LA REVENIDA (PRIMERA PARTE)
ANTECEDENTES
Desde nuestro concepto profundamente cristiano de la vida no deja de sorprendernos que tras más de dos milenios transcurridos desde la primera venida de nuestro Señor, sigamos esperando y esperando la segunda y a lo mejor, última.
Es por eso que hartos de tanta espera, aburridos de escuchar siempre lo mismo, cansados de que las altas autoridades que gobiernan la Iglesia Católica permanezcan incólumes a la espera de que a Jesucristo le dé por aparecer, nuestro Grupo, dirigido por el Eminente Dr. GM, bautizado en la Fé y miembro devotísimo de la Iglesia Católica, ha decidido tomar la iniciativa y preparar el camino al Señor para hacérselo más fácil. Ya está bien de cánticos, ya está bien de oraciones, ataquemos el problema de modo científico y solucionémoslo.
TRABAJOS PREVIOS
No fue sencillo para nosotros, personas de talante científico pero de escasa formación teológica, profundizar en los conocimientos necesarios que nos permitiesen facilitar al Señor su venida, porque al contrario de lo que nos dicta la experiencia es difícil hallar un método totalmente científico aplicable al caso.
Aunque en un principio pensamos formar un grupo con alguno de nuestros más prestigiosos cooperadores como los Doctores Black & Decker, su falta de convicción cristiana, así como la de la mayoría de nuestros asociados, nos impulsó a abrir más nuestras miras, a explorar el mundo creyente y atraer a nuestro campo a personas que ni remotamente pudiesen habérselo planteado. Así, junto con nuestro ya conocido Dr. Francesco Ferrero, italiano, creyente y con grandes conocimientos de la Curia Romana, hemos conseguido incorporar al Doctor Carlos Cabello Rey, al Padre Santolaria Puey y Cruells, y a la Dra. Morales, de comprobada experiencia en este campo.
Iniciamos nuestros trabajos estudiando a fondo el Libro de los Libros: El Antiguo Testamento. Buscábamos en él la información suficiente que nos permitiese, desde un punto de vista cientifista, encontrar el modo de garantizar el éxito de nuestra Sagrada Misión.
Estábamos a punto de finalizar su análisis y seguíamos sin encontrar nada que pudiese servirnos. Pero cuando pensábamos tirar la toalla, encontramos las primeras referencias a la segunda venida del Señor en el Apocalipsis de San Juan. Tras estudiarlo en profundidad comprendimos su importancia, entendimos que profetizaba el Fin del Mundo y decidimos obrar en consecuencia.
La pista definitiva surgió en el siguiente versículo, que hace una referencia clara a quienes se salvarán del Armagedón:
Apocalipsis 14:1-5,—“Después miré, y he aquí, el Cordero estaba en pie sobre el monte de Si, y con él unos ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. “
Queda claro, analizando cuidadosamente dicho versículo, que cuando venga el Señor, sólo deben estar preparadas las 144.000 personas elegidas. Como el Apocalipsis no dice quien las elige nosotros tomaremos la iniciativa. Es importante por tanto preparar un espacio adecuado para albergar a esa multitud y tenerlos dispuestos con la antelación necesaria. Cuando el Señor vuelva es obvio que debemos estar presentes los 144.000. La ausencia de algunos o su búsqueda tras su llegada, posiblemente no sería del agrado de Jesucristo que despues de más de dos milenios de ausencia, podría deducir que no se había preparado su llegada con la diligencia suficiente.
En segundo lugar, es seguro que cuando el Señor llegue el resto de la humanidad querrá estar allí, ser de los que se salven. Si el Señor encuentra allí una multitud enfebrecida intentando llegar a Él, es de temer que se dé la vuelta y se vaya sin más. En consecuencia, una parte de nuestro trabajo consistirá en mantener secreta su llegada, en reunirnos con Él y lograr que sólo los elegidos puedan estar allí.
Es mucho más difícil conseguir que Jesucristo venga por las buenas. Si ya lleva más de dos milenios sin aparecer, ¿Qué podríamos ofrecerle que le interesase tanto como para venir?.
Esta pregunta no ha sido fácil de responder. Todos nuestros esfuerzos fueron baldíos hasta que el Dr. GM, tras una profunda reflexión, dedujo lo siguiente:
Cualquier cosa que hagamos Dios la sabe por anticipado. Dios es Omnisciente y Omnipresente por lo que no podemos pensar o hacer algo sin que Él lo vea o lo conozca. En consecuencia, cualquier cosa que cualquiera haya pensado o hecho hasta ahora no ha sido suficiente para convencerle de que vuelva. Nada de lo propuesto, nada ha servido para que el Señor lo considerase lo suficientemente interesante como para volver. Debe haber algo, debe existir algún modo de interesar a nuestro Señor lo suficiente para que a pesar de los siglos transcurridos, a pesar de su crucifixión y su muerte, decida volver de una vez por todas.
Y la respuesta estaba ahí. Lo ha estado siempre. Lamentablemente, nadie había sido capaz de encontrarla, hasta ahora.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Desde nuestro concepto profundamente cristiano de la vida no deja de sorprendernos que tras más de dos milenios transcurridos desde la primera venida de nuestro Señor, sigamos esperando y esperando la segunda y a lo mejor, última.
Es por eso que hartos de tanta espera, aburridos de escuchar siempre lo mismo, cansados de que las altas autoridades que gobiernan la Iglesia Católica permanezcan incólumes a la espera de que a Jesucristo le dé por aparecer, nuestro Grupo, dirigido por el Eminente Dr. GM, bautizado en la Fé y miembro devotísimo de la Iglesia Católica, ha decidido tomar la iniciativa y preparar el camino al Señor para hacérselo más fácil. Ya está bien de cánticos, ya está bien de oraciones, ataquemos el problema de modo científico y solucionémoslo.
TRABAJOS PREVIOS
No fue sencillo para nosotros, personas de talante científico pero de escasa formación teológica, profundizar en los conocimientos necesarios que nos permitiesen facilitar al Señor su venida, porque al contrario de lo que nos dicta la experiencia es difícil hallar un método totalmente científico aplicable al caso.
Aunque en un principio pensamos formar un grupo con alguno de nuestros más prestigiosos cooperadores como los Doctores Black & Decker, su falta de convicción cristiana, así como la de la mayoría de nuestros asociados, nos impulsó a abrir más nuestras miras, a explorar el mundo creyente y atraer a nuestro campo a personas que ni remotamente pudiesen habérselo planteado. Así, junto con nuestro ya conocido Dr. Francesco Ferrero, italiano, creyente y con grandes conocimientos de la Curia Romana, hemos conseguido incorporar al Doctor Carlos Cabello Rey, al Padre Santolaria Puey y Cruells, y a la Dra. Morales, de comprobada experiencia en este campo.
Iniciamos nuestros trabajos estudiando a fondo el Libro de los Libros: El Antiguo Testamento. Buscábamos en él la información suficiente que nos permitiese, desde un punto de vista cientifista, encontrar el modo de garantizar el éxito de nuestra Sagrada Misión.
Estábamos a punto de finalizar su análisis y seguíamos sin encontrar nada que pudiese servirnos. Pero cuando pensábamos tirar la toalla, encontramos las primeras referencias a la segunda venida del Señor en el Apocalipsis de San Juan. Tras estudiarlo en profundidad comprendimos su importancia, entendimos que profetizaba el Fin del Mundo y decidimos obrar en consecuencia.
La pista definitiva surgió en el siguiente versículo, que hace una referencia clara a quienes se salvarán del Armagedón:
Apocalipsis 14:1-5,—“Después miré, y he aquí, el Cordero estaba en pie sobre el monte de Si, y con él unos ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. “
Queda claro, analizando cuidadosamente dicho versículo, que cuando venga el Señor, sólo deben estar preparadas las 144.000 personas elegidas. Como el Apocalipsis no dice quien las elige nosotros tomaremos la iniciativa. Es importante por tanto preparar un espacio adecuado para albergar a esa multitud y tenerlos dispuestos con la antelación necesaria. Cuando el Señor vuelva es obvio que debemos estar presentes los 144.000. La ausencia de algunos o su búsqueda tras su llegada, posiblemente no sería del agrado de Jesucristo que despues de más de dos milenios de ausencia, podría deducir que no se había preparado su llegada con la diligencia suficiente.
En segundo lugar, es seguro que cuando el Señor llegue el resto de la humanidad querrá estar allí, ser de los que se salven. Si el Señor encuentra allí una multitud enfebrecida intentando llegar a Él, es de temer que se dé la vuelta y se vaya sin más. En consecuencia, una parte de nuestro trabajo consistirá en mantener secreta su llegada, en reunirnos con Él y lograr que sólo los elegidos puedan estar allí.
Es mucho más difícil conseguir que Jesucristo venga por las buenas. Si ya lleva más de dos milenios sin aparecer, ¿Qué podríamos ofrecerle que le interesase tanto como para venir?.
Esta pregunta no ha sido fácil de responder. Todos nuestros esfuerzos fueron baldíos hasta que el Dr. GM, tras una profunda reflexión, dedujo lo siguiente:
Cualquier cosa que hagamos Dios la sabe por anticipado. Dios es Omnisciente y Omnipresente por lo que no podemos pensar o hacer algo sin que Él lo vea o lo conozca. En consecuencia, cualquier cosa que cualquiera haya pensado o hecho hasta ahora no ha sido suficiente para convencerle de que vuelva. Nada de lo propuesto, nada ha servido para que el Señor lo considerase lo suficientemente interesante como para volver. Debe haber algo, debe existir algún modo de interesar a nuestro Señor lo suficiente para que a pesar de los siglos transcurridos, a pesar de su crucifixión y su muerte, decida volver de una vez por todas.
Y la respuesta estaba ahí. Lo ha estado siempre. Lamentablemente, nadie había sido capaz de encontrarla, hasta ahora.
FIN DE LA PRIMERA PARTE





