Sobre los recuerdos
Ayer conversé con un amigo (léase Interferencias y otros poemas, de la asociación cultural La Tertulia, si alguien lo encuentra) sobre la esencia de los blogs. Hay una mezcla fascinante de necesidad y de perversión en ellos que me resulta tan repugnante como heroico. La mayoría me recuerda un poco a las cosas que sentía con 15, 16 años. Tal vez estoy anonadada, seca o inutilizada para el sentimentalismo. Con cinco años mis padres me llamaban cínica. Tal vez las cosas no han cambiado tanto.
Vi "El último suspiro". Muy mala idea. La película es mediocre, pero trajo recuerdos desagradables. Las lágrimas me recordaron que tal vez no fuera un bicho sin corazón. A lo mejor simplemente soy un bicho tan egoísta que el orgullo y la inocencia pudieron más que un supuesto corazón, a lo mejor soy un torbellino de mí misma, mecánica, como siempre. Llorando por una reacción química y hormonal.
Vi "El último suspiro". Muy mala idea. La película es mediocre, pero trajo recuerdos desagradables. Las lágrimas me recordaron que tal vez no fuera un bicho sin corazón. A lo mejor simplemente soy un bicho tan egoísta que el orgullo y la inocencia pudieron más que un supuesto corazón, a lo mejor soy un torbellino de mí misma, mecánica, como siempre. Llorando por una reacción química y hormonal.
Fotos
Imagínate que pudieras hacerte una foto objetiva. No de ésas en las que sales con el gesto torcido, los labios secos y los ojos semiabiertos, ni ésas en las que de repente de mujer ambigua te has convertido en superestrella. Una foto que te mostrara a ti, tal cual, sin más ni menos, sin defectos ni virtudes, una media entre las peores poses y las mejores sonrisas, una visión de lo que observan los demás.
Creo que no sería muy rentable para las agencias de "amor y amistad".
Creo que no sería muy rentable para las agencias de "amor y amistad".
15 minutos de retraso
El otro día la Flor Suiza me explicó por qué me viene siempre la inspiración cuando estoy en el servicio. Según ella es porque nuestra mente está en reposo, vamos, que como no estamos pensando en nada en particular, nos vienen las ideas (igual que en ese curioso periodo semivigilia/semisueño al acostarse). Se agradece no ser la única que intente racionalizarlo todo.
Eduardo no cabe en sí de gozo porque lo han mencionado en un blog, el de una chica que se siente azul, por el día que recitó con lo de Poesía por venir. Luego ha resultado ser conocida de Cheshire Cat, Rubén y David Mena. El mundo (o Granada) es demasiado pequeño. Me fascina la intricación de las redes sociales, son como los rumores, que vuelan y se deforman y regresan a ti de las formas más variopintas.
Eduardo, además, ha escrito un relato maravilloso, llamado "Yo, Winston", donde usa unos versos míos como introducción. Vale que se lo sugerí yo (como dice mi madre, "sin cara no se llega a ninguna parte"), pero es que encajaban muy bien con ese texto y a él le ha parecido bien. Lamentablemente, tiene un problema con el relato: a nadie parece gustarle, y además nadie lo entiende. Será que yo lo veo muy claro y que me parece fantástico (y que el mundo está loco), o simplemente que me estoy equivocando (pero qué triste sería eso, como acabar con la maldición del autor...).
Ahora mismo estoy esperando a que llegue la farmacéutica a quien enseño inglés... ya van 15 minutos de retraso...
Eduardo no cabe en sí de gozo porque lo han mencionado en un blog, el de una chica que se siente azul, por el día que recitó con lo de Poesía por venir. Luego ha resultado ser conocida de Cheshire Cat, Rubén y David Mena. El mundo (o Granada) es demasiado pequeño. Me fascina la intricación de las redes sociales, son como los rumores, que vuelan y se deforman y regresan a ti de las formas más variopintas.
Eduardo, además, ha escrito un relato maravilloso, llamado "Yo, Winston", donde usa unos versos míos como introducción. Vale que se lo sugerí yo (como dice mi madre, "sin cara no se llega a ninguna parte"), pero es que encajaban muy bien con ese texto y a él le ha parecido bien. Lamentablemente, tiene un problema con el relato: a nadie parece gustarle, y además nadie lo entiende. Será que yo lo veo muy claro y que me parece fantástico (y que el mundo está loco), o simplemente que me estoy equivocando (pero qué triste sería eso, como acabar con la maldición del autor...).
Ahora mismo estoy esperando a que llegue la farmacéutica a quien enseño inglés... ya van 15 minutos de retraso...
Hispacón 2004
Para una crónica completa de la Hispacón de Cádiz: http://elparnaso.com/foros/viewtopic.php?t=31
También hay más cosillas en BemOnLine
Vaya fin de semana más alucinante... volver a la rutina es lo más difícil de todo.
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Vaya fin de semana más alucinante... volver a la rutina es lo más difícil de todo.
No encuentro las tildes al revés
De un deja-vu/eterno retorno
A veces me siento mecánica
cuando las imágenes pasan, volando, a través de mis sienes
y en la repetición puedo procesar los bits de mi
mortalidad
A veces las entrañas se destemplan por el miedo a lo electrónico
y la energía surca, frágil, mis neuronas de cristal y sales ornamentales y conexiones
poco sólidas que al final
sólo son conexiones
y no hay nada de divino
y no hay genio kantiano que pueda
con esto
y no hay Diluvio, ni zarza, ni Oriente
que pueda detener la avalancha de lo que se pudre
(en el fondo todos somos cyborgs-amasijos de carne con errores de fábrica)
Cuando la mano que crea la mano que crea la mano que crea la mano que crea el puerto biliar que crea el estómago oscuro que crea las paredes intestinales que crean el horrendo, triste, magnífico y efímero
don de la falsa humanidad. Porque todos somos mecánicos, no hay nada divino, ni genio de Longino, ni pasión creativa ni ebrio que se detiene al crear y admira su obra ni
entiende
que
la
mano
está hecha de metal.
A veces me siento mecánica
cuando las imágenes pasan, volando, a través de mis sienes
y en la repetición puedo procesar los bits de mi
mortalidad
A veces las entrañas se destemplan por el miedo a lo electrónico
y la energía surca, frágil, mis neuronas de cristal y sales ornamentales y conexiones
poco sólidas que al final
sólo son conexiones
y no hay nada de divino
y no hay genio kantiano que pueda
con esto
y no hay Diluvio, ni zarza, ni Oriente
que pueda detener la avalancha de lo que se pudre
(en el fondo todos somos cyborgs-amasijos de carne con errores de fábrica)
Cuando la mano que crea la mano que crea la mano que crea la mano que crea el puerto biliar que crea el estómago oscuro que crea las paredes intestinales que crean el horrendo, triste, magnífico y efímero
don de la falsa humanidad. Porque todos somos mecánicos, no hay nada divino, ni genio de Longino, ni pasión creativa ni ebrio que se detiene al crear y admira su obra ni
entiende
que
la
mano
está hecha de metal.
Música para recordar
Enganche total:
Lo imprevisto, de Lagartija Nick
Final straw, de Snow Patrol
Lo imprevisto, de Lagartija Nick
Final straw, de Snow Patrol