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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Con los ojos de aquel que nunca ha visto
He venido hace poco al trabajo, apenas un par de horas. Sí, hoy he estado de escaqueo. Y, con toda la honestidad posible, creo que me lo merezco. Llevo un mes de auténtica locura y todavía me quedan quince días más de infarto al menos en el trabajo (como diría NiCo, nunca pensé que pudiera saber tanto de ciertas cosas). Más tarde llegarán el tedio y la desidia durante las ocho horas diarias de jornada laboral. Los avisos y el no poder darle a la tecla. Ahora que puedo, me aprovecho, aunque el tiempo vaya en mi contra.

Decía que acabo de venir de darme un paseo. Sí, un paseo. Y con taconazos, ea. Hoy tenía que ir a entregar el trabajo sobre el humor. Prefería llevarlo en mano. Enviarlo por correo electrónico hubiera sido una misión imposible (cuarenta y dos megas de archivo, ni más ni menos). Mandarlo por mensajero, una misión imposible para mi bolsillo.

La sede del club ha cambiado de domicilio. Nunca había estado en la nueva, muy bonita, por cierto, con su patio y su fuente y su todo. Muy cool, muy chic, muy creativa. En cambio sabía perfectamente dónde estaba. Mi pérdida y mi reencuentro de hoy han sido adrede.

He caracoleado por la Plaza del Dos de Mayo, por la calle Velarde (¡cómo cambian el 24 Electric Bar y La Vía Láctea cuando no son las luces de neón las que alumbran su fachada!), por Divino Pastor… Me he asombrado con los azulejos de una antigua huevería y una viejísima farmacia con anuncios modernistas en sus paredes (dónde esconderán estas tiendas por las noches, me pregunto). Mis ojos se han parado ante varios carteles de “se vende”, ¡ilusa de mí!, que colgaban de los balconcillos forjados a base de tiempo y paciencia.

He cambiado mi recorrido con un suave salto de pocos grados y he enfilado mis pasos, dejándome llevar por la inercia de las cuestas, hasta el Teatro Alfil para después subir hasta los fallecidos Cines Luna y retornar, no sin antes esbozar una grandísima sonrisa en mi faz, a la gris rutina de estas cuatro paredes verdeblanquecinas.

He vuelto al estudio pensando que no está tan mal vivir aquí después de todo.

Besitos. Calamity.

PD. ¿Sabíais que es aquí, en la calle Arenal de Madrid, donde está la casa del Ratoncito Pérez?
 
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deseo perder mi virginidad con señora mayor de 50 años
 
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¡Ay, qué bonito es mi Madrid! ¿Verdad?
Un beso enorme
 
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Doc, bienvenido seas, de nuevo. ¿Qué tal te va tratando la vida? Meses malos estos del 2005 han sido para ti. Me tengo que pasar por tu bitácora. Ando justa de tiempo, incluso más justa que tú (que ya es difícil). Paseemos juntos por el Sunset, con ese rojizo sol apagándose al fondo, sobre el mar. Tranquilos, relajados, olvidándonos de todo.

Toni, te tengo que enseñar las fotos (cuando las revele, ya sabes que yo soy de la vieja escuela, :)). Y si le veo también le diré que me dé lo que a mi me debe.
 
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Osea que alli vive el ratoncito Perez?? pues si lo ves, dile de mi parte que no me olvido que aun me debe 100 pesetas!!!!! ea!!!!
 
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A veces, sólo a veces, me encanta darme un paseo escaqueante y contracorriente. Me explico: coincidir con el momento de la salida de los niños de los Colegios, pulsar las calles cuando están recién puestas, callejear cuando la gente está trabajando ... y ver la cara escondida de mi ciudad, la que no contemplo habitualmente.
Te entiendo, expresiva Cal ;-)). Un besazo.
 
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Albanta, bienvenida. Yo también leo de vez en cuando tu blog y también me gusta. Te "conozco" gracias a los comentarios que dejas en el blog de Roberto Zucco. Bueno, pues nos seguiremos viendo por este invento que se hace llamar blogosfera.

Ernesto, llevo escribiéndote un correo a trompicones durante toda la mañana. Ay, qué vida ésta. Lo cojo, lo dejo, lo vuelvo a coger, lo dejo de nuevo... Querido, el día que tú digas rollos y te pongas insoportable yo seré negra zaína. Y, créeme (porque nunca me has visto), de negra no tengo nada (salvo el alma de Blues).

Jartos y, yo qué puedo decir a esta afirmación tuya, amigo... Que también me gustas (y encima lo sabes).

Ay (suspiro) Portorosa tienes más razón que un santo con lo que dices. Cómo se disfrutan esos ratitos en los que los demás llevan un reloj diferente al tuyo. Tú vas lento, fijándote, mirando, observando y el resto pasa por su vida deprisa como un tren expreso sin darse cuenta ni del suelo que pisa... Me has traído a la memoria una escapada que tuvimos un día Paquete y yo cuando empezábamos a salir juntos... Fuimos a comer a un restaurante ruso (difunto Rasputín que ahora se llama El Norte y es de Laura Ponte. Muy recomendable) al lado del Palacio Real de Madrid y luego nos perdimos entre arrumacos y tonterías de enamorados por las callejuelas del Madrid de los Austrias. Mmm, qué gozada de tarde (claro, también él era mi jefe, ooooh, y el escaqueo era un poquitín diferente). Cuando quieras, oye, un paseito por aquí o por allá.

Pues sí tiene casa NiCo y yo también me he sorprendido... Ya os enseñaré fotos.

Mi Divina de nuevo con buen humor, qué cosa ésta. Te diré que mi estudio, bueno, el estudio de mis jefas, está en la zona de Atocha, pero el lugar al que yo iba estaba en medio de mi amadísima -y últimamente abandonada- Malasaña.
 
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yo si lo sabia... al fin y al cabo.. vivi entre arenal y mayor y me pasaba los dias paseando a mi perro por la zona 4 veces al dia!!!! pero lo que no sabia Cal es que tu estudio estaba por esa zona!!!
 
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buenos días

alaaaaa
pero si hablas de mi. ahora, lo que no sé es si yo dije eso. pero si tu lo dices te creeré, jajajaja (si que me acuerdo)

el ratón pérez tiene casa? yo pensaba que vivía como todos los ratones, en un agujero en la pared

besos cal
 
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¿No son maravillosas esas contadas ocasiones en que, en lugar de trabajar y mientras todo el mundo lo hace (muy importante, esto), uno ha tenido la suerte de poder salirse del guión durante unas horas y hacer exactamente lo que le apetecería hacer siempre en lugar de quedarse encerrado en la oficina? Y el aire frío de la mañana, y las amas de casa comprando, y gente que va de una oficina a otra, con prisas, y nosotros, afortunados por un momento, de repente, gracias a circunstancias excepcionales, disfrutamos intensamente de todo. Y todo parece nuevo.

Te acompañaría encantado, Calamidad. Un beso.
 
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Mi querida amiga, , ¿sabes lo unico que se me ocurre decirte?, me gustas.

Un abrazo.
 
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Todo es así, siempre, tú ya lo vas sabiendo: hay muchas realidades embutidas en la apariencia anodina, superficial, de la vida cotidiana. Tienes los ojos abiertos: por eso te asombras con unos azulejos, o descubres la ignorada placa de la calle Arenal ("aquí vivía el Ratón Pérez, en una caja de galletas", más o menos, viene a ser el texto). No me parecen los tuyos "ojos de aquél que nunca ha visto", adorable Cal, sino ¡todo lo contrario!. Son ojos que "ven". Ya, ya te entiendo, sí, ya sé lo que quieres decir. Pero me apetecía decirte todo este rollo (a veces, me cuesta muchísimo decir sencillamente `hola, guapa, te echaba de menos´ y me pongo periférico, verboso, insoportable...) Un beso muy fuerte.
 
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Me han llamado la atención tus reflexiones. Las ciudades tienen como una cara y una cruz, como dos vidas. Muchas veces nos quedamos únicamente con una de ellas e ignoramos los secretos que guarda la otra...
Me gusta tu blog.
No