Jugando con fuego (y Calamaro)
Su piel estaba tan caliente que sólo me atrevía a rozarla con la yema de los dedos. Tenía miedo a quemarme y no tenía guantes de plástico. "No te preocupes, Palomo, yo controlo". Qué culpa tengo yo de vivir con un solo paracaídas y estar volando a la deriva!
Porque yo también quiero un trozo de cielo, para invitarte a dormir, en la cama o en el suelo.
Aprovechando que las brasas no se habían apagado durante la noche, reavivé de nuevo el fuego. Las quemaduras no habían aún cicatrizado, y no quería que mis manos se hinchara de ampollas.
Porque quiero vivir de nuevo para repetir este momento.
Los cristales rotos provocan incendios en verano. Y a mí me gusta el fuego, a pesar de que quizá me acabe quemando. Por suerte, también hay tormentas en verano.
Porque es inmoral sentirse mal por haber querido tanto. Porque debería estar prohibido haber vivido y no haber amado.
Para vos, Princesa.
Porque yo también quiero un trozo de cielo, para invitarte a dormir, en la cama o en el suelo.
Aprovechando que las brasas no se habían apagado durante la noche, reavivé de nuevo el fuego. Las quemaduras no habían aún cicatrizado, y no quería que mis manos se hinchara de ampollas.
Porque quiero vivir de nuevo para repetir este momento.
Los cristales rotos provocan incendios en verano. Y a mí me gusta el fuego, a pesar de que quizá me acabe quemando. Por suerte, también hay tormentas en verano.
Porque es inmoral sentirse mal por haber querido tanto. Porque debería estar prohibido haber vivido y no haber amado.
Para vos, Princesa.





