Capítulo de varios capítulos

Este es un capítulo formado por varios capítulos. Como son situaciones sin un hilo argumental paso de contarlas siguiendo un orden de coherencia o acción-reacción. Algunos escritores lo hacen (seguro que, además, la mayoría de ellos se harán llamar conceptuales), y parece que no les va mal.
Crash sobre el canal de Singel
Me dirigía a casa tras tomarme una cerveza con 3 compañeros del curso de fotografía. Un inglés, una italiana, un inglés y un español hablando por hablar en un bar de Amsterdam. Esa misma tarde había dejado la bici en un taller para cambiar la rueda trasera (65 eurazos con los que podría comprar 4 bicis en el mercado negro), así que tenía que volver a casa en tranvía. Me dirigía a la parada cuando, justo detrás de la pareja de policías que iban en bici, vi como un tranvía embestía a un coche. El coche dio un giro de 90 grados y se paró en seco. La pareja de policías se dirigió al lugar del incidente poniendo el piñón chico en sus bicis. Al final no pareció haber heridos. Lo mejor: la vieja negra que se negó a bajarse del tranvía y se dedicó a cotillear todo asomada por una ventana. Mi tranvía llegó con retraso.

Las monjas de Holanda también tienen bigote
Una mexicana, amiga de Carolina, chilena, me dio una cartera que se había encontrado en un ciber. Era una enorme cartera-monedero de un italiano, como claramente precisaban su pasaporte, sus tarjetas de crédito, su permiso de conducir, sus facturas del banco y su tarjeta de usuario de Los Misioneros de la Caridad. La cartera del italiano estuvo varios días en mi casa porque quería llevarla a ese centro de caridad. No me apetecía entregarla a la policía, y sentía curiosidad por conocer ese sitio. Me costó encontrarlo, pero disfruté callejeando a pie (con la bici apenas te da tiempo de pensar) por el barrio de Jordaan. Más holandés no puede ser. Los Misioneros de la Caridad es una enorme mancha de ladrillos oscuros en medio de tanta luz. En la puerta estaba un cartel que decía claramente y en mayúsculas: We are closed. A pesar de ello, toqué al timbre. Al minuto largo alguien abrió la puerta. Era una monja de poco más treinta años con la mirada penetrante y un bigote que ni yo en mis mejores momentos. Ella me confirmó que el italiano va a comer todos los días al centro. Le comenté que me la habían dado sin dinero, no sé por qué, y me parece que no le resultó muy convincente.

La música en la vida ordinaria
Hace una semana empecé un curso de fotografía. Es en inglés y parece que la poca materia que vamos a tocar es muy útil. El segundo día de curso tuvimos que enseñar algunas fotos nuestras al resto de los compañeros para comentarlas y mostrar nuestros gustos. Quedó claro que hay 3 compañeros por encima del resto. Dos de ellos son mujeres. También hemos tenido que decidir cuál va a ser el proyecto que vamos a hacer durante el curso. Casi todas las mañanas me levanto con el sonido de la guitarra en la pared de al lado. Vivo con la música en casa. Ese va a ser el tema de mi proyecto. Bryan ya no sólo es mi casero-guitarrista-cartero-cojo-albino-gay? de Surinam, también es ahora modelo. Nelson, un compañero de Portugal, ya me ha invitado a su casa de Utrecht.

La chilena agradecida
Hace una semana dos mejicanas y una chilena comieron en el restaurante argentino donde trabajo. Yo, como con todo los clientes de habla hispana (o italiana o portuguesa, que para ellos es lo mismo), les tomé la cuenta. Estuve mucho tiempo hablando con ellas para darles consejos y responder a sus inumerables preguntas de turista. Tres días después se volvió a presentar en el restaurante la chica chilena. Yo estaba comiendo mi cena en el break, el habitual arroz con algo más, cuando me dijo que se llamaba Carolina, que no tenía dinero y que al día siguiente se quedaba sin habitación de hotel. Sus dos amigas mejicanas estaban en París y su tarjeta de crédito no le daba dinero. Yo no sabía que podía hacer, así que le ofrecí mi casa. El clásico: Yo en el sofá, ella en la cama. Cuando se fue estuve dudando de lo que iba a hacer, pero esa noche nos volvimos a ver y me pareció una chica sincera. A pesar de ello escondí discretamente lo único de valor que tengo: la cámara de fotos. La noche que Carolina iba a dormir en casa había fiesta en casa de Sabina, una excamarera de Los Pilones. Fiesta latina con mucha música (mariachis incluidos), bastante alcohol y muchas risas. Carolina se sintió como en casa, pero se sobrepasó con las copas. De camino a casa, pensando en una chica de la fiesta, Carolina se cayó de la bici. La mochila que llevaba amortiguó el golpe. Era como un tortuga panza arriba e inmóvil. Se levantó como si nada hubiera pasado y seguimos el camino. Hubo más de un amago de nueva caída, pero llegamos vivos a casa. Al final dormimos los dos en mi cama de 80. Durmió el resto de sus vacaciones holandesas en Bos en Lommer. Carolina es una mujer de 32 años más jovén que yo y que vive en Cancún después de decidir darle un cambio radical a su vida. Empresaria, infantil, soñadora, universitaria y agradecida. Ya tengo casa en Playa del Carmen, México, y en Santiago de Chile.
Ya no se me ocurren más capítulos que contar. También podría decir que sigo trabajando en el restaurante español “Joselito”, que ultimamente me dedicó a comer como en casa: comida casera y el telediario de Tve, que parece que en España por fin va a ser una realidad el 0,7%, que he dejado el trabajo en la cafetería por el malentendido con el jefe y su enfado por tomarme un fin de semana libre, que “The Uncle” sigue todo el día en la casa haciendo sus auténticas chapuzas, que mi querido Paisano se enamoró de una australiana, y que ahora está intentando olvidar, que una avioneta se ha estrellado en un rascacielos de Nueva York, que alguien me potó sobre la bici, que hace unos días me líe a cervezas y chupitos con un húngaro, que Plutón ya no es un planeta...

Comentario:
Gracias por la información. Pénsadolo bien, tiene mucho sentido que ese sea su nombre.
Vaya ejemplo de desinformación por parte de un periodista.
Vaya ejemplo de desinformación por parte de un periodista.
Comentario:
Nota informativa: singel en holandés significa canal.
¨Canal de Singel¨ no tiene sentido.
¨Canal de Singel¨ no tiene sentido.





