Elfos
Había olvidado comentarlo, y lo cierto es que me da miedo. Ayer tomé la pantalla del ordenador (hace años que no lo hago con papel y tinta/lápiz) y me senté a escribir. Cuál no sería mi sorpresa al darme cuenta de que estaba retomando Elfos, aquella novela que escribí con 15 años (cuando era joven, ilusa y disciplinada, además de tener mucho tiempo libre). He perdido la cuenta de la cantidad de veces que la he vuelto a empezar, desde miles de enfoques diferentes y con temáticas distintas. Lo único que no cambia es mi amor por la protagonista (una vitalista sin moral bastante despreciable y con las tetas pequeñas, vamos, todo lo que me gustaría ser en esta vida y que hasta ahora sólo he alcanzado respecto a las tetas- pero ahí el mérito no es mío) y el título de la "obra".
Me da miedo porque escribí dos páginas y sé que no volveré a tocarlo hasta dentro de otro año. Ojalá me equivoque. (Nunca entenderé cómo puede gustarle escribir a la gente, lo veo un coñazo supino. La verdad es que sólo lo hago porque algunos imbéciles de mucho cuidado me convencieron cuando era niña de que era "mi talento", y tanta educación opusina terminó por convencerme -¿quién no conoce la famosa parábola del señor que le deja las monedas a sus sirvientes?- de que debía aprovecharlo). Sin embargo lo que empezó siendo una promesa literaria ha derivado en una mediocridad más en este mundo de escritores baratos y falsos poetas. Y sin embargo sigo escribiendo, a veces. La culpa es del Opus, como siempre.
Bueno, niños, me voy a tomarme una cerveza, que llevo todo el día sin salir de casa, delante del personal computer. Love you all, my darlings.
Me da miedo porque escribí dos páginas y sé que no volveré a tocarlo hasta dentro de otro año. Ojalá me equivoque. (Nunca entenderé cómo puede gustarle escribir a la gente, lo veo un coñazo supino. La verdad es que sólo lo hago porque algunos imbéciles de mucho cuidado me convencieron cuando era niña de que era "mi talento", y tanta educación opusina terminó por convencerme -¿quién no conoce la famosa parábola del señor que le deja las monedas a sus sirvientes?- de que debía aprovecharlo). Sin embargo lo que empezó siendo una promesa literaria ha derivado en una mediocridad más en este mundo de escritores baratos y falsos poetas. Y sin embargo sigo escribiendo, a veces. La culpa es del Opus, como siempre.
Bueno, niños, me voy a tomarme una cerveza, que llevo todo el día sin salir de casa, delante del personal computer. Love you all, my darlings.
Comentario:
Sasto, los dibujos y rayajos son esenciales en todo cuaderno de despotricamientos que se precie!!!
Comentario:
Sí, un cuaderno de despotricamientos, yo también tenía uno. Además, como bien dices, eso tiene que ser en papel, porque si no no podemos hacer rayajos y dibujos, ¿verdad?
Con todo, "Elfos" no despotrica contra nadie, ni contra mí misma (bueno, de eso sí un poco).
Con todo, "Elfos" no despotrica contra nadie, ni contra mí misma (bueno, de eso sí un poco).
Comentario:
Creo que emular a dios queda un poco grande cuando se habla de retomar obras de nuestros quince años. Ese es un vicio como cualquier otro, retomar viejas historias... que yo también lo sufro en silencio.
Si es cierto que a veces despotricar en un papel (y cuidado que he dicho papel, que en versión electrónica pierde su efecto terapéutico) es más que conveniente cuando tienes un cabreo cualquiera. Lo sueltas todo, insultas lo más fuerte que puedas, y después cierras el cuaderno y no lo vuelves a mirar en muchos años. Después de tanto tiempo, en uno de esos extraños días en que a uno le da por hacer limpieza, encuentras el cuaderno, lo lees, y te ríes un rato, os lo aseguro... Más que un diario es un cuaderno de despotricamientos... práctico, útil y barato.
Si es cierto que a veces despotricar en un papel (y cuidado que he dicho papel, que en versión electrónica pierde su efecto terapéutico) es más que conveniente cuando tienes un cabreo cualquiera. Lo sueltas todo, insultas lo más fuerte que puedas, y después cierras el cuaderno y no lo vuelves a mirar en muchos años. Después de tanto tiempo, en uno de esos extraños días en que a uno le da por hacer limpieza, encuentras el cuaderno, lo lees, y te ríes un rato, os lo aseguro... Más que un diario es un cuaderno de despotricamientos... práctico, útil y barato.
Comentario:
¿Emular a Dios?
Kant me libre...
(Tampoco tengo ganas de pegar a nadie, a no ser que me lo pida).
Kant me libre...
(Tampoco tengo ganas de pegar a nadie, a no ser que me lo pida).
Comentario:
Escribir a veces está bien porque asi puedes emular a Dios. Otras, porque al escribir algo te ahorras pegarle un buen mamporro a alguien que probablemente se lo merece más de lo que crees. Y hay más razones.
Tiene sus utilidades, aunque es cierto que es un coñazo.
Tiene sus utilidades, aunque es cierto que es un coñazo.





