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En chándal y zapas
Aventuras y desventuras en el gimnasio del instituto.
Acerca de
Trabajar con mercancías peligrosas como los adolescentes es todo un filón, pero si es en el gimnasio de un instituto, aquello es una mina! Y a mí me servirá de terapia...


Sindicación
 
Matarile-rile-rile...
La forma más subrrealista en la que podía terminar mi puente fue la que sucedió ayer...
En mi línea de despiste constante, vuelvo en coche de Córdoba (vivan las Cruces!) a las 8 de la tarde de ayer. Cuando me dispongo a coger las llaves para entrar en mi casa, NO LAS TENGO. Me las he dejado en Córdoba. Las llaves de repuesto están (inteligentemente por mi parte), dentro de mi casa.
Me planteo mil posibles soluciones, incluso volver a Córdoba a por ellas (a 200 kilometrazos de distancia...), llamar a un cerrajero (descartado por ser fiesta nacional y las 8 de la tarde=habría supuesto mi ruina total), y la más aceptable, ir a domir a casa de mis padres y que me enviasen las llaves esta mañana, pero eso suponía ir hoy al instituto con mis vaqueros apestosos del fin de semana y una mano delante y la otra detrás.

¿Qué habríais hecho vosotr@s? Sí, ya sé, no os habríais dejado las llaves allí... pero ese no es el caso. Yo lo que hice fue poner a prueba a mis amigos de allí, y se me ocurrio la (yo creia que no tan descabellada) idea de llevar las llaves a la estación de renfe, y a cualquier viajero que fuera para mi ciudad explicarle la situación y si podía llevarme las llaves. Así que ahí me demostraron mis amigos lo que es la amistad... preguntado viajero por viajero en la cola si se dirgían a mi ciudad... pero todo el mundo iba hasta el útimo destino que es Madrid. Hasta que literalmente, el último viajero del tren resulta dirigirse hasta aquí. El susodicho viajero resultó ser un LOCO, desconfiado y friki, que aceptó llevarme las llaves pero sin fiarse en absoluto de la situación, se apuntó mi móvil y me llamó mil veces durante el trayecto, preguntándome en plan agresivo: "A VER, DESCRÍBEME TU LLAVERO!!", incluso el tío colgao se hizo pasar por el jefe de la estación de Córdoba, pidiéndome mis datos para comprobar que no era un asunto oscuro y malintencionado! Fue todo de lo más subrrealista, pero finalmente mi flor en culito brilló, y tuve suerte. El loco me entregó las llaves en la estación, no sin antes quererme dar unas cuantas lecciones sobre la vida y su funcionamiento básico.

En serio, si vosotros estáis en la cola del tren y os aparecen para pediros ese favor, lo haríais? Confiariais en que no tuviera ningun trasfondo extraño el hecho de llevar unas llaves a alguien que se le hubieran olvidado en otra ciudad? Yo sinceramente, y no es porque me haya ocurrido a mí, pero sí que lo haría, no me parece tan descabellado!

¡¡¡GRACIAS ROCÍO Y ARNOLF!!!
 
Comentario:
seguramente lo hiciese---¿por que no?
Un beso
 
Comentario:
Yo sí que las llevaría, no sería la primera vez que hago algo parecido, una vez me tiré al agua del puerto de Ibiza a por la chancla de una niña...
Me gusta este blog, tus histórias con tus alumnos son muy graciosas.
Seguiré pasando.
 
Comentario:
Un acertijo:

Esto es un hombre que aparece en una estación con unas llaves y sin equipaje.
¿ Que es lo que pasa?
 
Comentario:
Pues claro, si no confiamos en la gente y podemos echar un cable tan sencillo como guardar unas llaves en un bolsillo hasta bajar a tu estacion que nos queda?????
Me alegro que todo fuera bien, la verdad es que si apareces con los vaqueros pestosos la poca credibilidad de profe seriosa que tienes se te va al garete!!!!!!!

Besos de la familia
No