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Filosofía diurna de recién levantado
Parece ser que la vena interiorista también me sale por la mañana. Esto de que me costase dormirme ayer y tener tiempo para pensar......
Os voy a contar un secreto para algunos: tengo 32 años.
Son demasiados para según que cosas y pocos para otras.
Y aunque intentó no hacer mias aquellas frases de "no tienes edad para esto", "a tu edad, deberias pensar en...", la verdad es que voy envejeciendo. Y no siempre resulta fácil.
Yo soy de los que creen que no hay ningún calendario establecido, por tanto todas estas frases anteriores se pueden ir a tomar por culo. Yo haré lo que me salga de los huevos. ¿Que alguien se rie de mi? Que le aproveche. Por eso, yo tampoco me reiré de la señora de 50 años que se ponga un piercing en el ombligo ¡Olé sus huevos!
Proclamo mi liberación del eje temporal, de las manecillas del reloj.... y a la vez me contradigo, pues es cierto es que hay cosas que ya no hago: me siento en los conciertos y soy capaz de perderme alguno. Recibo la sensación, mas por culpa de los demás que te excluyen, que por mi mismo, quizás por ambas cosas, que hay cosas para las que ya no valgo: no puedo saltar desnudo a una plaza de toros protestando contra "la fiesta nacional", por ejemplo. De ser un "joven inquieto" pasé a ser un "perturbado mental". Hay lugares donde ya no debería estar, aqunque yo quiera. No me dejan sentirme a gusto, ni me siento tampoco cómodo .
Creo que estas luchas por la salvación del mundo son cosa de la juventud. Yo no puedo mas que apartarme, no osar darles consejos y dejarles el camino a ellos. Me resulta triste, y quizás algún compañero jovencísimo de los voluntarios me haga cambiar de opinión, ojalá, eso espero.
En mis conversaciones con mis coétaneos ya no se habla de salvar el mundo, pero se comparan las hipotecas, se habla del trabajo y por ende de los jefes (no daré mi opinión de los mios, pues entendí que los jefes son unos mamíferos inteligentes, capaces de descubrir el blog de uno) y de aquellas historias de amor/sexo que pudieron ser y no fueron. Repetimos las viejas anécdotas hasta al saciedad, aburrimiendo a nuestro interlocutor, intentando demostrar quien estaba mas loco cuando era joven. Todo dicho, todo oido. Un concurso inútil. Ya no relucimos en medio de los demás.
Os contaré una historia. Inventada, ya os aviso que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". (Jorge Bucay está afectando a mi manera de escribir).
Erase un señor de una edad parecida a la mía, quizás algo mas viejo, al que llamaremos Mayor. Y una chica jovencísima, que nombraremos como Menor.
Mayor y Menor coincidieron, por uno de esos senderos de la vida, con destino "no se donde", pero que es necesario recorrer. Mayor y Menor charlaron amistosamente, Menor le contó los problemas generacionales con su familia, le explicó que no toda la juventud de su tiempo se dedicaba solamente a divertirse, a caminar borrachos por la vida. Por ser cuestiones conocidas y superadas, Mayor esbozó una gran sonrisa, incluso le dió algún consejo. Muy contento, se sintió algo más joven. Supongo que interiorizó algo de aquella juventud que desbordaba de tan nueva.
Pero, aunque no lo quisieran, estaban en dos mundos diferentes. Y se fueron alejando.
Un día de esos en que Mayor se rebelaba y salía de fiesta con los compañeros de trabajo, se plantó en una discoteca. Con alguna copa de más, Mayor disfrutó, a pesar de sentirse en cierto modo fuera de lugar. Y en uno de esos viajes constantes hacia la barra, se topó con Menor. Se saludaron, quedaron en que era necesario que charlaran un dia de estos, que lo harían, que se echaban de menos.
Mayor le pagó la copa a Menor, ¡faltaría más!. Pero una vez recibido el líquido elemento de la felicidad, cada uno fué hacia su lado, no sin antes sentir un pequeño hormigeo en sus estómagos (y no provocado por el exceso de alcohol).
Desde cada punta de la discoteca, se miraban de vez en cuando. Menor, cerraba los ojos, dejandose llevar por la música, pensando "yo si que sé lo que es irme de fiesta."
Mayor, admiró la exhultante belleza de Menor, pensó en tiempos anteriores y siguió bebiendo/bailando. ¡Que podía hacer si no!
Tiempo mas tarde, resultó que los amigos de borrachera de Menor, solo eran eso. Cuando necesitó la ayuda de ellos, no la encontró. Entonces se acordó de Mayor y le echó de menos. Pero Mayor ya no estaba. Menor lo perdió tras grandes dosis de eterna amistad incumplidas. Todos sabemos que en momentos de fiesta, se hacen promesas que no es necesario cumplir. Y se sintió sola. Terriblemente sola. Mayor, tampoco estaba mucho mejor, con el suplemento de empezara tener los achaques propios de la edad.
Y pasó el tiempo. Mucho tiempo. Demasiado.
Pero el uno por el otro, por anteponer el orgullo al corazón, ninguno de los dos dió el primer paso para retomar la amistad.
10 años después, Menor a pesar de haber encontrado su media naranja, haberse casado y tener 2 hijos, sintió de nuevo la soledad. Se dió cuenta de haberse dejado algo de equipaje de mano en el camino. Y se arrepintió de haberlo permitido.
En el mismo momento, Mayor estaba acuciado por la edad, pero en un momento de lucidez la recordó: la añoró profundamente. ¿que habría sido de ella?. Fue un pensamiento fugaz. En seguida, el excesivo peso de los recuerdos le dejó medio adormilado. Y siguió roncando.
Y así, tristemente el cuento acabó.
Moraleja: Si has de hablas con alguien para pedirle perdón, no lo dejes para mañana. Puede ser demasiado tarde.
Os voy a contar un secreto para algunos: tengo 32 años.
Son demasiados para según que cosas y pocos para otras.
Y aunque intentó no hacer mias aquellas frases de "no tienes edad para esto", "a tu edad, deberias pensar en...", la verdad es que voy envejeciendo. Y no siempre resulta fácil.
Yo soy de los que creen que no hay ningún calendario establecido, por tanto todas estas frases anteriores se pueden ir a tomar por culo. Yo haré lo que me salga de los huevos. ¿Que alguien se rie de mi? Que le aproveche. Por eso, yo tampoco me reiré de la señora de 50 años que se ponga un piercing en el ombligo ¡Olé sus huevos!
Proclamo mi liberación del eje temporal, de las manecillas del reloj.... y a la vez me contradigo, pues es cierto es que hay cosas que ya no hago: me siento en los conciertos y soy capaz de perderme alguno. Recibo la sensación, mas por culpa de los demás que te excluyen, que por mi mismo, quizás por ambas cosas, que hay cosas para las que ya no valgo: no puedo saltar desnudo a una plaza de toros protestando contra "la fiesta nacional", por ejemplo. De ser un "joven inquieto" pasé a ser un "perturbado mental". Hay lugares donde ya no debería estar, aqunque yo quiera. No me dejan sentirme a gusto, ni me siento tampoco cómodo .
Creo que estas luchas por la salvación del mundo son cosa de la juventud. Yo no puedo mas que apartarme, no osar darles consejos y dejarles el camino a ellos. Me resulta triste, y quizás algún compañero jovencísimo de los voluntarios me haga cambiar de opinión, ojalá, eso espero.
En mis conversaciones con mis coétaneos ya no se habla de salvar el mundo, pero se comparan las hipotecas, se habla del trabajo y por ende de los jefes (no daré mi opinión de los mios, pues entendí que los jefes son unos mamíferos inteligentes, capaces de descubrir el blog de uno) y de aquellas historias de amor/sexo que pudieron ser y no fueron. Repetimos las viejas anécdotas hasta al saciedad, aburrimiendo a nuestro interlocutor, intentando demostrar quien estaba mas loco cuando era joven. Todo dicho, todo oido. Un concurso inútil. Ya no relucimos en medio de los demás.
Os contaré una historia. Inventada, ya os aviso que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". (Jorge Bucay está afectando a mi manera de escribir).
Erase un señor de una edad parecida a la mía, quizás algo mas viejo, al que llamaremos Mayor. Y una chica jovencísima, que nombraremos como Menor.
Mayor y Menor coincidieron, por uno de esos senderos de la vida, con destino "no se donde", pero que es necesario recorrer. Mayor y Menor charlaron amistosamente, Menor le contó los problemas generacionales con su familia, le explicó que no toda la juventud de su tiempo se dedicaba solamente a divertirse, a caminar borrachos por la vida. Por ser cuestiones conocidas y superadas, Mayor esbozó una gran sonrisa, incluso le dió algún consejo. Muy contento, se sintió algo más joven. Supongo que interiorizó algo de aquella juventud que desbordaba de tan nueva.
Pero, aunque no lo quisieran, estaban en dos mundos diferentes. Y se fueron alejando.
Un día de esos en que Mayor se rebelaba y salía de fiesta con los compañeros de trabajo, se plantó en una discoteca. Con alguna copa de más, Mayor disfrutó, a pesar de sentirse en cierto modo fuera de lugar. Y en uno de esos viajes constantes hacia la barra, se topó con Menor. Se saludaron, quedaron en que era necesario que charlaran un dia de estos, que lo harían, que se echaban de menos.
Mayor le pagó la copa a Menor, ¡faltaría más!. Pero una vez recibido el líquido elemento de la felicidad, cada uno fué hacia su lado, no sin antes sentir un pequeño hormigeo en sus estómagos (y no provocado por el exceso de alcohol).
Desde cada punta de la discoteca, se miraban de vez en cuando. Menor, cerraba los ojos, dejandose llevar por la música, pensando "yo si que sé lo que es irme de fiesta."
Mayor, admiró la exhultante belleza de Menor, pensó en tiempos anteriores y siguió bebiendo/bailando. ¡Que podía hacer si no!
Tiempo mas tarde, resultó que los amigos de borrachera de Menor, solo eran eso. Cuando necesitó la ayuda de ellos, no la encontró. Entonces se acordó de Mayor y le echó de menos. Pero Mayor ya no estaba. Menor lo perdió tras grandes dosis de eterna amistad incumplidas. Todos sabemos que en momentos de fiesta, se hacen promesas que no es necesario cumplir. Y se sintió sola. Terriblemente sola. Mayor, tampoco estaba mucho mejor, con el suplemento de empezara tener los achaques propios de la edad.
Y pasó el tiempo. Mucho tiempo. Demasiado.
Pero el uno por el otro, por anteponer el orgullo al corazón, ninguno de los dos dió el primer paso para retomar la amistad.
10 años después, Menor a pesar de haber encontrado su media naranja, haberse casado y tener 2 hijos, sintió de nuevo la soledad. Se dió cuenta de haberse dejado algo de equipaje de mano en el camino. Y se arrepintió de haberlo permitido.
En el mismo momento, Mayor estaba acuciado por la edad, pero en un momento de lucidez la recordó: la añoró profundamente. ¿que habría sido de ella?. Fue un pensamiento fugaz. En seguida, el excesivo peso de los recuerdos le dejó medio adormilado. Y siguió roncando.
Y así, tristemente el cuento acabó.
Moraleja: Si has de hablas con alguien para pedirle perdón, no lo dejes para mañana. Puede ser demasiado tarde.
Comentario:
solcito!! qué viejo ni nada! y te lo digo yo que estoy pensando en eso de nombre tan difícil para ponerme en el ombligo jajaja, feliz cumple y te digo un secretito cada año siguiente,se siente más intensamente. besotón.
Comentario:
Las amistades se cruzan en nuestro camino y es el tiempo el único juez que las valorará con respeto y equidad.
Ese mismo tiempo nos hace madurar sin pausa hacia la plenitud personal y nos permite conocer a nosotros mismos para saber en que nos hemos equivocado.
Estaremos reinventando continuamente la rueda.
Ese mismo tiempo nos hace madurar sin pausa hacia la plenitud personal y nos permite conocer a nosotros mismos para saber en que nos hemos equivocado.
Estaremos reinventando continuamente la rueda.
Comentario:
Ok, mensaje captado.....
Comentario:
La influencia del Neng no me deja entender muuu bien todo lo que pone, pero la vena de la Padrina Josefina hace que me ponga a hacer punto de cruz y lo moje con las lágrimas.
Muu bien escrito.
Muu bien escrito.
Comentario:
Me ha encantado David. Pero sabes que no eres nada viejo, y tu generación es radiante!!!
No te sientas así hombre, que sinó no podrás dar todo lo que puedes de tí mismo.
Y lo que digo siempre, intenta ser feliz, y sonríe siempre, pq con tu sonrisa otra persona puede verte y sonreír, y a ésta, si alguien la ve sonreír, también puede llegar a sonreír... Lástima que una sonrisa dure unos pocos segundos.
Be happy!!! Nos vemos en la protectora, o en el gym!
No te sientas así hombre, que sinó no podrás dar todo lo que puedes de tí mismo.
Y lo que digo siempre, intenta ser feliz, y sonríe siempre, pq con tu sonrisa otra persona puede verte y sonreír, y a ésta, si alguien la ve sonreír, también puede llegar a sonreír... Lástima que una sonrisa dure unos pocos segundos.
Be happy!!! Nos vemos en la protectora, o en el gym!





