Cinco manías
Mi siempre admirado señor de Portorosa me invita a participar en este curioso juego. Y para mí, que todo lo que él dice va a misa, supone una misión por hacer, un deber casi casi. Así que aquí me hallo saliendo de la acedía de los últimos días para mostrar estas intimidades a vosotros internautas que pasáis por mi cuadra y amigos. He de dar las gracias a tan estimable gallego por hacerme coger de nuevo la marcha del teclado que tenía absolutamente abandonada por razones que se mueven entre la depre más absoluta y la desgana total hacia la escritura (gracias mil, en serio, por sacarme del bache bloggeril. También he de agradecer a otro que anda por aquí sin txapela su interés. :***). Os dejo con el rollete maniático.
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas e indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo: "Has sido elegido" y recordándoles que lean el vuestro.
Allá van (y que sea lo que dios quiera).
1. El orden.
Más que la limpieza, que también, el orden. Odio por encima de casi todas las cosas que los objetos no estén en su sitio. Porque cada cosa tiene su lugar y punto. Y no es ni cinco centímetros más allá o más acá. Si un cuadro está ligeramente descentrado es porque tiene que estar así. Mi mesa es, a ojos de otros, un caos. Mi caos es estéticamente atractivo. Es un desorden ordenado a conciencia.
Me puedo pasar horas y horas y horas con lo que yo llamo mis días Feng Shui: saco absolutamente todo de un sitio (armario, estanterías, cajones de la sala etcétera), hago un escrutinio entre los objetos que valen (aunque no valgan para nada) y los que no valen y sólo vuelvo a colocar los que valen.
2. Cerrar cajones y puertas.
No puedo. Ay, es que es superior a mí. Ver una puerta del armario de la cocina o un cajón del salón o yo qué sé abierto, no puedo, no puedo. Me tengo que levantar y cerrarlo porque sino, no sé hacer otra cosa. No me concentro. Lo he hecho incluso en restaurantes.
Ah y jamás, jamás de los jamases he dormido con el armario abierto. Además tengo un sexto sentido para saber que está abierto porque alguna vez mi adorado Paquete me ha abierto un poquito las puertecillas por la noche y yo me he despertado ipso facto a cerrarlas.
3. Nominar objetos.
Casi todos mis objetos tienen nombre propio. No tienen por qué ser objetos especiales ni nombres particulares. Eso sí, cuando un objeto adquiere su nombre es difícil que me deshaga de él. Cobra vida propia, tiene alma, carita, y cuando lo voy a tirar, me mira con ojos de cordero degollado y no puedo.
Por ejemplo. Mi guitarra española se llama Lola. Ya venía con nombre de fábrica (Dolores), yo sólo le puse un diminutivo más amable. Mis almohadas se llaman JJ (la que está en la Quinta de los Sustos), longaniza (la que me ha regalado mi chaval hace unos días) y chorizo (porque tiene un lado descosido y en vez de coserlo está anudado a modo de chorizo). Las cámaras de fotos se llaman Ulises (Canon Eos 5), Bit (Canon Power Shot), Baby (Chinon CP 7m que, lo siento, me la regalaron con doce años y ya se sabe, la hormona revolucionada y tal) y Lubi (una antigua rusa de paso 6x6). Mis estilográficas, casi todas, tienen nombre. Mis prefes son Eöwyn (una Waterman lacada en azul), Lamy (una Lamy roja fuego con la que estoy escribiendo ahora mismo), Eloisa (una Elysée alucinantemente bonita y práctica que me acompañó toda la Universidad), Viridiana (una Waterman verde esmeralda), La Monti (una Mont Blanc regalo de papá y mamá)… Mis bonsáis Satán (me lo regalaron el 6 del 6 del 96), Belver Yin (protagonista de mi novela favorita de Jesús Ferrero), Emir Kusturica (porque es un olmo yugoslavo)… Un cortador de cebolla de la cocina se llama el robot. Paso de nombraros todas mis barbies… Ah, mi PC se llama Consuelito (una historia muy larga de narrar aquí). Y el Mac, ¡el Mac no tiene nombre, hombre, que no es mío!
4. Guardar todas las entradas.
Incluso algunas del cine. Sobre todo de películas que o me han gustado mucho o han significado algo para mí o simplemente por la compañía (sí, todavía guardo las entradas para “El Bola”, la primera cita oficial de Paquete y yo).
Tengo entradas incluso-incluso de Sergio Dalma y de Amistades Peligrosas. Sí, sí, debería de tirarlas para no ensuciar mi prestigio musical (ja, ja, ja), pero, oyes, una tuvo una adolescencia muy conflictiva y, ya se sabe, un instinto de manada muuuuy arraigado.
Una antigua caja de puros Farias, de esas que imitan la madera, hace de refugio para pases de museo, conciertos, entradas de teatro e incluso una de la final de la Copa del Rey en el Bernabeu… Mis más queridas: la entrada para ver a Radiohead en Las Ventas de Madrid, la entrada para ver a Sabina en el mismo sitio, Nick Cave en La Riviera, el Festival Rodríguez (uno madrileño que despareció con la misma velocidad que nació), Interpol en La Riviera, la entrada de Yo La Tengo –firmada por Ira Kaplan- y la gira Pop Mart de U2 en el Vicente Calderón. Bueno, y el Hermitage de San Petersburgo. Y el Louvre de París.
5.La soledad del señor Roca.
Pues sí. No puedo ir al baño acompañada. No puedo, no puedo. No me sale hacer pis si hay alguien conmigo (y no hablemos de lo otro). Imposible. Tampoco puedo si sé que alguien espía. Me explico. Como de todos es conocida mi manía del baño, mis hermanas y alguien más de cuyo nombre no quiero acordarme, me persiguen hasta la puerta del baño y se quedan allí apostados haciéndomelas pasar canutas.
Aunque, qué queréis que os diga, no hay nada como llevar un par de copichuelas de más para que se quite algo (no todo) la vergüenza.
Y más, muchas más. Digamos que estas son las más sobresalientes. Pero con el teléfono también tengo un ciento de ellas (como no coger a nadie con oculto o responder con frases tipo “Servicios de Salud Mental, dígame”. Aquellos que han dejado mensaje en mi contestador saben a lo que me refiero, ¿verdad?).Y con las cadenas del correo, ejem, he de deciros que no suelo leer ninguna, salvo que esté más aburrida que una mona. Y por supuesto, no las continúo. O no suelo hacerlo (I’m sorry, Portorosa). Así que el que quiera, que siga con este juego (yo me lavo las manos como Pilatos, je, je).
Besitos para todos. Cal.
LAS REGLAS DEL JUEGO SON:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas e indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo: "Has sido elegido" y recordándoles que lean el vuestro.
Allá van (y que sea lo que dios quiera).
1. El orden.
Más que la limpieza, que también, el orden. Odio por encima de casi todas las cosas que los objetos no estén en su sitio. Porque cada cosa tiene su lugar y punto. Y no es ni cinco centímetros más allá o más acá. Si un cuadro está ligeramente descentrado es porque tiene que estar así. Mi mesa es, a ojos de otros, un caos. Mi caos es estéticamente atractivo. Es un desorden ordenado a conciencia.
Me puedo pasar horas y horas y horas con lo que yo llamo mis días Feng Shui: saco absolutamente todo de un sitio (armario, estanterías, cajones de la sala etcétera), hago un escrutinio entre los objetos que valen (aunque no valgan para nada) y los que no valen y sólo vuelvo a colocar los que valen.
2. Cerrar cajones y puertas.
No puedo. Ay, es que es superior a mí. Ver una puerta del armario de la cocina o un cajón del salón o yo qué sé abierto, no puedo, no puedo. Me tengo que levantar y cerrarlo porque sino, no sé hacer otra cosa. No me concentro. Lo he hecho incluso en restaurantes.
Ah y jamás, jamás de los jamases he dormido con el armario abierto. Además tengo un sexto sentido para saber que está abierto porque alguna vez mi adorado Paquete me ha abierto un poquito las puertecillas por la noche y yo me he despertado ipso facto a cerrarlas.
3. Nominar objetos.
Casi todos mis objetos tienen nombre propio. No tienen por qué ser objetos especiales ni nombres particulares. Eso sí, cuando un objeto adquiere su nombre es difícil que me deshaga de él. Cobra vida propia, tiene alma, carita, y cuando lo voy a tirar, me mira con ojos de cordero degollado y no puedo.
Por ejemplo. Mi guitarra española se llama Lola. Ya venía con nombre de fábrica (Dolores), yo sólo le puse un diminutivo más amable. Mis almohadas se llaman JJ (la que está en la Quinta de los Sustos), longaniza (la que me ha regalado mi chaval hace unos días) y chorizo (porque tiene un lado descosido y en vez de coserlo está anudado a modo de chorizo). Las cámaras de fotos se llaman Ulises (Canon Eos 5), Bit (Canon Power Shot), Baby (Chinon CP 7m que, lo siento, me la regalaron con doce años y ya se sabe, la hormona revolucionada y tal) y Lubi (una antigua rusa de paso 6x6). Mis estilográficas, casi todas, tienen nombre. Mis prefes son Eöwyn (una Waterman lacada en azul), Lamy (una Lamy roja fuego con la que estoy escribiendo ahora mismo), Eloisa (una Elysée alucinantemente bonita y práctica que me acompañó toda la Universidad), Viridiana (una Waterman verde esmeralda), La Monti (una Mont Blanc regalo de papá y mamá)… Mis bonsáis Satán (me lo regalaron el 6 del 6 del 96), Belver Yin (protagonista de mi novela favorita de Jesús Ferrero), Emir Kusturica (porque es un olmo yugoslavo)… Un cortador de cebolla de la cocina se llama el robot. Paso de nombraros todas mis barbies… Ah, mi PC se llama Consuelito (una historia muy larga de narrar aquí). Y el Mac, ¡el Mac no tiene nombre, hombre, que no es mío!
4. Guardar todas las entradas.
Incluso algunas del cine. Sobre todo de películas que o me han gustado mucho o han significado algo para mí o simplemente por la compañía (sí, todavía guardo las entradas para “El Bola”, la primera cita oficial de Paquete y yo).
Tengo entradas incluso-incluso de Sergio Dalma y de Amistades Peligrosas. Sí, sí, debería de tirarlas para no ensuciar mi prestigio musical (ja, ja, ja), pero, oyes, una tuvo una adolescencia muy conflictiva y, ya se sabe, un instinto de manada muuuuy arraigado.
Una antigua caja de puros Farias, de esas que imitan la madera, hace de refugio para pases de museo, conciertos, entradas de teatro e incluso una de la final de la Copa del Rey en el Bernabeu… Mis más queridas: la entrada para ver a Radiohead en Las Ventas de Madrid, la entrada para ver a Sabina en el mismo sitio, Nick Cave en La Riviera, el Festival Rodríguez (uno madrileño que despareció con la misma velocidad que nació), Interpol en La Riviera, la entrada de Yo La Tengo –firmada por Ira Kaplan- y la gira Pop Mart de U2 en el Vicente Calderón. Bueno, y el Hermitage de San Petersburgo. Y el Louvre de París.
5.La soledad del señor Roca.
Pues sí. No puedo ir al baño acompañada. No puedo, no puedo. No me sale hacer pis si hay alguien conmigo (y no hablemos de lo otro). Imposible. Tampoco puedo si sé que alguien espía. Me explico. Como de todos es conocida mi manía del baño, mis hermanas y alguien más de cuyo nombre no quiero acordarme, me persiguen hasta la puerta del baño y se quedan allí apostados haciéndomelas pasar canutas.
Aunque, qué queréis que os diga, no hay nada como llevar un par de copichuelas de más para que se quite algo (no todo) la vergüenza.
Y más, muchas más. Digamos que estas son las más sobresalientes. Pero con el teléfono también tengo un ciento de ellas (como no coger a nadie con oculto o responder con frases tipo “Servicios de Salud Mental, dígame”. Aquellos que han dejado mensaje en mi contestador saben a lo que me refiero, ¿verdad?).Y con las cadenas del correo, ejem, he de deciros que no suelo leer ninguna, salvo que esté más aburrida que una mona. Y por supuesto, no las continúo. O no suelo hacerlo (I’m sorry, Portorosa). Así que el que quiera, que siga con este juego (yo me lavo las manos como Pilatos, je, je).
Besitos para todos. Cal.
Comentario:
Toni¿ y cabes en casa con todas ellas? Porque otra cosa no sé, pero tú ir al cine vas un puñado.
Brujita, sin lugar a dudas la rara eres tú. :P
Besos.
Brujita, sin lugar a dudas la rara eres tú. :P
Besos.
Comentario:
Uy, no coincido en ninguna contigo; así que una de las dos es rara, jejeje. Te dejo elegir.
Un beso
Un beso
Comentario:
Curioso lo de las entradas, ya conoces algunas manias, pero yo tb guardo entradas, de cine, las tengo todas desde el año 90!!!!!
Comentario:
Mardolo, sé que te gustan estos jueguecitos, así que, siempre que tú quieras, ya sabes: te cayó el muerto (para allá que voy a decirtelo). Ji, ji. Un beso, cielete.
Comentario:
¡La madre que te trajo!
Besos.
Besos.
Comentario:
Pues si que eres un tanto maniática, sí, jajajajaja.
La de nombrar cosas yo también la tengo (aunque no para todos los objetos, sólo para los más queridos). A mi costillo le entra la risa cuando me oye referirme con un nombre a algo. Y esta costumbre también se la estoy pasando a mis niños. Todos absolutamente todos sus muñecos, ositos y objetos tienen un nombre. Así no hay lugar a equívocos para buscar.
Un beso guapetona.
La de nombrar cosas yo también la tengo (aunque no para todos los objetos, sólo para los más queridos). A mi costillo le entra la risa cuando me oye referirme con un nombre a algo. Y esta costumbre también se la estoy pasando a mis niños. Todos absolutamente todos sus muñecos, ositos y objetos tienen un nombre. Así no hay lugar a equívocos para buscar.
Un beso guapetona.
Comentario:
Muchas gracias a ti, Portorosa por sacarme de esta inopia en la que estoy metida. Y gracias también por los piropos (no los merezco). Si tuviera que ser otra cosa que no fuese yo misma, querría ser un riachuelo que baja de las montañas cuando su nieve se deshiela. Pura y sin adulterar (ay, qué nostalgia de mi tierruca y sus montañinas).
Gracias también Vailima por dejar un comentario en esta morada. Es un orgullo para mí verte por aquí. ¡Yo también suelo hacer muecas en el ascensor! Qué curioso.
Monocamy, chico, pues a lo mejor no te lo crees, pero también tengo manía de tocarme las lolas -como tú dices. Además lo hago sin darme cuenta, así a lo tonto. Hay gente que se rasca la cabeza o se toca el lóbulo de la oreja o se frota las manos. Bien, pues yo voy directamente a la teta.
Besos todos para ti, querida Klimta. Entiendo y comprendo tu dolor. Ayer, mientras cenábamos Paquete y yo, le comentaba lo que le había sucedido a Tato y al perrito de una amiga mía, la Móni (que también es bloguera) y que también tuvo que sacrificar a su animalillo. Me quedé petrificada porque a Aaron, su perro, le conocía "en persona" y, claro, sé que le voy a echar de menos, sobre todo cuando no le vea correr y juguetear con mi enanillo pelirrojo. Bueno, vaya rollete que te he metido en tu blog y en el mío. Lo dicho: un beso enorme.
Amore Jartos, ¡vaya par de dos estamos hechos! Los dos depres y sin ganas de ná. Haciendo un apagado general de sensaciones y sentimientos y dejándonos llevar por, más que dolor, la incomodidad existencial. Ay, virgen, virgen. Te voy a mandar la tarea, mira, te lo has ganado. Ahora mismo me voy para tu blog y quedas encargado de contarnos tus CINCO MANÍAS. A mí me ayudó mucho a salir del bache. Eso y venir ayer escuchando la "Bohemian Rapsody" de Queen (muy típica, lo sé) a volumen nuclear en el coche. La madre que me parió, ¡entradas de Queen! Qué morrazo/suerte que tienes, querido Jartos. Aunque me dan más envidia (envidia de la mala, además) las de Pink Floyd en Pompeya. Un besazo.
¿Sigues de mal humor querida Gilda? A juzgar por tu comentario ya parece que estás más calmada. Mmm, tengo curiosidad yo por conocer esa Anita cabreá, aunque, no sé, no sé... Tampoco sé cómo soy capaz de acordarme de los nombres con lo despistada que soy. Estos son sólo unos pocos... Mi adorado se mosqueó un poquitín al ver que en este rollopost no me había acordado de nuestra Phalenopsis (una orquídea, vaya) llamada por mí PInypon (es que son dos en el mismo tiesto). ¡Si tuviera que acordarme de todos! Ja, mi caballete de madera se llama Teo (de Teodosio I el grande, emperador romano nacido en Coca). Un beso, salá.
Llevo un día pensando en una manía mía muy pero que muy fea: ESCRIBO VENEMÉRITA Y VEGO (Begoña, no) CON LA LETRA UVE. ¿Por qué? Pues no lo sé, no me lo he planteado. No es ninguna licencia ni nada. Es que no me pegan estas palabras con letra "b". En fin, no es por comparar (faltaría más) pero Goya escribía "venta" con "b" (Seguro que Vailima lo puede corroborar).
Besos para toooodos.
Gracias también Vailima por dejar un comentario en esta morada. Es un orgullo para mí verte por aquí. ¡Yo también suelo hacer muecas en el ascensor! Qué curioso.
Monocamy, chico, pues a lo mejor no te lo crees, pero también tengo manía de tocarme las lolas -como tú dices. Además lo hago sin darme cuenta, así a lo tonto. Hay gente que se rasca la cabeza o se toca el lóbulo de la oreja o se frota las manos. Bien, pues yo voy directamente a la teta.
Besos todos para ti, querida Klimta. Entiendo y comprendo tu dolor. Ayer, mientras cenábamos Paquete y yo, le comentaba lo que le había sucedido a Tato y al perrito de una amiga mía, la Móni (que también es bloguera) y que también tuvo que sacrificar a su animalillo. Me quedé petrificada porque a Aaron, su perro, le conocía "en persona" y, claro, sé que le voy a echar de menos, sobre todo cuando no le vea correr y juguetear con mi enanillo pelirrojo. Bueno, vaya rollete que te he metido en tu blog y en el mío. Lo dicho: un beso enorme.
Amore Jartos, ¡vaya par de dos estamos hechos! Los dos depres y sin ganas de ná. Haciendo un apagado general de sensaciones y sentimientos y dejándonos llevar por, más que dolor, la incomodidad existencial. Ay, virgen, virgen. Te voy a mandar la tarea, mira, te lo has ganado. Ahora mismo me voy para tu blog y quedas encargado de contarnos tus CINCO MANÍAS. A mí me ayudó mucho a salir del bache. Eso y venir ayer escuchando la "Bohemian Rapsody" de Queen (muy típica, lo sé) a volumen nuclear en el coche. La madre que me parió, ¡entradas de Queen! Qué morrazo/suerte que tienes, querido Jartos. Aunque me dan más envidia (envidia de la mala, además) las de Pink Floyd en Pompeya. Un besazo.
¿Sigues de mal humor querida Gilda? A juzgar por tu comentario ya parece que estás más calmada. Mmm, tengo curiosidad yo por conocer esa Anita cabreá, aunque, no sé, no sé... Tampoco sé cómo soy capaz de acordarme de los nombres con lo despistada que soy. Estos son sólo unos pocos... Mi adorado se mosqueó un poquitín al ver que en este rollopost no me había acordado de nuestra Phalenopsis (una orquídea, vaya) llamada por mí PInypon (es que son dos en el mismo tiesto). ¡Si tuviera que acordarme de todos! Ja, mi caballete de madera se llama Teo (de Teodosio I el grande, emperador romano nacido en Coca). Un beso, salá.
Llevo un día pensando en una manía mía muy pero que muy fea: ESCRIBO VENEMÉRITA Y VEGO (Begoña, no) CON LA LETRA UVE. ¿Por qué? Pues no lo sé, no me lo he planteado. No es ninguna licencia ni nada. Es que no me pegan estas palabras con letra "b". En fin, no es por comparar (faltaría más) pero Goya escribía "venta" con "b" (Seguro que Vailima lo puede corroborar).
Besos para toooodos.
Comentario:
me parece encantador que des a todo nombres...pero como cojones te acuerdas de todo!!!??? si yo hasta tengo la pispa contraseña pal mail pa la tarjeta de credito y oa todo lo que sea!!!!!!
eso si es encantador y me enamoraria !!
eso si es encantador y me enamoraria !!
Comentario:
Estimada Misss, ayer te vi, pero no te leí por las causas que tu bien sabes y que no eran otras que una desgana total y plena y por supuesto una falta de (por qué no decirlo) buena compañía. Me encerré en mi mismo y eso es lo peor. Por tanto ayer te vi, pero ni te leí ni comenté, por supuesto. ¿Puedo opinar?, gracias tesoro, lo sabía.
Del punto 1, el orden, me encanta ver a gente ordenada, mesas colocadas, armarios y cajones perfectos. Yo soy un desastre y creo que es por no saber distinguir entre lo útil y lo inútil.
Punto 2, si duermes con el armario abierto y te levantas a altas horas al WC, el ñordo que te puedes dar con la puerta puede ser antológico. Este esta bien.
Punto 3, este me resulta gracioso y bastante lioso, fíjate que se te olvida el nombre y le dices a la guitarra Viridiana y a la Canon Power Shot (que bien has quedado) la llamas Lola, la que puedes liar. Por cierto me gusta eso de JJ a una de tus almohadas.
Punto 4, yo también lo hago, pero las pierdo. Mis heroínas, las de Queen en el año 77 en el Pabellón de Real Madrid.
Punto 5, claro lo vas pregonando por ahí y la gente se acomoda en la puerta tratando de escuchar la banda sonora o soundtrack, jejeje, ¡eres una cosa!
Y ya esta, gracias por este rato tan agradable. No sabría enumerar las mías, pero seguro que haberlas ahílas. Y lo dejo porque esto parece un post, no un comentario, pero en tu compañía me encuentro como en casa.
Besos preciosa.
Del punto 1, el orden, me encanta ver a gente ordenada, mesas colocadas, armarios y cajones perfectos. Yo soy un desastre y creo que es por no saber distinguir entre lo útil y lo inútil.
Punto 2, si duermes con el armario abierto y te levantas a altas horas al WC, el ñordo que te puedes dar con la puerta puede ser antológico. Este esta bien.
Punto 3, este me resulta gracioso y bastante lioso, fíjate que se te olvida el nombre y le dices a la guitarra Viridiana y a la Canon Power Shot (que bien has quedado) la llamas Lola, la que puedes liar. Por cierto me gusta eso de JJ a una de tus almohadas.
Punto 4, yo también lo hago, pero las pierdo. Mis heroínas, las de Queen en el año 77 en el Pabellón de Real Madrid.
Punto 5, claro lo vas pregonando por ahí y la gente se acomoda en la puerta tratando de escuchar la banda sonora o soundtrack, jejeje, ¡eres una cosa!
Y ya esta, gracias por este rato tan agradable. No sabría enumerar las mías, pero seguro que haberlas ahílas. Y lo dejo porque esto parece un post, no un comentario, pero en tu compañía me encuentro como en casa.
Besos preciosa.
Comentario:
Se me olvidó comentarte lo de Klimta/Gwydir. Algún día explicaré el por qué de estos nombres, mientras tanto te diré que Klimta es el nombre del blog y Gwydir el que suelo adoptar para los comentarios pero, a veces los alterno, no tengo yo un criterio........ .
ahh y Carallo está muy bien escrito y empleado en el contexto correcto.
Besos Cal.
ahh y Carallo está muy bien escrito y empleado en el contexto correcto.
Besos Cal.
Comentario:
gracias por tu apoyo tan comprensivo y sincero Cal. Sólo los que compartimos vida con animales sabemos lo que es perderlos. Besazos.
Comentario:
¿Y sigues deprimidilla, C. (perdona por no preguntar antes)?
¿Pero los arroyos de agua cristalina, los torrentes de deshielo, se pueden deprimir, chica?
Un beso.
¿Pero los arroyos de agua cristalina, los torrentes de deshielo, se pueden deprimir, chica?
Un beso.
Comentario:
jjajajjaja
me imagino a tus hermanas en la puerta del baño diciendo en alto, para que lo oigas: "shssssss, silencio!!! a ver si conseguimos oír cómo cae el chorrito!" y tú dentro cagándute en tó (entiéndase) xDD.
Me gustó lo del orden: yo tengo que ver la mesa alineada con el sofá, desde el ángulo de la puerta y tienen que estar perpendiculares. Y así con todo juajuajua
En fin, que sería un placer verte tocando las lolas. :)
Digo, perdón, tocando la Lola. :PP
me imagino a tus hermanas en la puerta del baño diciendo en alto, para que lo oigas: "shssssss, silencio!!! a ver si conseguimos oír cómo cae el chorrito!" y tú dentro cagándute en tó (entiéndase) xDD.
Me gustó lo del orden: yo tengo que ver la mesa alineada con el sofá, desde el ángulo de la puerta y tienen que estar perpendiculares. Y así con todo juajuajua
En fin, que sería un placer verte tocando las lolas. :)
Digo, perdón, tocando la Lola. :PP
Comentario:
Ahí van las mías:
- orden
- perfección en las tareas (requiere de orden, paciencia, dedicación y tesón)
- puertas de cajones, armarios siempre cerrados como tú. Cuadros torcidos o tulipas de lámparas mal colocadas me llevan al paroxismo.
- las migas de pan en el plato cuando como no las puedo soportar.
- me encanta escuchar repetidamente la misma música hasta que comienzo a delirar.
- sacarme la lengua o hacer muecas en el espejo del ascensor.
...y tantas otras
un saludo
- orden
- perfección en las tareas (requiere de orden, paciencia, dedicación y tesón)
- puertas de cajones, armarios siempre cerrados como tú. Cuadros torcidos o tulipas de lámparas mal colocadas me llevan al paroxismo.
- las migas de pan en el plato cuando como no las puedo soportar.
- me encanta escuchar repetidamente la misma música hasta que comienzo a delirar.
- sacarme la lengua o hacer muecas en el espejo del ascensor.
...y tantas otras
un saludo
Comentario:
Gracias, Calamidad.
Un beso.
Un beso.





