Vuela, mi niña...vuela.

Vuela mi vida, vuela alto y lejos
lejos de todo y de todos
por encima de las nubes,
las ciudades y las calles.
Vuela mi niña, vuela hacia otra estrella
donde nadie te conozca
donde nadie pregunta a nadie
y ninguno es dueño del destino de alguno.
Vuela cariño, vuela hacia esa estrella
donde se puede amar, querer, besar,
reir, sentir....
donde se puede vivir.
Vuela hacia allí y escribime,
cuéntame que eres feliz
y si quieres, espérame...
Elevando la mirada

Lentamente se elevó la mirada
del punto fijo en la que tanto tiempo quedó anclada.
Poco a poco dos dulces ojos como soles iluminaron
lo que parecía una eterna noche.
El inexpresivo rostro hasta entonces
empezó a dibujar una serena sonrisa,
nunca pensada,
ni siquiera imaginada.
Del gélido invierno surgen las flores
que llenan el vacio de belleza,
de tal forma, que impedirán
volver la mirada al punto
de donde surgió de un dia,
una noche eterna.





