Cómo protegerse frente a los contenidos inadecuados de Internet
Internet es la mayor fuente de información que haya existido jamás. Sus contenidos son inagotables y prácticamente no hay ningún aspecto sobre el que no pueda encontrarse información exhaustiva en la Red. Millones de páginas están permanentemente a disposición de las personas que quieran consultarlas, lo que convierte a Internet en una herramienta de valor incalculable.
Además, la Red de Redes tiene otra gran ventaja, como es la libertad de expresión. Gracias a ello, la información que puede encontrarse en Internet tiene un carácter libre y plural, lo cual -teóricamente- supone un valor añadido. Sin embargo, como en cualquier otro medio, hay personas que hacen mal uso de tal libertad, lo que puede resultar extremadamente peligroso. Contenidos sobre terrorismo, pedofilia, inducción al suicidio, violencia descontrolada, aberraciones sexuales, etc., también forman parte de Internet. La cuestión es: ¿resulta conveniente que todo el mundo pueda acceder a todo tipo de contenidos?
Debido en gran parte a la corta existencia de Internet, lo cierto es que no existen estudios lo suficientemente rigurosos como para poder contestar a esa pregunta. En ocasiones, encontramos noticias que hablan de secuestros e incluso asesinatos que se han fraguado por medio de Internet. Por ello, los indicios apuntan a que los contenidos a los que cada usuario debe acceder deberían estar controlados. A ello se suma el hecho de que muchos niños de corta edad se conectan a Internet con mucha frecuencia.
Trasladando el problema de los contenidos inadecuados en la Red al ámbito laboral, nos encontramos con que, según la compañía Cobion, entre el 30 y el 40% del uso que se hace de Internet en el trabajo tiene carácter no laboral, y que el 60% de los empleados con acceso a Internet navegan con fines personales desde su puesto de trabajo. Otro dato revelador es que el 70% de las visitas registradas a sitios web con contenidos pornográficos se hace en horario laboral.
Evidentemente, ello tiene consecuencias directas en cuanto a perdida de productividad de los empleados de una empresa y el consumo innecesario de ancho de banda de la red empresarial. Asimismo, puede acarrear otro tipo de consecuencias, como pueden ser las responsabilidades legales derivadas, por ejemplo, de la realización de descargas ilegales a través de sistemas P2P.
Pese a que algunos países han tratado de regular los contenidos a los que los usuarios pueden tener o no acceso, lo cierto es que, dado el carácter global de Internet, la tarea se antoja imposible. Ello implica la necesidad de utilizar herramientas específicas y locales para controlar la amenaza de los contenidos peligrosos de Internet.
Cómo controlar el acceso a los recursos inadecuados de Internet
En el caso de ordenadores domésticos, el mayor peligro es que haya niños que puedan acceder libremente a Internet sin ningún tipo de control. Para ello, el filtrado de contenidos puede realizarse de forma manual, utilizando las funcionalidades que los navegadores incluyen para ello o, aun mejor, mediante algún tipo de aplicación específica de control paterno.
En el caso de empresas, y sobre todo de aquellas de medio o gran tamaño, el control manual se hace casi imposible. En ese caso, pueden utilizarse servidores proxy que permiten restringir accesos a determinados usuarios, si bien son incapaces de realizar funciones de filtrado de contenidos. Por ello, lo más conveniente es utilizar aplicaciones especificas de filtrado de contenidos web, teniendo en cuenta que si se trata de una red con muchos usuarios, lo más adecuado es contar con una máquina dedicada exclusivamente a esa labor.
Además, y dado que algunas páginas de Internet están diseñadas para evitar el filtrado de algunas de las aplicaciones existentes, es muy recomendable asegurarse de que la herramienta a utilizar sea capaz de filtrar tanto a nivel de texto como de imágenes.
Fuente: Panda Antivius





