Tu habitación.
Me tumbo de espaldas en un mar de sábanas azul y lila, bueno, más bien me dejo caer. No me queda otra que mirar pa´arriba, allá dónde siempre termino contando los rectángulos grises que forman las vigas del techo si estoy sola. Tu habitación huele a tí. No me había dado cuenta hasta ahora por que siempre vengo contigo. Amanece. Estiro los brazos con el dorso de las manos en las olas. Pienso en la duda constante de haber hablado demasiado. De repente siento un batir de alas en las palmas de las manos. Juro que no he tomado drogas.
Comentario:
Bonita sonrisa te imagino cuando escribes esto...





