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Son las 7:03 de la mañana y acabo de terminar un dichoso ensayo que tenía que entregar hoy por correo electrónico. Y no tengo sueño. Tal vez me reenganche a mi actual obsesión, Criptonomicón (sí, ya sé que dije que lo iba a dejar, que no conseguía leerlo, pero eso era durante las pesadísimas 100 primeras páginas). Viva el ritmo circadiano.





