A propósito de
Estaba en el curro, aburrida, sólo tengo dos pacientes hoy, me he metido en la página de El País y después de tirarme un rato brujuleando entre diversos artículos se me ha ocurrido teclear "Elvira Lindo" para echar una ojeada a las últimas cosas que hubiera escrito. Elvira Lindo, ahora sin comillas, es una de las articulistas más lúcidas, precisas y con sentido común del panorama general de la prensa en España. Ya, ya, ya sé que no parece una tía seria, que es más conocida por Manolito o por sus cameos en las películas de Albadalejo y que no da el tipo de intelectual al uso pero es una opinión, la mía, que hoy vuelvo a corroborar. Su breve y conciso artículo en relación a las últimas noticias de abortos ilegales en Madrid y Barcelona es lo mejor que he leido sobre el tema, y joder, estaba esperando leer algo así. No hacen falta muchos más matices.
Desesperanza
Sí, hay experiencias exclusivamente femeninas. Una de ellas, el embarazo; la otra, su reverso, la interrupción voluntaria de una gestación. En este trance, las protagonistas prefieren el eufemismo porque la palabra aborto, aun siendo exacta, parece contener toda su traumática historia, el pasado delictivo y el presente secreto. Nadie va por la vida jactándose de un aborto. No es un tema común, ni tan siquiera entre mujeres, no es agradable recordarlo. Por mucho que el cierre de varias clínicas que practicaban abortos ilegales haya avivado la ira de quienes tachan a las mujeres de asesinas y a cualquier tipo de interrupción de práctica genocida, por mucho que este escándalo sirva a la carcundia para desempolvar las imágenes de bebés metidos en botes de cristal, el aborto no suele ser más que la consecuencia de un estado de desesperanza que entristece a una mujer. Un calvario corto pero intenso que cualquiera quisiera evitar, la menor de edad, la madre con varios hijos o, sencillamente, la que no se encuentra en buena disposición para traer a alguien a este mundo. La ley del aborto se cerró de manera falsa para no enfurecer a la derecha, apelando a tres supuestos por los que se cuelan la mayoría de las mujeres que quieren abortar antes de los tres meses. Todavía hoy hay que repetirlo, el aborto es un derecho y es un mal trago, las dos cosas a la vez. No hay más que ver las caras de esas mujeres que esperan en la antesala del quirófano. Esos hombres de impecable moral que hablan de asesinato debieran sentir alguna vez esa angustia en su corazón. En cuanto a las mujeres de recta moral, me recuerdan a esa escena de El extraño viaje en la que la genial Maria Luisa Ponte, al ver a la chavala minifaldera del pueblo pasar por delante del corrillo de amargadas con pelillos en la barba, exclamaba indignada: "¡Qué pocas quedamos!". Eso espero.
ELVIRA LINDO 12/12/2007
Desesperanza
Sí, hay experiencias exclusivamente femeninas. Una de ellas, el embarazo; la otra, su reverso, la interrupción voluntaria de una gestación. En este trance, las protagonistas prefieren el eufemismo porque la palabra aborto, aun siendo exacta, parece contener toda su traumática historia, el pasado delictivo y el presente secreto. Nadie va por la vida jactándose de un aborto. No es un tema común, ni tan siquiera entre mujeres, no es agradable recordarlo. Por mucho que el cierre de varias clínicas que practicaban abortos ilegales haya avivado la ira de quienes tachan a las mujeres de asesinas y a cualquier tipo de interrupción de práctica genocida, por mucho que este escándalo sirva a la carcundia para desempolvar las imágenes de bebés metidos en botes de cristal, el aborto no suele ser más que la consecuencia de un estado de desesperanza que entristece a una mujer. Un calvario corto pero intenso que cualquiera quisiera evitar, la menor de edad, la madre con varios hijos o, sencillamente, la que no se encuentra en buena disposición para traer a alguien a este mundo. La ley del aborto se cerró de manera falsa para no enfurecer a la derecha, apelando a tres supuestos por los que se cuelan la mayoría de las mujeres que quieren abortar antes de los tres meses. Todavía hoy hay que repetirlo, el aborto es un derecho y es un mal trago, las dos cosas a la vez. No hay más que ver las caras de esas mujeres que esperan en la antesala del quirófano. Esos hombres de impecable moral que hablan de asesinato debieran sentir alguna vez esa angustia en su corazón. En cuanto a las mujeres de recta moral, me recuerdan a esa escena de El extraño viaje en la que la genial Maria Luisa Ponte, al ver a la chavala minifaldera del pueblo pasar por delante del corrillo de amargadas con pelillos en la barba, exclamaba indignada: "¡Qué pocas quedamos!". Eso espero.
ELVIRA LINDO 12/12/2007
Comentario:
Cada vez que oigo a alguien esgrimir la palabra "responsabilidad" en relación al aborto me hago una pregunta: ¿cómo espera la sociedad que una mujer que no ha sido lo suficientemente "responsable" para decidir cuando y cómo quedarse embarazada lo sea para criar un hijo?.
En cualquier caso, creo que el artículo se refiere a la práctica del aborto en general, que de nuevo, y gracias a las prácticas ilegales de las clínicas de Barna y Madrid, vuelve a sufrir una mirada fiscalizadora por parte de la sociedad y las mujeres que lo deciden una de condescendencia cuando menos. La ley del aborto se ha quedado obsoleta, es un mero trámite para que empresas privadas estén enriqueciéndose con una realidad que nos atañe a todos como sociedad. Más de 6000 mujeres abortan cada año en España y el número sigue creciendo. Eso significa más de 6000 motivos diferentes por cada una de las mujeres que abortan. Cada aborto cuesta entre 300 y 450 euros. Multiplica. Por eso es cierto lo último que dices, habría que mejorar la ley y la cobertura sanitaria pública, y rápido pero también la creencia generalizada de que toda mujer que aborta lo hace con la frialdad y la ligereza que se requiere para "hacer algo así". Ho sento, nosotras sí decidimos, pero eso no quiere decir que no compartamos, dialoguemos, contemos con o planifiquemos en compañía. Un saludo.
En cualquier caso, creo que el artículo se refiere a la práctica del aborto en general, que de nuevo, y gracias a las prácticas ilegales de las clínicas de Barna y Madrid, vuelve a sufrir una mirada fiscalizadora por parte de la sociedad y las mujeres que lo deciden una de condescendencia cuando menos. La ley del aborto se ha quedado obsoleta, es un mero trámite para que empresas privadas estén enriqueciéndose con una realidad que nos atañe a todos como sociedad. Más de 6000 mujeres abortan cada año en España y el número sigue creciendo. Eso significa más de 6000 motivos diferentes por cada una de las mujeres que abortan. Cada aborto cuesta entre 300 y 450 euros. Multiplica. Por eso es cierto lo último que dices, habría que mejorar la ley y la cobertura sanitaria pública, y rápido pero también la creencia generalizada de que toda mujer que aborta lo hace con la frialdad y la ligereza que se requiere para "hacer algo así". Ho sento, nosotras sí decidimos, pero eso no quiere decir que no compartamos, dialoguemos, contemos con o planifiquemos en compañía. Un saludo.
Comentario:
discrepo en lo de lúcida... siempre me pareció bastante mediocre para estar en el país como articulista, sin aportar nada nuevo, ni siquiera perspectivas diferentes, un más de lo mismo no demasiado bien escrito (otra opinión)...
respecto a lo que dice estoy de acuerdo en todo excepto, en esa pátina de nosotras parimos nosotras decidimos que por estar cargada de razón no debe ser tomado dogma...
las clínicas abortistas de barcelona estaba en la zona alta y se tenían que pagar cantidades ingentes de pasta para acceder a ellas (alejando cualquier atisbo de marginalidad o drama como indirectamente desliza la autora) y lo que es peor es que entraban en la barrera en la que el feto era viable extrauterino, vamos en aquellas edades en las que hubiera sido un perfecto neonato prematuro, lo cual es efectivamente una aberración y un infanticidio...
que eso lo aprovechen los aprovechados de siempre para cargar contra una ley imperfecta no justifica ni engloba cualquier situación.
la mujer por ser mujer no tiene derecho a decidir en cualquier circunstancia y sin encontrarse límites... que los hay o debiera haberlos.
estar embarazada puede ser un error, pero también una responsabilidad y, eso, en la sociedad del todo vale y yo no quiero compromisos, no significa que porque a una le dé la gana puede deshacerse de esa responsabilidad de cualquier modo. es un asunto lo suficientemente importante y complejo como para que el compromiso social, ético y personal sea completo, y no plegado únicamente a unos intereses (sean cuales sean estos).
como apunte decir que precisamente las personas que menos querrían tener hijos - por falta de recursos- no pueden acceder a los medios privados para abortar, y o lo hacen con escasas garantías sanitarias o los tienen y empeoran aún más su ya difícil situación.
habría que mejorar la ley y la cobertura sanitaria pública, y rápido.
respecto a lo que dice estoy de acuerdo en todo excepto, en esa pátina de nosotras parimos nosotras decidimos que por estar cargada de razón no debe ser tomado dogma...
las clínicas abortistas de barcelona estaba en la zona alta y se tenían que pagar cantidades ingentes de pasta para acceder a ellas (alejando cualquier atisbo de marginalidad o drama como indirectamente desliza la autora) y lo que es peor es que entraban en la barrera en la que el feto era viable extrauterino, vamos en aquellas edades en las que hubiera sido un perfecto neonato prematuro, lo cual es efectivamente una aberración y un infanticidio...
que eso lo aprovechen los aprovechados de siempre para cargar contra una ley imperfecta no justifica ni engloba cualquier situación.
la mujer por ser mujer no tiene derecho a decidir en cualquier circunstancia y sin encontrarse límites... que los hay o debiera haberlos.
estar embarazada puede ser un error, pero también una responsabilidad y, eso, en la sociedad del todo vale y yo no quiero compromisos, no significa que porque a una le dé la gana puede deshacerse de esa responsabilidad de cualquier modo. es un asunto lo suficientemente importante y complejo como para que el compromiso social, ético y personal sea completo, y no plegado únicamente a unos intereses (sean cuales sean estos).
como apunte decir que precisamente las personas que menos querrían tener hijos - por falta de recursos- no pueden acceder a los medios privados para abortar, y o lo hacen con escasas garantías sanitarias o los tienen y empeoran aún más su ya difícil situación.
habría que mejorar la ley y la cobertura sanitaria pública, y rápido.





