logotipo

img_google
y el exhibicionismo
Sexo, películas y narcisismo en general.
Acerca de
Charlotte es un nombre ficticio, al igual que casi todos los que aparecen en el blog. La idea inicial era crear un personaje por cuya boca pudiera decir todas las cosas que no puedo decir por la mía, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en mí misma, de forma inevitable.
Sindicación
 
Soliloquio
Seguro que todos habéis visto Amélie. Y seguro que todos os acordáis de la escenita del gnomo de jardín que envía postales al más puro estilo Fraggle Rock, desde todas partes del mundo.

Lo más curioso es que no es una historia original del director. Es una historia que, de alguna manera, está relacionada conmigo.

Mi padre tenía un compañero de trabajo que tenía un niño superdotado, un tanto peculiar. Una de las aficiones del niño eran los gnomos de jardín, que coleccionaba. Un día uno desapareció, y llegó la primera fotopostal (ya sabéis, ésas que había antes en las que revelabas tus fotos sobre una postal) delante de un monumento. Cada dos semanas llegaba una, siempre desde una parte diferente del mundo. Una historia curiosa, ¿no?

La parte menos curiosa y más lógica del asunto es la siguiente: El padre del niño estaba compinchado con el vecino de la casa de al lado, que lo había vendido todo para dedicarse a su sueño: dar la vuelta al mundo. El vecino se llevó al gnomo y empezó a hacer la gracia de las fotos para complacer la imaginación del chaval. Casi como Papá Noel, los Reyes, el Ratoncito Pérez o similares. Casi como yo en la fuente del jardín de mi casa, donde estaba convencida que había hadas porque lo había dicho mi padre (pero bueno, yo también tenía animales invisibles y en raras ocasiones bajaba al mundo real. Un universo paralelo de los de verdad. No sé si en el fondo era un poco autista).

Siempre me pregunto en qué momento decidí separar los dos universos y quedarme a vivir en uno. Cuando voy sola por mi casa, hablando con mis personajes imaginarios, me pregunto qué pensarían los demás si me vieran. Era mi secreto, de pequeña. Ahora mi secreto es sobre qué versan las fantasías de mi universo aparcado. Una dimensión donde ocurren todas esas cosas que nunca puedes contar a nadie. Una dimensión que nunca puedes compartir porque la sensación de vacío es tan grande que amenaza con tragarte, al intentar explicárselo a alguien y encontrarte con la mirada blanca y fría de: "tal vez haya algún tipo de medicamento para lo tuyo".

Y es que en fondo siempre estamos solos. Y no sólo ante la muerte ("todas las criaturas mueren solas"), sino ante los demás. La verdad sea dicha, antes me preocupaba, ahora me encanta. Cerrar la puerta, bajar las persianas, andar desnuda por la habitación mientras susurro conversaciones inventadas que hablan de magia, amor y sexo. Porque lo único que ha cambiado es la temática.

 
Comentario:
Pues lo mejor que me puedes decir es precisamente eso, Blancaflor, que estás enganchada a mi blog ;)
 
Comentario:
Tú por lo menos tenías tus hadas. Yo siempre sentía el terrible vértigo de la soledad, una y otra vez...Con el pánico a la muerte de fondo. Te admiro Charlotte... Por deshinibida (si me permites decirtelo, es un halago, para mi uno de los mayores que puedo hacerte)... Por gran persona (por lo poco que conozco)... Por excelente escritora (me tienes enganchada a tu blog)...
 
Comentario:
Uoh, es lo que he sobreentendido (¿quién me llama a mí a sobreentender nada?) Pufff, odio la impersonalidad de internet (y sé que en eso coincidimos)
 
Comentario:
Eh, que no he dicho que te equivocaras. Jjj.
 
Comentario:
Pues si no te gusta te aguantas, que a eso te expones cuando cuentas estas cosas en tu blog ^_^
 
Comentario:
Ay, qué malo es el psicoanálisis, niña.
 
Comentario:
...Porque sigues siendo, en el fondo, esa niña que hablaba con hadas y jugaba con los "Little Ponies", esa princesita que hacía todo lo posible por complacer a papá y le robaba protagonismo a mamá(esto... complejo de Electra lo llaman... ejem).
Pero, sobre todo, eres tú y tus circunstancias: aunque el mundo se esté derrumbando a tu alrededor vuelves a ese espacio único donde tú, exclusivamente tú, mandas. Y es fantásticos: es lo que nos queda :)
No