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y el exhibicionismo
Sexo, películas y narcisismo en general.
Acerca de
Charlotte es un nombre ficticio, al igual que casi todos los que aparecen en el blog. La idea inicial era crear un personaje por cuya boca pudiera decir todas las cosas que no puedo decir por la mía, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en mí misma, de forma inevitable.
Sindicación
 
Martes y trece
Y no es que sea supersticiosa, pero hoy ha sido especialmente horribilis. Me desperté con el mismo resfriado puñetero (que a estas alturas ya va acompañado de migraña), y resultó ser uno de esos despertares en los que te levantas sin poder con tu alma. Tras dejar a Eduardo en la parada de autobús (su coche no arranca, again), fui a hacer la compra, concretamente a la otra punta del pueblo como excusa para hacer un poco de ejercicio. Como en todos los Coviran que conozco, las empleadas hacen todo lo posible para que salga del supermercado cabreada y frustrada (creo que les proporcionan un entrenamiento especializado, mostrándoles fotos de gente como yo para que aprendan a martirizarla correctamente. Sus hábitos más frecuentes son, hasta la fecha, ignorarme en la carnicería, negarse a cobrarme y manejar con cara de asco cualquier pedazo de paletilla que les pida, amén de callarse como putas cuando una vieja loca me roba el carrito). Cargada de bolsas tras pasar por la frutería en la punta opuesta del pueblo, me encamino a mi hogar. En la puerta de mi casa (y tras las múltiples cuestas que hay que subir para llegar a ésta) me doy cuenta de que no he cogido las llaves (las dejé en el bolso del fin de semana, qué oportuno), algo que no me había pasado desde que vivía con Violante, con lo que iba a batir un espléndido récord de falta-de-despiste que hoy se ha visto truncado. Con las bolsas todavía a cuestas, voy a la parada de autobús para llegar al centro donde trabaja Eduardo y pedirle sus llaves. El autobús, que normalmente va vacío en ésta su segunda parada, va hasta arriba de gente, y para colmo me toca al lado a lo largo de todo el trayecto uno de esos especímenes de señor obeso sesentón que se cree que mirar fijamente a las chicas jóvenes y sobarlas en cada curva es lo más de lo más. Soy muy anglosajona para el tema del espacio personal y, si bien el individuo en cuestión no estaba haciendo nada que mereciera una reprobación, yo no podía evitar sentirme cada vez más incómoda. Justo cuando iba a saltarle con un "tengo monos en la cara o qué", llegué a mi parada. No mencionaré todos los empujones que recibí de parte de señoras psicópatas de más de cincuenta años porque no terminaría nunca. Mis brazos iban ya doloridos de las dichosas bolsas y se las dejé a Eduardo, que tiene frigorífico en el trabajo. Lo malo es que eso significa que yo, que no he comido nada en todo el día, probablemente siga sin comer nada hasta que éste aparezca por el piso, circa tres y media de la mañana.

La buena noticia es que, hasta las narices de mis hormonas y del día trece, tras conseguir las ansiadas llaves me escapé al Corte Inglés, me pillé una tableta de Lindt 99% y una botella de Yema del Condado (un vino que se carga la proporción calidad-precio a un mísero 1,75) y, por fin, aquí estoy, saboreando la anticipación de lo rico mientras aburro a mis lectores blogueros. Será que soy muy pija, pero en los Hipercores las empleadas hasta me sonríen, ya veis, qué poco hace falta para hacerme feliz.
 
Comentario:
Pues será por donde tú estés, Akala, que por aquí el aire acondicionado tiene que estar estropeado por narices, si no no me explico cómo pueden tener siempre puesta la calefacción :)
 
Comentario:
Cuando abrieron el primer Opencor, el personal estaba formado mayoritariamente por disminuidos psíquicos... en todo caso poco disminuidos, algunos apenas imperceptiblemente disminuidos , tan o tan poco... que costaba diferenciarlos de los "plenamente" capacitados. El caso es que eran muy amables, muy sonrientes, muy eficientes...no parecían en si mismos dependientes. La sonrisa siempre eximía de la duda . Fueron desaparecieron poco a poco... " como en una nube" tras enjugar, supongo, las ventajas fiscales de su corta contratación. Ahora reinan, gobiernan por sus fueros, efervescentes jovenzuelos mas fugaces aun si cabe en su periplo ocupacional. Perfectamente normales, aunque mucho mas distantes en su frialdad. No obstante, han arreglado el aire acondicionado
 
Comentario:
Si a mí me pasa lo de las llaves, con compras o sin ellas, seguro que me echo a llorar. XDDDDD

Eres toda una heroína. ;-)
 
Comentario:
Actualizando: tengo bombones rojos con cerezas y licor dentro. Ouuu yeah!!
 
Comentario:
Las diferencias de relaciones calidad precio entre los diferentes supermercados quieren que, al estar las cajeras del hipercor mejor pagadas, por lo general, sean un poco mas amables. Menos en sosolandia, claro, que son igual de sosas en todas partes.
Y si, querida, es que hay dias que es mejor no levantarse de al cama. En mi caso, todos los dias desde el pasado sabado.
 
Comentario:
Aysss, recuerdo esos días de "Menos mal que he cogido las llaves porque Charlotte seguro que no", je.
Alimentarse un día de chocolate y vino no es mala sugerencia...
 
Comentario:
Uoooh... Martini Rosso... eso sí que anima.
 
Comentario:
Sí, parece que ha sido un mal día. Pero no desesperes, nel momento que atrapemos a la Señora de Rojo nos las pagará todas juntas... :[

Yo también me he permitido un capricho al hacer la compra: zumo de arándonos. Glus, glus. Aunque bien pensado una botella de Martini me habría animado más. Muuucho más...
 
Comentario:
A mí, por lo general, cualquier cosa que recuerde a una guiness me hace feliz. Y descuida, que a los stalkers no nos aburres >p
No