Home.
Ya he regresado a mi vida (quasi)adulta. Ya han dejado mis padres de cebarme como si el pavo no estuviera comprado sino que fuera yo misma, de intentar seguirle el ritmo a mi padre a base de cerveza, de intentar convencer a mi madre de que tomo suficiente vitamina C y de que no me hace falta llevarme más edredones. Ha sido absolutamente genial, pero, como ya he dicho en otras ocasiones, no hay nada como despertarse con la persona a la que quieres acurrucada a un lado y el gato al que quieres acurrucado al otro. No hay nada como estar en casa.
Aventuras con Pentecostés
Amo a mi gato. Pero me está poniendo de los nervios. Se suponía que íbamos a castrarlo este mes pero como hemos estado de aquí para allá hemos decidido aplazarlo hasta enero, para asegurarnos de estar en casa todo el tiempo de su recuperación. Así que está insoportable, sitio por el que pasa, sitio por donde decide marcar territorio con ese inconfundible olor a guayaba que desprende la orina de los gatos machos en celo. Lo araña y muerde todo (incluidos nosotros). No sé qué cara va a poner la dueña del piso cuando vea en qué estado se encuentra su sofá. Se pasa el día lamentándose, con un maullido quejoso que pone de los nervios. El pobre está encerrado en casa, ya que en el momento que salga al patio a ver quién consigue que vuelva (y en qué condiciones). Está sin vacunar, y como la mayor parte de su "adolescencia" se la ha pasado encerrado por aquello de la pata rota, no sabe cómo andarse con otros gatos. El otro problema es que mi terraza está rodeada de un muro bastante alto, que por el otro lado es todavía más alto, tanto que no sé si sería capaz de volver a entrar en el patio una vez fuera. Mi idea era dejarlo salir una vez lo capáramos, pero Eduardo cada vez le pone más pegas al asunto. Pentecostés es medio-siamés, y ha heredado de esta raza el amor por el hogar, pero ahora mismo me da una pena enorme verlo yendo por la casa, ahora ya confinado al pasillo (excepto por la noche, que lo dejamos dormir con nosotros y parece comportarse) porque se orina en el sofá del salón, en la cama del dormitorio, y en la bañera del cuarto de baño; con sus testículos hinchados y engordando a ojos vista por la falta de ejercicio.
Mi madre me dice que qué me esperaba, que los animales son un coñazo. Pero es que cuando abro los ojos por la mañana (bueno, teniendo en cuenta mi horario, más bien por la tarde) y me lo encuentro tumbado junto a mi cuello, ronroneando y dándome empujones con la cabecita para que lo acaricie, con sus "besitos de gato" (cuando te mordisquea cariñosamente la nariz) y su lengüecilla raspándome en la mejilla, qué queréis, le perdono lo que sea.
Mi madre me dice que qué me esperaba, que los animales son un coñazo. Pero es que cuando abro los ojos por la mañana (bueno, teniendo en cuenta mi horario, más bien por la tarde) y me lo encuentro tumbado junto a mi cuello, ronroneando y dándome empujones con la cabecita para que lo acaricie, con sus "besitos de gato" (cuando te mordisquea cariñosamente la nariz) y su lengüecilla raspándome en la mejilla, qué queréis, le perdono lo que sea.
De nuevo haciendo de abogado del diablo
Ya sé que todos odiáis la Navidad. No hacéis más que decírmelo. Eduardo siempre se deprime en estas fechas, Violante se pone nostálgica, Alamanda le escupe a los ábetos de las tiendas comerciales (¡creerás que no te he visto!), Javier Esteban amenaza con matar a sus compañeros en las cenas de empresa...
Y yo digo lo de todos los años. No sirvo como Suicide Girl. No se trata de que mi tripa sea más gruesa que la de estas bellezas góticas (que lo es, y más lo va a ser después de las fiestas), sino de que algunas cosas me hacen ilusión a lo niña pequeña. La Navidad es una de ellas. Me encanta, no puedo evitarlo. Ver a mi familia, salir y ver las calles iluminadas, ver a la gente sonriendo, comer cosas deliciosas que no pruebo en todo el año. Reconozco que el hecho de que mi abuelito sea chef five star tiene mucho que ver con mis buenos recuerdos navideños. Aunque lo mejor de todo es sin duda entregar y recibir regalos y tarjetas, me flipa. Hoy he recibido un paquete sorpresa de un cliente y amigo lleno de regalitos de los que me gustan, y una postal de Violante llena de frases bonitas. Qué más necesito.
Y yo digo lo de todos los años. No sirvo como Suicide Girl. No se trata de que mi tripa sea más gruesa que la de estas bellezas góticas (que lo es, y más lo va a ser después de las fiestas), sino de que algunas cosas me hacen ilusión a lo niña pequeña. La Navidad es una de ellas. Me encanta, no puedo evitarlo. Ver a mi familia, salir y ver las calles iluminadas, ver a la gente sonriendo, comer cosas deliciosas que no pruebo en todo el año. Reconozco que el hecho de que mi abuelito sea chef five star tiene mucho que ver con mis buenos recuerdos navideños. Aunque lo mejor de todo es sin duda entregar y recibir regalos y tarjetas, me flipa. Hoy he recibido un paquete sorpresa de un cliente y amigo lleno de regalitos de los que me gustan, y una postal de Violante llena de frases bonitas. Qué más necesito.
Cosas frikis que no echaría a la hoguera
Por petición expresa de Pily B y de Javier Esteban, compilo esta lista de cosas frikis que no echaría a la hoguera, ya que parece ser que, entre mi aversión por Buffy y por Asimov, me estoy ganando una fama (in)merecida de Torquemada Alternativa. Y allá va:
-Las relaciones lésbicas de Willow: No soporto a Buffy, lo he dicho miles de veces. No dudo de que será una serie fantástica, pero siempre me ha parecido un cruce entre Sensación de vivir y Dracula 2000, vamos, mucha gente guapa y mucho angst, mucho empalague para mí, me temo. Sin embargo, la serie rompió récords en lo que visibilidad lésbica yanqui se refiere, aunque las relaciones de Willow con sus amantes fueran poco más que platónicas (a excepción de un par de escenitas que me bajé de internet en cuanto tuve noticia).
-Hyperion: Sí, Hyperion. Y La caída de Hyperion. No hablaré de los Endimiones, no he conseguido engancharme todavía.
-Philip K. Dick: Y todavía hay gente que intenta convencerme de que las Fundaciones son mejores que El hombre en el castillo. No digo que Asimov sea malo, es sólo que ante Dick se me queda bastante cojo.
-Tolkien: Sí, ¡Tolkien! Y que no me fastidien con eso de ser comercial y bla bla bla. Me leí El Señor de los Anillos por primera vez con 12 años, fue el primer libro "adulto" que me regalaron, y, como dice Francesita, flipé piruletas.
-Pratchett y Gaiman: Si van combinados (léase Buenos Presagios), mucho mejor. Soy una fanática absoluta de Terry. De Neil lo sería más si tuviera más dinero. También me siento un tanto autoestopista galáctica.
-Muchos más autores de ci-fi y fantasía. Muchos de los cuales son (gasp), ¡españoles! Cofiño, Fernández Madrigal, Revuelta, etc. Y no hablemos de hispanoamericanos, que con Gaut vel Hartman y Bernardo Fernández cubrimos el cupo de sobra.
-Música no necesariamente mainstream: ¿Cuántos de vosotros habéis ido a conciertos de Lagartija Nick, ein?
-Los corsés y la ropa interior fetichista en general: Aunque tal vez eso no sea muy friki. La mayoría de los frikis que he conocido tienen intereses sexuales bastante conservadores.
-Algunas series de televisión que no son Buffy ni Perdidos: Enano Rojo es, hasta la fecha, mi favorita.
-El rol: Y cuando hablo de rol no hablo de los juegos más conocidos, tipo Vampiro, Hombre Lobo, Señor de los Anillos, D&D, nop. Hablo de Kult, Aquelarre y cualquier juego que se haga en España o esté muy escondido en las tiendas. Como veis, para ser medio inglesa soy bastante chauvinista en lo que a lo nacional se refiere.
Y mi GRAN FRIKADA PARTICULAR (ojo que ésta es muy chunga). Los pequeños ponys. Empecé a coleccionarlos de pequeña y actualmente tengo unos 50 (lo que no tengo es sitio donde ponerlos). Se aceptan regalos. Si tuviera más dinero, además, tendría Barbies de colección, porque yo lo valgo.

Podría seguir, pero tengo cosas que hacer, así que me contento con poner esta pequeña demostración de que no todo iría a la hoguera. De hecho nada iría a la hoguera. Cada uno es cada uno y eso es fantástico. Simplemente me reservo el derecho a señalar incongruencias o defectos en algunas obras o actividades sacralizadas por el fandom en general (aparte de que siempre he sido un tanto abogada del diablo). Y lo de mi manía por Buffy es en parte porque me siento sola, a todo el mundo le encanta... Cuando veo que en todas las hispacones hay conferencias sobre esta serie me digo que tal vez es que yo soy muy cortita y hay algún trasfondo intelectual que me estoy perdiendo. O puede que Sarah Michelle Gellar tenga algún sex-appeal extraño que yo no consigo encontrarle. O que Spike y Angel expulsen testosterona por los cuatro costados y consigan enamorar a todas esas mujeres que no mirarían siquiera a gente como John Malkovich. Y mira que hace años que me aburrí de Anne Rice, pero si un chico guaperas me va a destrozar el cuello siempre preferiré a Lestat.
Editando: Una pequeña corrección a mis anteriores afirmaciones. Sí hay cosas que no son respetables en absoluto y que merecen la hoguera: el reggaetón y El canto del loco. Y menos mal que se ha disuelto La oreja de Van Gogh. Algunas cosas no tienen perdón.
-Las relaciones lésbicas de Willow: No soporto a Buffy, lo he dicho miles de veces. No dudo de que será una serie fantástica, pero siempre me ha parecido un cruce entre Sensación de vivir y Dracula 2000, vamos, mucha gente guapa y mucho angst, mucho empalague para mí, me temo. Sin embargo, la serie rompió récords en lo que visibilidad lésbica yanqui se refiere, aunque las relaciones de Willow con sus amantes fueran poco más que platónicas (a excepción de un par de escenitas que me bajé de internet en cuanto tuve noticia).
-Hyperion: Sí, Hyperion. Y La caída de Hyperion. No hablaré de los Endimiones, no he conseguido engancharme todavía.
-Philip K. Dick: Y todavía hay gente que intenta convencerme de que las Fundaciones son mejores que El hombre en el castillo. No digo que Asimov sea malo, es sólo que ante Dick se me queda bastante cojo.
-Tolkien: Sí, ¡Tolkien! Y que no me fastidien con eso de ser comercial y bla bla bla. Me leí El Señor de los Anillos por primera vez con 12 años, fue el primer libro "adulto" que me regalaron, y, como dice Francesita, flipé piruletas.
-Pratchett y Gaiman: Si van combinados (léase Buenos Presagios), mucho mejor. Soy una fanática absoluta de Terry. De Neil lo sería más si tuviera más dinero. También me siento un tanto autoestopista galáctica.
-Muchos más autores de ci-fi y fantasía. Muchos de los cuales son (gasp), ¡españoles! Cofiño, Fernández Madrigal, Revuelta, etc. Y no hablemos de hispanoamericanos, que con Gaut vel Hartman y Bernardo Fernández cubrimos el cupo de sobra.
-Música no necesariamente mainstream: ¿Cuántos de vosotros habéis ido a conciertos de Lagartija Nick, ein?
-Los corsés y la ropa interior fetichista en general: Aunque tal vez eso no sea muy friki. La mayoría de los frikis que he conocido tienen intereses sexuales bastante conservadores.
-Algunas series de televisión que no son Buffy ni Perdidos: Enano Rojo es, hasta la fecha, mi favorita.
-El rol: Y cuando hablo de rol no hablo de los juegos más conocidos, tipo Vampiro, Hombre Lobo, Señor de los Anillos, D&D, nop. Hablo de Kult, Aquelarre y cualquier juego que se haga en España o esté muy escondido en las tiendas. Como veis, para ser medio inglesa soy bastante chauvinista en lo que a lo nacional se refiere.
Y mi GRAN FRIKADA PARTICULAR (ojo que ésta es muy chunga). Los pequeños ponys. Empecé a coleccionarlos de pequeña y actualmente tengo unos 50 (lo que no tengo es sitio donde ponerlos). Se aceptan regalos. Si tuviera más dinero, además, tendría Barbies de colección, porque yo lo valgo.
Podría seguir, pero tengo cosas que hacer, así que me contento con poner esta pequeña demostración de que no todo iría a la hoguera. De hecho nada iría a la hoguera. Cada uno es cada uno y eso es fantástico. Simplemente me reservo el derecho a señalar incongruencias o defectos en algunas obras o actividades sacralizadas por el fandom en general (aparte de que siempre he sido un tanto abogada del diablo). Y lo de mi manía por Buffy es en parte porque me siento sola, a todo el mundo le encanta... Cuando veo que en todas las hispacones hay conferencias sobre esta serie me digo que tal vez es que yo soy muy cortita y hay algún trasfondo intelectual que me estoy perdiendo. O puede que Sarah Michelle Gellar tenga algún sex-appeal extraño que yo no consigo encontrarle. O que Spike y Angel expulsen testosterona por los cuatro costados y consigan enamorar a todas esas mujeres que no mirarían siquiera a gente como John Malkovich. Y mira que hace años que me aburrí de Anne Rice, pero si un chico guaperas me va a destrozar el cuello siempre preferiré a Lestat.
Editando: Una pequeña corrección a mis anteriores afirmaciones. Sí hay cosas que no son respetables en absoluto y que merecen la hoguera: el reggaetón y El canto del loco. Y menos mal que se ha disuelto La oreja de Van Gogh. Algunas cosas no tienen perdón.
Confesiones
¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de veces que mentimos a lo largo del día? Desde el "buenos días" al compañero de clase/trabajo al que desprecias con todo tu ser hasta el "buenas noches" a aquel miembro de tu familia con el que te acabas de pelear. Ese silencio mórbido y la sonrisa inocente ante la persona a la que quisieras deshonrar maléfica y sadísticamente sobre la mesa de la cocina. Ese falso agradecimiento que muestras al conductor del autobús cuando te da el billete. Esos dos besitos castos en las mejillas que otorgas a personas con las que te pasabas los caramelos de boca en boca. Esas excusas estúpidas que das a tus amigos para no quedar porque es difícil explicar lo a gusto que se está en el sofá acariciando a tu gato o porque no quieres confesarles que no llegarías hasta la puerta de tu casa porque el mundo se te cae encima. Es cierto que pocos mentimos directa e intencionadamente, pero las omisiones, las mentiras piadosas y las fachadas sociales se mantienen, para nuestra fortuna. Alguien de mi círculo dijo hace poco que no soportaba la hipocresía, y yo digo que sin hipocresía no habría manera de subsistir en este mundo de lo políticamente correcto bajo el que se esconde ese caos que nos vomita a todos del útero de nuestra madre y que siempre llevamos dentro. Porque en el fondo, sin la mentira, no seríamos más que animales.
Pero a veces la dulzura más sincera te desvela en un par de segundos, y todas tus defensas, todas tus máscaras, caen. Y uno se siente un poco más suyo, un poco más animal, un poco más libre.
despacio despacio con cadencia de navaja
una bellísima mantis religiosa se pasea por el borde de la almohada
y la niña que sueña caramelos aún no lo sabe.
Pero a veces la dulzura más sincera te desvela en un par de segundos, y todas tus defensas, todas tus máscaras, caen. Y uno se siente un poco más suyo, un poco más animal, un poco más libre.
despacio despacio con cadencia de navaja
una bellísima mantis religiosa se pasea por el borde de la almohada
y la niña que sueña caramelos aún no lo sabe.
¿Qué villano de Batman eres?

If you were a Batman villain, who would you be?
brought to you by Quizilla
Jeje, pues seguro que lo hacía mejor que Jim Carrey.
Gracias a Errantus por el enlace.
La frase del mes
"Si tuviera polla... estaría en la cárcel", de Kimberly Kane.
Para que luego no digan que las actrices porno son tontas...
Para que luego no digan que las actrices porno son tontas...
Votemos todos
Tenéis que votar, es de suma importancia para el bien de nuestro país...
GRAN CONCURSO-TONGO "MISTER ALCALDAZO 2005"
GRAN CONCURSO-TONGO "MISTER ALCALDAZO 2005"
Y tiro porque me toca
Pues Francesita me ha nominado para un meme de esos, y yo como soy tan cumplidora y tan cumplida me dedico a realizar la tarea encomendada. Eso sí, tranquilos, que yo no voy a encadenar ni a nominar a nadie, je. Disculpadme pero en algunas categorías no he podido poner sólo una.
Una canción que te emocione hasta las lágrimas: A life all mine, de The Gathering. Exit music for a film, de Radiohead. Ojalá, de Lagartija Nick.
Una canción que te ponga a mil (activo, con pilas): Sexual Revolution, de Macy Gray. Mi matadero clandestino, de los Piratas. Enter Sandman, de Metallica.
Una canción para dormir: A different corner, de Wham.
Una canción para hacer el amor: Por supuesto, Push it, de Garbage.
Una canción para recordar la mejor época de tu vida, o la peor (la que quieras): Tengo dos canciones que han marcado dos épocas muy diferentes: La adolescente, Cornflake girl, de Tori Amos. Disarm, de los Smashing Pumpkins, la actual.
Ahí lo dejo. Quien quiera recoger el testigo, bienvenido/a sea.
Una canción que te emocione hasta las lágrimas: A life all mine, de The Gathering. Exit music for a film, de Radiohead. Ojalá, de Lagartija Nick.
Una canción que te ponga a mil (activo, con pilas): Sexual Revolution, de Macy Gray. Mi matadero clandestino, de los Piratas. Enter Sandman, de Metallica.
Una canción para dormir: A different corner, de Wham.
Una canción para hacer el amor: Por supuesto, Push it, de Garbage.
Una canción para recordar la mejor época de tu vida, o la peor (la que quieras): Tengo dos canciones que han marcado dos épocas muy diferentes: La adolescente, Cornflake girl, de Tori Amos. Disarm, de los Smashing Pumpkins, la actual.
Ahí lo dejo. Quien quiera recoger el testigo, bienvenido/a sea.
La verdadera historia de Lilith

-Hola, Adán, soy Lilith. He sido enviada por el Señor para hacerte compañía.
-¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
...............................................................................
-¿Estuvo bien?
...............................................................................
-Los he tenido mejores...
De la buenísima Holy Bibble.
Post en el que Charlotte vuelve a quejarse (pero a pesar de todo es muy feliz y le gusta mucho su vida)
Cuando tenía doce años empecé a tener jaquecas a diario. No eran muy graves, pero sí algo molestas. Tras miles de pruebas y miles de médicos, me operaron de vegetaciones, me cambiaron la dieta, le dijeron a mis padres que tenía hepatitis y me recomendaron tomar paracetamol porque, a pesar de lo que ha avanzado la ciencia, una de cada tres mujeres sufre de jaquecas y nadie hace nada al respecto. Así que me encuadraron en el cómodo término de "migraña" y tomaba paracetamol todos los días, hasta desarrollar intolerancia y pasarme a las aspirinas (que no sirven de nada).
Hoy en día, afortunadamente, mi migraña se reduce a escasas intervenciones, eso sí, cuando llegan son peores que con doce años. Pérdida de visión, de audición y un mal humor de cuidado. Y el único remedio es meterse en una habitación oscura y silenciosa y dormir la mona. Últimamente me venía a menudo y, como desde que volví de Vigo estaba comiendo bastante mal, con esto del horario estrambótico de trabajar de noche, he empezado a alimentarme en condiciones de nuevo, aunque mi horario de sueño sigue siendo igual de absurdo. Pero hoy me ha tocado, en uno de esos días en los que tienes que hacer miles de cosas pero lo único que te apetece es dormir. Así que aquí os dejo este mensaje, con las letras bailándome en la pantalla, y preguntándome si estaré pareciéndome sospechosamente a mi abuela, que antes de que la saludes ya te está contando sus dolencias y enfermedades.
Y para cambiar de tema, llevo unos días sin coger un libro. Empecé Endymion, pero el miedo que tengo, tras las excelentes Hyperion y La caída de Hyperion, de resultar decepcionada, hace que evite retomarlo. Podría coger otro libro, por ejemplo El libro del dia del juicio final (o algo así), de Connie Willis, o La era del diamante, de Stephenson, pero ya tengo demasiados libros sin terminar sobre la cómoda. Pero qué queréis, llega un momento en que Los mitos griegos de Graves sólo trata mitos del hijo de la cuñada de la hermana de la vecina de la nuera de algún dios semiconocido, que los relatos de Cortázar y de Bernardo Fernández sobrepasan mi capacidad depresiva y en que, por algún motivo que desconozco, nunca termino Dublineses, de Joyce. Será la maldición del cementerio de al lado de mi casa. Eso eso, echémosle la culpa a lo sobrenatural.
Hoy en día, afortunadamente, mi migraña se reduce a escasas intervenciones, eso sí, cuando llegan son peores que con doce años. Pérdida de visión, de audición y un mal humor de cuidado. Y el único remedio es meterse en una habitación oscura y silenciosa y dormir la mona. Últimamente me venía a menudo y, como desde que volví de Vigo estaba comiendo bastante mal, con esto del horario estrambótico de trabajar de noche, he empezado a alimentarme en condiciones de nuevo, aunque mi horario de sueño sigue siendo igual de absurdo. Pero hoy me ha tocado, en uno de esos días en los que tienes que hacer miles de cosas pero lo único que te apetece es dormir. Así que aquí os dejo este mensaje, con las letras bailándome en la pantalla, y preguntándome si estaré pareciéndome sospechosamente a mi abuela, que antes de que la saludes ya te está contando sus dolencias y enfermedades.
Y para cambiar de tema, llevo unos días sin coger un libro. Empecé Endymion, pero el miedo que tengo, tras las excelentes Hyperion y La caída de Hyperion, de resultar decepcionada, hace que evite retomarlo. Podría coger otro libro, por ejemplo El libro del dia del juicio final (o algo así), de Connie Willis, o La era del diamante, de Stephenson, pero ya tengo demasiados libros sin terminar sobre la cómoda. Pero qué queréis, llega un momento en que Los mitos griegos de Graves sólo trata mitos del hijo de la cuñada de la hermana de la vecina de la nuera de algún dios semiconocido, que los relatos de Cortázar y de Bernardo Fernández sobrepasan mi capacidad depresiva y en que, por algún motivo que desconozco, nunca termino Dublineses, de Joyce. Será la maldición del cementerio de al lado de mi casa. Eso eso, echémosle la culpa a lo sobrenatural.
Enlaces
Como podréis ver he actualizado un poco mis enlaces, ya que me he dado cuenta de que algunas de las páginas que vinculaba ya están detenidas o no existen. He aprovechado el sitio disponible para incluir algunos blogs que suelo visitar pero que ya no tenía donde meter, como por ejemplo El amigo de Frolik 8, Subcielo, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, Momentos en Solaria y Naufragios en una taza de café. Todos están a vuestra izquierda, así que podéis hacerle una, como dice Violante, "visitica". Que os aproveche.
Narremos en voz baja

Rompimos todos los espejos
intentando entrar en un mundo
en el que el coche fue atropellado por ella.
Esta página es alucinante.
Martes y trece
Y no es que sea supersticiosa, pero hoy ha sido especialmente horribilis. Me desperté con el mismo resfriado puñetero (que a estas alturas ya va acompañado de migraña), y resultó ser uno de esos despertares en los que te levantas sin poder con tu alma. Tras dejar a Eduardo en la parada de autobús (su coche no arranca, again), fui a hacer la compra, concretamente a la otra punta del pueblo como excusa para hacer un poco de ejercicio. Como en todos los Coviran que conozco, las empleadas hacen todo lo posible para que salga del supermercado cabreada y frustrada (creo que les proporcionan un entrenamiento especializado, mostrándoles fotos de gente como yo para que aprendan a martirizarla correctamente. Sus hábitos más frecuentes son, hasta la fecha, ignorarme en la carnicería, negarse a cobrarme y manejar con cara de asco cualquier pedazo de paletilla que les pida, amén de callarse como putas cuando una vieja loca me roba el carrito). Cargada de bolsas tras pasar por la frutería en la punta opuesta del pueblo, me encamino a mi hogar. En la puerta de mi casa (y tras las múltiples cuestas que hay que subir para llegar a ésta) me doy cuenta de que no he cogido las llaves (las dejé en el bolso del fin de semana, qué oportuno), algo que no me había pasado desde que vivía con Violante, con lo que iba a batir un espléndido récord de falta-de-despiste que hoy se ha visto truncado. Con las bolsas todavía a cuestas, voy a la parada de autobús para llegar al centro donde trabaja Eduardo y pedirle sus llaves. El autobús, que normalmente va vacío en ésta su segunda parada, va hasta arriba de gente, y para colmo me toca al lado a lo largo de todo el trayecto uno de esos especímenes de señor obeso sesentón que se cree que mirar fijamente a las chicas jóvenes y sobarlas en cada curva es lo más de lo más. Soy muy anglosajona para el tema del espacio personal y, si bien el individuo en cuestión no estaba haciendo nada que mereciera una reprobación, yo no podía evitar sentirme cada vez más incómoda. Justo cuando iba a saltarle con un "tengo monos en la cara o qué", llegué a mi parada. No mencionaré todos los empujones que recibí de parte de señoras psicópatas de más de cincuenta años porque no terminaría nunca. Mis brazos iban ya doloridos de las dichosas bolsas y se las dejé a Eduardo, que tiene frigorífico en el trabajo. Lo malo es que eso significa que yo, que no he comido nada en todo el día, probablemente siga sin comer nada hasta que éste aparezca por el piso, circa tres y media de la mañana.
La buena noticia es que, hasta las narices de mis hormonas y del día trece, tras conseguir las ansiadas llaves me escapé al Corte Inglés, me pillé una tableta de Lindt 99% y una botella de Yema del Condado (un vino que se carga la proporción calidad-precio a un mísero 1,75) y, por fin, aquí estoy, saboreando la anticipación de lo rico mientras aburro a mis lectores blogueros. Será que soy muy pija, pero en los Hipercores las empleadas hasta me sonríen, ya veis, qué poco hace falta para hacerme feliz.
La buena noticia es que, hasta las narices de mis hormonas y del día trece, tras conseguir las ansiadas llaves me escapé al Corte Inglés, me pillé una tableta de Lindt 99% y una botella de Yema del Condado (un vino que se carga la proporción calidad-precio a un mísero 1,75) y, por fin, aquí estoy, saboreando la anticipación de lo rico mientras aburro a mis lectores blogueros. Será que soy muy pija, pero en los Hipercores las empleadas hasta me sonríen, ya veis, qué poco hace falta para hacerme feliz.
Hormonas
Hace poco leí en esta maravillosa world wide web ciertas declaraciones de un transexual (de hombre a mujer), que comentaba, al respecto de todos los tratamientos hormonales que tenía que tomar, que como hombre se había sentido como una lancha motora atravesando el océano, pero con "hormonas femeninas" se sentía más bien como un pequeño bote de remos arrastrado por la corriente. Y es que me fastidia sobremanera que mi estado de ánimo dependa de algo tan físico. Los últimos días han sido desesperantes, con el humor por los suelos a pesar de que no he tenido ninguna razón para ello. Y claro, me pongo a echar cuentas y es que para la semana que viene me toca una visita de mi tía de Algeciras, la mujer de rojo, o como queráis llamarla. Además, al bajar las defensas he acabado resfriándome y aquí estoy, hipersensible, cabreada, triste y moqueando, todo a la vez, y tengo que hacer una llamada de teléfono y hacerme la encantadora.
A veces me hubiera gustado nacer hombre, pero luego pienso en la escasez de vestuario interesante para chicos y en el punto G femenino, y prefiero aguantar estas hormonas de mierda.
A veces me hubiera gustado nacer hombre, pero luego pienso en la escasez de vestuario interesante para chicos y en el punto G femenino, y prefiero aguantar estas hormonas de mierda.
Happy birthday to you...
Ayer fue el cumpleaños de Víctor Miguel Gallardo. Así que los que no lo hayáis felicitado todavía, podéis hacerlo en su blog :D El Sr. Gallardo me invitó anoche a un maravilloso restaurante japonés donde nos pusimos hasta arriba de sushi, ¡viva el Sr. Gallardo!
Regreso
Volví este mediodía de Málaga, a donde me había escapado en busca de pueblos turísticos donde pasé mi infancia y adolescencia. Tras años, que parecen días, de no ver a mis compañeros de aventuras, volví a reunirme con algunos de ellos. Como siempre, todo parece atrapado en un vórtice temporal, poca cosa ha cambiado: el pueblo/ciudad, la gente y las ocurrencias. Me he enterado de muchas malas noticias: personas metidas en relaciones destructivas, divorcios, separaciones, desastres laborales. He entrado en un bar y me he encontrado con tres antiguos novietes de mis quince-dieciséis años. "No te he reconocido", me dijo uno, de hecho el primer chico con el que salí siendo una pipiolilla inocente, "estás muy cambiada". Tal vez sí, unos quince kilos más (yo era una pipiolilla-palillo), un cambio de pelo y varios piercings, además de una actitud bastante más confiada. Pero él estaba exactamente igual que hace nueve años, parecía la misma persona que me dio mi primer paseo en moto. Allí, con reggeatón de fondo, en un bar lleno de gente, rodeada de mi mejor amiga, mi cuñada, mi primera novia y un par de confesiones borrachas, me di cuenta de que mi vida era un poco bizarra. Y lo sigue siendo a día de hoy, aunque de una manera diferente. Llevamos tanto tiempo sin vernos que siguen cortándome del mismo patrón que hace cuatro o cinco años. Me pregunto si ellos, al igual que yo, se han dado cuenta del tiempo que ha pasado.
Me quedo con una sensación agridulce, las risas, los recuerdos y las incomodidades que conllevan los reencuentros.
Me quedo con una sensación agridulce, las risas, los recuerdos y las incomodidades que conllevan los reencuentros.
Qué ganas de que empiece ya la puñetera tercera temporada...
De izquierda a derecha, Rosanna Arquette con Katherine Moennig, mi mujer-niño favorita.

AAAGH, ¿qué pasa con mis imágenes? ¿Me estará boicoteando ya.com?

AAAGH, ¿qué pasa con mis imágenes? ¿Me estará boicoteando ya.com?
Por fin

La flamante nueva novela de Joaquín Revuelta