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Cientovolando
Sindicación
 
Ideante escribe:


EL VERDUGO

tenía en las manos el corazón del ave
sus alas ensangrentadas
sus ojos de naturaleza milenaria

lo apretó con todas sus fuerzas
haciéndolo estallar en mil espejos de sangre

se secó los labios

una lágrima oscura y sucia
surcó su rostro

nadie hubiera podido imaginarlo
 
Comentario:
Todos podemos ser ángeles o demonios.
Qué ves si te miras en el espejo?
Tienes tus alas preparadas para volar?
No