En mi tiempo
Sensibilidad extrema. Ritual en la ducha. Color lila. Mentiras con o sin malicia pero no pasar ni una. Dura con los demás pero más conmigo misma. Viajes inesperados. Personajes inesperados. Ilusión que no ilusa. Sentido del humor teñido de tristeza. No soporto a los lerdos, tampoco a los pedantes. Le doy mil vueltas a todo, acabo exhausta, agotada pero aún así sigo. Lluvia antes que sol. Atardecer. Belleza en las cosas más simples. Odio la hipocresía pero disfruto en ocasiones siendo hipócrita. Conciencia dormida. Personalidad cambiante e inestable. Concepto de la amistad difuso. Indiferencia hacia todo lo dulce. Darse sin esperar nada a cambio. Si pierdo la confianza, nunca vuelvo a recuperarla. Música. Salado. Me han engañado. Yo he engañado. He llorado. He hecho llorar. Cabello largo. No soporto que me observen. Observo sin cortarme. Analizo gestos, rostros, actitudes, hago que se sientan incómodos. Me retraigo. Finjo estar bien cuando únicamente pienso en morirme. Un intento de suicidio. Por la boca muere el pez. Me suelo hacer la loca. Suelen creérselo. Prefiero regalar a que me regalen. Me miro al espejo y no me reconozco. Angustia. Me encanta bailar. Sensual. ¿Dios existe?. La gente me repugna, la gente me apasiona. Bipolaridad. Ganas de abarcarlo todo. Días de intensa apatía. Barcelona..............
Infinito
No me apetece olvidar, pasar a otra cosa. Tampoco me recreo en mis pensamientos ni sensaciones, simplemente les dedico el tiempo que creo necesario. No considero positivo pasar de puntillas sobre lo que ocurre, primero quiero reflexionar sobre ello y evitar que vuelvan a sucederme cosas poco agradables. Quizás me equivoque, quizás haga bien... ¿ qué importancia tiene eso? Ya he tomado una decisión.
De repente quiero realizar muchas actividades, después de un período de inactividad total. Tengo miedo de tratar de abarcar demasiado y saturarme enseguida, que por otra parte es lo que suele sucederme. Ojalá existiese una píldora mágica que devolviese las ganas de experimentar, de vivir, las fuerzas sobre todo. No poseo mas que pastillas que alimentan todo lo contrario, tratan de adormecerte, que no pienses, de acallar esa angustia profunda.
Espero con ansia el concierto, no quiero ver, ni oír, ni tocar... sólo sentir.
De repente quiero realizar muchas actividades, después de un período de inactividad total. Tengo miedo de tratar de abarcar demasiado y saturarme enseguida, que por otra parte es lo que suele sucederme. Ojalá existiese una píldora mágica que devolviese las ganas de experimentar, de vivir, las fuerzas sobre todo. No poseo mas que pastillas que alimentan todo lo contrario, tratan de adormecerte, que no pienses, de acallar esa angustia profunda.
Espero con ansia el concierto, no quiero ver, ni oír, ni tocar... sólo sentir.
Ra Ra Ra
Últimamente no paro de preguntarme si debería sentirme más satisfecha con mi vida. Echando un vistazo general (y no desde mi óptica depresiva), todo me va bien. Aún así no puedo evitar sentirme responsable no sólo de mi felicidad sino también de los que me rodean, con el consiguiente "palo" que sin duda me llevo, ya que cada uno es responsable de su vida y de sus actos.
Me he dado cuenta que todos estos años (de mis 24), me he sentido culpable a causa de comentarios acerca de que con mi comportamiento causaba la infelicidad de otros, sin parar a pensar que probablemente sólo estaba siendo manipulada mediante discursos victimistas. No sé si todavía estoy a tiempo de rectificar o si siempre me aflorará ese sentimiento de culpabilidad, lo que si he descubierto (al fin!!) es que yo me labro mi propia felicidad y que no puedo exigirle a nadie (sería estúpido...) que me la sirva en bandeja.
Una de las frases que últimamente me aporta mucha tranquilidad (aunque pueda parecer algo desfasada) es ésta: ERRARE HUMANUM EST.
Me he dado cuenta que todos estos años (de mis 24), me he sentido culpable a causa de comentarios acerca de que con mi comportamiento causaba la infelicidad de otros, sin parar a pensar que probablemente sólo estaba siendo manipulada mediante discursos victimistas. No sé si todavía estoy a tiempo de rectificar o si siempre me aflorará ese sentimiento de culpabilidad, lo que si he descubierto (al fin!!) es que yo me labro mi propia felicidad y que no puedo exigirle a nadie (sería estúpido...) que me la sirva en bandeja.
Una de las frases que últimamente me aporta mucha tranquilidad (aunque pueda parecer algo desfasada) es ésta: ERRARE HUMANUM EST.





