<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[Como vaca sin cencerro]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Conejos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_255.htm]]></link><description><![CDATA[Llevo pasando por los mismos lugares camino del trabajo aproximadamente los tres últimos años, pero desde hace unas semanas -concretamente desde que murió <a target="_blank" href="http://photos-c.ak.facebook.com/photos-ak-sf2p/v235/64/66/646531538/n646531538_1201946_6652.jpg">el conejo enano de Tetxu</a>, mi hermana, a causa de un cáncer- casi todos los días me encuentro con conejitos paciendo y mirando al tren en medio del espacio que separa la Ciudad de la Imagen de Montepríncipe.<br/><br/>Trato de buscar significado a éste hecho y sólo consigo dos resultados: o bien que mi  vida va a atravesar en breve una racha de buena suerte o bien que llego tarde siempre a todos los sitios.<br/><br/>Hmmm.<br/><br/>Pásenme un buen fin de semana. Yo, por lo pronto, me voy al <a target="_blank" href="http://www.summercase.com/indexes.html">Summercase Madrid</a> (escuchando con los casos algunas actuaciones del <a target="_blank" href="http://www.fiberfib.com/">FIB</a>). Ya os contaré.<br/>Cal.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[De pequeña me enseñaron a querer ser mayor]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_254.htm]]></link><description><![CDATA[Echo de menos los tiempos de estudiante. ¿Cómo, ahora, después de ocho años sin estudiar (al menos en serio)? <br/><br/>Ay, sí, la echo terriblemente de menos. Poder hacer pellas siempre que a uno le apeteciese, levantarme a la hora que me diera la gana. Lo mismo para acostarse. Las partidas de mús, los jueves de kinito (nosotros hacíamos kinito en vez de botellón). Las charlas interminables hasta las tantas tumbadas en la cama del cuarto de alguna compañera de residencia. Los amoríos sin solución de continuidad. Las olimpiadas y los campeonatos internacionales de fútbol o lo que fuese... Pese a que tal vez ahora viva más "cómoda", prefiero mil veces aquello.<br/><br/>Hace poco, gracias a la web 2.0 y sus <a target="_blank" href="http://www.facebook.com">infinitas redes sociales</a>, he conseguido volver a tener una conversación fluida con varias de mis mejores amigas de la Universidad. A una de ellas ya le dediqué <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/cencerro/c_78.htm#comment_1">un post enterito</a> (y muchos más le podría dedicar en exclusiva). Podría dedicar otros tantos a AmEva, a Myrimyri, a Mariu, a Lucifer... Excepto a Myri, que me figuro que seguirá llevando su arte flamenco por las tablas de medio mundo, con todas las demás vuelvo a tener contacto casi diario. Y me alegra, pero a la vez me pone un poco triste por ver la transfiguración de la mayoría de nuestros sueños en realidades más cotidianas. <br/><br/>Nos encontrábamos en situaciones privilegiadas, esto es, con gastos pagados bien por becas o bien chupando de la teta de nuestros padres. Vidas de lujo. Y aún así recuerdo que AmEva decía que <a target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=1N29vkIT3eo">"Stupid Girl" -Garbage-</a> era su canción; Anita Terremoto se identificaba con <a target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=8v9yUVgrmPY">"Ironic" -Alanis Morrissette-</a> y yo sentía que <a target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=NQhLtd58Jxc">"Charmless Man" -Blur-</a>  había sido escrita pensando en alguien como mi persona, salvando las distancias, claro. Ahora que el colchón mullido de la despreocupación y la libertad se ha ido endureciendo poco a poco, ¿cuáles serán nuestros himnos?<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_253.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><img src="http://es.geocities.com/missscalamity/uefa.jpg"></div><br/><font size="1"><i>Fotografía propiedad de Euro 2008</i></font><br/><br/>Esta vez sí que sí. <br/><br/>(mañana colgaré fotos de la celebración nocturna en Madrid; hoy estoy muerta).]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[La banda sonora de nuestras vidas <br>Festival Indyspensable, Madrid, 06-07/06/08]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_252.htm]]></link><description><![CDATA[En los tiempos que corren en los cuales nadie hace nada gratis (estoy de mudanza así que os lo puedo asegurar), nadie da duros a peseta (salvo para engañarte) y los grandes festivales pop-rock de este país están a degüello los unos con los otros (a ver si se dan cuenta que el único perjudicado en todo esto es el consumidor final y que, espero –por cabrones avariciosos-, eso les perjudicará a la media y larga) se consolida el festival gratuito de música independiente (¿?) <a href=”http://www.indyspensable.com/”>Indyspensable</a>,  que ya va por su quinta edición.<br/><br/>El cartel ha sido de lo más apetecible: Russian Red, Aaron Thomas, Jet Lag, The Right Ons, etcétera. Casi todo producto nacional y del bueno. Pero yo, con una lumbalgia de tres pares de narices, de estas que les da a la gente mayor y les hacer ir tiesos como un palo, no me podía permitir el lujo de ir a todos los conciertos, así que me decidí por <a href=”http://www.myspace.com/officialtsool”>The Sountrack Of Our Lives</a>, un grupo sueco liderado por una especie de gurú hippie -Ebbot Lundberg- dos guitarristas, bajista, teclista y batería, todos ellos de sobrada pericia, que tenía un montón de ganas de ver  actuando.<br/><br/><div align="center"><img src="http://es.geocities.com/missscalamity/tsool.jpg"></div><br/><br/>Llegamos  al final de concierto de The Right Ons (¡mierda, con lo que me gustan, arg!) y, oye, todo genial. El sitio estaba muy bien, los precios eran populares (¿cuánto hace que no veis un litro de cerveza por 10 eurillos?) y, para ser un recinto abierto, sonaba bastante bien, de hecho mucho mejor que muchas “salas de conciertos”.  Muchos papis con sus niños con cara de “a ver qué están montando aquí”, abueletes despistados sentados en las gradas, mucha gafapasta y algún que otro amante de lo gratuito.<br/><br/>Los componentes del grupo empezaron a calentar motores con guitarras afiladas y Hammond inquieto para presentar entre purpúreas luces y montones de humo al líder, envuelto en una chilaba al más puro estilo Demis Roussos, pero rubio y sin tanta barba, que hizo rugir a la marabunta de gente. Si de algo pecan TSOOL es de no ser comedidos en nada. Están a punto de sacar su sexto álbum tras haber publicado una especie de recopilatorio de canciones inéditas y/o caras B en <i>A Present For The Past</i>, momento en el que yo les conocí.<br/><br/>El concierto se desarrolló con canciones que abarcaron parte de su amplio repertorio regalándonos literalmente una perla -digo literal porque se encargaron de tirar al público durante toda la actuación varios ejemplares de un 7” con la maqueta de la canción: la interpretación del single de salida de su nuevo trabajo,  “Utopia”. <br/><br/>Los momentos de máxima expectación y exaltación se alcanzaron con la interpretación de canciones como “Galaxy Gramophone” y “Avenger Hill Street Blues”, verdaderas odas a la psicodelia sesentera. Y, por supuesto, con el paseíto que se hizo el señor Lundberg entre las primeras filas de gente.<br/><br/>Nada de relajo en la actuación ni siquiera cuando hablaba en relativo silencio su líder, con esa aúrea de nuevo mesías (mira, “New Mesiah” no la interpretaron). Ni siquiera cuando se rompieron las cuerdas de la guitarra de Ian Person –con espeso mostacho, como mandan los canones del indy más actual-  y salieron a cambiársela en mitad del escenario.  Ni siquiera al final cuando Lundberg mismo se colocó la acústica y tocó unos arpegios mientras los técnicos desmontaban el escenario para dar paso a Krakovia…<br/><br/>Todo un show. <br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[Igualdad]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_243.htm]]></link><description><![CDATA[<i>"Ahora hay una mujer"</i>. Esto es lo que me decía el padre de mi adorado tormento el miércoles pasado mientras hacíamos zapping entre Muchachada Nui y Caiga Quien Caiga (por cierto y aunque no venga a cuento: ¿quién coño ha hecho el casting de esta edición de CQC? Que lo despidan, por favor). <br/><br/>El comentario no debería de chocar. ¿Que hay de malo (o de bueno) en que haya una mujer en un grupo de reporteros caraduras vestidos de traje y escondidos detrás de unos cristales negros de Ray-Ban que regalan al primero que se pone a tiro? Pues eso, que no hay nada malo (ni bueno). Pero choca, ¿verdad? Un programa que en sus no sé cuántos años de emisión lo más parecido que han tenido a una mujer ha sido Deborah Ombres...<br/><br/>El tema está ya más pasado de moda que llevar un palestino anudado al cuello y no ser de Palestina. Lo sé, pero es que si no lo escribo, reviento.<br/><br/>Me hace gracia que tengamos un Ministerio de la Igualdad. Si necesitamos tal ministerio, es porque no hay igualdad. Esto es una tautología puesto que sabemos, vemos, palpamos que igualdad no hay. Pero, de veras, ¿quién quiere que haya igualdad en según qué niveles? ¿es que queremos ser todos iguales a todos? ¿no somos lo suficientemente borregos adocenados por nuestras forma de vida gris y anodina? Yo no quiero ser igual a nadie, quiero ser única dentro de mi normalidad como <i>homo sapiens</i> hembra.<br/><br/>Otra cosa diferente son los derechos y los deberes. Aquí sí que deberíamos estar todos (hombres, mujeres, foráneos, nativos, etc) en igualdad de condiciones. Porque lo que hoy por hoy es normal es que si dentro de una empresa hay que promocionar a alguien, y Fulanita y Menganito tienen las mismas características laborales, casi siempre escogerán primero a Menganito (posiblemente por ser hombre) que a Fulanita (posiblemente por ser mujer).<br/><br/>Porque no es normal que yo cobre bastante menos que mis compañeros varones -que tienen la misma categoría y desarrollan los mismos trabajos que yo- por no sé qué extraña razón.<br/><br/>Porque no es normal que si yo quiero tener hijos sea visto como una baja maternal de no sé cuantas semanas, vamos, como algo negativo, y si un hombre quiere tenerlos se vea como un ser entrañable que se preocupa por los suyos. ¿Qué pasa, que él no va a tener que cambiar pañales, ir al médico con los rorros, llevarles al médico si se ponen malos? Yo creo que sí... Aunque si me pongo a analizar mi contexto más cercano... siempre son ellas las que se "sacrifican". <br/><br/>Pero por otro lado tampoco estoy de acuerdo con la paridad. Tendemos demasiado a mirar la entrepierna de la persona cuando lo que deberíamos hacer es fijarnos en su  mente. <br/><br/>Y sí, estoy muy orgullosa de ser mujer, pero definitivamente, si hoy alguien me hiciera aquella pregunta de la niñez <i>"¿qué quieres ser de mayor?"</i> le respondería sin ninguna duda: hombre.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[Marry me, Adam Green!<br>Live in Madrid, 04/05/08]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_242.htm]]></link><description><![CDATA[<i>Con una semana de retraso, lo sé, pero más vale tarde que nunca. Además, estoy de exámenes, así que está todo más que justificado, ¿no?</i><br/><br/>Ya  puede ser que tengas el peor de los días, que te hayan echado del curro, que te haya dejado tu novia/o y tus padres se encabronen contigo, yo qué sé, que se te muera el canario, que como vayas a un concierto de Adam Green la diversión está garantizada.<br/><br/><div align="center"><img src="http://es.geocities.com/missscalamity/2422474733_aaf8168136.jpg"></div><br/><font size="1">Fotografía cortesía de <a href="http://www.flickr.com/photos/anjali_knebworth/">Anjali Knebworth </a>. Yo, <i>as usual</i>, sin cámara. Bueno, también tengo excusa: Ulises está estropeada. Sniff.</font><br/><br/>Mi descubrimiento de hace dos años en el festival Summer Case (me compré todos sus discos hasta la fecha) actuaba en directo en la Sala Heineken de Madrid. Sala pequeñita y correctamente acondicionada. Pero que sea una sala de esas características no significa que se oiga bien. Cuando el neoyorquino saltó al escenario precedido de dos despampanantes negras de timbre gospeliano sonaban únicamente los acordes de “Festival Song” y digo sonaban únicamente porque sólo los intrumentos estaban por las nubes mientras que la imponente voz de crooner de Green se hizo difícil de escuchar en ese momento. Pero tal y como apuntó él más tarde le acompañaba la mejor banda de España (sic.) y el percance estuvo solucionado cuando comenzó a sonar “Morning After Midnight”, quinto corte de su nuevo y más producido álbum <i>Sixes & Sevens</i> y segunda canción a interpretar en la cálida noche.<br/><br/>La velada prometía música de la buena y espectáculo porque Green, además de ser un buen compositor e intérprete, es una auténtico payaso. Entiéndaseme con todo el cariño y respeto esto de payaso: es un showman. Todo el concierto estuvo chapurreando una especie de <i>spanglish</i> muy apañado, ya se sabe, confundiendo los géneros y españolizando vocablos anglosajones. Dando botes como un loco por las tablas. Tocando ahora la guitarra, ahora los bongos, ahora un xilófono. Tirándose por el escenario y por lo que no era escenario, haciendo apología de las drogas y el alcohol. Criticando el excesivo precio de las entradas… En fin, Adam Green al cien por cien.<br/><br/>El público –mayoritariamente femenino- se comunicaba con el músico neoyorquino a través de papelitos, al más puro estilo colegio de prepúberes. Escritos como “Get Nacked” protagonizaron más de un gag humorístico en la actuación. Después de haber escuchado la tierna y ñoña “Drowning Head First”, acompañado de una muchacha que presentó primero como su novia y después como una excelente cantante operística (y que más tarde estaba en el stand del merchandasing, chica multi-tasking, desde luego) pidió explicaciones sobre las obscenas notitas que le mandaban desde la pista. Ni corto ni perezoso subió a la chica que había escrito semejante cosa al escenario. Esta vez la niña elegida dio poco juego al músico. Si me pone a mí una Gibson al hombro, teniendo al lado a Adam Green haciendo su típico espectáculo vodevil, lo último que se me ocurriría es ponerme en cuclillas y quedarme parada (serían los nervios).<br/><br/>Acudió poco al repertorio de sus anteriores trabajos, pero no faltaron hits como “Bluebirds” (petición del público), “Jessica Simpson” o “Carolina” con la cual despidió dando las gracias al público madrileño por haber estado allí con ellos. Eché de menos “Nat King Cole”, pero estuvo en general todo genial.<br/><br/>Un espectáculo totalmente aconsejable para superar depresiones y estados existenciales grises. Adam Green bien se merece un altar (un par de altavoces, quiero decir) en más de una unidad de salud mental.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[Mala hierba nunca muere. <br>Nick Cave & The Bad Seeds, Live in Barcelona, 25/04/08]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_241.htm]]></link><description><![CDATA[Conocer a Nick Cave & The Bad Seeds me costó un viajecito a una tienda de discos de la capital burgalesa casi ex profeso. Cuando una tiene apenas 20 años y está empezando a conocer la música de verdad, la Música con mayúsculas, cuando está dejando atrás grupitos de niños monos confeccionados para chicas histéricas y reeducando su oído con algo bueno de veras, justo en ese momento tiene que asomar Nick Cave y sus Malas Semillas por algún lado. <br/><br/>A mí me pasó charlando con mi amigo L sobre el <i>Quadrophenia</i> de los Who, que si era uno de los mejores discos de los setenta, que si no… El caso es que no sé de qué manera salió a colación el polifacético músico australiano. Oye, yo ni flores, así que le dije a L que me prestase algún disco, a lo que él me contestó:<br/>- No. Es que si alguien me dice que no le gusta Nick Cave, le empiezo a mirar de otra manera, me empieza a no caer bien.<br/>Con esa tarjeta de presentación, ¿quién se podría resistir a empezar a escuchar a Nick Cave, pesara lo que pesase?<br/><br/>Ahora es posible que mi fanatismo por dicha banda esté a la altura, eso si no la sobrepasa, que el de L. Así que el pasado marzo, cuando me enteré que habían ampliado el aforo del concierto de Nick Cave & The Bad Seeds en Barcelona, me fui de cabeza a por unas entradas. Entiendo que un pabellón deportivo, palacio o cualquier recinto que no esté dedicado a la música ofrece de entrada mal augurio a un concierto, por lo menos a su sonido, pero, en fin, que no me voy a poner finolis, que estar en primera fila como cuando los ví en La Riviera hace siete años (creo) iba a ser algo más que improbable pero al menos iba a estar. <br/><br/>En fin, día de vacaciones, avión hasta Girona, bus hasta la Estació del Nord, comida con la family en la Ciudad Condal y paseo hasta el Pavelló Olímpico de Badalona. Ambientillo de concierto. Mucha cucaracha cuarentona por los alrededores (incluída yo, claro). Mucho indie. Mucha gafapasta. Entradas VIP y entradas de las otras. Niñas en tienda de campaña esperando a que abrieran las puertas el domingo para el concierto de los Back Street Boys (qué lástima).<br/><br/><div align="center"><img src="http://es.geocities.com/missscalamity/dig.jpg"></div><br/>(*)<br/><br/>Los teloneros, vamos, ni me enteré. Muy folk, con xilófonos, bajo y guitarra acústica. Como si a los Tortoise se volviesen country de repente. Ni fu ni fa. Yo lo que quería ver es a Nicolás y ¡ya! Música de Shirley Horn, de Dinah Washington y de otras grandes damas del Jazz en el intermezzo y ¡zas! los primeros acordes lúgubres de “Night Of The Lotus Easters” encienden los ánimos de las 5000 almas allí congregadas.  Le sigue “Today’s Lesson” que nos muestra a una banda compenetrada, pletórica, con ganas de dar guerra, musicalmente impecable (aunque algo cansada: tres días de bolo para unos cuarentones-cincuentones lo mismo es mucho). Desde donde yo estaba, en gradas, se les oía y veía muy bien. Me quedé sorprendida con el sonido. Tal vez algo alto el bajo y la voz de Nick Cave, pero, vamos, que bien.<br/><br/>Después de la presentación de dos cortes de su nuevo álbum <i>Dig, Lazarus, Dig!!!</i> llegó MI momento: “Red Right Hand”. En aquel instante supe que el concierto iba a ser algo grande, no igual que la primera vez que les ví, pero interesante sin lugar a dudas.<br/><br/>Los viejos temas se fueron mezclando con las nuevas canciones de la banda australiana con una sobria e incluso espartana puesta en escena que contrastaba con el entusiasmo de Nick Cave, de Mick Harvey, James Jonhston, Martyn Casey, Thomas Wydler, Jim Sclavunos..., pero sobre todo de Warren <i>Fucking</i> Ellis (así lo presentó Nick al público).<br/><br/>Un parlanchín e histriónico Nick se dejó ver en las tablas (debe de ser que desde que lleva una vida sana se le ha desatado la lengua, el histrionismo venía de serie). Habló con la gente de la primera fila, dijo a una muchacha “you’re beautiful”. Se guaseó con que no entendía ni papa de español, que no veía bien porque no llevaba las gafas. Nos preguntó si nos estaba gustando el repertorio, nos dijo que a mucha gente le parecería mierda, incluida su madre, “but she’s 82, so...”. Por si acaso le dedicó la siguiente canción “The Ship Song”. Perdió los papeles - “where’re the fucking lyrics?”-, nunca mejor dicho, entre “Jesus of the Moon” y “Deanna” (anda que no habrán ejecutado esta última miles de veces), nos pegó buena caña en el primer bis  después de hacernos cantar al unísono el repetitivo <i>oh, mama</i> de “The Lyre of Orpheus” y se transmutó en el segundo bis interpretando al piano la increíble “Into My Arms” anunciando que llegaba el final con “Stager Lee”.<br/><br/>Eché en falta más movimiento dentro del público… La pista parecía una marea de gente inmóvil más preocupada de sacar fotos que de disfrutar del concierto, salvo en contadas ocasiones. En la grada estaba la mayoría sentada, pero unos cuantos estábamos bailando y disfrutando como locos del concierto. Faltaron algunas canciones (“Do You Love Me?”, por ejemplo). Me pareció excesiva la pausa entre canción  y canción (los ritmos no son los mismos para todo el mundo, supongo). Pero me gustó. Sí señor, me gustó mucho.<br/><br/>Ahora sólo me queda esperar al veranito para ver de nuevo a <i>Nico Cueva</i>, Warren <i>Fucking</i> Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey tocar como chavalillos de veintipocos con su banda paralela <a target="_blank" href="http://www.grinderman.com/">Grinderman</a>. Ay, virgencita, que se haga corta la espera.<br/><br/><br/>(*) Fotografía propiedad de <a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/7415119@N05/">Crónicas de Motel</a>. Como siempre, yo sin cámara. Vaya una fotógrafa de mis coj... estoy hecha. <br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[La tía Gloria]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_240.htm]]></link><description><![CDATA[<i>Los nombres personales no llevan artículo delante.</i> Tuve que escribir esta frase en el encerado de clase, a la tierna edad de 14 años, unas doscientas veces que yo recuerde. Todo por decir delante de mi profesora de Historia –odiada por todas las niñas de la escuela e idolatrada por mi persona en cuanto empezó a hablar en clase de las pinturas negras de Goya- que me iba a casa de <i>la</i> Gloria, mi tía. Al terminar el castigo me dirigí a la susodicha profesora y le pregunté conscientemente de lo que hacía: “entonces, ¿me puedo ir ya a casa de <i>la</i> Gloria?”. Ella me dijo refunfuñando que sí.<br/><br/>Y es que en la zona de donde yo vengo los nombres personales, sobre todo los femeninos, SÍ llevan artículo delante. Esta es una verdad tan grande como que el cielo es de color celeste mientras no esté nublado (o contaminado, como en Madrid). Así pues yo no soy Cal sino <i>la</i> Cal. Mi madre no es Momi sino <i>la</i>  Momi. Mi tía no es Gloria sino <i>la</i> Gloria.<br/><br/>Pero, a todo esto, ¿quién demonios es <i>la</i> Gloria? <i>La</i> Gloria es una de las hermanas pequeñas de mi madre. Pizpireta y resuelta. Animosa, feliz y gordita. Gordita ahora porque cuando era joven le llamaban “la sardina” por lo flaca y poca chicha que era.<br/><br/><i>La</i> Gloria siempre ha sido el centro de todas las fiestas. Si alguien de la familia celebraba algo, era en su casa donde se programaba el evento. El bingo navideño era en su casa. El primer cotillón de año nuevo, antes de salir por ahí de fiesta, ídem. Si querías enterarte de cualquier cotilleo del pueblo, pero de buen rollo, sin chismorrear a lo tonto, llamabas al teléfono de <i>la</i> Gloria y ella te lo contaba. Las mejores timbas de julepe se organizaban alrededor de la mesa redonda de la cocina de mi tía. Cuando ya empezaba a despuntar el alba y la carterilla de más de uno flojeaba de suelto, la tía Gloria seguía al pie del cañón, echando cabezadas entre reparto y reparto de cartas, despertando al grito de guerra “¡Gloria, te toca dar!”. <i>(Creo que lo de “dar las cartas” es un localismo. En cristiano significa “repartir”, pero en mi pueblo no se usa.)</i><br/><br/>Tal vez uno de los secretos de su éxito fuera que siempre que acudías al resguardo que proporcionaban sus faldas, la trébede se llenaba de dulces caseros riquísimos: rosquillas de vino, polvorones, huesillos extremeños (una delicia para quien no les haya probado), miles de variedades de tartas, bizcochos... Llenabas el estómago hasta estar al borde un coma glúcido. Pero siempre había más y más y más. Cual bolso de Mary Poppins, los armarios de la cocina de la tía Gloria escondían postres por doquier. Nunca, nunca se acababan.<br/><br/>Recuerdo aún uno de aquellos días tontorrones de comadreo entre hermanas en el cual me enteré de que <i>la</i> Gloria estaba embarazada de nuevo. Su cuarto hijo. Su cuarto hijo varón. Tenía un medio disgusto porque ella siempre quiso tener una niña para vestirla como a una muñeca, pero tuvo cuatro varones en casa. Ese cuarto niño ha sido siempre el muñeco precioso de toda la familia (incluso ahora con sus veintitantos años lo sigue siendo). Fue el primer bebé que me dejaron sujetar entre los brazos. También el primero que se me cayó de los mismos al resbalar en un suelo recién fregado.<br/><br/>Mi tía Gloria fue mi primera jefa. Ella me brindó mi primer trabajo: limpiadora de su casa. Es que yo de pequeña quería ser limpiadora (de hecho ahora no descarto la posibilidad siempre y cuando el horario sea de ocho a cinco y bien remunerado). Me pagaba quinientas pesetas por limpiarle la cocina. Yo se la limpiaba para mientras tomar nota de las recetas de sus postres.<br/><br/>Pero no todo es vida y dulzura. He tenido también mis menos con <i>la</i> Gloria. Ahora, casi diez años después de que menospreciara a mi padre recién muerto, de que uno de sus hijos retirase el saludo a mi madre, a mi padre, a mi hermana-prima Nina, de que ese núcleo cálido y confortable que suponía cualquier reunión en casa de mi tía se tornase sombrío y de mal gusto entre los integrantes de la mitad de la familia, me he dado cuenta de que la culpa de todo aquello no fue realmente de un ser tan bonachón como Gloria sino de alguien tan frío, calculador y desalmado como lo era el padre de mi madre y sus hermanos (porque este señor nunca ha sido mi abuelo). Diez años perdidos. Irrecuperables. El devenir, la vida, no permiten aquello del ensayo y error. ¡Malditas herencias!<br/><br/>Hace unos meses me encontré a <i>la</i> Gloria comprando en uno de los supermercados de mi pueblo. Me hizo una ilusión tremenda verla allí. Nos quedamos juntas dándole a la sin hueso -¡menudas dos nos juntamos!- y fuimos paseando con las bolsas reventando de comida hacia nuestras respectivas casas. <br/><br/>Por el camino hablamos de lo divino y lo humano. De lo contenta que estaba porque va a ser abuela primeriza dentro de nada, de que se le había muerto la perruca y lo había pasado muy mal, de que se encontraba muy triste a ratos, de que el otro día se perdió por el pueblo, que no sabía cómo volver a casa, de que se le olvidaban los postres en el horno hasta que el olor del quemazón se extendía por toda la casa, de lo sola que se sentía a veces. Uy, qué mala espina tuve con toda esa conversación... Le aconsejé una visita al médico.<br/><br/>Antes de ayer mi madre confirmó mi sospecha: alzheimer.<br/><br/>Estas pocas palabras son solamente un sentido y profundo homenaje a mi tía para que por lo menos queden escritos los recuerdos que ella trae a mi memoria. Esos recuerdos que de aquí a nada llenarán el libro en blanco en que se transformará la cándida cabecita de una de mis tías, pese a todo, más queridas: <i>la</i> Gloria.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[El efecto falda de tubo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_239.htm]]></link><description><![CDATA[Nada mejor para levantar el ánimo de una misma que meterse en una falda de tubo negra, con la cintura alta, una camisa, medias, zapatos de charol negro con cuña y salir a dar una vuelta por el paseo del Prado de Madrid bajo los rayos de Sol de una Primavera adelantada. <br/><br/><div align="center"><img src="http://es.geocities.com/missscalamity/miserachs0.jpg"><br/><i><font color="#000066" size="1">Vía Laietana, 1962, "El Piropo", de Xavier Miserachs</font></i></div><br/><br/>O nada mejor para ponerse de los nervios con tanta grosería <I>machirula</I>…<br/><br/>Pásenme buen fin de semana. Cal.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item><item><title><![CDATA[Propuestas a ochenta euros]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/cencerro/c_238.htm]]></link><description><![CDATA[Está claro que no se puede todo en la vida. A mí me gustaría tener un amplio repertorio de puertas para abrir y no tenerme que decantar por ninguna de ellas <I>(Gracias, F., por la imagen metafórica)</I>. Poder elegir todas, vaya. Abrir, asomarme, explorar lo que allí hay y, si me gusta, quedármelo. Pero esto es un sueño. Algo tan onírico como irreal. La vida no es así.<br/><br/>Ayer tocaron <a target="_blank" href="http://www.thecure.com/">The Cure</a> en Madrid. De diez años a esta parte ocasión en que han venido a España, ocasión en que he disfrutado de su directo, pero ayer no pude. Se me pasó ir a por la entrada. Siempre nos quedará la reventa…O no: de 36 euros a 80 (las más baratas). En fin, que no pude abrir <I>esa</I> puerta después de intentarlo fehacientemente. Compuesta y sin novio, como se suele decir, me quedé.<br/><br/>Lo que os decía, que todo no se puede y que no habré visto a los Cure, pero ya tengo mis entradas y mi disco de <a target="_blank" href="http://www.nickcaveandthebadseeds.com/">Nicolás Cueva y sus Malas Semillas</a>. (Con lo cotizadas que están puede que me pague el viaje a Barcelona con una de ellas… Es una coña, claro.)<br/><br/><div align="center"><img src="http://es.geocities.com/missscalamity/diglazarusdig.jpg"></div>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Miss Calamity)]]></author></item></channel></rss>
