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y el exhibicionismo
Sexo, películas y narcisismo en general.
Acerca de
Charlotte es un nombre ficticio, al igual que casi todos los que aparecen en el blog. La idea inicial era crear un personaje por cuya boca pudiera decir todas las cosas que no puedo decir por la mía, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en mí misma, de forma inevitable.
Sindicación
 
Miscelánea
Por fin vuelvo a conectarme después de la preocupación múltiple que precede a una anestesia general (en este caso la de Eduardo). Tendréis que perdonar mi ausencia y falta de compromiso (para variar).

En el carmen de las ánimas
he venido a yacer
caminantes moriscas burbujas por mi bulbo raquídeo.

Y las tres putas frases en mi cerebro desde la semana pasada... Y las burbujas moriscas realmente están allí. tamborileando bajo mi materia gris... Aquí os dejo publicidad gratuita:

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Promoción de lanzamiento de la nueva novela de Luis Ángel Cofiño

Con motivo del próximo lanzamiento de la nueva novela de Luis Ángel Cofiño, “Su cara frente a mí”, dentro de su Colección Vórtice, Ediciones Parnaso te ofrece una oportunidad muy especial. Conocido y admirado en el mundo de la ciencia ficción española por su genial obra “El cortafuegos”, nominada al premio Ignotus a mejor novela en 2003, y por su más reciente “Perros bajo la piel”, Luis Ángel se atreve a mostrar hasta dónde puede llegar su talento con la asombrosa “Su cara frente a mí”. En una entrevista realizada por Espiral Ediciones el año pasado, el autor definió su nueva novela como “una historia bastante triste acerca de la ingeniería genética y sus consecuencias”, añadiendo que “quizás sea hasta la fecha mi mejor novela, la más estudiada, la más meditada”. Si quieres ver por ti mismo hasta dónde llega el autor, quieres reservar tu ejemplar y tenerlo antes que nadie, recibirlo en tu domicilio sin gastos de envío y además llevarte otro libro gratis...

Adquiere por adelantado “Su cara frente a mí”, de Luis Ángel Cofiño, y ahorra un 5% de su precio. Recibirás el libro en tu domicilio, sin gastos de envío, incluso antes de que llegue a las tiendas. Además, todos los pedidos recibirán un libro gratis de la Colección Vórtice de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.

Compra ya tu libro por adelantado a través de la tienda on-line de Ediciones Parnaso (http://www.elparnaso.com/tienda) o contactando con nosotros en la cuenta de e-mail promocion@elparnaso.com

Más información en www.elparnaso.com


*El lanzamiento oficial de “Su cara frente a mí” se prevee para finales de mayo de este año.
*Esta oferta sólo es válida hasta el 20 de mayo de 2006.
*Se podrá elegir entre cualquier libro de la Colección Vórtice, hasta agotar existencias
 
Primera observación de mujer a medias
La mujer con el pelo teñido de rubio. La mujer con pantalones excesivamente ajustados porque es sexy manteniendo un toque de feminidad. La mujer con los labios de un color claro porque hay que hacerse la natural, con miles de capas de maquillaje. La mujer de hoy, progresiva, feminista y acongojada con sus neuras de Eva a dieta.

Qué queréis que os diga, me quedo con los piercings y las faldas, los kilos de más y los peinados absurdos. Así me gustan a mí las mujeres.
 
...
Son las 7:03 de la mañana y acabo de terminar un dichoso ensayo que tenía que entregar hoy por correo electrónico. Y no tengo sueño. Tal vez me reenganche a mi actual obsesión, Criptonomicón (sí, ya sé que dije que lo iba a dejar, que no conseguía leerlo, pero eso era durante las pesadísimas 100 primeras páginas). Viva el ritmo circadiano.
 
Momento cursi
Es curioso cómo según nuestros intereses y manías percibimos cosas de repente que antes no estaban allí. Últimamente me pasa con los senderos, ya que un día descubrí uno al lado del río del pueblo y me fui dando cuenta, para mi sorpresa, de que llevaba tanto al pueblo de al lado como a la ciudad. Parece que cada día descubro un rincón nuevo del camino, y al pasar por la autopista veo cómo se esconde bajo ésta para resurgir quién sabe dónde. Es un paseo genial, bordeado de álamos. Y desde entonces lo veo por todas partes, cuando voy en autobús a otra provincia y veo caminillos de cabras en las montañas, cuando voy por la ciudad y veo pequeños pasillos con jardineras en las casas, cuando ando por el pueblo y veo tránsitos escondidos tras las calles principales. Desde hace unos días, me gustan tanto los caminos como las casas con disposiciones poco habituales.

Está bien pensar en estas tonterías cuando el estómago te da vueltas y tienes miles de cosas que hacer cuando lo único que te apetece es meterte en la cama. Good morning!
 
Inevitable

Metanoia
 
Los mejores planes son los que no se hacen
Ayer parecía que iba a ser un día más, un sábado cualquiera. Eduardo y yo ya habíamos decidido quedarnos en casa por la noche, procurar no salir para frenar un poco los gastos que hemos estado teniendo (entre un par de noches locas y la visita relámpago a Córdoba, por ejemplo). Fuimos a la compra por la tarde (parece algo cotidiano y aburrido, pero lo cierto es que ir a comprar con Eduardo es divertidísimo, pasamos el rato como tontos delante de cualquier detalle), un ritual que exige su tiempo. De camino a casa nos llamó un amigo, nos pasamos a recogerlo a su casa y ahí terminó la cotidianidad. Acabamos en un pueblo cercano (sí, el de los mostos a 80 céntimos de euro) bebiendo, consumiendo tapas excelentes y hablando de ciencia ficción. Tras arreglar el mundo, que es lo que se suele hacer en estos casos, volvimos a casa para ver películas y beber Ribeiro barato. Incluso después de tragarnos Pi (película muy recomendable, por cierto) y 24 Hour Party People (menos recomendable, a no ser que seas muy fan de la escena inglesa de los 80 musicales), aún tuvimos cuerpo para acercarnos a una discoteca de éstas de pueblo decadentes, pero que a las cinco de la mañana tiene hasta su punto. Hoy he dormido hasta las cuatro de la tarde. Estoy agotada, me duele la espalda y tengo resaca, pero me siento satisfecha.

Por cierto, y en total contradicción con el post anterior, esta semana haré algo que no hacía desde hace unos 8 años: ir a una peluquería (bueno, ir, voy mucho, pero es para visitar a mi peluquera de la adolescencia, no para que me hagan nada en el pelo). He tenido que ser realista y, no por ningún trauma ni momento especial en mi vida, sino por simple necesidad, voy a darme un corte. He cogido un mechón entre los dedos y os prometo que eso cada vez parece menos pelo y más una mezcla de heno y paja, con un color feo indefinido que ya no hay tinte que lo cambie. En fin, si no cambio de última opinión a última hora, me podréis encontrar en un par de días en la silla de tortura, soportando los tirones de pelo, con lágrimas en los ojos y mis cuerdas de Rapunzel cayendo al suelo. Snif. ¿Alguna idea de si los mismos japoneses locos que compran braguitas usadas también compran pelo?
 
Cortarse el cabello
La mujer, cuando se siente frustrada, cuando acaba de salir de un fuerte desengaño amoroso, cuando se emborracha, cuando sale del armario, cuando decide que es hora de tomar las riendas de su vida, cuando quiere cambiar de imagen, cuando quiere sentirse controladora de los días y los minutos, se corta el cabello. Y mira que lo he pensado, mira que lo he considerado y sopesado. Pero qué queréis, si todavía tengo frescas las palabras de aquella gitana (la misma que me dijo que me iba a casar y tener hijos con aquel gilipollas- aquel primer noviete que tenemos todas para estar acorde con el grupo- maldito sea) de "no te cortes el pelo". Lo mismo que decía mi peluquera, mi madre y mi amada y adorada Violante. Una amante me dijo una vez que mi pelo era parte de "mi cara de niña" y cierta persona me dice siempre que le gusta verme con el pelo suelto. Y todas mis coetáneas se cortan el pelo, se lo alisan como si de pequeñas Cleopatras se trataran, y se adornan con flequillos de diosas modernas. Y yo, con mi miedo habitual, pienso en piercings y tatuajes y me imagino con un radical cambio de imagen de pelo corto, domesticado, socialmente aceptable, y me siento perdida, dentro de lo aceptable y lo atractivo, junto al peso políticamente correcto y la mirada turbia y asexual. Y entonces suspiro, echo mi pelo hacia atrás y pienso en sudor y miradas semi-olvidadas.

Y oye, que eso de pertenecer al prerrafaelismo no está tan mal.
 
Nuestro pequeño bastardo
No dejéis de odiarnos en The Gentle Art of Writing Enemies.
 
Pot-pourri
Gracias a los que dejasteis comentarios en el post anterior, ha sido muy divertido leerlos (bueno, gracias a todos menos a VMGB, que es un pedorro y va a pagar las divertidas consecuencias en breve. Sí, ¡sé dónde vives, traidor!).

Es increíble cómo pasa el tiempo... Y cómo voy cargándome mis resoluciones poco a poco (sí, aquellas que iban desde perder un poco de peso a levantarme más temprano), mucha buena voluntad pero no he podido ni con la de beber menos alcohol. ¿Acaso soy una pusilánime sin disciplina? Sí, creo que podría decirse que sí.

La mala noticia (o buena, no lo sé), es que mis caseros van a volverse a vivir a mi piso. Vamos, que me tengo que largar, aunque tengo de plazo hasta que termine el contrato de arrendamiento (agosto). Lo que me irrita del asunto es tener que hacer mudanza de nuevo, creo que empiezo a necesitar tener una sensación de hogar, un sitio donde sepa que voy a permanecer por lo menos tres o cuatro años, tanta movilidad con tantos cacharros va a acabar con mi ya precario equilibrio mental. Vivan los alquileres. Tal vez algún día pueda tener un sitio propio, uno de esos días en los que en el infierno hace mucho frío, los burros beben mucho Red Bull y a las ranas les solucionan lo de la alopecia.

Tengo mil cosas en la cabeza. El jueves me largo a Córdoba a ver si organizamos una Hispacon, deseadme suerte.