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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Las mejores amigas (I). Anita Terremoto
En seis lustros de vida he ido advirtiendo de que los amigos van cambiando al igual que los años. Gente con la que te llevabas a las mil maravillas en el cole no deja de ser un auténtico desconocido hoy en día. Recuerdo a María Jesús, mi primera amiga del alma. Éramos uña y carne. Estábamos todo el día juntas. Por supuesto a nuestro alrededor giraban satélites. Uno se llamaba Olga, una niña recién llegada de Barcelona que tenía unos barriguitas muy bonitos que todavía no comercializaban en nuestro pueblo. O Nacho, el “novio” de María Jesús. Eran novios porque él se dedicaba a levantarle la falda en los largos y plácidos recreos del colegio de monjas. Y los satélites decanos, esto es, la hermana de María Jesús, Adela, y sus amigas. Sólo estaban un curso por encima de nosotras, pero ellas eran “las mayores”.

Un día María Jesús se fue. Sus padres cambiaron las nevadas tierras del norte de Palencia por la playa de la Contxa. No he vuelto a saber de ella. Incluso puede ser que nos hayamos cruzado infinidad de veces por la calle y no nos hayamos reconocido.

En los últimos cursos de EGB estuvimos Ángela y yo acompañadas de los satélites Rosana y Alicia. En BUP mi prima Eus, la que vive Londres, que aún sigue siendo una de mis grandes amigas. Y también Isabel, y Quela, y Julia, y Apa... Ángela se casó. Isabel vive aquí en Madrid y de vez en cuando nos vemos. Quela, no sé, la vi el día que cumplía treinta años llorando a moco y baba porque su novio se había ido precisamente ese día a una concentración de moteros (tremendo majadero). De Julia no sé nada. Espero que sea una gran abogada en Valladolid. Apa va a tener su primer hijo dentro de cinco meses.

De la Universidad conservo cuatro grandísimas amigas: Gitanilla, que es bailaora en un tablao flamenco de Bruselas; Villa, mi eterna amiga y farmacéutica favorita; Ameva (con uve, sí, no es una falta), la arquitecto-account planner-modelo fotográfica entre amigos-chicaparatodo, de la que hablaré algún día porque la niña –una auténtica Bridget Jones pese a que ella insista que soy yo la más Bridget de las dos (espero que no)- da para conversar largo y tendido. Hace un año que no sé de ella, pero eso significa que está feliz. Si le pasara algo malo, lo sabría la primera. Tenedlo por seguro.

Y mi cuarta gran amiga: Anita. Menuda es Anita. Hemos estado ¡¡¡ocho años sin vernos!!!, pero un repentino viaje a La Rioja hizo que nos volviéramos a encontrar. Y fue igual que en los programas de televisión en los cuales dos hermanos que llevan cienes y cienes de años sin verse se reencuentran: achuchones, sonrisas, abrazos, besos y lagrimillas tontuelas. Los típicos ¡¡¡pero si estás igual!!!, aunque es verdad, ella está igual, sigue pareciendo aquella chavaluca de Navarra con acento mañico (algo muy largo de explicar) de sonrisa sempiterna. Nunca he conocido a nadie más feliz en mi vida. La Terremoto siempre estaba bien. Si acaso se apuraba un poquito en vísperas de exámenes, pero nada que no pudiéramos solucionar bajando a la tienda de chuches de la esquina para atiborrarnos de ricas gominolas antiansiedad.

Me viene a la memoria aquel día en que Anita y yo andábamos sentadas por las escaleras del acueducto de Segovia esperando a que el reloj marcara las ocho de la mañana para que nos abrieran la puerta de la residencia. Teníamos un hambre canino y estábamos molidas porque llevábamos casi doce horas con el andamiaje en los pies puesto. Una triste rodaja de limón, pisoteada y sucia, hizo acto de presencia en escena y Anita se empeñó –el hambre es muy mala- en que aquello era un calamar rebozado abandonado por algún hombre sin alma. Al vuelo la tuve que cazar antes de que tocara aquel trozo de fruta inmundo para llevárselo a la boca. Añado que el alcohol también es muy malo para eso de ver donde no hay.

Recuerdo nuestra particular Guerra del Agua en la cual nos vaciamos unos quince calderos de agua la una encima de la otra y de una tercera chica que nos acompañaba en medio de aquella diminuta residencia estudiantil. Las paredes estuvieron caladas y llenas de manchas de humedad más de dos semanas. Y las monjas se tuvieron que ir a cambiar el hábito por querer pararnos en semejante tropelía. Ilusas.

Sonrío cuando rememoro nuestras noches por Zaragoza con un diente pintado de negro pidiendo copas en los bares de manera correcta e incluso seria para más tarde mostrar la mejor de nuestras sonrisas y comprobar quien era el guapo que podía contener la carcajada ante tamaña fealdad.

Repaso aquel momento en el que nos distanciamos. El día que ella empezó a ser una periodista con título y yo preferí la compañía masculina de una noche a la suya que era fraternal y eterna de verdad...

Hoy Anita Terremoto cumple 32 añazos. ¡Felicidades Ana!

Feliz fin de semana. Besitos. Calamity.
 
Comentario:
cuanto he sacado josé.
he aprobado
 
Comentario:
cuanto he sacado josé.
he aprobado
 
Comentario:
Echa un vistazo a esto (http://unhombresentadoenunasilla.blogspot.com/2006/01/sin-que-sirva-de-precedente.html), y, sólo si te apetece, haz tú lo mismo.

Un abrazo.
 
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Bueno, llego un poco tarde (como casi siempre) pero felicidades para Ana! Un post muy divertido, Cal ;)
 
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Pues fijate que ahora que lo dices no he felicitado a tu amiga Ana y eso que es al homenaje que le dedicas por su cumple. Pues nada, muchas felicidades y a cumplir, eh? y que los demas podamos verlos y conocerlos. Besos.
 
Comentario:
Ay, ay, ay, los hados se han puesto en contra mía. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO TENGO INTERNET EN EL TRABAJO!!!!!!!!!!!!!!!

Perdonad mi ausencia en estos días. En en trabajo no tendré internete pero en mi casa ¡¡¡no tengo teléfono fijo!!! Ay, ay, ay, voy a ponerle una velita a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles (y de la Policía) para que se arregle ¡ya! el adsl.

A TODOS: sois un verdadero encanto. Os adoro, en serio. Imprimiré este post con todos vuestros comentarios y se lo enviaré a Ana. Le hará una gran ilusión. Claro que de esta manera ella empezará a conocer a Misss Calamity porque todavía no la conoce.

Besos, besos, besos.

Me voy que estoy en el ordeñador personal de la secretaria de mi adorado Paquete. Ya sé que es rocambolesco, ya. Me lo tengo que hacer mirar.

Más besos.
 
Comentario:
Calamidad, ayer me habló de ti un pajarito catalán afincado en Madrid; y no soltó más que piropos (estuvimos juntos tomando un café, aquí en mi tierra).
Un beso.
 
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Eres un mar de ternura, Cal. Por eso te quiero tanto (cada vez más). Y, además, me haces reír siempre. ¡Qué gustazo!. Besos (muchos).
 
Comentario:
Jajajaja, qué simpático, coño!

Felicidades a ella por sus maravillosos 32 y a ti por hacerte querer así.

Un besazo, niña.
 
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Totalmente de acuerdo con Jose Tato, por mi experiencia, creo que si, que los tios ente nosotros nos llevamos mejor, somos asi de simples, k le vamos a hacer!!! ;-)
 
Comentario:
Esta es mi chica, estas son las historias que bordas. Me ha entusiasmado, una maravilla, de verdad. Te imagino en plan Sancho diciendo a Don Quijote que no es un calamar-gigantes sino un trozo de limón-molino, jejeje.

Por cierto, "Alguien volo sobre..." la vi en Madrid cuando la estrenaron en el cine que hay/había en Opera, ¡año?, pues 1976 o 77.

Besos preciosa.
 
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Qué felicitación más bonita, Cal.

Un beso.
 
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no se porque toas las Anitas nos suelen añadir lo de terremoto detras..vendra con el nombre incorporado???? he gueltoooooo y qauiero verteeeeeee
 
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Suele pasar y es una pena perder el contacto con esas amigas. Un besote, tengo ganas de verte.
 
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Me encanto tu post. Es muy bello y me trajo muchos recuerdos. Créo que me lleno de inspiración para escribir mirando un poquito atras y soñar un poquito.
Un gran abrazo.
 
Comentario:
Sigues enterneciéndome, Cal, aunque suene muy plasta y/u hortera el término. Has descrito con acierto la relación con los amigos "de toda la vida": aquellos que sigues llevando en el corazón pese al tiempo pasado. Con los que, tras varios años de ausencia, retomas aquella conversación dejada de lado, recuperas el gusto de aquel abrazo, renuevas la profundidad de una mirada... Los que te dicen "hola, ¿qué tal" como si fuera tal que ayer mismo. Tu corazón los reconoce de inmediato, los aceptas tal y como son, los escuchas si tienen algo que contarte, te escuchan si necesitas desfogarte o simplemente compartes el silencio de un hermano. Y te esponjas y te dejas llevar y te sientes, irremediablemente, mejor.

Un beso.
 
Comentario:
Me parece bien preferir una compañía que apetece especialmente y mucho en un momento dado que por obligación tener que ser fiel a una amistad que tendría que comprender que nos apetece vivir lo más intensamente que podamos. Ven a leerme.
 
Comentario:
Me ha gustado mucho tu articulo.
Yo conservo un solo amigo del colegio( mi vecino ), los demas, son todos de la epoca del Instituo y un pequeño grupo de la Univ. que aun nos vemos.
Aunque la mejor epoca de mi vida, creo que sera insuperable, fue en la universidad. Jamas lo volvere a pasar tan bien como alli!!!

Saludos Cal. !!!
 
Comentario:
Los chicos solemos ser más "fieles" con los amigos. Yo tengo los mismos que tenía con quince años.

Es verdad que vamos añadiendo a algunos cuando crecemos, y que estos últimos son amigos más profundos porque comparten mucho más lo que somos que lo que creímos que íbamos a ser en la adolescencia.

De cualquier manera, es un goce poder crecer y cumplir años. Cuando crecemos aprendemos a disfrutar más de lo que nos rodea. Se nos pasa la angustia por el qué seré, y nos llega el sosiego del soy.

Y eso es formidable.
 
Comentario:
¡Felicidades a Anita! y por supuesto a tí por conservar las amistades.
Dice mucho de tí.
Yo he tenido siempre amigos que puedo contar con los dedos de una mano y muchos conocidos (o satélites, como tú les llamas). Siempre he valorado mucho la amistad, incluso por encima del amor, pero a medida que uno crece... las cosas cambian. Mejor dicho, las relaciones cambian. Las necesidades son distintas y los acontecimientos de la vida son los que rigen las prioridades. Así que si antes discutías con tu madre y llamabas inmediatamente a tu amiga del alma y os íbais a tomar algo, ahora te lo callás, tiras para adelante y a otra cosa mariposa.
Y ya no te cuento cuando tienes hijos. Entonces si que descubres de verdad quienes son tus amigos de verdad.
Es un placer seguir leyéndote (aunque no siempre te comente).
Buen fin de semana guapetona.
 
Comentario:
Cuando se pasan los treinta que maldita manía de decir AÑAZOS grrr

Pues felicidades para Ana y Cal, pásate por mi ombligo te he dejado un regalo

Besoss y buen finde
No