Interludio
Ya me queda menos para mis benditas vacaciones, para escapar de este caluroso pozo infernal. No escribo mucho porque no hay mucho que contar, mucho trabajo por hacer y pocas ganas de hacerlo...
Vale, toda esta apatía responde a los tres días que he pasado en el limbo, léase casa de mis padres. Los tres días se han dedicado por completo a la relectura de Robert Rankin (Nostradamus ate my hamster y Sex, drugs and sausage rolls, concretamente). Hace tiempo me pregunté por qué este hombre no estaba traducido al español, y ahora lo sé: sería absolutamente traducirlo. ¿Cómo se traduce su far-fetched fiction, su fijación por las coles de bruselas y las conversaciones sin sentido entre Pooley y O'malley? ¿Cómo hacer que un español sienta la atmósfera tensa y cutre a la vez de un pub en condiciones y de un aventurero que sobrevive a base de mucha labia y de una voz divina que le guía en forma de patata?
Supongo que hay cosas intraducibles. Sin embargo, pensaba que Pratchett también lo era y cada vez conozco a más kevins pasándoselo bomba leyendo el Mundodisco en la lengua de Cervantes. El tiempo dirá.
Vale, toda esta apatía responde a los tres días que he pasado en el limbo, léase casa de mis padres. Los tres días se han dedicado por completo a la relectura de Robert Rankin (Nostradamus ate my hamster y Sex, drugs and sausage rolls, concretamente). Hace tiempo me pregunté por qué este hombre no estaba traducido al español, y ahora lo sé: sería absolutamente traducirlo. ¿Cómo se traduce su far-fetched fiction, su fijación por las coles de bruselas y las conversaciones sin sentido entre Pooley y O'malley? ¿Cómo hacer que un español sienta la atmósfera tensa y cutre a la vez de un pub en condiciones y de un aventurero que sobrevive a base de mucha labia y de una voz divina que le guía en forma de patata?
Supongo que hay cosas intraducibles. Sin embargo, pensaba que Pratchett también lo era y cada vez conozco a más kevins pasándoselo bomba leyendo el Mundodisco en la lengua de Cervantes. El tiempo dirá.
Comentario:
Los traductores somos (me incluyo por el latín y el griego) los perversores del lenguaje.