Para tí que me despertaste de un profundo sueño, me alumbras las mañanas, iluminas mi mirada y agitas mi duende por la noche, para tí...

A la mitad de una vida
con todo lo hecho..hecho está,
instalada la monotonía
sabiéndolo o sin saberlo,
dejando el tiempo correr
queriéndolo o sin quererlo.
Vida aprovechada....vida fracasada.
Siguiendo los cánones establecidos
sabiéndolo o sin saberlo,
como el río que sigue su cauce
queriéndolo o sin quererlo.
El duende se despertó..
llevaba dormido mucho tiempo,
pero alguién lo llamó,
con unas bonitas palabras,
con una mirada,
con una caricia de terciopelo.
El duende se despertó...
luchando para no volver a quedarse dormido.
Ahora la monotonía es menos,
el tiempo se para a veces,
el rio se sale de su cauce,
los cánones ya no son los establecidos,
sabiéndolo y queriéndolo.
El duende se alimenta de miradas encontradas,
de caricias furtivas,
de besos adolescentes,
de deseos no consumados.
El duende tiene un hambre atroz...
quiere seguir comiendo para no quedarse dormido.
Me moriré de golpe, piensa
pero no me volveré a dormir.
Duelen sus dentelladas..
pero más duele el silencio.
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