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Cuaderno de viaje en Amsterdam
Apuntes sobre la vida de un pacense en Amsterdam
Acerca de
Experiencias, anécdotas y alguna que otra reflexión de un pacense que se ha lanzado a la aventura de buscarse la vida en Amsterdam. En definitiva, un cuaderno de viajes donde almacenar recuerdos.
Sindicación
 
2a Etapa. A'dam-Utrecht
Clima: Cielos despejados y calidas temperaturas
Distancia: 37km


No pasaron ni dos dias para que volviera a intentarlo. Y, en esta ocasion, no iba a realizar el viaje solo: Paisa se unia a la expedicion. Como estoy perezoso y estoy de resaca, voy a cortar y pegar el post de su blog en el que relata esta pequenha hazanha de andar por casa. Bueno, bonito y barato.


El Chino y yo nos propusimos al venir a Amsterdam el hacer una pequenha vuelta a Holanda en bicicleta antes de marcharnos del pais. Para tantear la experiencia (y nuestra capacidad fisica) decidimos desplazarnos desde Amsterdam hasta Utrecht, unos 37 kilometros de recorrido llano en bicicleta de paseo. Esta es la pelicula de la etapa.

Amanecio el dia con un sol radiante que no abandono en toda la jornada, algo totalmente excepcional por estos lares y detalle fundamental para llevar a cabo nuestra empresa. Sin embargo la mala suerte comenzaria justo antes de emprender ruta cuando el Chino me comunico que habia vuelto a pinchar la rueda mientras se dirigia al control de firmas (era el tercer pinchazo desde que habia cambiado la valvula de la rueda hace no mas de 3 semanas. Tras discutir con el duenho por el tiempo de reparacion y la razon de los pinchazos, consegui que me cambiara la valvula gratis y en media hora). y continuaria minutos mas tarde cuando, mientras la rueda era reparada, observamos como la policia extraia el cadaver de una chica del fondo de un canal (la Amsterdam de juguete se nos mostraba tan cruda y real como cualquier otra ciudad). Malos augurios que tendrian su punto final cuando enrede mi chaqueta en la cadena de mi velocipedo a la altura del Amsterdam Arena. A partir de ahi todo seria ya pedalear y cantar para estos dos jinetes de la carretera.

El recorrido entre Amsterdam y Utrecht es una absoluta delicia para las piernas y los sentidos. Para las piernas, porque son 37 kilometros por carril bici, perfectamente asfaltado y senhalizado. Y para los sentidos, por cuanto el paisaje tipicamente holandes se descubre en toda su esencia: verde planicie trufada de ovejas y molinos, mansiones neerlandesas a la ribera de rios tapizados por hojas (sin duda, la zona de Breukelen esta reservada a la alta burguesia holandesa), frondosas arboledas volcadas sobre la carretera, barquitos, caballos, abuelos en moto y agua, siempre agua (el carril-bici siguio en todo momento la ribera de un canal). Un simple detalle: nos detuvimos para avituallarnos delante de un resplandeciente palacete que resulto ser... una prision para mujeres! Eso es nivel. Embelesado por las vistas y disfrutando del buen clima el camino se fue haciendo sin apenas esfuerzo (parandonos constantemente para buscar la fotografia de postal para mandarsela a los parientes), lamentandome yo en ocasiones de lo cerca que estaba la meta y con ella el final de la aventura. (Que tranquilidad se respiraba en esa carretera. Y mientras Paisa discutia con Marteen, nuestro antiguo casero, si nosotros habiamos sido los culpables de que no funcionara la aspiradora, hice la foto del dia: 2 caballos mimandose en una verde pradera con 2 molinos de viento al fondo.)

Llegamos a Utrecht sin sprint, como buenos companheros de ruta. En las competiciones ciclistas el ganador es agasajado con flores por bellas senhoritas. Pues bien, a nosotros nos dieron la bienvenida las prostitutas locales mostrando su dedo corazon mientras el Chino sacaba una foto del lupanar, una larga hilera de barcazas de colores a la orilla de un canal en cada una de las cuales se contoneaban ya las profesionales del amor a tempranas horas de la tarde. Alcanzamos el centro de Utrecht y nos dirigimos a la caza y captura de un alojamiento. El Chino, que debe de tener un master en trato con hosteleros, saco una habitacion doble por 30 euros en un almodovariano hotel con laberintos y perros chihuahua. (Yo estoy convencido que aquello era un puti-club por los extranhos personajes que se arrenjutaban por alli, porque el hotel se llamaba algo asi como Baronesa en dutch y porque la duenha de semejante esperpento se hacia llamar "Mama"). Solucionada ya nuestra primordial preocupacion, llego la hora del turisteo.

Utrecht es una pequenha localidad de ambiente puramente joven y universitario, la hermana holandesa de Salamanca (y de Oxford). El curso 06-07 ha comenzado ya por estas tierras y eso hacia que por las calles y terrazas abundaran los grupos de estudiantes y las hermandades (inciso: aqui en Amsterdam se lleva mucho eso tan visto en las peliculas americanas de las hermandades con nombres griegos, donde todos visten con la misma chaqueta y la misma corbata y a los novatos se les hacen putadas antes de entrar a formar parte de tan selectos clubes). En un esfuerzo por integrarnos en la realidad local nos tomamos un cafetito en una terraza, obnubilados por la belleza del producto nacional femenino que nos rodeaba. (Tambien entramos en la Facultad de Letras y, sin querer queriendo, en una residencia femenina. Una de los detalles mas curiosos de esta pequenha ciudad es su Catedral que, debido a un huracan, tiene separados el cuerpo principal y la torre, la mas alta de Holanda.) Completamos el dia con una partida de ajedrez en el coffeshop Andersom (partida larguisima que, por cierto, gane) y una pequenha ruta por los bares regada con cervezas y Jagermeisters.


Antes de regresar al calido hogar de nuestra "Mama", nos hicimos un par de calderos y hablamos de Matt Dilon. Por que no ponen en los servicios que cuestan 50 centimos un 3x1 o un paga 2 y llevate 3? Y yo me fui a la cama sin saber si manhana volvia a Amsterdam con Paisa y si proseguia con mi camino.
 
Comentario:
una forma preciosa de hacer turismo
No