La odisea sobre dos ruedas de Paisa
Paisa, un auténtico amante de la calidez de nuestro hogar, achaca su vida casera a la falta de una bici en condiciones. Cierto es que en esta ciudad todo el mundo se mueve en bici. Pero, por qué una persona disfruta estando 1 hora en un bus en London y luego no puede cogerse un tram para llegar al centro en 10 minutos? Los buses en London son "gratis", pero un euro y medio tampoco es tanta sangría de dinero.
Bueno, que me pierdo, nuestro querido Paisa sigue con su particular odisea para encontrar una bici decente. A continuación corto y pego una párrafo de su último artículo, donde relata sus últimas andanzas.
Y para terminar, las noticias del mundo del ciclismo. Resulta que al final el truco de los palillos en el pedal funciono y volvia a tener bici, pero al salir del Sugar Factory una de dos, o me la robaron o la deje aparcada en otro sitio del que no me acuerdo. Sea como fuere estaba sin bici asi que me vine arriba y tras un rato olfateando encontre una bici fenomenal, sin candado pero con la rueda delantera pinchada. Deje aun lado los conflictos morales y me la lleve. La apoye en una farola en lo que subia a casa a por un candado (ojo, un minuto y a las 5 de la ma�ana) y al bajar me encuentro a tres negros ocupandose de ella. Tras un ligero forcejeo y valorar las posibilidades de salir con vida en esa situacion, deje que se la llevaran. Herido en mi amor propio no se me ocurrio otra cosa que agarrar otra bici y subirla a pulso por las escaleras (que como todas las de Amsterdam son una pared) con la esperanza de que hoy, ya mas fresco, pudiera romper la cadena. Pero iluso de mi, esa cadena mas que para bicis es para barcos, asi que dada la imposibilidad de quebrarla la devolvere esta noche a su lugar original.
Una historia para ponerse a mear y no echar ni gota.
AUPA!!!
Una nota aclaratoria: Al final la bici no se la habían robado, si no que no la encontraba. Y la otra bici sigue en nuestro cuarto.
Bueno, que me pierdo, nuestro querido Paisa sigue con su particular odisea para encontrar una bici decente. A continuación corto y pego una párrafo de su último artículo, donde relata sus últimas andanzas.
Y para terminar, las noticias del mundo del ciclismo. Resulta que al final el truco de los palillos en el pedal funciono y volvia a tener bici, pero al salir del Sugar Factory una de dos, o me la robaron o la deje aparcada en otro sitio del que no me acuerdo. Sea como fuere estaba sin bici asi que me vine arriba y tras un rato olfateando encontre una bici fenomenal, sin candado pero con la rueda delantera pinchada. Deje aun lado los conflictos morales y me la lleve. La apoye en una farola en lo que subia a casa a por un candado (ojo, un minuto y a las 5 de la ma�ana) y al bajar me encuentro a tres negros ocupandose de ella. Tras un ligero forcejeo y valorar las posibilidades de salir con vida en esa situacion, deje que se la llevaran. Herido en mi amor propio no se me ocurrio otra cosa que agarrar otra bici y subirla a pulso por las escaleras (que como todas las de Amsterdam son una pared) con la esperanza de que hoy, ya mas fresco, pudiera romper la cadena. Pero iluso de mi, esa cadena mas que para bicis es para barcos, asi que dada la imposibilidad de quebrarla la devolvere esta noche a su lugar original.
Una historia para ponerse a mear y no echar ni gota.
AUPA!!!
Una nota aclaratoria: Al final la bici no se la habían robado, si no que no la encontraba. Y la otra bici sigue en nuestro cuarto.
En Amsterdam...
En Amsterdam no hay ascensores. Sus escaleras imponen la rigida dictadura de subidas empinadas con escalones casi inexistentes. En Amsterdam las mudanzas se hacen a traves de sus ventanas, siempre amplias y rectangulares, y los muebles se pasean por el aire sujetos a resistentes cuerdas. En lo alto de todas sus fachadas hay poleas que esperan aburridas a los cambios de generacion, de propietario o de modas.
En Amsterdam hay mercado negro, principalmente dirigido por negros, de bici. Negras son tambien la mayoria de sus bicis, que lucen coquetas un guarbarros trasero de color blanco.
En Amsterdam el clima es coqueto. Cada manhana el cielo te sorprende con un nuevo traje, segun la moda que imponga el Mar del Norte. Dias nublados, dias despejados, dias de primavera, dias brumosos, dias bochornosos, dias oscuros, dias lluviosos... En Amsterdam es verano, pero mas parece primavera, otonho o, incluso, invierno.
En Amsterdam no hay telefonillos. En Amsterdam es habitual tirar las llaves por el balcon porque tampoco hay porteros automaticos.
En Amsterdam suelen usar 2 candados para amarrar sus bicis. Los mas precavidos; 3. En Amsterdam las bicicletas tienen accidentes. En Amsterdam las bicicletas se frenan con los pedales. En Amsterdam es casi mas facil encontrar aparcamiento para un coche que para una bici. En Amsterdam te puede adelantar en bici una anciana de pelo canoso y rostro arrugado que lleva a su nieta al colegio.
En Amsterdam hay gente que va caminando a los sitios.
En Amsterdam hay gente que no sabe montar en bici.
En Amsterdam hay mercado negro, principalmente dirigido por negros, de bici. Negras son tambien la mayoria de sus bicis, que lucen coquetas un guarbarros trasero de color blanco.
En Amsterdam el clima es coqueto. Cada manhana el cielo te sorprende con un nuevo traje, segun la moda que imponga el Mar del Norte. Dias nublados, dias despejados, dias de primavera, dias brumosos, dias bochornosos, dias oscuros, dias lluviosos... En Amsterdam es verano, pero mas parece primavera, otonho o, incluso, invierno.
En Amsterdam no hay telefonillos. En Amsterdam es habitual tirar las llaves por el balcon porque tampoco hay porteros automaticos.
En Amsterdam suelen usar 2 candados para amarrar sus bicis. Los mas precavidos; 3. En Amsterdam las bicicletas tienen accidentes. En Amsterdam las bicicletas se frenan con los pedales. En Amsterdam es casi mas facil encontrar aparcamiento para un coche que para una bici. En Amsterdam te puede adelantar en bici una anciana de pelo canoso y rostro arrugado que lleva a su nieta al colegio.
En Amsterdam hay gente que va caminando a los sitios.
En Amsterdam hay gente que no sabe montar en bici.
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Superman Returns y Aniversario de Los Pilones
La semana pasada estuve en el cine. Puede parecer que esto no tenga nada de especial, pero hacía casi 2 meses que no me sentaba en una butaca frente a la gran pantalla. Casi se me había olvidado la magía del cine, potenciada por la atmósfera de cine anhejo, de los que cada día quedan menos, del bioscoop Pathé Tuschinski. Largas colas en las taquillas, amplio hall con sofás, moqueta y tazas de café, techos altos de ostentosas lámparas, abigarrada decoración en las paredes... Y pantallas grandes.
Fui a ver Superman Returns. Sabía que la película no me iba a aportar gran cosa, pero tengo especial aprecio al primogénito superhéroe. No en vano fue el protagonista de mi triste proyecto de fin de carrera (un democrático 6 de nota y todos contentos). Además, aprendí en mi etapa en UK que si vas al cine a ver una película sin subtítulos, cuando menos compleja sea la trama, mejor. No merece la pena gastarse 7€ y volver a casa sin haberte enterado de nada. Un par de apuntes sobre la película (los que la piensen ver que pasen al siguiente párrafo): Por qué nadie relaciona la vuelta a Metropolis del periodista Clark Kent y Superman, ni siquiera alguien tan cercano y experta en la materia como la periodista y companhera de trabajo Louis Lane? Y me gusta la idea de que Superman muera dejando descendencia (una pena que al final Superman no muera realmente y que apenas le saquen partido al hijo).
...
El sábado pasado celebramos con una pequenhita fiesta en el restaurante el quinto aniversario de Los Pilones. Alrededor de una agradecida barra libre nos juntamos todos los miembros de esta curiosa familia, entre currantes y amigos de currantes: Rastas, Juan, Pedro, Comandante, Cris, Parsero, Laura, Virginia, Bull, Juan Sebastián, Joan, Sabine, Devi, Sabina, Paisa... Gran borrachera general entre cócteles, chelas y demasiados chupitos de tequila. Fue una noche muy divertida (una pena que no acuerde de casi nada después de que Juan se pusiese la máscara de luchador mexicano que le regalamos). Esa noche pensaba acabarla con Bull, pero, no sé muy cómo, acabé en casa tomándome una taza de mate. Le di unos pequenhos sorbos, pero fueron especialmente cálidos y dulces. Mereció la pena cambiar de planes sobre la marcha, pero no sé si habré perdido a Bull para siempre.
Fui a ver Superman Returns. Sabía que la película no me iba a aportar gran cosa, pero tengo especial aprecio al primogénito superhéroe. No en vano fue el protagonista de mi triste proyecto de fin de carrera (un democrático 6 de nota y todos contentos). Además, aprendí en mi etapa en UK que si vas al cine a ver una película sin subtítulos, cuando menos compleja sea la trama, mejor. No merece la pena gastarse 7€ y volver a casa sin haberte enterado de nada. Un par de apuntes sobre la película (los que la piensen ver que pasen al siguiente párrafo): Por qué nadie relaciona la vuelta a Metropolis del periodista Clark Kent y Superman, ni siquiera alguien tan cercano y experta en la materia como la periodista y companhera de trabajo Louis Lane? Y me gusta la idea de que Superman muera dejando descendencia (una pena que al final Superman no muera realmente y que apenas le saquen partido al hijo).
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El sábado pasado celebramos con una pequenhita fiesta en el restaurante el quinto aniversario de Los Pilones. Alrededor de una agradecida barra libre nos juntamos todos los miembros de esta curiosa familia, entre currantes y amigos de currantes: Rastas, Juan, Pedro, Comandante, Cris, Parsero, Laura, Virginia, Bull, Juan Sebastián, Joan, Sabine, Devi, Sabina, Paisa... Gran borrachera general entre cócteles, chelas y demasiados chupitos de tequila. Fue una noche muy divertida (una pena que no acuerde de casi nada después de que Juan se pusiese la máscara de luchador mexicano que le regalamos). Esa noche pensaba acabarla con Bull, pero, no sé muy cómo, acabé en casa tomándome una taza de mate. Le di unos pequenhos sorbos, pero fueron especialmente cálidos y dulces. Mereció la pena cambiar de planes sobre la marcha, pero no sé si habré perdido a Bull para siempre.
Reconquista
Sigue lloviendo en Amsterdam. El cielo lleva 2 semanas nublado. Miento, el sol salió durante 2 días que, curiosamente, coincidió con el Gay Parade Canal. La lluvia dejó que Amsterdam exhibiera todo su orgullo. Todo un detalle por su parte.
Estos días, mirando como las calles se mojaban desde mi ventana, he llegado a una conclusión: que llueva en Holanda es NATURAL. Me explico. Holanda es un país que se ha extendido a base de ganarle terreno al mar. Los holandeses, a lo largo de los anhos, han ido convirtiendo en tierra lo que antes era agua.
La lluvia no es más que una desesperado acto de legítima defensa del mar. Es una políticamente correcta reconquista. El mar quiere recuperar lo que era suyo, utilizando el arma que mejor conoce : el agua.
Los holandeses llevan muchos anhos aguantando las interminables jornadas de cielos oscuros y aceras mojadas. No será fácil derrotarles. Pero yo no tengo nada que ver con esta guerra. Yo sólo soy una víctima inocente que se encuentra de paso. Y si la violencia de los combates sigue aumentado con esta rapidez, me veré obligado a pedir asilo político en otro país y hacer las maletas antes de lo previsto.
La lluvia me hace recordar que hay alcantarillas en el suelo. Yo prefiero recordar el nombre de las calles.
Estos días, mirando como las calles se mojaban desde mi ventana, he llegado a una conclusión: que llueva en Holanda es NATURAL. Me explico. Holanda es un país que se ha extendido a base de ganarle terreno al mar. Los holandeses, a lo largo de los anhos, han ido convirtiendo en tierra lo que antes era agua.
La lluvia no es más que una desesperado acto de legítima defensa del mar. Es una políticamente correcta reconquista. El mar quiere recuperar lo que era suyo, utilizando el arma que mejor conoce : el agua.
Los holandeses llevan muchos anhos aguantando las interminables jornadas de cielos oscuros y aceras mojadas. No será fácil derrotarles. Pero yo no tengo nada que ver con esta guerra. Yo sólo soy una víctima inocente que se encuentra de paso. Y si la violencia de los combates sigue aumentado con esta rapidez, me veré obligado a pedir asilo político en otro país y hacer las maletas antes de lo previsto.
La lluvia me hace recordar que hay alcantarillas en el suelo. Yo prefiero recordar el nombre de las calles.
Gay Parade Canal (II)
El Gay Parade Canal, aparte de convertir toda la ciudad de Amsterdam en un recinto ferial, es conocido por su peculiar exhibición de homosexualidad por los canales. Para que nos entendamos voy a poner una comparación bien sencilla: el Gay Parade Canal es como la Cabalgata de Reyes. Eso sí, como todo el mundo se puede presuponer, que uno se celebre en agosto y otro en enero no es la única diferencia entre ambos eventos. En esta arriesgada comparación existen notables diferencias:
1. En la Cabalgata hay carrozas que realizan su trayecto por calzadas. En el Parade Canal hay barcos que realizan su trayecto por canales.
2.En la Cabalgata hay Reyes Magos. En el Parade Canal hay Drag Queens.
3. En la Cabalgata las carrozas tiran caramelos a los ninhos. En el Parade Canal los barcos tiran botellas de vino, collares de colores y condones a los mayores.
4.En la Cabalgata suenan villancicos. En el Parade Canal suena música electrónica y reggaeton.
5. En la Cabalgata suele haber pajes en las carrozas. En el Parade Canal se insinúa alguna que otra...
En definitiva, un excentrético desfile de barcas y personajes que empapó el canal de Prinsengracht de color, exhibicionismo, humor y originalidad, mucha originalidad. Una pena que no pueda colgar alguna de las fotos que tome, que, por supuesto, fueron muchas. Y luego a continuar con la fiesta en las calles y, reservado para privilegiados, en los propios canales.
1. En la Cabalgata hay carrozas que realizan su trayecto por calzadas. En el Parade Canal hay barcos que realizan su trayecto por canales.
2.En la Cabalgata hay Reyes Magos. En el Parade Canal hay Drag Queens.
3. En la Cabalgata las carrozas tiran caramelos a los ninhos. En el Parade Canal los barcos tiran botellas de vino, collares de colores y condones a los mayores.
4.En la Cabalgata suenan villancicos. En el Parade Canal suena música electrónica y reggaeton.
5. En la Cabalgata suele haber pajes en las carrozas. En el Parade Canal se insinúa alguna que otra...
En definitiva, un excentrético desfile de barcas y personajes que empapó el canal de Prinsengracht de color, exhibicionismo, humor y originalidad, mucha originalidad. Una pena que no pueda colgar alguna de las fotos que tome, que, por supuesto, fueron muchas. Y luego a continuar con la fiesta en las calles y, reservado para privilegiados, en los propios canales.
Gay Parade Canal
Sin duda, una de las más locas y divertidas experiencias de mi vida. Vaya locura de día! Una intensa jornada de imágenes sorpredentes, personajes inigualables y muchas, muchas risas. Amsterdam por fin demostró porque es conocida como la Capital Mundial de las Libertades (In Amsterdam nothing really matter).
Pero, como no me apetece escribir todo lo que pasó, que fue mucho, voy a copiar lo que escribio Paisa, mi companhero de viaje, en su particular blog (ver enlaces). Esta es la visión de Paisa del día más loco del verano:
Queer Eye For The Straight Guy
El mejor día desde que estoy en Amsterdam fue el sábado pasado. El día del Gay Parade, por cierto.
Fui con J y el Chino a Prinzengracht (cómo domino ya el holandés...) a tomar unas cervezas y ver los últimos rescoldos del desfile de botes por los canales. Desde tipos con mandiles y el culo al aire hasta indios que se follaban a las farolas, una concentración de freakies en toda regla. Y para freakies, nosotros.
Nos fuimos a una especie de sound system con un tipo pinchando y cientos de personas alrededor y decidimos quitarnos los complejos (y las camisetas) y empezar a hacer el mongolo. Compramos unos collares con los colores del arco iris a una vejestorio australiana (que ya se quedó con nosotros toda la tarde, bailando y tocándonos el culo) y hale, a mover un poco el esqueleto. Fingiendo ser gays, todo está permitido. El Chino le chupó el pezón a una con la que un rato antes yo me había estado comiendo un plátano a dos lenguas. Apareció por allí un alemán gordo y sudoroso con un silbato que no paraba de abrazarme, un chaval que se quería ligar al vejestorio, grupitos de chicas... En fin, que estuvimos todo el tiempo con gente de diverso pelaje fingiendo ser una pareja de novios (y además un poco locazas).
Cuando ya no quedaba nadie en el sound system llevé al Chino de paquete en su bici, suponiendo que tarde o temprano nos pegaríamos una piña pero hete aquí que llegamos sanos y salvos a nuestro destino. No sé muy bien cómo conocimos a una chica y un chico españoles que se hospedaban en el Hans Brinker, nuestro primer albergue, así que nos acoplamos a ellos y nos tomamos una cervecita en el que durante diez días fue nuestro hogar. De ahí recogimos a la Peña Pilones y nos fuímos a un bar de gays donde apenas quedaban gays y se podía tirar algún que otro trasto. Ya no recuerdo gran cosa de lo que pasó a esas horas, aunque el Chino me dice que a la española le robaron el bolso y yo seguía en mi mundo, hablando como Boris.
Tras diez horas de fiesta, y puesto que el Chino pinchó la rueda de mi gacela con ruedas días atrás, me fuí a casa solo como un vulgar peatón. Me dediqué todo el camino a intentar robar una bici pero quedó demostrado que no soy muy experto en esas lides. Si no me da un brutal ataque de pereza esta tarde le compraré una nueva a los yonkis, que tienen más clase y pericia.
En fin, que el Gay Parade resultó una gran fiesta con mucha diversión, mucho guarreo y sobre todo mucho buen humor, que hace falta. Salvo escasas excepciones todo el mundo estaba de muy buen rollo, sin tomarse en serio a sí mismos. Así que, por la simpatía demostrada, este blog se declara abiertamentente gay friendly.
Pero de ahí ya no pasa.
Pero, como no me apetece escribir todo lo que pasó, que fue mucho, voy a copiar lo que escribio Paisa, mi companhero de viaje, en su particular blog (ver enlaces). Esta es la visión de Paisa del día más loco del verano:
Queer Eye For The Straight Guy
El mejor día desde que estoy en Amsterdam fue el sábado pasado. El día del Gay Parade, por cierto.
Fui con J y el Chino a Prinzengracht (cómo domino ya el holandés...) a tomar unas cervezas y ver los últimos rescoldos del desfile de botes por los canales. Desde tipos con mandiles y el culo al aire hasta indios que se follaban a las farolas, una concentración de freakies en toda regla. Y para freakies, nosotros.
Nos fuimos a una especie de sound system con un tipo pinchando y cientos de personas alrededor y decidimos quitarnos los complejos (y las camisetas) y empezar a hacer el mongolo. Compramos unos collares con los colores del arco iris a una vejestorio australiana (que ya se quedó con nosotros toda la tarde, bailando y tocándonos el culo) y hale, a mover un poco el esqueleto. Fingiendo ser gays, todo está permitido. El Chino le chupó el pezón a una con la que un rato antes yo me había estado comiendo un plátano a dos lenguas. Apareció por allí un alemán gordo y sudoroso con un silbato que no paraba de abrazarme, un chaval que se quería ligar al vejestorio, grupitos de chicas... En fin, que estuvimos todo el tiempo con gente de diverso pelaje fingiendo ser una pareja de novios (y además un poco locazas).
Cuando ya no quedaba nadie en el sound system llevé al Chino de paquete en su bici, suponiendo que tarde o temprano nos pegaríamos una piña pero hete aquí que llegamos sanos y salvos a nuestro destino. No sé muy bien cómo conocimos a una chica y un chico españoles que se hospedaban en el Hans Brinker, nuestro primer albergue, así que nos acoplamos a ellos y nos tomamos una cervecita en el que durante diez días fue nuestro hogar. De ahí recogimos a la Peña Pilones y nos fuímos a un bar de gays donde apenas quedaban gays y se podía tirar algún que otro trasto. Ya no recuerdo gran cosa de lo que pasó a esas horas, aunque el Chino me dice que a la española le robaron el bolso y yo seguía en mi mundo, hablando como Boris.
Tras diez horas de fiesta, y puesto que el Chino pinchó la rueda de mi gacela con ruedas días atrás, me fuí a casa solo como un vulgar peatón. Me dediqué todo el camino a intentar robar una bici pero quedó demostrado que no soy muy experto en esas lides. Si no me da un brutal ataque de pereza esta tarde le compraré una nueva a los yonkis, que tienen más clase y pericia.
En fin, que el Gay Parade resultó una gran fiesta con mucha diversión, mucho guarreo y sobre todo mucho buen humor, que hace falta. Salvo escasas excepciones todo el mundo estaba de muy buen rollo, sin tomarse en serio a sí mismos. Así que, por la simpatía demostrada, este blog se declara abiertamentente gay friendly.
Pero de ahí ya no pasa.
Jugando con fuego (y Calamaro)
Su piel estaba tan caliente que sólo me atrevía a rozarla con la yema de los dedos. Tenía miedo a quemarme y no tenía guantes de plástico. "No te preocupes, Palomo, yo controlo". Qué culpa tengo yo de vivir con un solo paracaídas y estar volando a la deriva!
Porque yo también quiero un trozo de cielo, para invitarte a dormir, en la cama o en el suelo.
Aprovechando que las brasas no se habían apagado durante la noche, reavivé de nuevo el fuego. Las quemaduras no habían aún cicatrizado, y no quería que mis manos se hinchara de ampollas.
Porque quiero vivir de nuevo para repetir este momento.
Los cristales rotos provocan incendios en verano. Y a mí me gusta el fuego, a pesar de que quizá me acabe quemando. Por suerte, también hay tormentas en verano.
Porque es inmoral sentirse mal por haber querido tanto. Porque debería estar prohibido haber vivido y no haber amado.
Para vos, Princesa.
Porque yo también quiero un trozo de cielo, para invitarte a dormir, en la cama o en el suelo.
Aprovechando que las brasas no se habían apagado durante la noche, reavivé de nuevo el fuego. Las quemaduras no habían aún cicatrizado, y no quería que mis manos se hinchara de ampollas.
Porque quiero vivir de nuevo para repetir este momento.
Los cristales rotos provocan incendios en verano. Y a mí me gusta el fuego, a pesar de que quizá me acabe quemando. Por suerte, también hay tormentas en verano.
Porque es inmoral sentirse mal por haber querido tanto. Porque debería estar prohibido haber vivido y no haber amado.
Para vos, Princesa.
El mundo mágico de Vondelpark
El tiempo corre frenético y los días parecen tener menos horas.
La vista que se presenta ante mi por la ventana de mi cuarto me recuerda a Edimburgo. Cielo pesado, colores apagados y humedad.
Últimamente he tenido tanto tiempo libre que me ha dado por pensar bastante. Mucho más de lo habitual, y lo recomendable. He llegado hasta a plantearme el sentido de la vida (por suerte, muy por encima, no vaya a ser que tenga que escribir un libro). Necesitaba huir de tanta paranoia y decidí comerme unas setas mágicas. La Casa Azul y un paisano, al que le costó mucho plantearse si merecía la pena el esfuerzo de levantarse del sofá, se unieron a este viaje fantástico por Vondelpark.
Fueron 3 horas en las que sufrí viendo como agonizaba un viejo árbol que luchaba por levantarse, por seguir viviendo, por no rendirse. 3 horas en la que anduve por la ruta de los yonkis, caminos secretos y solitarios que conducían a casas improvisadas entre arbustos y ramas de árbol. 3 horas en las que recorri caminos lunares, cuanta incandescencia en la oscuridad, y descubri paises fantasticos poblados por rosas blancas y rojas. 3 horas en las que acaricie el perro de un hombre con las piernas extremedamente largas que parecia salido de un comic frances. 3 horas en las que vi el atardecer mas purpura que jamas habia visto, mientras el mundo se callaba a mi alrededor, dejandome completamente solo (tanto que llegue a sustarme de tanto silencio). 3 horas, que parecieron muchas mas, en las vivi tantas sensaciones diferentes, y no siempre agradables, que no quise volver a la realidad. Me asustaba el regreso a lo cotidiano y me comi una seta que habia sobrado. Casi la vomite y me tuve que conformar con un buen candido y vaso de whisky.
Me gusto sentirme como un ninho pequenho explorando aquel mundo fantastico llamado Vondelpark.
AUPA!
PD. Ya tengo Sofi-Nummer. Ya soy un trabrajador legal.
PD2. En este ordenador no se donde esta la tilde. Como licenciado en Periodismo debo pedir disculpas ;)
La vista que se presenta ante mi por la ventana de mi cuarto me recuerda a Edimburgo. Cielo pesado, colores apagados y humedad.
Últimamente he tenido tanto tiempo libre que me ha dado por pensar bastante. Mucho más de lo habitual, y lo recomendable. He llegado hasta a plantearme el sentido de la vida (por suerte, muy por encima, no vaya a ser que tenga que escribir un libro). Necesitaba huir de tanta paranoia y decidí comerme unas setas mágicas. La Casa Azul y un paisano, al que le costó mucho plantearse si merecía la pena el esfuerzo de levantarse del sofá, se unieron a este viaje fantástico por Vondelpark.
Fueron 3 horas en las que sufrí viendo como agonizaba un viejo árbol que luchaba por levantarse, por seguir viviendo, por no rendirse. 3 horas en la que anduve por la ruta de los yonkis, caminos secretos y solitarios que conducían a casas improvisadas entre arbustos y ramas de árbol. 3 horas en las que recorri caminos lunares, cuanta incandescencia en la oscuridad, y descubri paises fantasticos poblados por rosas blancas y rojas. 3 horas en las que acaricie el perro de un hombre con las piernas extremedamente largas que parecia salido de un comic frances. 3 horas en las que vi el atardecer mas purpura que jamas habia visto, mientras el mundo se callaba a mi alrededor, dejandome completamente solo (tanto que llegue a sustarme de tanto silencio). 3 horas, que parecieron muchas mas, en las vivi tantas sensaciones diferentes, y no siempre agradables, que no quise volver a la realidad. Me asustaba el regreso a lo cotidiano y me comi una seta que habia sobrado. Casi la vomite y me tuve que conformar con un buen candido y vaso de whisky.
Me gusto sentirme como un ninho pequenho explorando aquel mundo fantastico llamado Vondelpark.
AUPA!
PD. Ya tengo Sofi-Nummer. Ya soy un trabrajador legal.
PD2. En este ordenador no se donde esta la tilde. Como licenciado en Periodismo debo pedir disculpas ;)
Reflejos
En Amsterdam las imágenes se duplican.
Reflejos invertidos que nos invitan a jugar con la realidad. Son reflejos juguetones, espumosos, sucios. Reflejos que tiran por el suelo casas, árboles, personas... y hasta el cielo.
Amsterdam está retratada por espejos de agua en una intermitente exposición de cuadros impresionistas. Un oscuro espejo que recorre la ciudad, dibujándola, inventándola, moldeándola.
Reflejos ondulantes, vivos, borrachos. Son reflejos frágiles y caducos, que se rompen con el contacto de un hoja o se hacen anhicos ante la prepotencia de un barco.
En Amsterdam hay canales.
Reflejos invertidos que nos invitan a jugar con la realidad. Son reflejos juguetones, espumosos, sucios. Reflejos que tiran por el suelo casas, árboles, personas... y hasta el cielo.
Amsterdam está retratada por espejos de agua en una intermitente exposición de cuadros impresionistas. Un oscuro espejo que recorre la ciudad, dibujándola, inventándola, moldeándola.
Reflejos ondulantes, vivos, borrachos. Son reflejos frágiles y caducos, que se rompen con el contacto de un hoja o se hacen anhicos ante la prepotencia de un barco.
En Amsterdam hay canales.
Overtoom 510
Vaya, vaya, si que tenía bastante abandonado este virtual cuaderno de viaje. Es que últimamente tengo tanto tiempo libre, que no tengo tiempo para internet. Siempre he pensado que si te enganchas muchas horas a internet es que algo falla. Mi vida no es ni mucho menos perfecta, pero al menos no me puedo quejar.
Como hace tanto que no escribo por aquí, podría hablar de muchas cosas que nos han pasado últimamente: el viaje fantástico por Vondelpark después de comernos unas setas, la visita de Nacho Pop que tinhó durante unos días nuestra casa de azul, mi relación con la preciosa e impulsiva holandesa que se hace llamar Bull, las ya muchas noches de chelas y fiesta con la gente de Los Pilones, el par de días que hemos ido a pasar el día a la playa de Zandvoort, el accidente en bici con una senhorita que se saldó sin heridos, un nuevo premio de fotografía que me han dado en Badajoz... Muchas cosas que no tengo ni tiempo, ni ganas, de relatar. Pero, de lo que sí voy a hablar es del piso que desde hace 2 semanas se ha convertido en nuestro hogar. Nuestro cálido rinconcito en Amsterdam.
Hace cuatro días que no sale el sol y las aceras nunca acaban de secarse. Dónde se ha ido el sol de vacaciones?
El piso, como todo lo que Paisa y yo hemos conseguido hasta ahora, lo he encontrado yo (Paisa se ha mantenido al margen en toda tarea de organización de nuestro asentamiento en Amsterdam). Llegué hasta el piso a través de la increíblemente útil y mochilera web de expatriates.com (allí conseguí una oferta de trabajo y encontré curro como profesor de bicicleta, pero que finalmente se quedó en nada). A partir de un anuncio que dejé en esta web, Maarten, un holandés de veintimuchos anhos que trabaja como percusionista, se puso en contacto conmigo para alquilarnos su piso hasta finales de agoso. La casa era cara, 900€, pero de todas formas nos salía más económico que vivir de albergue en albergue y, siempre quedaba la posibilidad de encontrar algún otro companhero de piso. Ese companhero a los pocos días se convirtió en 2: la pareja hispano-colombiana formada por Cristina, que trabaja en Los Pilones, y Lucas. Así que, para continuar con nuestra buena racha, no sólo nos sale el piso por una miseria, sino que además convivimos con gente conocida y de confianza.
Maarten Vinkenoog no es casero cualquiera. Descubrimos que era percusionista tras encontrar un taco de tarjetas que publicitaban un concierto en un pub. En esas tarjetas aparece una foto de nuestro querido Maarten tocando los jembes, mientras sujeta con la boca una enorme flauta de maría. Maarten me recuerda mucho a Germán, el casero que tuve en Bilbo, que venía a nuestra casa a fumarse unos porritos con Stebantxu y yo. Maarten me ganó desde el primer día, cuando me tiró las llaves de la puerta desde el balcón y me recibió en su casa con una enorme sonrisa, sus simpáticas melenas y bigotes rubios y la típica camiseta hawaina.
Maarten tiene una planta de mariahuana en la terraza. Nos ha pedido que la reguemos diariamente. Yo me he tomado su petición a pecho y me encargo de regarla y mimarla todas las manhanas (creo, además, que soy el único que lo hace). Maarten también nos dejó una enorme bolsa de maria en el salón que, para que no se ponga mala, nos estamos fumando poco a poco, cuando la necesidad aprieta y el coffee-shop que está enfrente de casa parece estar tan lejos. Y, para finalizar, Paisa también encontró una cajita con varias setas mágicas en el congelador. Creo que, sin lugar a dudas, me puedo permitir llegar a una conclusión: a Maarten le gusta estar "pacheco".
Un par de chicas jóvenes con turbantes, un mujer de ojos rasgados y sus dos hijas, un negro con gorra y ropas holgadas, un árabe con traje de chaqueta y una oscura y rizada barba... Está claro: me encuentro en una biblioteca de Amsterdam.
Y, bueno, que decir del piso... Simplemente que nunca había estado de alquiler en nada parecido. Vivimos con todos los lujos necesarios para sentirse agusto en una tarde lluviosa de verano: un amplio y acogedor salón con somníferos sofás, una enorme tv, dvd, hi-fi, una cocina amueblada con todo lo necesario, un dormitorio grande y luminoso, dos balcones... Si a esto le unimos que vivimos en Overtoom, una amplia avenida situada a escasos metros del enorme Vondelpark y a menos de 10 minutos en bici del centro, creo que no me puedo quejar. La pena que sólo podamos disfrutar del piso hasta finales de agosto. Hasta entonces, le sacaremos todo el jugo posible (sobre todo nuestro amigo Paisa, una foto fija en el salón, como bien apuntilló el buen parsero Lucas).
Pero quizá lo mejor que nos encontramos en el piso fue mi venerado juego: el Risk. Sí, a Maarten también le gusta conquistar el mundo entre caldero y caldero de white widow. Nadie del piso sabía jugar al Risk hace un par de semanas, ahora están todos enganchados. Este juego te atrapa y estás perdido. Cuántas partidas nocturnas han caído ya! Y, no sé, quizá esta noche hay que volver a tirar los dados.
AUPA!
Como hace tanto que no escribo por aquí, podría hablar de muchas cosas que nos han pasado últimamente: el viaje fantástico por Vondelpark después de comernos unas setas, la visita de Nacho Pop que tinhó durante unos días nuestra casa de azul, mi relación con la preciosa e impulsiva holandesa que se hace llamar Bull, las ya muchas noches de chelas y fiesta con la gente de Los Pilones, el par de días que hemos ido a pasar el día a la playa de Zandvoort, el accidente en bici con una senhorita que se saldó sin heridos, un nuevo premio de fotografía que me han dado en Badajoz... Muchas cosas que no tengo ni tiempo, ni ganas, de relatar. Pero, de lo que sí voy a hablar es del piso que desde hace 2 semanas se ha convertido en nuestro hogar. Nuestro cálido rinconcito en Amsterdam.
Hace cuatro días que no sale el sol y las aceras nunca acaban de secarse. Dónde se ha ido el sol de vacaciones?
El piso, como todo lo que Paisa y yo hemos conseguido hasta ahora, lo he encontrado yo (Paisa se ha mantenido al margen en toda tarea de organización de nuestro asentamiento en Amsterdam). Llegué hasta el piso a través de la increíblemente útil y mochilera web de expatriates.com (allí conseguí una oferta de trabajo y encontré curro como profesor de bicicleta, pero que finalmente se quedó en nada). A partir de un anuncio que dejé en esta web, Maarten, un holandés de veintimuchos anhos que trabaja como percusionista, se puso en contacto conmigo para alquilarnos su piso hasta finales de agoso. La casa era cara, 900€, pero de todas formas nos salía más económico que vivir de albergue en albergue y, siempre quedaba la posibilidad de encontrar algún otro companhero de piso. Ese companhero a los pocos días se convirtió en 2: la pareja hispano-colombiana formada por Cristina, que trabaja en Los Pilones, y Lucas. Así que, para continuar con nuestra buena racha, no sólo nos sale el piso por una miseria, sino que además convivimos con gente conocida y de confianza.
Maarten Vinkenoog no es casero cualquiera. Descubrimos que era percusionista tras encontrar un taco de tarjetas que publicitaban un concierto en un pub. En esas tarjetas aparece una foto de nuestro querido Maarten tocando los jembes, mientras sujeta con la boca una enorme flauta de maría. Maarten me recuerda mucho a Germán, el casero que tuve en Bilbo, que venía a nuestra casa a fumarse unos porritos con Stebantxu y yo. Maarten me ganó desde el primer día, cuando me tiró las llaves de la puerta desde el balcón y me recibió en su casa con una enorme sonrisa, sus simpáticas melenas y bigotes rubios y la típica camiseta hawaina.
Maarten tiene una planta de mariahuana en la terraza. Nos ha pedido que la reguemos diariamente. Yo me he tomado su petición a pecho y me encargo de regarla y mimarla todas las manhanas (creo, además, que soy el único que lo hace). Maarten también nos dejó una enorme bolsa de maria en el salón que, para que no se ponga mala, nos estamos fumando poco a poco, cuando la necesidad aprieta y el coffee-shop que está enfrente de casa parece estar tan lejos. Y, para finalizar, Paisa también encontró una cajita con varias setas mágicas en el congelador. Creo que, sin lugar a dudas, me puedo permitir llegar a una conclusión: a Maarten le gusta estar "pacheco".
Un par de chicas jóvenes con turbantes, un mujer de ojos rasgados y sus dos hijas, un negro con gorra y ropas holgadas, un árabe con traje de chaqueta y una oscura y rizada barba... Está claro: me encuentro en una biblioteca de Amsterdam.
Y, bueno, que decir del piso... Simplemente que nunca había estado de alquiler en nada parecido. Vivimos con todos los lujos necesarios para sentirse agusto en una tarde lluviosa de verano: un amplio y acogedor salón con somníferos sofás, una enorme tv, dvd, hi-fi, una cocina amueblada con todo lo necesario, un dormitorio grande y luminoso, dos balcones... Si a esto le unimos que vivimos en Overtoom, una amplia avenida situada a escasos metros del enorme Vondelpark y a menos de 10 minutos en bici del centro, creo que no me puedo quejar. La pena que sólo podamos disfrutar del piso hasta finales de agosto. Hasta entonces, le sacaremos todo el jugo posible (sobre todo nuestro amigo Paisa, una foto fija en el salón, como bien apuntilló el buen parsero Lucas).
Pero quizá lo mejor que nos encontramos en el piso fue mi venerado juego: el Risk. Sí, a Maarten también le gusta conquistar el mundo entre caldero y caldero de white widow. Nadie del piso sabía jugar al Risk hace un par de semanas, ahora están todos enganchados. Este juego te atrapa y estás perdido. Cuántas partidas nocturnas han caído ya! Y, no sé, quizá esta noche hay que volver a tirar los dados.
AUPA!





