas! la última vez que fui me encontré el cartel de "cerrado por motivos personales". ¿Estás ya recuperado? Seguro que sí. Y si no, ya sabes, call me and I go there quickly.
Xavie, bienvenido. Te conozco por los comentarios tuyos en otras bitácoras. De ahora en adelante prestaré más atención a tus escritos. Pues sí, hay un pueblo que se llama Órbita. Créeme, no es el nombre más raro que hay, ni mucho menos. Pero vamos, para ser un núcleo rural con muuuuchos años de historia sí que sorprende el nombre, sí.
Wolffo, chico es que nuestra profesión es una auténtica merienda de negros. Tú tienes 41 (qué joven eres, coño) y no es nada. Yo tengo 30 y tampoco. Pero estoy segura de que cuando me ponga a buscar trabajo -en breve- me mirarán de reojillo y su neurona les dirá "uy, mujer, 30 años, reloj biológico, tic tac, tic tac, tic tac" y nada, no habrá tu tía. Qué asco. Estoy convencida que todavía puedes aportar muchísimo a la profesión. No hay más que leerte, querido.
Un indeciso, coño, pues lo tuyo sí que es una sorpresa de verdad. Pensé que habías abandonado la blogosfera de verdad... Me paso después por tu bitácora y me cuentas, ¿vale? Y tranquilo, C, tu secretaria, seguro que no tiene una bola de pinchos toledana. Hey, ¿no has visto la película "Secretary"? Te la recomiendo.
Jartos, ay si nuestras neuronas se revelasen contra nuestras actuaciones... Qué frágil es la línea que separa la cordura de la locura más absoluta, querido Jartos. Ya que estamos con cine te aconsejo que veas -si es que no la has visto ya- "Alguien voló sobre el nido del cuco". Ahora ha salido en un pack de películas de Jack Nicholson a muy buen precio. Es muy reveladora. Ay, una charla ¡¡¡¡ya!!!! Exijo unas cañitas tranquilas sentados en cualquier terraza -da igual el frío o el calor- hablando de nuestras cosas.
Mi Mot, amor de amores. No se me ocurre otra cosa más que que no dejemos de ser unos idealistas y que en el momento que veamos que algo puede ir a mejor, no recular y lanzarnos. Si tiramos la toalla en esto, mal, muy mal. Ay que seguir aunque parezca que esto no avanza. A otra cosa. Me alegro que te gustara "Belver Yin". A mi me chifla Jesús Ferrero. Devoro sus libros a la misma velocidad que una tableta de chocolate. Belver es el que más me gusta. Pero si quieres seguir con algo muy bueno lee "El efecto Doppler". Increíble. Nos tenemos que ver. Madrid no es grande, amore. Lo que es grande es la comunidad de Madrid, sobre todo si no dispones de coche ni de taxi para ir desde Sevilla la nueva hasta cualquier otro punto del centro de la capital del reino (pero tienes razón, ninguna excusa es válida en este caso. Soy lo peor).
BESOS.
Xavie, bienvenido. Te conozco por los comentarios tuyos en otras bitácoras. De ahora en adelante prestaré más atención a tus escritos. Pues sí, hay un pueblo que se llama Órbita. Créeme, no es el nombre más raro que hay, ni mucho menos. Pero vamos, para ser un núcleo rural con muuuuchos años de historia sí que sorprende el nombre, sí.
Wolffo, chico es que nuestra profesión es una auténtica merienda de negros. Tú tienes 41 (qué joven eres, coño) y no es nada. Yo tengo 30 y tampoco. Pero estoy segura de que cuando me ponga a buscar trabajo -en breve- me mirarán de reojillo y su neurona les dirá "uy, mujer, 30 años, reloj biológico, tic tac, tic tac, tic tac" y nada, no habrá tu tía. Qué asco. Estoy convencida que todavía puedes aportar muchísimo a la profesión. No hay más que leerte, querido.
Un indeciso, coño, pues lo tuyo sí que es una sorpresa de verdad. Pensé que habías abandonado la blogosfera de verdad... Me paso después por tu bitácora y me cuentas, ¿vale? Y tranquilo, C, tu secretaria, seguro que no tiene una bola de pinchos toledana. Hey, ¿no has visto la película "Secretary"? Te la recomiendo.
Jartos, ay si nuestras neuronas se revelasen contra nuestras actuaciones... Qué frágil es la línea que separa la cordura de la locura más absoluta, querido Jartos. Ya que estamos con cine te aconsejo que veas -si es que no la has visto ya- "Alguien voló sobre el nido del cuco". Ahora ha salido en un pack de películas de Jack Nicholson a muy buen precio. Es muy reveladora. Ay, una charla ¡¡¡¡ya!!!! Exijo unas cañitas tranquilas sentados en cualquier terraza -da igual el frío o el calor- hablando de nuestras cosas.
Mi Mot, amor de amores. No se me ocurre otra cosa más que que no dejemos de ser unos idealistas y que en el momento que veamos que algo puede ir a mejor, no recular y lanzarnos. Si tiramos la toalla en esto, mal, muy mal. Ay que seguir aunque parezca que esto no avanza. A otra cosa. Me alegro que te gustara "Belver Yin". A mi me chifla Jesús Ferrero. Devoro sus libros a la misma velocidad que una tableta de chocolate. Belver es el que más me gusta. Pero si quieres seguir con algo muy bueno lee "El efecto Doppler". Increíble. Nos tenemos que ver. Madrid no es grande, amore. Lo que es grande es la comunidad de Madrid, sobre todo si no dispones de coche ni de taxi para ir desde Sevilla la nueva hasta cualquier otro punto del centro de la capital del reino (pero tienes razón, ninguna excusa es válida en este caso. Soy lo peor).
BESOS.
Comentario:
Hola, quiero cambiar esta mierda de mundo. ¿Se te ocurre algo? Dame toque con lo que sea. Estoy dispuesto a todo. Tengo vehículo propio y carné de manipulador de alimentos, por si sirve.
(Me he leído un libro de un autor que me recomendaste. Y me encantó. Bélver Yin. Asias)
(y a la próxima no te me escapas, que Madrid no me pareció tan grande, eh?)
(muy duro, por cierto, lo del paro a los 45, a mi padre le pasó...)
(mil besos)
(ay, mi Cal)
(Me he leído un libro de un autor que me recomendaste. Y me encantó. Bélver Yin. Asias)
(y a la próxima no te me escapas, que Madrid no me pareció tan grande, eh?)
(muy duro, por cierto, lo del paro a los 45, a mi padre le pasó...)
(mil besos)
(ay, mi Cal)
Comentario:
Yo es que no se que decir, la edad es parecida a la de un servidor y me pongo al nivel primero: despedido y sin trabajo. Pero por supuesto ni se me habría ocurrido hacer lo que el señor Davert ni el vigilante de seguridad. Ahora bien, una cosa si es importante, lo que tenemos encima de los hombros, falla y mucho y sería terrible saber lo que el día de mañana podriamos hacer. Mi jefe, el que lo ha sido hasta hace cinco años, se ha jubilado y esta padeciendo un Alzehimer fulminante que si volviera a ser él, se sorpendería, ha parado el tráfico en una calle de Madrid y no había cojones, ni la policia, ni el Samur ni nadie a que volviera a la realidad. Mi Pedro, persona afable, sencilla, timida y buena persona. La cabeza se trastorna y no hay tu tía.
Cuanto me gustaría poder charlar sobre esto y muchas cosas más en algún lugar de Madrid y sin limite de hora. ¡Ay! (suspiro).
Un beso así de grande y bien grande.
Cuanto me gustaría poder charlar sobre esto y muchas cosas más en algún lugar de Madrid y sin limite de hora. ¡Ay! (suspiro).
Un beso así de grande y bien grande.
Comentario:
¡Vaya! La realidad imitando al arte. Mañana miraré un poco de reojo a la secretaria, aver si descubro alguna aviesa mirada... No me la imagino blandiendo esa bola de pinchos de Toledo.
Comentario:
Caray, Cam, qué jugosete, el post.
Lo de los seguratillas, me queda lejos pero mira, tengo 41 años y sé lo que es que te vean como a un viejo en una profesión que ha sido mi vida, cuando tú ves, clarísimamente, que estás mucho más en vena que la media. Llega a desesperar, Cal, pero, pasando de la anécdota a la categoría, no creo que sea culpa de la sociedad, sino de los túes y yoes, de cada una de las personas que dice: ¡buf, qué asco de mundo! La única forma de cambiar las cosas es empezar por uno mismo. Sólo personas que se comporten de forma distinta pueden conformar una sociedad distinta.
Un besazo, Calamidad.
Lo de los seguratillas, me queda lejos pero mira, tengo 41 años y sé lo que es que te vean como a un viejo en una profesión que ha sido mi vida, cuando tú ves, clarísimamente, que estás mucho más en vena que la media. Llega a desesperar, Cal, pero, pasando de la anécdota a la categoría, no creo que sea culpa de la sociedad, sino de los túes y yoes, de cada una de las personas que dice: ¡buf, qué asco de mundo! La única forma de cambiar las cosas es empezar por uno mismo. Sólo personas que se comporten de forma distinta pueden conformar una sociedad distinta.
Un besazo, Calamidad.
Comentario:
Hola a todos,
La verdad me ha dejado sin habla que haya un pueblo que se llame "Órbita".
¿Cómo puede un pueblo llamarse "Órbita"?. Dios.
Saludos,
Xavie
La verdad me ha dejado sin habla que haya un pueblo que se llame "Órbita".
¿Cómo puede un pueblo llamarse "Órbita"?. Dios.
Saludos,
Xavie
Comentario:
Me dejas destrozado con la vorágine de tu vida: viaje a Berlín, no-smoking en el restaurante y corrosiva peli de C.G. Mmmmmm, un soplo de aires fresco y diferente.
Gracias, Miss.
Un besazo y un fastuoso y feliz año, cuore.
Gracias, Miss.
Un besazo y un fastuoso y feliz año, cuore.
Comentario:
Ararat, la verdad es que el día que pierda el raciocinio y me ponga a pegar tiros con un arma de fuego, llámese escopeta, llámese revólver o pistola, más vale que mucha gente no esté cerca de mí. Qué cosa esta, hay días que me creo la filántropa más grande del mundo y días en los que yo misma accionaría el botón que hace estallar todas las bombas nucleares del planeta... mejor no tener armas de fuego, tú lo has dicho.
Monocamy, cari, cari, desde luego que no se trata de echar la culpa al capitalismo e imperialismo imperante. Cada uno debe de ser responsable de sus propios actos. En eso consiste la libertad, en poder elegir consecuentemente (no en hacer lo que a uno le dé la real gana). También creo que es cuestión de densidad cerebral, o no. Mira, te pongo un ejemplo. Bueno, no te le pongo, conque veas la película "Arcadia" lo entenderás. Un hombre, bien situado, con una casa/mujer/niños geniales, coche para él, coche para ella, proyectos universitarios para sus hijos y un perro labrador a la puerta del chalet en el jardín que pierde su puesto de empleo. Hasta aquí todo "bien". Pasa el tiempo, pasa el tiempo, pasa el tiempo y se empiezan a agotar los ahorros, hay que pensar en vender la casa, ya no tienen un coche para cada uno, sus hijos se van a tener que poner a currar (como hemos hecho tantos) para ir a la Universidad, su mujer friega en un hospital y vende entradas en un Cine los fines de semana, etc. Y así la situación se extiende por secula seculorum. Y no ve salida. Y cae en la más absoluta de las desesperaciones. Y se deprime. Y enloquece. Y es entonces, justo en ese momento, cuando está en el límite de la cordura. Su masa cerebral será la que decida si se pasa a la más absoluta de las psicosis (porque neurótico fijo que ya está) o intenta no perder más la calma. Créeme, yo no tengo ni hijos, ni casa, ni coche, pero he estado dos años con trabajos muuuuy precarios aquí en Madrid y, oye, algunos días me pasaban cosas por la cabeza muy raritas. No es que fuera a matar a nadie, válgame dios, pero sí presentarme en la "empresa" en la que trabajase y decir cuatro cosas bien dichas. Posiblemente no serviría de nada, pero oye, más vale una cien veces colorada que una vez amarilla (algo así dice el refrán). Uy, menuda chapa. Sorry mil, Monocamy. Un beso, te lo has ganado. Sí señor.
Ernesto, ¡¡¡me alegra tanto verte!!! Oye, que me gusta que me digan cosa, no veas tú lo que me gusta. Yendo para Benicassim (a uno de esos festivales musicales llenos de personajes con pintas que no tienen ni idea de lo que allí se está escuchando y de cuyo nombre es mejor no acordarse) pasamos con el coche por un pueblo, no sé si de Teruel o de Guadalajara, que se llama COSA. Allí tiene la menda lerenda fotos para aburrir al Santo Job. Es como ÓRBITA, otro mini pueblo que se encuentra en la A6 no sé a qué altura, que también me tiene medio fascinada. La última vez que paró mi adorado a tomarse un refrigerio -no hace mucho- le sirvieron ¡¡¡una Mirinda!!! Madre mía. Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Que lo dicho, que me alegro mucho de verte bien, que me gusta lo que me dices y que me gusta cómo lo dices.
Monocamy, cari, cari, desde luego que no se trata de echar la culpa al capitalismo e imperialismo imperante. Cada uno debe de ser responsable de sus propios actos. En eso consiste la libertad, en poder elegir consecuentemente (no en hacer lo que a uno le dé la real gana). También creo que es cuestión de densidad cerebral, o no. Mira, te pongo un ejemplo. Bueno, no te le pongo, conque veas la película "Arcadia" lo entenderás. Un hombre, bien situado, con una casa/mujer/niños geniales, coche para él, coche para ella, proyectos universitarios para sus hijos y un perro labrador a la puerta del chalet en el jardín que pierde su puesto de empleo. Hasta aquí todo "bien". Pasa el tiempo, pasa el tiempo, pasa el tiempo y se empiezan a agotar los ahorros, hay que pensar en vender la casa, ya no tienen un coche para cada uno, sus hijos se van a tener que poner a currar (como hemos hecho tantos) para ir a la Universidad, su mujer friega en un hospital y vende entradas en un Cine los fines de semana, etc. Y así la situación se extiende por secula seculorum. Y no ve salida. Y cae en la más absoluta de las desesperaciones. Y se deprime. Y enloquece. Y es entonces, justo en ese momento, cuando está en el límite de la cordura. Su masa cerebral será la que decida si se pasa a la más absoluta de las psicosis (porque neurótico fijo que ya está) o intenta no perder más la calma. Créeme, yo no tengo ni hijos, ni casa, ni coche, pero he estado dos años con trabajos muuuuy precarios aquí en Madrid y, oye, algunos días me pasaban cosas por la cabeza muy raritas. No es que fuera a matar a nadie, válgame dios, pero sí presentarme en la "empresa" en la que trabajase y decir cuatro cosas bien dichas. Posiblemente no serviría de nada, pero oye, más vale una cien veces colorada que una vez amarilla (algo así dice el refrán). Uy, menuda chapa. Sorry mil, Monocamy. Un beso, te lo has ganado. Sí señor.
Ernesto, ¡¡¡me alegra tanto verte!!! Oye, que me gusta que me digan cosa, no veas tú lo que me gusta. Yendo para Benicassim (a uno de esos festivales musicales llenos de personajes con pintas que no tienen ni idea de lo que allí se está escuchando y de cuyo nombre es mejor no acordarse) pasamos con el coche por un pueblo, no sé si de Teruel o de Guadalajara, que se llama COSA. Allí tiene la menda lerenda fotos para aburrir al Santo Job. Es como ÓRBITA, otro mini pueblo que se encuentra en la A6 no sé a qué altura, que también me tiene medio fascinada. La última vez que paró mi adorado a tomarse un refrigerio -no hace mucho- le sirvieron ¡¡¡una Mirinda!!! Madre mía. Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Que lo dicho, que me alegro mucho de verte bien, que me gusta lo que me dices y que me gusta cómo lo dices.
Comentario:
Aterrizo y vengo raudo a leerte. Y aquí estás, desprendiendo ese aroma a pan recién hecho, a cosa buena y de verdad, que tanto me gusta (espero que no malinterpretes lo de "cosa", ni lo de "buena"). Reconforta. Besos, queridísima Cal.
Comentario:
Lo de la sociedad capitalista es una excusa que no cuela. Las decisiones de obrar así se toman personalmente (y, en este caso, meditadamente).
No se trata de capitalistas esquizofrénicos arrastrados por el maremágnum globalizador, sino de necios que desprecian la vida ajena y propia. Punto. Cuestión de densidad cerebral.
:O
No se trata de capitalistas esquizofrénicos arrastrados por el maremágnum globalizador, sino de necios que desprecian la vida ajena y propia. Punto. Cuestión de densidad cerebral.
:O
Comentario:
Pues no es tan raro pillar un rifle y liarse a tiros.
Yo porque no tengo armas en casa, bueno tengo una bola de pinchos de esas vikingas de Toledo, pero si tuviese un arma de fuego igual mi vecina estaría criando malvas... y los niños del botellón que me amenizan las noches... mejor no tener armas de fuego.
Besosss
Yo porque no tengo armas en casa, bueno tengo una bola de pinchos de esas vikingas de Toledo, pero si tuviese un arma de fuego igual mi vecina estaría criando malvas... y los niños del botellón que me amenizan las noches... mejor no tener armas de fuego.
Besosss





