Peones, alfiles y reinas sobre el tablero chipriota
El tablero de todo conflicto es siempre un campo de juego complejo en el que se entrecruzan más intereses de los que corresponde a cada una de las partes que se ven directamente enfrentadas. Dentro del gran juego de ajedrez que fue la Guerra Fría y que siguen siendo las Relaciones Internacionales, las grandes potencias asignan un valor a cada uno los participantes, juzgando en cada caso hasta qué punto peones o alfiles deben ser sacrificados por piezas que se encuentran en lugares aún más estratégicos.
Niveles del conflicto
Dependiendo del tamaño de la lupa que eligiéramos para nuestro tablero, se pueden detectar tres dimensiones del conflicto. En primer lugar, está la dimensión local, la primera línea de combate. En nuestro caso es en la que se oponen directamente turco-chipriotas y greco-chipriotas. Hasta los acontecimientos del 20 de diciembre de 1963 estas dos comunidades no se habían enfrentado directamente, sino sólo a través de la mediación del poder colonial británico. Será tras la independencia que unos queden frente a otros.
En segundo lugar, nos encontramos con la dimensión regional del conflicto. En ella se enfrentan Turquía y Grecia. Las dos son las patrias madre de cada uno de los contendientes y, por tanto, son los países de referencia. Como patrias madre, además, ambas se comprometieron a través del tratado de Garantía a defender la integridad territorial de Chipre, por lo que su vinculación con la causa no es sólo política, sino también jurídica. Sin embargo, a pesar de los lazos entre turco-chipriotas y greco-chipriotas con sus referentes nacionales, identificar plenamente los intereses de turco-chipriotas y greco-chipriotas con los de Grecia y Turquía sólo serviría para reducir la complejidad de la situación.
El tercer marco de conflicto es el mundial. Durante la Guerra Fría, en él se oponen los dos bloques, el socialista y el capitalista. Esto puso enfrente a la URSS y sus aliados con los EE.UU. y los suyos. El caso de Chipre es especialmente relevante para los enfrentamientos entre las dos potencias desde el momento en que los dos países de referencia de los contendientes, Grecia y Turquía, eran miembros de la OTAN. La atención de las superpotencias a la cuestión chipriota varió en función de sus relaciones de tensión y distensión y en todo caso siempre fue un escenario secundario. Otro agente de ámbito mundial que también actúa, aunque con diferentes perfiles según el momento histórico, es el antiguo poder colonial, Gran Bretaña, que junto a Turquía y Grecia es parte de los Estados garantes de la soberanía de Chipre. Después de la caída del Muro de Berlín la escena mundial ha conocido la hegemonía de los Estados Unidos . Ello ha hecho variar la balanza mundial y el número de los actores internacionales en Chipre. Como se acabó la amenaza comunista y el riesgo de una guerra entre Grecia y Turquía se ha reducido a mínimos, el interés de los Estados Unidos por la zona ha disminuido hasta fechas recientes. Esto ha abierto la posibilidad a la entrada de un nuevo actor en el tablero de Chipre: la Unión Europea.
Nivel local Turco-chipriotas Vs. Greco-chipriotas
Nivel Regional Turquía Vs. Grecia
Nivel Mundial USA Vs. URSS
La existencia de estos niveles en el conflicto no implica necesariamente que la confrontación se produzca exclusivamente intranivel, sino que ésta también se da internivel. Incluso se puede ir más lejos, el conflicto en sí puede estar motivado por cruces entre niveles de los que la relación de enfrentamiento local no es más que una muestra de ese conflicto superyacente. De hecho, el caso de Chipre, a nuestro entender, es un ejemplo de conflicto de niveles cruzados.
Este hecho que mencionamos no responde sólo a la cuestión de que han sido los greco-chipriotas, solos , los que hubieron de hacer frente al ejército turco. Es también un asunto que se explica por el grado de alineación de los contendientes del nivel local (es decir, los adversarios directos) con sus respectivas patrias madre (es decir, con el nivel regional).
En el caso de Chipre observamos que los turco-chipriotas se alinearon completamente con los dictados de Ankara. Es más, se puede decir que en el comienzo del conflicto los turco-chipriotas tenían toda una estrategia de aislamiento preconcebida que sólo podía encajar dentro de un plan mayor que incluía la invasión de la isla. Es ésta invasión la que permitirá a su población, dispersa a lo largo de Chipre, crear un marco territorial que permita la concepción de las soluciones que siempre han sido más del agrado de Turquía: Taksim , partición de la isla en Estados independientes o confederación.
Por su parte, los greco-chipriotas emprendieron una política propia en la mayoría de los casos. Al principio, una política panhelénica, cuyo principal objetivo era la Enosis, guió más el modo de conducirse greco-chipriota. Esto hizo a sus posiciones más dependientes de los designios de Atenas y cerraba sus posibilidades de negociación a causa de los corsés que envolvían a la política griega (bastante condicionada por Washington y su pertenencia a la OTAN). El resultado de ello se notó bastante en las conversaciones de Londres-Zurich. Makarios tomó nota de ello. Por eso desde el primer momento de la independencia la política chipriota se desvió de la órbita griega y estadounidense para bascular hacia los países no alineados, no sin algún que otro guiño hacia Moscú.

Por tanto, si hemos de situar el conflicto y sus partes, consideramos que lo correcto sería situar un conflicto entre los greco-chipriotas y el Estado de Turquía. Dentro de ese laberinto que es el ajedrez chipriota, hay peones, alfiles y reinas; combatientes, partidarios y superpotencias. De un lado de la mesa, se sientan los greco-chipriotas; del otro, Turquía. Durante mucho tiempo la política internacional ha intentado convertir a los greco-chipriotas en un peón más del juego mundial. Quizá lo hayan conseguido, pero toda la lucha diplomática greco-chipriota se ha dirigido a que al menos sea éste un peón estratégico que amenace con hacer dama.
En segundo lugar, nos encontramos con la dimensión regional del conflicto. En ella se enfrentan Turquía y Grecia. Las dos son las patrias madre de cada uno de los contendientes y, por tanto, son los países de referencia. Como patrias madre, además, ambas se comprometieron a través del tratado de Garantía a defender la integridad territorial de Chipre, por lo que su vinculación con la causa no es sólo política, sino también jurídica. Sin embargo, a pesar de los lazos entre turco-chipriotas y greco-chipriotas con sus referentes nacionales, identificar plenamente los intereses de turco-chipriotas y greco-chipriotas con los de Grecia y Turquía sólo serviría para reducir la complejidad de la situación.
El tercer marco de conflicto es el mundial. Durante la Guerra Fría, en él se oponen los dos bloques, el socialista y el capitalista. Esto puso enfrente a la URSS y sus aliados con los EE.UU. y los suyos. El caso de Chipre es especialmente relevante para los enfrentamientos entre las dos potencias desde el momento en que los dos países de referencia de los contendientes, Grecia y Turquía, eran miembros de la OTAN. La atención de las superpotencias a la cuestión chipriota varió en función de sus relaciones de tensión y distensión y en todo caso siempre fue un escenario secundario. Otro agente de ámbito mundial que también actúa, aunque con diferentes perfiles según el momento histórico, es el antiguo poder colonial, Gran Bretaña, que junto a Turquía y Grecia es parte de los Estados garantes de la soberanía de Chipre. Después de la caída del Muro de Berlín la escena mundial ha conocido la hegemonía de los Estados Unidos . Ello ha hecho variar la balanza mundial y el número de los actores internacionales en Chipre. Como se acabó la amenaza comunista y el riesgo de una guerra entre Grecia y Turquía se ha reducido a mínimos, el interés de los Estados Unidos por la zona ha disminuido hasta fechas recientes. Esto ha abierto la posibilidad a la entrada de un nuevo actor en el tablero de Chipre: la Unión Europea.
Nivel local Turco-chipriotas Vs. Greco-chipriotas
Nivel Regional Turquía Vs. Grecia
Nivel Mundial USA Vs. URSS
La existencia de estos niveles en el conflicto no implica necesariamente que la confrontación se produzca exclusivamente intranivel, sino que ésta también se da internivel. Incluso se puede ir más lejos, el conflicto en sí puede estar motivado por cruces entre niveles de los que la relación de enfrentamiento local no es más que una muestra de ese conflicto superyacente. De hecho, el caso de Chipre, a nuestro entender, es un ejemplo de conflicto de niveles cruzados.
Este hecho que mencionamos no responde sólo a la cuestión de que han sido los greco-chipriotas, solos , los que hubieron de hacer frente al ejército turco. Es también un asunto que se explica por el grado de alineación de los contendientes del nivel local (es decir, los adversarios directos) con sus respectivas patrias madre (es decir, con el nivel regional).
En el caso de Chipre observamos que los turco-chipriotas se alinearon completamente con los dictados de Ankara. Es más, se puede decir que en el comienzo del conflicto los turco-chipriotas tenían toda una estrategia de aislamiento preconcebida que sólo podía encajar dentro de un plan mayor que incluía la invasión de la isla. Es ésta invasión la que permitirá a su población, dispersa a lo largo de Chipre, crear un marco territorial que permita la concepción de las soluciones que siempre han sido más del agrado de Turquía: Taksim , partición de la isla en Estados independientes o confederación.
Por su parte, los greco-chipriotas emprendieron una política propia en la mayoría de los casos. Al principio, una política panhelénica, cuyo principal objetivo era la Enosis, guió más el modo de conducirse greco-chipriota. Esto hizo a sus posiciones más dependientes de los designios de Atenas y cerraba sus posibilidades de negociación a causa de los corsés que envolvían a la política griega (bastante condicionada por Washington y su pertenencia a la OTAN). El resultado de ello se notó bastante en las conversaciones de Londres-Zurich. Makarios tomó nota de ello. Por eso desde el primer momento de la independencia la política chipriota se desvió de la órbita griega y estadounidense para bascular hacia los países no alineados, no sin algún que otro guiño hacia Moscú.

Por tanto, si hemos de situar el conflicto y sus partes, consideramos que lo correcto sería situar un conflicto entre los greco-chipriotas y el Estado de Turquía. Dentro de ese laberinto que es el ajedrez chipriota, hay peones, alfiles y reinas; combatientes, partidarios y superpotencias. De un lado de la mesa, se sientan los greco-chipriotas; del otro, Turquía. Durante mucho tiempo la política internacional ha intentado convertir a los greco-chipriotas en un peón más del juego mundial. Quizá lo hayan conseguido, pero toda la lucha diplomática greco-chipriota se ha dirigido a que al menos sea éste un peón estratégico que amenace con hacer dama.
Objetivos de los actores
Las posiciones de los actores, como en toda negociación, se extienden desde objetivos irrenunciables hasta objetivos secundarios negociables. Son estos segundos los que hacen que la negociación sea posible, pues abren una vía para el encuentro entre las dos partes.
En el caso de Chipre, las posiciones han partido desde pretensiones claramente incompatibles hasta puntos de encuentro cada vez más claros. El juego del movimiento de posiciones ha correspondido siempre ha dos variables, de las cuales una es más importante que la otra. Por un lado, y obviamente, las posturas han cambiado como consecuencia del diálogo por las partes y la voluntad para llegar a un acuerdo en un tira y afloja. Sin embargo, el verdadero desplazamiento de posición ha estado motivado por los hechos consumados. Así, sólo la política de aislamiento turco-chipriota abrió vías para soluciones comunales (que los greco-chipriotas no estaban dispuestos a permitir). La ocupación turca consumó la territorialidad de las dos etnias.
En el caso de Chipre, las posiciones han partido desde pretensiones claramente incompatibles hasta puntos de encuentro cada vez más claros. El juego del movimiento de posiciones ha correspondido siempre ha dos variables, de las cuales una es más importante que la otra. Por un lado, y obviamente, las posturas han cambiado como consecuencia del diálogo por las partes y la voluntad para llegar a un acuerdo en un tira y afloja. Sin embargo, el verdadero desplazamiento de posición ha estado motivado por los hechos consumados. Así, sólo la política de aislamiento turco-chipriota abrió vías para soluciones comunales (que los greco-chipriotas no estaban dispuestos a permitir). La ocupación turca consumó la territorialidad de las dos etnias.
Objetivos de los actores a nivel local: turco-chipriotas
• Taksim, República Turca del Norte de Chipre, Confederación, Estado Federal Bicomunal. Dependiendo de la viabilidad de una u otra, éstas han sido las posiciones turco-chipriotas durante las negociaciones. La Taksim ha sido una posibilidad que han barajado durante varios momentos después de la invasión, sobre todo cuando era clara la entrada de Chipre en la Unión Europea. En todas las negociaciones, los interlocutores chipriotas nunca han cedido más allá del reconocimiento de la bicomunalidad de la República de Chipre.
• Presencia de tropas turcas. Los turco-chipriotas han solicitado repetidamente la presencia de tropas turcas sobre suelo chipriota para mantener la seguridad de su comunidad frente a la mayoría greco-chipriota.
• Política de cuotas étnicas. El Estado debe mantener una serie de cuotas étnicas que aseguren la pervivencia de la cultura turco-chipriota sobre un territorio dado.
• Territorio. La República del Norte estima que su territorio (ahora 38%) puede oscilar desde su tamaño actual hasta el 30%, con lo que se negocia con la pérdida de parte del territorio dominado actualmente.
• Límite de la inmigración griega como consecuencia de la entrada en la UE.
• Presencia de tropas turcas. Los turco-chipriotas han solicitado repetidamente la presencia de tropas turcas sobre suelo chipriota para mantener la seguridad de su comunidad frente a la mayoría greco-chipriota.
• Política de cuotas étnicas. El Estado debe mantener una serie de cuotas étnicas que aseguren la pervivencia de la cultura turco-chipriota sobre un territorio dado.
• Territorio. La República del Norte estima que su territorio (ahora 38%) puede oscilar desde su tamaño actual hasta el 30%, con lo que se negocia con la pérdida de parte del territorio dominado actualmente.
• Límite de la inmigración griega como consecuencia de la entrada en la UE.
Objetivos de los actores a nivel local: grecoo-chipriotas
• Enosis, Estado Unitario, Estado Federal. A mediados de los 60 ya había quedado bastante claro para los greco-chipriotas que la Enosis era un hecho imposible. Por eso, aunque permaneció como un símbolo del nacionalismo panhelénico, se abandonó como proyecto político. Algo parecido ocurrió con los intentos de los sucesivos gobiernos de Makarios, que trataron en todo momento en convertir a la República de Chipre de Estado Bicomunal en Estado Unitario (con imperio de la mayoría, es decir, preponderancia greco-chipriota). La invasión de 1974 volvió a cambiar el escenario de negociación. Este hecho significó la partición geográfica de la isla: ahora cada etnia tenía un territorio delimitado. Por eso, comenzaron las negociaciones sobre la base de una Federación, pero que reconociese cierta preponderancia del Poder Federal Central sobre los Estados Federados.
• Regreso de los colonos a sus antiguas residencias del norte. Se persigue tanto la recuperación de las antiguas propiedades como de la compensación económica en el caso de que esto no se desee. Esto implica que sea posible crear asentamientos greco-chipriotas en el norte de la isla.
• Trato de los turco-chipriotas como una minoría. Se pretende que no se le reconozcan derechos a los turco-chipriotas en tanto que comunidad, sino como minoría lingüística y cultural dentro de un Chipre de mayoría griega.
• Salida de las tropas turcas.
• Salida de los colonos turcos instalados en el norte. Esto se ha mostrado como negociable en cierta medida. De todas formas se pretende que se establezca cierto control de la inmigración turca a nivel federal.
• Regreso de los colonos a sus antiguas residencias del norte. Se persigue tanto la recuperación de las antiguas propiedades como de la compensación económica en el caso de que esto no se desee. Esto implica que sea posible crear asentamientos greco-chipriotas en el norte de la isla.
• Trato de los turco-chipriotas como una minoría. Se pretende que no se le reconozcan derechos a los turco-chipriotas en tanto que comunidad, sino como minoría lingüística y cultural dentro de un Chipre de mayoría griega.
• Salida de las tropas turcas.
• Salida de los colonos turcos instalados en el norte. Esto se ha mostrado como negociable en cierta medida. De todas formas se pretende que se establezca cierto control de la inmigración turca a nivel federal.





