Estigia (Cinco)
Salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí. Esta vez no había colocado la mordaza en la boca de Alexander pero este sabia que seria inútil gritar, ella tenia razón, la casa más cercana estaba demasiado lejos como para oír los gritos de alguien en una habitación que, por otro lado, no sabia en que parte de la casa estaba colocada.
Y se quedó allí sentado, las horas, los minutos, se hacían eternos, de vez en cuando intentaba dormir un poco aun que era difícil en aquella incomoda silla. Con el paso de las horas sus piernas y brazos se fueron entumeciendo hasta que le llegó a doler estar sentado, intentó sin éxito ponerse en pié, tenia las piernas atadas a la silla también, por lo menos no hacia demasiado frío teniendo en cuenta que estaba completamente desnudo.
En los días restantes Victoria se limitó a entrar un par de veces al día para llevarle comida que le daba ella misma como si de un niño pequeño se tratase, no se iba a arriesgar a desatarlo de la silla aun que con el tiempo que llevaba allí le hubiese sido imposible mover sus extremidades ya que el entumecimiento era cada vez mayor y más doloroso. Ella le había colocado un tubo que rodeaba su pene y desembocaba en una vacenilla para que hiciese sus necesidades, a su vez la silla tenia un hueco por debajo para que no tuviese ningún tipo de necesidad de levantarse bajo ningún pretexto. Era realmente incomodo, era como dormir en el baño sin tirar de la cadena aun que de vez en cuando ella entraba para vaciarla
La comida era a base de papillas de hortalizas trituradas, nada de carne, ni filetes, ni patatas, eran simplemente papillas de color verde que producían un extraño efecto en su cuerpo. Siempre al cabo de unos 20 minutos después de comer empezaba a sentir mareos y un extraño cansancio que le hacia caer en un profundo sueño que no podía controlar y puesto que la habitación carecía de ventanas por las que entrase la luz no podía apreciar que hora del día era, ni siquiera sabia cuantos días habían pasado, llegó un momento en el que todo su universo se reducía a aquella estancia azulada y llegó a pensar que fuera de allí no existía nada más.
Pasaron largo tiempo sin apenas hablarse. Ella entraba y le daba de comer, le vaciaba la vacenilla y se iba. Él No tenia nada que decirle, su cerebro estaba anulado en parte por el cansancio y la desidia y en parte por el efecto de las drogas que le metía en la comida. No sabia que iba a ser de su vida, no tenia noticias de lo que le pasaría, no sabia si moriría allí mismo y llegó un momento en el que no llegó a importarle demasiado acabar su vida en aquel reducido universo.
Un día ella entró por la puerta y se le quedó mirando desde el marco, tenia los ojos perdidos en el infinito, seguramente había tomado algún tipo de droga, se acercó a él con pasos cortos y sinuosos, mirándolo de arriba abajo. Llevaba un vestido negro de falda por encima de la rodilla y ajustado, tenía el pelo limpio y bien peinado y se había puesto un poco de maquillaje lo que le hizo pensar en que había salido lo cual reafirmo la idea de que venia colocada. Al llegar a su altura sus manos levantaron lentamente su falda hasta dejar entrever sus bragas que, usando sus dedos pulgares, se quitó y dejó tiradas en el suelo.
-¿Qué haces? – alcanzó a decir él
-Calla
Se sentó en sus rodillas lentamente y se rozó contra sus piernas, muy despacio. Alexandre pudo notar su humedad sobre sus piernas atadas mientras ella acercaba sus manos a su miembro que libero de la tubería que servia de contacto con la vacenilla, dejando su pene libre para que ella lo manipulase y acariciase contra sus muslos. Levantó su cara y entonces pudo comprobar como su aliento olía fuertemente a wisky.
Estaba experimentando una erección, aún en contra de su voluntad, odiaba a esa mujer, lo había secuestrado, había terminado con su vida normal, seguramente en su trabajo estarían preocupados por él, su mente se despejo y se acordó de todo aquello, la droga ya le dejaba pensar un poco mas claramente, debía ser por que había perdido sangre de su cerebro que ahora se concentraba en su entrepierna, estaba completamente erecto.
Ella estaba cada vez más húmeda, las piernas de él chorreaban de sudor, entonces Victoria se bajó la cremallera del vestido y se lo quitó por la cabeza bruscamente rasgándolo ligeramente y arrojandolo en el suelo de manera despreocupada. Estaba completamente desnuda sobre sus rodillas y él la odiaba aun que estaba cachondo después de todo pero era una situación que no quería experimentar.
Pero fue demasiado tarde, ella agarró su miembro y lo introdujo dentro de ella mientras gemía. Rodeó su cuello con sus brazos y apoyó sus piernas en las barras transversales de la silla para poder apoyarse e introducir y sacar su pene de dentro de ella. Se lo estaba follando. Él la odiaba, cada vez mas, lo estaba violando, otro abuso más, en aquel momento desearía poder soltarse y arrancarle la cabeza a aquella puta que estaba disfrutando como una cerda con aquella situación. Ahora sí pensaba claramente, todo su cuerpo estaba en tensión, estaba sudoroso y ella no paraba de saltar sobre sus rodillas, intentó hacer fuerza con las manos para soltarse pero estaba muy bien atado, todos sus movimientos solo conseguían darle más placer a ella, intentaba liberarse y a ella le gustaba verlo. Los movimientos se hacían cada vez más bruscos, la silla chirriaba y daba saltos, ella gemía cada vez mas fuerte y sus sonidos de placer le crispaban la sangre cada vez más a él, mientras tanto seguía intentando liberarse, sus músculos estaban al 150% y aun así no conseguía nada, con rabia intento dar un salto y la silla se levantó un poco, ella no lo notó por que el golpe le proporcionaba más placer aun pero él se dio cuenta de que al caer contra el suelo había hecho un ruido seco como de crujir de la madera. Dio otro salto y ella lanzó un gemido fuerte al mismo tiempo que volvía a sonar el crujido, mientras seguía haciendo fuerza sobrehumana con sus brazos para romper las ataduras, dio otro salto y ella gimió otra vez, otro salto más y otro gemido, cada vez más rápido, a cada segundo su rabia era mayor, dio otro salto, las ataduras de las manos parecieron ceder, ella estaba apunto de llegar al final de su orgasmo, otro salto, sus manos casi podían liberarse, dio otro salto, soltó un grito y la silla rompió, con fuerza y fiereza sus manos agarraron por ambos lados la cabeza de ella y la tiró al suelo, él se levantó de la silla lleno de rabia contenida y se abalanzo sobre ella, solo pensaba en darle su merecido a aquella psicópata, estaba cegado, empezó a golpearle la cabeza una y otra vez, una y otra vez hasta que salió sangre, Victoria intentó defenderse, le agarró por el cuello pero logró liberarse de ella, tenia la cara ensangrentada y ya no pataleaba, Alexander echó la mano hacia atrás y encontró una de las patas de la silla, la cogió y la emprendió a palos contra ella, le golpeó todo el cuerpo mientras ella, extasiada, no lograba defenderse, la golpeó una y otra vez bruscamente, el suelo estaba encharcado de sangre y él también, sus brazos, todo su cuerpo, en un ataque final de furia introdujo la pata de la silla en su vagina casi hasta el fondo desgarrándola y, totalmente extasiado, se quedó por un instante mirándola hasta que calló sentado en el suelo. Entonces se dio cuenta de que no se movía, ni siquiera respiraba, le había destrozado la cabeza pero no había sido consciente de ello. Se le quedó mirando y se dio cuenta de que en su arrebato de venganza la había matado.
(Continuará)
Y se quedó allí sentado, las horas, los minutos, se hacían eternos, de vez en cuando intentaba dormir un poco aun que era difícil en aquella incomoda silla. Con el paso de las horas sus piernas y brazos se fueron entumeciendo hasta que le llegó a doler estar sentado, intentó sin éxito ponerse en pié, tenia las piernas atadas a la silla también, por lo menos no hacia demasiado frío teniendo en cuenta que estaba completamente desnudo.
En los días restantes Victoria se limitó a entrar un par de veces al día para llevarle comida que le daba ella misma como si de un niño pequeño se tratase, no se iba a arriesgar a desatarlo de la silla aun que con el tiempo que llevaba allí le hubiese sido imposible mover sus extremidades ya que el entumecimiento era cada vez mayor y más doloroso. Ella le había colocado un tubo que rodeaba su pene y desembocaba en una vacenilla para que hiciese sus necesidades, a su vez la silla tenia un hueco por debajo para que no tuviese ningún tipo de necesidad de levantarse bajo ningún pretexto. Era realmente incomodo, era como dormir en el baño sin tirar de la cadena aun que de vez en cuando ella entraba para vaciarla
La comida era a base de papillas de hortalizas trituradas, nada de carne, ni filetes, ni patatas, eran simplemente papillas de color verde que producían un extraño efecto en su cuerpo. Siempre al cabo de unos 20 minutos después de comer empezaba a sentir mareos y un extraño cansancio que le hacia caer en un profundo sueño que no podía controlar y puesto que la habitación carecía de ventanas por las que entrase la luz no podía apreciar que hora del día era, ni siquiera sabia cuantos días habían pasado, llegó un momento en el que todo su universo se reducía a aquella estancia azulada y llegó a pensar que fuera de allí no existía nada más.
Pasaron largo tiempo sin apenas hablarse. Ella entraba y le daba de comer, le vaciaba la vacenilla y se iba. Él No tenia nada que decirle, su cerebro estaba anulado en parte por el cansancio y la desidia y en parte por el efecto de las drogas que le metía en la comida. No sabia que iba a ser de su vida, no tenia noticias de lo que le pasaría, no sabia si moriría allí mismo y llegó un momento en el que no llegó a importarle demasiado acabar su vida en aquel reducido universo.
Un día ella entró por la puerta y se le quedó mirando desde el marco, tenia los ojos perdidos en el infinito, seguramente había tomado algún tipo de droga, se acercó a él con pasos cortos y sinuosos, mirándolo de arriba abajo. Llevaba un vestido negro de falda por encima de la rodilla y ajustado, tenía el pelo limpio y bien peinado y se había puesto un poco de maquillaje lo que le hizo pensar en que había salido lo cual reafirmo la idea de que venia colocada. Al llegar a su altura sus manos levantaron lentamente su falda hasta dejar entrever sus bragas que, usando sus dedos pulgares, se quitó y dejó tiradas en el suelo.
-¿Qué haces? – alcanzó a decir él
-Calla
Se sentó en sus rodillas lentamente y se rozó contra sus piernas, muy despacio. Alexandre pudo notar su humedad sobre sus piernas atadas mientras ella acercaba sus manos a su miembro que libero de la tubería que servia de contacto con la vacenilla, dejando su pene libre para que ella lo manipulase y acariciase contra sus muslos. Levantó su cara y entonces pudo comprobar como su aliento olía fuertemente a wisky.
Estaba experimentando una erección, aún en contra de su voluntad, odiaba a esa mujer, lo había secuestrado, había terminado con su vida normal, seguramente en su trabajo estarían preocupados por él, su mente se despejo y se acordó de todo aquello, la droga ya le dejaba pensar un poco mas claramente, debía ser por que había perdido sangre de su cerebro que ahora se concentraba en su entrepierna, estaba completamente erecto.
Ella estaba cada vez más húmeda, las piernas de él chorreaban de sudor, entonces Victoria se bajó la cremallera del vestido y se lo quitó por la cabeza bruscamente rasgándolo ligeramente y arrojandolo en el suelo de manera despreocupada. Estaba completamente desnuda sobre sus rodillas y él la odiaba aun que estaba cachondo después de todo pero era una situación que no quería experimentar.
Pero fue demasiado tarde, ella agarró su miembro y lo introdujo dentro de ella mientras gemía. Rodeó su cuello con sus brazos y apoyó sus piernas en las barras transversales de la silla para poder apoyarse e introducir y sacar su pene de dentro de ella. Se lo estaba follando. Él la odiaba, cada vez mas, lo estaba violando, otro abuso más, en aquel momento desearía poder soltarse y arrancarle la cabeza a aquella puta que estaba disfrutando como una cerda con aquella situación. Ahora sí pensaba claramente, todo su cuerpo estaba en tensión, estaba sudoroso y ella no paraba de saltar sobre sus rodillas, intentó hacer fuerza con las manos para soltarse pero estaba muy bien atado, todos sus movimientos solo conseguían darle más placer a ella, intentaba liberarse y a ella le gustaba verlo. Los movimientos se hacían cada vez más bruscos, la silla chirriaba y daba saltos, ella gemía cada vez mas fuerte y sus sonidos de placer le crispaban la sangre cada vez más a él, mientras tanto seguía intentando liberarse, sus músculos estaban al 150% y aun así no conseguía nada, con rabia intento dar un salto y la silla se levantó un poco, ella no lo notó por que el golpe le proporcionaba más placer aun pero él se dio cuenta de que al caer contra el suelo había hecho un ruido seco como de crujir de la madera. Dio otro salto y ella lanzó un gemido fuerte al mismo tiempo que volvía a sonar el crujido, mientras seguía haciendo fuerza sobrehumana con sus brazos para romper las ataduras, dio otro salto y ella gimió otra vez, otro salto más y otro gemido, cada vez más rápido, a cada segundo su rabia era mayor, dio otro salto, las ataduras de las manos parecieron ceder, ella estaba apunto de llegar al final de su orgasmo, otro salto, sus manos casi podían liberarse, dio otro salto, soltó un grito y la silla rompió, con fuerza y fiereza sus manos agarraron por ambos lados la cabeza de ella y la tiró al suelo, él se levantó de la silla lleno de rabia contenida y se abalanzo sobre ella, solo pensaba en darle su merecido a aquella psicópata, estaba cegado, empezó a golpearle la cabeza una y otra vez, una y otra vez hasta que salió sangre, Victoria intentó defenderse, le agarró por el cuello pero logró liberarse de ella, tenia la cara ensangrentada y ya no pataleaba, Alexander echó la mano hacia atrás y encontró una de las patas de la silla, la cogió y la emprendió a palos contra ella, le golpeó todo el cuerpo mientras ella, extasiada, no lograba defenderse, la golpeó una y otra vez bruscamente, el suelo estaba encharcado de sangre y él también, sus brazos, todo su cuerpo, en un ataque final de furia introdujo la pata de la silla en su vagina casi hasta el fondo desgarrándola y, totalmente extasiado, se quedó por un instante mirándola hasta que calló sentado en el suelo. Entonces se dio cuenta de que no se movía, ni siquiera respiraba, le había destrozado la cabeza pero no había sido consciente de ello. Se le quedó mirando y se dio cuenta de que en su arrebato de venganza la había matado.
(Continuará)
Comentario:
Comentario:
Fuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuz!! Acaba la historiaaaaaaaaaaaa de una veeeeeeeeez!!
Comentario:
Continúa o no continúa????
Dark kisses
Dark kisses
Comentario:
Fuz??
Comentario:
Internet es una paranoia. Ahora me han comentado en nevselt q no se puede entrar aquí...
A todo esto... Fuz, ¿estás vivo?
A todo esto... Fuz, ¿estás vivo?
Comentario:
Jurchhh cómo ha virado el texto! Qué crudeza... a ver cómo sigue ;) Saludos
Comentario:
qué interesante se está poniendo.. :)
Comentario:
No se que le pasa a la pagina de Nevselt, pero a ver si estos dias se pone a tono.
No sus preocupeis! es que esta semana son las fiestas patronales de este lugar (San Juan) y claro mucha fiesta y poco escribir! pero no desespereis! que pronto continuará la historia!
No sus preocupeis! es que esta semana son las fiestas patronales de este lugar (San Juan) y claro mucha fiesta y poco escribir! pero no desespereis! que pronto continuará la historia!
Comentario:
Una cosita...no puedo entrar en Nevselt corporation :_( Qué le pasa a la página?
Comentario:
Fuuuuuuuuuuuz!!!!
Comentario:
Hostia! Esto empieza a parecer una película de David Lynch! Me tienes en ascuas Fuz :)))
Comentario:
Pobrechita, al final me dará pena y todo, snifff.
Me tienes superintrigadaaaaa
Dark kisses
Me tienes superintrigadaaaaa
Dark kisses
Comentario:
... y entonces Victoria se levantó del suelo y comprobo su cadaver.
al otro lado de la habitación había una figura con una tunica negra y una guadaña que le dijo:
PODRIA ACOMPAÑARME.
-a donde?-pregunto Victoria.
HACIA ALLÍ- dijo la figura, señalando con un dedo huesudo el infinito
...perdona, creo que me he confundido de cuento..
al otro lado de la habitación había una figura con una tunica negra y una guadaña que le dijo:
PODRIA ACOMPAÑARME.
-a donde?-pregunto Victoria.
HACIA ALLÍ- dijo la figura, señalando con un dedo huesudo el infinito
...perdona, creo que me he confundido de cuento..
Comentario:
... y entonces Victoria se levantó del suelo y comprobo su cadaver.
al otro lado de la habitación había una figura con una tunica negra y una guadaña que le dijo:
PODRIA ACOMPAÑARME.
-a donde?-pregunto Victoria.
HACIA ALLÍ- dijo la figura, señalando con un dedo huesudo el infinito
...perdona, creo que me he confundido de cuento..
al otro lado de la habitación había una figura con una tunica negra y una guadaña que le dijo:
PODRIA ACOMPAÑARME.
-a donde?-pregunto Victoria.
HACIA ALLÍ- dijo la figura, señalando con un dedo huesudo el infinito
...perdona, creo que me he confundido de cuento..
Comentario:
Uix, al final el pobre se está volviendo tb un psicópata!! :O
A ver cómo continua esto...
A ver cómo continua esto...