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Que cosas por Dios
Y yo que hago aquí???
Acerca de
Bueno pues aquí estoy yo. No se que hago aquí, debería estar estudiando y esas cosas que van con la época, pero tampoco se lo que haces tú, así que dame tus razones para estar viéndome!
Sindicación
 
Quiero que me cuentes un cuento...
Quiero que me cuentes un cuento. Uno de esos cuentos que sea una historia de amor, de esos amores que nunca se acaban.
Tengo la historia perfecta. Cierra los ojos y sitúate en un pueblo pequeño durante 1929.
¿pero es una historia de amor?
Cierra los ojos anda…

Hoy vuelves después de estar trabajando fuera de casa 6 meses y lo que no sabes es que estoy embarazada de 7 meses. No he sabido como decírtelo por carta, prefería decírtelo cuando volvieras a casa… Hoy va a ser un día feliz; tu vuelta y la noticia de mi embarazo.
He mandado a nuestras hijas a casa de mi hermana, son muy pequeñas (9, 7 y 4) y a medida que pasan los meses y llega la hora de tener un hermanito/a alborotan cada vez mas. Quiero que descanses un poco, tú corazón esta delicado y estos seis meses tienen que haber sido duros. Ahora podrás disfrutar de tus hijas y de lo que venga dentro de dos meses.
Toc toc:
Francisco: ¿Dónde están mis cuatro mujeres? Venid todas a verme…
Me asome a la puerta con una sonrisa recogiéndome un mechón de pelo:
María: Las niñas están en casa de mi hermana. Alborotan demasiado. Descansa un poco y vamos a buscarlas.
Saliste corriendo a abrazarme; Estabas pálido y muy delgado. Bajo tus ojos aparecían unas bolsas oscuras. Cuando notaste mi tripa empezaste a reír y a besarme:
Francisco: si es niño le pondremos mi nombre y si es niña Mª de las Nieves; María como tú y Nieves como la Virgen.
María: no; no quiero repetir nombres. Cuando las historias se cuentan de generación en generación los nombres repetidos hacen que todo se confunda.
Francisco: bueno ya lo discutiremos con las niñas; tienen derecho a elegir; Voy a tumbarme un rato. Mañana iré a los pajares a comprar material para hacer una nave más en el corral. LA casa se nos va a quedar pequeña.
Francisco no te levantaste de la cama. Te encontrabas mal. El medico estuvo viniendo durante tres días: Tu corazón fallaba. Muchos años después, algunas de nuestras nietas tendrían ese fallo cardiaco como recuerdo de su abuelo, lo único que la vida cambia y 1929 no es lo mismo que 1989; era algo genético.
Al cuarto día mientras te daba el desayuno me miraste a los ojos y me dijiste:
¿Sabes una cosa? Te quiero. Los meses se me han pasado volando solo por la idea de verte a ti y a las niñas.
María: nosotras también te hemos echado mucho de menos. Las niñas llevan una temporada nerviosas porque sabían que se acercaba el día de tu vuelta.
Francisco: Pase lo que pase; haz que no me convierta en un simple recuerdo. Acuérdate de los nombres
María: no digas tonterías; en dos días estarás jugando con ellas…
Francisco: no lo se María, esta vez no lo se.
Esa misma tarde cerraste los ojos para no abrirlos más que en mi recuerdo, estabas sentado y a tu espalda tenias tu cuadro de la Virgen de las Nieves… Todavía no se como supe seguir adelante. Tuvieron que ayudarme a cuidar de mis hijas y del pequeño Francisco, que nació dos meses después, ante la inseguridad que sentía por no saber como seguir con todo hacia delante. Me acuerdo que hacia como cuando te ibas fuera a trabajar: me acostumbre a escribirte todos los días, pensando que así estarías al corriente de todo lo que pasaba.
Esperaba sobrevivirte unos 30 años mas, lo suficientes para que nuestros hijos tuvieran su vida hecha y no me necesitaran… Fíjate tu, cuando me quise dar cuenta, todos estaban lejos del pueblo: Gerona, Barcelona, Madrid… y yo con 60 años esperando a poder irme contigo... pero nada, no te acordabas de mi.
Tenia miedo de que como los nombres se habían repetido (teníamos un hijo y un nieto que se llamaba como tú; y tres nietas que se llamaban como yo) te confundieras de María. Todos los días cuando pasaba por tu cuadro de la Virgen de las Nieves te decía: ten cabeza y no te confundas. Pero tú como si nada, no te acordaste de mí.
Con el paso de los años, me fui a vivir con nuestra hija pequeña a Madrid, estaba perdiendo facultades y mi memoria se estaba haciendo pequeña (ya ves tu, esta ha sido mi herencia a nuestras hijas). Nuestros nietos y nietas empezaban echarse novios y a casarse… hasta éramos bisabuelos!
En 1982 una de nuestras nietas se quedo embarazada y dándome cuenta que nos faltaba una Mª de las Nieves en la familia para cumplir tu promesa, le pedí que si era una niña le pusiera ese nombre… ella acepto, pero tuvo un niño y no pudo ser.
Estaba cansada, no podía mas, quería irme contigo, tenia 98 años, había vivido mucho y no veía el momento de terminar la promesa. Muchos días no sabían quien era yo, ni quienes era los que estaban a mi alrededor. Lo único que sabía es quien era aquel hombre moreno, con bigote de casi 2 metros de alto al que debía una promesa.
Aguante todo lo que pude, hasta aquel enero de 1985, cuando me faltaban unos meses para cumplir los 100 años me resfrié. Estuve una semana muy mal, pero tú no te acordaste de mí; solo te acordabas de la promesa que no había terminado de cumplir.
Cuando bajo la fiebre y la tos desapareció, vino aquella nieta que me prometió ayudarme con la promesa y me dijo al oído: abuela me quedan tres meses para dar a luz; me puso la mano sobre su tripa y me dijo: Te presento a Mª de las Nieves.
Por fin, había terminado lo que me dejaste dicho. Iba a poder reunirme contigo, sin tener que evocar tu imagen en mi cabeza. ¿Cómo estarías? ¿Tendrías el pelo blanco como yo? Me quedaba poco para descubrirlo, como mucho tres meses. Tenia la esperanza que durante esos 90 días tú te acordaras de mí.
María se acostó la noche del 24 de enero y el día 25 amaneció con una sonrisa en unos labios fríos. No respiraba. Su cara era de completa felicidad. Tres meses después, nacía Mª de las Nieves, esa bisnieta a la que nunca llego a conocer, pero que para todos los que conocían su historia, fue la llave de su felicidad.

Cuando te he mirado tenias los ojos llenos de lagrimas… te has quitado tu medalla de la Virgen de las Nieves y me la has puesto sobre el cuello.
Gracias por el cuento. Toma mi medalla, no es tan bonita como lo que tú me has contado, pero era de mi madre. En 1929 yo tenía 4 años y fue el año en que murió mi padre.
Muchas gracias abuela.



Edito: Me sale que alguien de cerca de Montijo ha visitado mi blog mientras escribia esta historia... No se quien eres ni como has llegado hasta aqui... lo unico, que todo esto ocurrio cerca de ese pueblo y me ha llamado la atención la casualidad
 
Comentario:
Que bonita! Me ha encantado, ahora tengo la lágrimilla a punto..
Un besazo
 
Comentario:
Me encantan estas historias... Son muy bonitas, muy enternecedoras... Las abuelas suelen tener muchas historias así... Preciosa.
 
Comentario:
Vaya dos últimas historias bonitas que has escrito

Un beso!!
 
Comentario:
Es una historia increible, yo no puedo leer estas cosas hoy que estoy muy sensible.

un abrazo
No