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y el exhibicionismo
Sexo, películas y narcisismo en general.
Acerca de
Charlotte es un nombre ficticio, al igual que casi todos los que aparecen en el blog. La idea inicial era crear un personaje por cuya boca pudiera decir todas las cosas que no puedo decir por la mía, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en mí misma, de forma inevitable.
Sindicación
 
I will fly you to the moon and back
¿Habéis pensado en todas las nociones extrañas que tenemos de pequeños (e inocentes) del amor? Si somos mujeres, se nos educa en el canon del príncipe azul, con películas de Sarah Jessica Parker y canciones como Unchained Melody (sí, la de Ghost, una de esas obras nominadas en el catálogo Charlotte a película más sobrevalorada de la historia junto a Titanic). Si somos hombres, se nos inculca la metodología del macho, es decir, mucho roce físico y una mujer pura para casarnos y tener a nuestros hijos (y de paso perpetuar nuestros genes). Y algunos siguen los patrones y se encuentran en relaciones rutinarias y agobiantes, con trabajos insatisfactorios y niños chillones, una mujer o marido que ya no nos desea y una posibilidad de infidelidad cumplida o no.

Reconozco que mis relaciones nunca han sido muy normales, y cuando he intentado que lo fueran resultaron en fracaso. Todavía no me he recuperado de aquel momento en que ella me dijo que no podía prometerme amor porque sabía que tarde o temprano me dejaría por un hombre. Cuando conocí a Eduardo pensé que tal vez, sólo tal vez, podría sentar la cabeza en el terreno emocional.

Y qué queréis que os diga, mi cabeza está muy sentada. Pero a veces concibo cosas y hablo sin pensar sobre temas que me parecen claros y lógicos, y veo las muecas horrorizadas. Y hay tantas cosas que no pueden decirse ni explicarse porque me arriesgo a un incómodo cambio de tema, a una frialdad repentina, a un implícito rechazo o juicio. Siempre me queda el consuelo de que, a pesar de todo, si muriera hoy mismo, habría hecho todo lo que me apetecía y no me habría quedado sin probar nada. Porque una es puta, perversa y enfermiza hasta que el feminismo demuestre lo contrario. Y una nunca sabe si habla con la mano en el corazón, con el ingenio en un puño o con la gilipollez como arma candente.
 
Comentario:
Nos quejamos de alas rotas
de estiletes balanceándose en la caída,
de la espiral.
De la médula repleta de ausencia.

Vivimos la flotabilidad,
el milagro de la concepción
en el último clavo de la costumbre.

¿Quién quiere volar pedazos de carne?
Nadie lo intenta.

Y sin embargo;
lame el asfalto.
 
Comentario:
acaba de recorrerme la espalda un gusanazo eléctrico. una amiga me ha mencionado en su email que esa es su canción favorita, y desde ese momento no me la puedo quitar de la cabeza.y veinte minutos más tarde,veo en la entrada a tu blog la misma canción.
savage, man.

y conozco las miradas negras cuando hablas más de la cuenta, cuando en ralidad llevas callando demasiado.

aaah.
 
Comentario:
No creo que nadie deba de arrepentirse de nada excepto de lo que nunca se atrevió a intentar (hala, pa lapidario yo)
 
Comentario:
Me he puesto a cantar la canción de Savage al momento jejejeje.
La "normalidad", en cualquier orden, no es charlottiana, así que no te desesperes mucho pensando sobre ella y haz lo que te dicte tu corazón y tu c... (frase violantesa tan cursi como las películas que citas).
Besicos
No