Nuevas adicciones
Hoy Eduardo, con 25 años, ha vuelto a su infancia. Hemos conseguido una Playstation 2 de segunda mano de un amigo, y ahora mismo está en el salón, flipando con el FIFA y el Señor de los Anillos. Es tan fácil (y caro) ser feliz...
Ya en serio, me sorprenden las necesidades que nos creamos a nosotros mismos. Cuando era una niña, aparte del consumismo propio de la edad de Barbies y otras chorradas, pasaba mucho tiempo pintando, escribiendo, leyendo, inventando juegos. No sabía lo que era un teléfono móvil, ni internet. ¿Era más feliz que ahora? Pues no, pero eso es porque mi infancia fue un periodo bastante poco agradable y ésa es otra historia (y no, la culpa no es de mis padres, sino de una hipersensibilidad e introversión extrema que me llevaron por el camino de la amargura infantil). Ahora me resulta inconcebible no poder conectarme, no poder jugar a videojuegos de pc, no tener un dvd donde poder ver películas...
Eso sí, sin móvil sí que podría vivir, de hecho quiero vivir sin móvil. Pero no me dejan. Desde que me puse teléfono en casa he descubierto el maravilloso camino del NO-MÓVIL (que es como el tao pero de otra forma), y a veces pasan días y días sin que lo mire siquiera. Pero siempre está ahí, acosándome. Sé que en cuanto mire tendrá 10 llamadas perdidas y 4 mensajes (normalmente de publicidad). Lo odio.
Ya en serio, me sorprenden las necesidades que nos creamos a nosotros mismos. Cuando era una niña, aparte del consumismo propio de la edad de Barbies y otras chorradas, pasaba mucho tiempo pintando, escribiendo, leyendo, inventando juegos. No sabía lo que era un teléfono móvil, ni internet. ¿Era más feliz que ahora? Pues no, pero eso es porque mi infancia fue un periodo bastante poco agradable y ésa es otra historia (y no, la culpa no es de mis padres, sino de una hipersensibilidad e introversión extrema que me llevaron por el camino de la amargura infantil). Ahora me resulta inconcebible no poder conectarme, no poder jugar a videojuegos de pc, no tener un dvd donde poder ver películas...
Eso sí, sin móvil sí que podría vivir, de hecho quiero vivir sin móvil. Pero no me dejan. Desde que me puse teléfono en casa he descubierto el maravilloso camino del NO-MÓVIL (que es como el tao pero de otra forma), y a veces pasan días y días sin que lo mire siquiera. Pero siempre está ahí, acosándome. Sé que en cuanto mire tendrá 10 llamadas perdidas y 4 mensajes (normalmente de publicidad). Lo odio.
Comentario:
Ni me hables del PC Fútbol... odio a Robinson... grrrr
Comentario:
Sabes que entiendo perfectamente lo de la amargura infantil, lo hemos compartido mil veces en nuestras sesiones de mutua introspección.
Lo del FIFA lo comprendo: tengo un hermano mayor informático furbolero :) (yo era más de PCFútbol, pero amos...)
Lo del FIFA lo comprendo: tengo un hermano mayor informático furbolero :) (yo era más de PCFútbol, pero amos...)
Comentario:
Sí, el que trajeron al Espacio Libre del año pasado :D
Comentario:
El Dance Dance Revolution es un juego de baile (lógico) para el que se necesita una alfombrilla. Se juega bailando, vamos. Es muy divertido :D
Comentario:
¿Dance Dance Revolution? ¿Ein? ¿Qué es eso?
:P
:P
Comentario:
Yo echo de menos jugar al Dance Dance Revolution...
Comentario:
Mujer, dejalo que disfrute, pero quitale el FIFA que yo ya he perdido a varios amigos por su causa (malditos zombis futboleros) si en el fondo es (somos) como un niño
Comentario:
A ver...
El mío, que por alguna extraña razón no sirve para nada allende los mares.
Uno de mi madre, para comunicarme con España.
Otro de mi hermano, para comunicarme con quien sea en Inglaterra.
Muy chulo, vamos
El mío, que por alguna extraña razón no sirve para nada allende los mares.
Uno de mi madre, para comunicarme con España.
Otro de mi hermano, para comunicarme con quien sea en Inglaterra.
Muy chulo, vamos
Comentario:
Cual es el tercero? (o para q lo tienes, amos...)
Comentario:
Jajaja, no me lo recuerdes. Con tres móviles estoy yo cada vez que voy a Londres...
Comentario:
A mi me lo vas a contar, que ando con dos moviles por la vida? Que cruz. Uno es el espanyol, al que me llaman mis padres o viceversa. El otro el ingles, al que solo me mandan mensajes La espanyola, La francesa o (y es el que mas) Gavin.





