Sssssssssssssssssssss.............
Por cierto, anoche soñé con S.
Y suele pasar, que si S. se da una vuelta por mis sueños, acabo leyendo todas sus cartas del tirón y acordándome de ciertos fines de semana míticos.
Y suele pasar, que si S. se da una vuelta por mis sueños, acabo leyendo todas sus cartas del tirón y acordándome de ciertos fines de semana míticos.
playa fluvial y feromonas
Como esta es mi última semana libre, antes de recomenzar en la AAA, trato de aprovechar. Y así, tras el concierto, el jueves pasado estuve en Valladolid para celebrar San Juan y que el guapo X, acababa la carrera. De nuevo, en casa de Hugo.
En casa del Hugo estaba su perra. La perra de Hugo es rara. Tiene, de año en año, embarazos psicológicos y hay que ordeñarla porque produce leche. Es muy surrealista eso de ordeñar un doverman, pero también es laborioso porque la Penélope tiene como 10 ó 20 pezones y hay que ordeñarlos uno por uno. A mí me daba mucha grima ver a Hugo ordeñando los pezones de Penélope y me dio por pensar que seguro que si el Aquilino Polaino tratara a Hugo, establecía una relación de causalidad directa entre el trauma que le tiene que generar al Hugo esta actividad y el origen de su homosexualidad. Es lo que tiene la psicología seria.
Después de ordeñar, fuimos a casa de X, junto con el pseudonovio de Hugo y la perra. X, nos invitaba a cenar para celebrar su fin de carrera. Como es pelín rata, nos hizo un plato único que consistía en arroz, con curry y pequeñas partículas subatómicas de pollo super diseminadas.
A la cena, llevamos a la perra y no sé qué tipo de feromonas emitirían X, Hugo y pseudonovio, pero el caso es que Penélope se alteró y se puso a follarse furiosamente a todo el mobiliario de la casa. De ahí vendrá la expresión “caliente como una perra”, supongo. El caso, es que a mi me daba mucha pena de la pobre Penélope con su drama de Yerma lorquiana.
A continuación se personó en la casa el nuevo ligue de X (el del Zara ya es del pasado) y un amigo del ligue. Fuimos en el descapotable del ligue a la playa del Pisuerga a hacer botellón y se generó una extraña corriente de deseo circular:
El rollo de X, quería enrrollarse con X, pero a X le gustó el amigo del rollete. El amigo del rollete, me lanzaba fichas. Dicho amigo del rollete, no me gustaba nada, así que yo me dedicaba a dar besos y abrazos a Hugo y pseudonovio, que me correspondían cariñosamente y elogiaban mis zapatos.
Creo que X se picó un poco por no ligar con el amigo de su rollo y se fue a su casa.
El rollo se marchó pronto porque tenía examen.
El amigo del rollo, se desvaneció algo más tarde no sin antes hacer un amago de morreo baboso hacia mí. El tío, debía haber visto muchas películas americanas porque dijo algo del tipo - Antes de irme debo hacer algo- (leer con voz de Lorenzo Lamas) y vino a besarme todo resuelto y chulo. Por fortuna, el Hugo estuvo fino y se interpuso.
Yo me fui a casa con Hugo y Pablo, sintiéndome muy mariliendre y sóla. La verdad es que echo de menos dormir junto a alguien. No sé, estoy tristona, estoy lovesick.
En casa del Hugo estaba su perra. La perra de Hugo es rara. Tiene, de año en año, embarazos psicológicos y hay que ordeñarla porque produce leche. Es muy surrealista eso de ordeñar un doverman, pero también es laborioso porque la Penélope tiene como 10 ó 20 pezones y hay que ordeñarlos uno por uno. A mí me daba mucha grima ver a Hugo ordeñando los pezones de Penélope y me dio por pensar que seguro que si el Aquilino Polaino tratara a Hugo, establecía una relación de causalidad directa entre el trauma que le tiene que generar al Hugo esta actividad y el origen de su homosexualidad. Es lo que tiene la psicología seria.
Después de ordeñar, fuimos a casa de X, junto con el pseudonovio de Hugo y la perra. X, nos invitaba a cenar para celebrar su fin de carrera. Como es pelín rata, nos hizo un plato único que consistía en arroz, con curry y pequeñas partículas subatómicas de pollo super diseminadas.
A la cena, llevamos a la perra y no sé qué tipo de feromonas emitirían X, Hugo y pseudonovio, pero el caso es que Penélope se alteró y se puso a follarse furiosamente a todo el mobiliario de la casa. De ahí vendrá la expresión “caliente como una perra”, supongo. El caso, es que a mi me daba mucha pena de la pobre Penélope con su drama de Yerma lorquiana.
A continuación se personó en la casa el nuevo ligue de X (el del Zara ya es del pasado) y un amigo del ligue. Fuimos en el descapotable del ligue a la playa del Pisuerga a hacer botellón y se generó una extraña corriente de deseo circular:
El rollo de X, quería enrrollarse con X, pero a X le gustó el amigo del rollete. El amigo del rollete, me lanzaba fichas. Dicho amigo del rollete, no me gustaba nada, así que yo me dedicaba a dar besos y abrazos a Hugo y pseudonovio, que me correspondían cariñosamente y elogiaban mis zapatos.
Creo que X se picó un poco por no ligar con el amigo de su rollo y se fue a su casa.
El rollo se marchó pronto porque tenía examen.
El amigo del rollo, se desvaneció algo más tarde no sin antes hacer un amago de morreo baboso hacia mí. El tío, debía haber visto muchas películas americanas porque dijo algo del tipo - Antes de irme debo hacer algo- (leer con voz de Lorenzo Lamas) y vino a besarme todo resuelto y chulo. Por fortuna, el Hugo estuvo fino y se interpuso.
Yo me fui a casa con Hugo y Pablo, sintiéndome muy mariliendre y sóla. La verdad es que echo de menos dormir junto a alguien. No sé, estoy tristona, estoy lovesick.
biopic o polvos míticos
A raíz de ver a “The Tears” y de la consiguiente euforia con el Brett, llevo todo el fin de semana escuchando obsesivamente canciones de los Suede, que también me atraparon hace años. Y es que hacía tiempo que no escuchaba música de esta manera, tumbada, sin leer a la vez, sin la tele encendida. Quizás esta sea la diferencia entre la buena y la mala música. A la mala la toleramos en las discotecas, en el coche, durante una limpieza general o mientras nos vestimos deprisa por las mañanas.
La buena, la que elegimos, nos engancha hasta dejarnos tirados en la cama, con la persiana bajada, criando palidez y ojeras y con los sentidos prendidos de una melodía o una letra. Es la que recreamos cuando andamos solos por la calle y la que quisiéramos que fuera la banda sonora de nuestro (imaginario...) biopic o nuestros polvos más míticos.
Para la exígua minoría que escribe comentarios, un juego:
Imagine la película de su juventud. La última escena, cuando la cámara le enfoca abrazado al amor de su vida tras haber retratado en las dos horas anteriores su infancia de barrio, sus problemas, sus horas de estudio, sus fiestas locas y bajones. Aparecen los títulos de crédito y empieza a sonar...
La buena, la que elegimos, nos engancha hasta dejarnos tirados en la cama, con la persiana bajada, criando palidez y ojeras y con los sentidos prendidos de una melodía o una letra. Es la que recreamos cuando andamos solos por la calle y la que quisiéramos que fuera la banda sonora de nuestro (imaginario...) biopic o nuestros polvos más míticos.
Para la exígua minoría que escribe comentarios, un juego:
Imagine la película de su juventud. La última escena, cuando la cámara le enfoca abrazado al amor de su vida tras haber retratado en las dos horas anteriores su infancia de barrio, sus problemas, sus horas de estudio, sus fiestas locas y bajones. Aparecen los títulos de crédito y empieza a sonar...
ennoviadas
He visto el comentario de Silvio acerca de que siempre hablo de tíos (amigos, rolletes o amores) en mi blog. Es verdad, parece que sólo tengo amigos masculinos.
Ahora, debería ponerme en plan femme fatale y decir -Oh, yo es que con las mujeres no congenio..es su sentido de la competitividad, me envidian tanto...- pero NO.
Sí que tengo buenas amigas, que me importan. Y preguntaréis- ¿y por qué nunca salen en este santo blog?- pues porque de un tiempo a esta parte, todas, absolutamente todas están ennoviadas.
Y las chicas ennoviadas se vuelven muy setas. Así, aparte de conversar mirándonos al ombligo o acerca de sus broncas con el novio o de sus retrasos menstruales, no hacemos muchas actividades comunes.
Salir con las parejas o con las chicas emparejadas, es lo peor. No se liga nada, hay que dar conversación a los novios y encima, las amiguitas se comportan siempre super formales a la vista de sus maromos. Por fortuna, el tormento de estas salidas es breve. A las doce desaparecen como cenicientas a cumplir la máxima del sábado sabadete. Y a mí, la soltera, me toca retirarme al triste onanismo de ver la noche temática en mi casa.
Llevo tres años ya sin novio. Pero me resisto a comenzar la típica relación de medio-conveniencia en plan "somos majos, nos gustamos físicamente y queremos tener alguien con quien follar e ir al cine". Que queréis que diga, pero sigo buscando a alguien que me deslumbre un poco. Mis amigas femeninas no se dan por aludidas y me siguen presentando a amiguetes de sus novios, engominados y encoloniados y en general un poco fátuos. Y encima, aunque se de el raro caso de que físicamente me gusten, tampoco me los puedo llevar al huerto y pasar de ellos, no sea que el novio de la amiga de turno piense que su novia amiga mía, es tan fresca como la que escribe.
Por esto, estoy un poco alejada de las actividades de mis amigas femeninas. Y me refugio en mi mundito de amigos solteros y fiesteros.
Ahora, debería ponerme en plan femme fatale y decir -Oh, yo es que con las mujeres no congenio..es su sentido de la competitividad, me envidian tanto...- pero NO.
Sí que tengo buenas amigas, que me importan. Y preguntaréis- ¿y por qué nunca salen en este santo blog?- pues porque de un tiempo a esta parte, todas, absolutamente todas están ennoviadas.
Y las chicas ennoviadas se vuelven muy setas. Así, aparte de conversar mirándonos al ombligo o acerca de sus broncas con el novio o de sus retrasos menstruales, no hacemos muchas actividades comunes.
Salir con las parejas o con las chicas emparejadas, es lo peor. No se liga nada, hay que dar conversación a los novios y encima, las amiguitas se comportan siempre super formales a la vista de sus maromos. Por fortuna, el tormento de estas salidas es breve. A las doce desaparecen como cenicientas a cumplir la máxima del sábado sabadete. Y a mí, la soltera, me toca retirarme al triste onanismo de ver la noche temática en mi casa.
Llevo tres años ya sin novio. Pero me resisto a comenzar la típica relación de medio-conveniencia en plan "somos majos, nos gustamos físicamente y queremos tener alguien con quien follar e ir al cine". Que queréis que diga, pero sigo buscando a alguien que me deslumbre un poco. Mis amigas femeninas no se dan por aludidas y me siguen presentando a amiguetes de sus novios, engominados y encoloniados y en general un poco fátuos. Y encima, aunque se de el raro caso de que físicamente me gusten, tampoco me los puedo llevar al huerto y pasar de ellos, no sea que el novio de la amiga de turno piense que su novia amiga mía, es tan fresca como la que escribe.
Por esto, estoy un poco alejada de las actividades de mis amigas femeninas. Y me refugio en mi mundito de amigos solteros y fiesteros.
los de pueblo, nos flipamos en madrid
Había pensado ir hasta Madrid con el Kia Picanto, pero la cordura hizo presencia, me empecé a imaginar a mi misma, con la (metafórica) picha hecha un lío al entrar a Madrid y finalmente cogí el bús.
El Eneko no salía de su beca hasta las seis y como hacía mucho que no veía el Reina Sofía, tenía pensado entrar al museo.Llego, sudorosa y necesitada de aire acondicionado a la puerta y me encuentro con el cartelito de “cerrado los martes”. Vaya.
Para pasar el rato, fui a la feria del libro, compré “Historia de O”, por 1 euro, y fui al jardín botánico a leerlo por otro euro. Luego la gente se queja de que Madrid es caro.
Al terminarlo, volví a la placita del Reina Sofía.
Estaban con las pruebas de sonido. Veo a un tío de negro sobre el escenario. Se pone a cantar y se me enciende la bombilla... !!era el Brett Anderson!!
A diferencia de Eneko, yo no soy nada mitómana. Pero como ya dije en el post anterior, el Brett Anderson me ha puesto mucho de toda la vida de dios. Tan flaco, tan lascivo en el escenario, tan decadente y trágico, tan sexualmente confuso...

No había vallas ni nada, así que con la cámara (no digital) en mano, fui hasta el escenario al encuentro del Brett. A un metro de mí, lo tenía. Yo estaba asándome bajo el sol, super abstraída en los cansinos movimientos del Bett, hasta que terminó la prueba. Y el Brett se baja del escenario. Y yo me acerco – Mr. Anderson, Mr Anderson, would you mind if I take a pic?- y Mr. Anderson, magnánimo y divo me la concede. En cuanto la revele la cuelgo en el blog.
A todo esto, había un grupo de la organización con una tía muy pequeñita, petarda y fashion contando sus batallitas, que si el Brett había pedido cambiarse de hotel, que si el Brett decía que esto era el Sahara...ay, que bonito tiene que ser trabajar de organizadora de eventos. En mala hora hice químicas.
Vino finalmente el Eneko y le conté mis andanzas con el Brett. Como antes de “The Tears” y de “Love of Lesbian” había una actuación de un grupo caribeño muy ruidoso, nos fuimos a proveernos de cerveza a un chino. Todo el mundo, había ido a proveerse a este chino, y a medida que el chino metía cervezas en la nevera la gente las compraba, así que esaban calentitas y nos subían y subían.
Tocaron “The Tears” y caímos en la histeria. Suena como Suede, pero más luminoso, bonito. Y el Brett sexy, como una culebra, haciendo movimientos porno, que el Eneko dijo que era La Pelvis II.
Luego fuimos al Gris, en Chueca, que había oferta de 2x1 y nos acabamos de tajar. Estábamos muy perjudicados, salimos a la calle y vemos al Tristán Ulloa y yo, como soy de super pueblo, me hace mucha ilusión lo de ver famosos así que le digo al fulano que iba con el Tristán que nos sacara una foto. Y al mirar al tío, veo que el que iba a sacar la foto era el Javier Cámara. Joder.
Después recuerdo que robé un cono. Esto es como una ley natural, que todo el mundo cuando se taja mucho, roba un cono naranja y se lo coloca como si fuera una picha o un gorro para hacer la gracia. Luego a dormir con la visión del Eneko en boxers (que guapo!) como guinda de la noche.

El Eneko no salía de su beca hasta las seis y como hacía mucho que no veía el Reina Sofía, tenía pensado entrar al museo.Llego, sudorosa y necesitada de aire acondicionado a la puerta y me encuentro con el cartelito de “cerrado los martes”. Vaya.
Para pasar el rato, fui a la feria del libro, compré “Historia de O”, por 1 euro, y fui al jardín botánico a leerlo por otro euro. Luego la gente se queja de que Madrid es caro.
Al terminarlo, volví a la placita del Reina Sofía.
Estaban con las pruebas de sonido. Veo a un tío de negro sobre el escenario. Se pone a cantar y se me enciende la bombilla... !!era el Brett Anderson!!
A diferencia de Eneko, yo no soy nada mitómana. Pero como ya dije en el post anterior, el Brett Anderson me ha puesto mucho de toda la vida de dios. Tan flaco, tan lascivo en el escenario, tan decadente y trágico, tan sexualmente confuso...

No había vallas ni nada, así que con la cámara (no digital) en mano, fui hasta el escenario al encuentro del Brett. A un metro de mí, lo tenía. Yo estaba asándome bajo el sol, super abstraída en los cansinos movimientos del Bett, hasta que terminó la prueba. Y el Brett se baja del escenario. Y yo me acerco – Mr. Anderson, Mr Anderson, would you mind if I take a pic?- y Mr. Anderson, magnánimo y divo me la concede. En cuanto la revele la cuelgo en el blog.
A todo esto, había un grupo de la organización con una tía muy pequeñita, petarda y fashion contando sus batallitas, que si el Brett había pedido cambiarse de hotel, que si el Brett decía que esto era el Sahara...ay, que bonito tiene que ser trabajar de organizadora de eventos. En mala hora hice químicas.
Vino finalmente el Eneko y le conté mis andanzas con el Brett. Como antes de “The Tears” y de “Love of Lesbian” había una actuación de un grupo caribeño muy ruidoso, nos fuimos a proveernos de cerveza a un chino. Todo el mundo, había ido a proveerse a este chino, y a medida que el chino metía cervezas en la nevera la gente las compraba, así que esaban calentitas y nos subían y subían.
Tocaron “The Tears” y caímos en la histeria. Suena como Suede, pero más luminoso, bonito. Y el Brett sexy, como una culebra, haciendo movimientos porno, que el Eneko dijo que era La Pelvis II.
Luego fuimos al Gris, en Chueca, que había oferta de 2x1 y nos acabamos de tajar. Estábamos muy perjudicados, salimos a la calle y vemos al Tristán Ulloa y yo, como soy de super pueblo, me hace mucha ilusión lo de ver famosos así que le digo al fulano que iba con el Tristán que nos sacara una foto. Y al mirar al tío, veo que el que iba a sacar la foto era el Javier Cámara. Joder.
Después recuerdo que robé un cono. Esto es como una ley natural, que todo el mundo cuando se taja mucho, roba un cono naranja y se lo coloca como si fuera una picha o un gorro para hacer la gracia. Luego a dormir con la visión del Eneko en boxers (que guapo!) como guinda de la noche.

a madrid voy
Me invita Eneko, amigo del instituto que ahora hace el doctorado en Madrid, a ir al concierto de “The Tears” en Madrid.
Yo soy muy fan del Brett Anderson, así que allá voy.
Yo soy muy fan del Brett Anderson, así que allá voy.
un cardo borriquero
Me llama el Hugo.
Para contarme nuevos cotilleos sexuales del promíscuo X. Y para comunicar la buena nueva de que pese a las pajas mentales de su hasta ahora pseudonovio, ahora Hugo y pseudonovio por fin son novios.
Yo me alegro, porque pseudonovio es muy majo y guapete además de una de las personas más buenas-buenas sin dobleces que conozco.
Aunque esté muy feo aprovechar textos ajenos para enriquecer el blog propio, no me resisto (con el fin de ilustrar la cándida bondad de Pablo) a poner un fragmento del mail que me envió contándome sus aventuras por los pueblos de Castilla:
“ya sabrás que yo me emociono con cualquier chorradilla, porque la gente me dice que soy demasiado impresionable, pero bueno; pues resulta que este finde también, y me gustó Aldeatal porque era típico pueblo castellano, seco seco seco.. y resulta que vi un cardo borriquero.. y yo nunca había visto uno, y como le vi la pelusilla que tiene encima, lo toqué y dije a M. mi compañero del grupo: "Ala tío, que suave es esta flor", a lo que él me respondió "Joder, Pablo, es un cardo borriquero, " y me dijo que cuidado que picaba mucho, pero yo creía que no, porque era como algodón por encima. Pues luego lo cogí con todas las ganas, y lo flipé de dolor, que tuve ayer que quitarme las espinas con una aguja, así separando la piel..”
A mí me parece muy tierna y bonita esta inocencia del pseudonovio.
Así que a ver si estos dos son felices.
Me siento madrina por un día.
Me siento mariliendre.
en fin.
Para contarme nuevos cotilleos sexuales del promíscuo X. Y para comunicar la buena nueva de que pese a las pajas mentales de su hasta ahora pseudonovio, ahora Hugo y pseudonovio por fin son novios.
Yo me alegro, porque pseudonovio es muy majo y guapete además de una de las personas más buenas-buenas sin dobleces que conozco.
Aunque esté muy feo aprovechar textos ajenos para enriquecer el blog propio, no me resisto (con el fin de ilustrar la cándida bondad de Pablo) a poner un fragmento del mail que me envió contándome sus aventuras por los pueblos de Castilla:
“ya sabrás que yo me emociono con cualquier chorradilla, porque la gente me dice que soy demasiado impresionable, pero bueno; pues resulta que este finde también, y me gustó Aldeatal porque era típico pueblo castellano, seco seco seco.. y resulta que vi un cardo borriquero.. y yo nunca había visto uno, y como le vi la pelusilla que tiene encima, lo toqué y dije a M. mi compañero del grupo: "Ala tío, que suave es esta flor", a lo que él me respondió "Joder, Pablo, es un cardo borriquero, " y me dijo que cuidado que picaba mucho, pero yo creía que no, porque era como algodón por encima. Pues luego lo cogí con todas las ganas, y lo flipé de dolor, que tuve ayer que quitarme las espinas con una aguja, así separando la piel..”
A mí me parece muy tierna y bonita esta inocencia del pseudonovio.
Así que a ver si estos dos son felices.
Me siento madrina por un día.
Me siento mariliendre.
en fin.
del lado oscuro y otras cosas negras
Domingo domingoso.
Juan se ha vuelto a Madrid a hacer sus exámenes tras una sonada discusión, la última vez que quedamos, acerca de la dichosa manifestación reaccionario-católica de ayer. Como dije, el tipo este es bastante religioso. En principio, no tengo nada que objetar. Pero cuando la religiosidad implica que incluso alguien muy inteligente cierre la mente y acepte lo inaceptable...malo, malo.
Así que la tradicional cita del parque (esta vez al lado del río, que encima me han amanecido los brazos comidos por los mosquitos y el culo de los vaqueros manchado de verdín) estuvo avinagrada.
Y lo que es más triste, he descubierto en el Juan un lado que creía que con los años y las experiencias ya había quedado más que superado.
Como última puntilla al temita manifestación, he visto esta perla de foto. Si la cara es el espejo del alma, estos cuervos tienen el alma más negra que la sotana. Me queda de consuelo pensar el calor que han tenido que pasar con las sotanillas. Será por el regusto morboso que da el mortificarse, que a falta de látigos y bragas de latex, buena es la lana negra a 40 grados.

Juan se ha vuelto a Madrid a hacer sus exámenes tras una sonada discusión, la última vez que quedamos, acerca de la dichosa manifestación reaccionario-católica de ayer. Como dije, el tipo este es bastante religioso. En principio, no tengo nada que objetar. Pero cuando la religiosidad implica que incluso alguien muy inteligente cierre la mente y acepte lo inaceptable...malo, malo.
Así que la tradicional cita del parque (esta vez al lado del río, que encima me han amanecido los brazos comidos por los mosquitos y el culo de los vaqueros manchado de verdín) estuvo avinagrada.
Y lo que es más triste, he descubierto en el Juan un lado que creía que con los años y las experiencias ya había quedado más que superado.
Como última puntilla al temita manifestación, he visto esta perla de foto. Si la cara es el espejo del alma, estos cuervos tienen el alma más negra que la sotana. Me queda de consuelo pensar el calor que han tenido que pasar con las sotanillas. Será por el regusto morboso que da el mortificarse, que a falta de látigos y bragas de latex, buena es la lana negra a 40 grados.

Foro Español de la Familia
Esta es la historia de mis vecinos Adela y Adolfo, que irán mañana a Madrid a la manifestación del foro de la familia.
Estallaba la guerra de Irak y se quedaron en casa. Daba pena que unos cuantos niños morenillos y andrajosos fueran a perecer bajo las bombas, pero al fin y al cabo eran niños infieles, moritos. Futuros fanáticos que quién sabe si un día no vendrían a alterar su paz con un bombazo.
Porque Adela, Adolfo y sus cinco retoños son gentes bienpensantes. Y la buena gente no va a las manifas a mezclarse con la plebe que suda.
Pero hoy es distinto. Por supuesto que cogerán el monovolumen para ir a Madrid. Es importante, se sienten hervir. No puede ser que todas esas mariconas y camionerazos se casen entre sí, que los divorcios vayan a ser express... no dentro del santo seno del matrimonio.
Muchos les han preguntado en qué les perjudica esta ley, que a nada les obliga, que en nada les afecta.
Pero les afecta.
Porque de estar casados ante dios, Adela se ha tirado 15 años aguantando a un Adolfo que no soporta.
Porque Adolfo, por no pecar de sodomita, se reprime y se tortura cada día de su vida cuando se le pone dura con el repartidor del super.
Porque Adela, por su papel de madre paridora jamás ejerció su profesión de abogada.
Porque el niño mayor vino rarito tras aquella charla que tuvo con el cura cuando lo pillaron masturbándose.
Porque Adela, que llego virgen al altar, se tiene que aguantar el dolor cada vez que ha de cumplir como esposa.
Porque aunque vayan de la mano a la iglesia, en casa no hablan.
Porque Adela con cuarenta años, se siente ignorante y avergonzada si su hija le pregunta algo de sexo.
Porque a sus retoños bilingües, les están vedados los libros de Miller, Duras y Nabokov.
Y porque ahora, cuando hasta los gobernantes admiten que otros caminos de vivir, educar y amar son posibles y legales...
Les asalta la duda fría de haber errado.

Estallaba la guerra de Irak y se quedaron en casa. Daba pena que unos cuantos niños morenillos y andrajosos fueran a perecer bajo las bombas, pero al fin y al cabo eran niños infieles, moritos. Futuros fanáticos que quién sabe si un día no vendrían a alterar su paz con un bombazo.
Porque Adela, Adolfo y sus cinco retoños son gentes bienpensantes. Y la buena gente no va a las manifas a mezclarse con la plebe que suda.
Pero hoy es distinto. Por supuesto que cogerán el monovolumen para ir a Madrid. Es importante, se sienten hervir. No puede ser que todas esas mariconas y camionerazos se casen entre sí, que los divorcios vayan a ser express... no dentro del santo seno del matrimonio.
Muchos les han preguntado en qué les perjudica esta ley, que a nada les obliga, que en nada les afecta.
Pero les afecta.
Porque de estar casados ante dios, Adela se ha tirado 15 años aguantando a un Adolfo que no soporta.
Porque Adolfo, por no pecar de sodomita, se reprime y se tortura cada día de su vida cuando se le pone dura con el repartidor del super.
Porque Adela, por su papel de madre paridora jamás ejerció su profesión de abogada.
Porque el niño mayor vino rarito tras aquella charla que tuvo con el cura cuando lo pillaron masturbándose.
Porque Adela, que llego virgen al altar, se tiene que aguantar el dolor cada vez que ha de cumplir como esposa.
Porque aunque vayan de la mano a la iglesia, en casa no hablan.
Porque Adela con cuarenta años, se siente ignorante y avergonzada si su hija le pregunta algo de sexo.
Porque a sus retoños bilingües, les están vedados los libros de Miller, Duras y Nabokov.
Y porque ahora, cuando hasta los gobernantes admiten que otros caminos de vivir, educar y amar son posibles y legales...
Les asalta la duda fría de haber errado.

la boda del calvo incrementa nuestra vida social
¡Cielos! veo que el Hugo ha sido muy perspicaz y ha descubierto el blog. Bueno, ya dije que el Hugo era muy listo...
Tras dos meses de Jueves con actividades sociales derivadas de la boda del calvo, acaban de llamarme de la AAA para ir a un nuevo festejo para celebrar que el calvo se casa. Esta vez, chuletada en un pueblo perdido de por aquí. Me da un poco de pena, porque me apetecería aprovechar la noche para hacer algo con Juan.
Llevar a Juan, es otra opción. Porque, como esta bueno, presumiría de amigo buenorro y disiparía ciertos rumores (me ha preguntado un montón de gente de la AAA si me gustan las chicas, creo que es porque llevo el pelo corto o porque me han visto por el ambiente pucelano...) sobre mi difusa sexualidad. Pero no creo que se sintiera cómodo. Además vienen los jefes, y me da cierta vergüenza que Juan me vea en mi fase peloteadora tipo - Jooo, tengo unas ganas de reincorporarme y poner en práctica un montón de proyectos “six-sigma” que se me han ocurrido...-
Tras dos meses de Jueves con actividades sociales derivadas de la boda del calvo, acaban de llamarme de la AAA para ir a un nuevo festejo para celebrar que el calvo se casa. Esta vez, chuletada en un pueblo perdido de por aquí. Me da un poco de pena, porque me apetecería aprovechar la noche para hacer algo con Juan.
Llevar a Juan, es otra opción. Porque, como esta bueno, presumiría de amigo buenorro y disiparía ciertos rumores (me ha preguntado un montón de gente de la AAA si me gustan las chicas, creo que es porque llevo el pelo corto o porque me han visto por el ambiente pucelano...) sobre mi difusa sexualidad. Pero no creo que se sintiera cómodo. Además vienen los jefes, y me da cierta vergüenza que Juan me vea en mi fase peloteadora tipo - Jooo, tengo unas ganas de reincorporarme y poner en práctica un montón de proyectos “six-sigma” que se me han ocurrido...-
menos es nada
Hoy voy a mirarme al ombligo.
(la natación funciona, ya puedo mirarme el ombligo y afirmar con gran júbilo que el traicionero michelín que se hizo fuerte durante mi año de trabajo sedentario en la AAA, está menguando)
Pero no me refiero a esto.
Haciendo repaso de los post anteriores encuentro la lapidaria frase por la cual condeno a X al rango de no atractivo por el hecho de ponerse a deglutir patatas fritas cuando llegábamos de fiesta. Y es que estos detalles chorras y sin importancia aparente suelen ser los que me hacen colgarme locamente de cierta gente o cogerle tiña. Hay comportamientos o muletillas que me dan grima. Y otros que me inspiran confianza e incluso pueden dispararme de pronto la líbido.
Quedan recopilados como sigue;
PUNTOS NEGROS
Me crispan los nervios...
-Los que intercalan chistecillos trillados en sus narraciones (este finde voy a los mandriles, esto es muy “potito”, no sé si cortarme las venas o dejármelas largas, mariconadas las justas, sexualrl, torpedaaa, etc..)
-Los que a lo largo de una argumentación usan los términos “inclusive” o “incierto”
-Las marujas que chillan a sus retoños en plena calle.
-Los que se dirigen a su pareja como “cari”
-Los que comen pipas
-Los que te preguntan tu signo zodiacal
Me dan mala espina fulminante...
-Los que votan al PP y/o compran La Razón o El Mundo
-Los que no tienen un solo libro o disco en su casa
-Los que juegan en bolsa
-Los tíos silenciosos durante el sexo
-Los que no han leído el principito
-Las chicas que dicen que no se masturban
-Los que tienen “El guardián entre el centeno” como libro favorito. Punto psicópata seguro (aunque a veces esto puede ser interesante...)
-Los que nunca beben
-Los rácanos
Ciertos looks, dan grima
-Las mechas rubias. El pelo estilo “corona bakala” (ver foto) para ellos y las medias melenas para ellas.
-Las gorras de baseball y el look rapero
-Las marcas Burberry, Lacoste y Tomy Hilfiger
-Las sonrisas perfectas por obra de la ortodoncia.
-Los tatuajes tribales. Ya que es para toda la vida, podrían ponerse algo con algún significado, aunque sea “amor de madre”, joder...

PUNTOS FETICHE
Me ponen mucho...
-Los montañeros. Los que cocinan. Los que tocan la guitarra. Los que no bailan
-Los dientes un poco descolocados. Me gustan las sonrisas un poco asimétricas...
-Los que sonríen enseñando un colmillo
-El pelo fino
-Los flacos
-Los buenos matemáticos.
-Los chicos del norte
Me parece que no puede ser malos...
-Los que han releído el principito
-Los que echan dinero a los pobres y a los músicos callejeros
-Los que son felices con poquitas cosas materiales. Los que tienen cosquillas.
-Los que saben de cosmología o astronomía.
-Los que cantan emocionándose.
Ciertos looks
-Los vaqueros rotos. Los vaqueros caídos dejando ver el hueso de la cadera...
-Los que visten como les da la gana.
-Las camisetas. Todas.
-Los calzoncillos y calcetines originales y bonitos.
-Las barbas de tres días
-Los perfumes de Hugo Boss
Hugo y yo tenemos una teoría super sólida y empíricamente demostrada acerca de las venganzas divinas. Así que seguramente, por vomitar todas estas chorradas, dios me condene a enamorarme de un tío con corona bakala, que coma pipas y que vote al PP.
Menos es nada.
(la natación funciona, ya puedo mirarme el ombligo y afirmar con gran júbilo que el traicionero michelín que se hizo fuerte durante mi año de trabajo sedentario en la AAA, está menguando)
Pero no me refiero a esto.
Haciendo repaso de los post anteriores encuentro la lapidaria frase por la cual condeno a X al rango de no atractivo por el hecho de ponerse a deglutir patatas fritas cuando llegábamos de fiesta. Y es que estos detalles chorras y sin importancia aparente suelen ser los que me hacen colgarme locamente de cierta gente o cogerle tiña. Hay comportamientos o muletillas que me dan grima. Y otros que me inspiran confianza e incluso pueden dispararme de pronto la líbido.
Quedan recopilados como sigue;
PUNTOS NEGROS
Me crispan los nervios...
-Los que intercalan chistecillos trillados en sus narraciones (este finde voy a los mandriles, esto es muy “potito”, no sé si cortarme las venas o dejármelas largas, mariconadas las justas, sexualrl, torpedaaa, etc..)
-Los que a lo largo de una argumentación usan los términos “inclusive” o “incierto”
-Las marujas que chillan a sus retoños en plena calle.
-Los que se dirigen a su pareja como “cari”
-Los que comen pipas
-Los que te preguntan tu signo zodiacal
Me dan mala espina fulminante...
-Los que votan al PP y/o compran La Razón o El Mundo
-Los que no tienen un solo libro o disco en su casa
-Los que juegan en bolsa
-Los tíos silenciosos durante el sexo
-Los que no han leído el principito
-Las chicas que dicen que no se masturban
-Los que tienen “El guardián entre el centeno” como libro favorito. Punto psicópata seguro (aunque a veces esto puede ser interesante...)
-Los que nunca beben
-Los rácanos
Ciertos looks, dan grima
-Las mechas rubias. El pelo estilo “corona bakala” (ver foto) para ellos y las medias melenas para ellas.
-Las gorras de baseball y el look rapero
-Las marcas Burberry, Lacoste y Tomy Hilfiger
-Las sonrisas perfectas por obra de la ortodoncia.
-Los tatuajes tribales. Ya que es para toda la vida, podrían ponerse algo con algún significado, aunque sea “amor de madre”, joder...

PUNTOS FETICHE
Me ponen mucho...
-Los montañeros. Los que cocinan. Los que tocan la guitarra. Los que no bailan
-Los dientes un poco descolocados. Me gustan las sonrisas un poco asimétricas...
-Los que sonríen enseñando un colmillo
-El pelo fino
-Los flacos
-Los buenos matemáticos.
-Los chicos del norte
Me parece que no puede ser malos...
-Los que han releído el principito
-Los que echan dinero a los pobres y a los músicos callejeros
-Los que son felices con poquitas cosas materiales. Los que tienen cosquillas.
-Los que saben de cosmología o astronomía.
-Los que cantan emocionándose.
Ciertos looks
-Los vaqueros rotos. Los vaqueros caídos dejando ver el hueso de la cadera...
-Los que visten como les da la gana.
-Las camisetas. Todas.
-Los calzoncillos y calcetines originales y bonitos.
-Las barbas de tres días
-Los perfumes de Hugo Boss
Hugo y yo tenemos una teoría super sólida y empíricamente demostrada acerca de las venganzas divinas. Así que seguramente, por vomitar todas estas chorradas, dios me condene a enamorarme de un tío con corona bakala, que coma pipas y que vote al PP.
Menos es nada.
springrolls vs. casiopea
Vengo de cenar con Juan .
Nos hemos reído, hemos divagado bajo los efectos de un vino muy malo y hemos ido al descampado más desierto de Cloe a ver las estrellas. Faltaban sólo el champagne y las velas para completar la estampa romántica, desde luego parecía la coyuntura favorable para terminar entregados a cualquier perversión sobre la hierba...pero con este tipo, no sirven de nada las conductas aprendidas y los tópicos.
Le acaricio el pelo, la mano y un diminuto michelín...y él ronronea.
Nada más. Pero extrañamente, esto basta.

Nos hemos reído, hemos divagado bajo los efectos de un vino muy malo y hemos ido al descampado más desierto de Cloe a ver las estrellas. Faltaban sólo el champagne y las velas para completar la estampa romántica, desde luego parecía la coyuntura favorable para terminar entregados a cualquier perversión sobre la hierba...pero con este tipo, no sirven de nada las conductas aprendidas y los tópicos.
Le acaricio el pelo, la mano y un diminuto michelín...y él ronronea.
Nada más. Pero extrañamente, esto basta.

up on request
Ahahá! antes de ir a nadar leo algunos comments en forma de dudas acerca de;
a) La difusa sexualidad de Mr. X y las misteriosas circunstancias que llevaron a conocerlo.
b) La confluencia en el tiempo de los enamoramientos hacia S. y Juan.
Así, que para Silvio y Salva, con amor, va lo siguiente:
...sobre X
Sólo decir que él es bisexual. Antes de conocer a X, sospechaba que eso de la bisexualidad era un justificante creado por gays no asumidos o por heteros con pretensiones metrosexuales. Pero X, con sus comentarios de deseo hacia princesitas y chulazos, con sus suspiros de nostalgia indistinta por un pollón o por una muchacha dulce, me ha desmontado el mito.
Respecto a las circunstancias en las que aparece en escena, pese a ser un tío glamouroso, lo conocí de una forma muy casposa a través de Hugo, de tapas (de las de tapa+chato = 1 euro) borrachos y muriendo de risa, por el barrio más cutre de Pucela.
...del amor doble o con más cabezas que la hidra
En el instituto, me gustaron S. y Juan y también otros muchos. Como con Juan, no me comía una rosca y como a Sergio le veía muy de ciento en viento, la verdad es que este dulce dualismo (combinado con rolletes varios mucho más tórridos pero menos importantes) nunca me causó ningún problema moral.
¿Alguien tiene todos sus platónicos afectos focalizados en un sólo punto?
Y ahora, la fascinante e, se levanta de su sillón del plató de Salsa Rosa, ensaya su caída de ojos antes de traspasar a la concurrencia con el fuego de verdades contenidas de su felina mirada y se dirige taconeando firme, intensa, diva, a la piscina municipal.
a) La difusa sexualidad de Mr. X y las misteriosas circunstancias que llevaron a conocerlo.
b) La confluencia en el tiempo de los enamoramientos hacia S. y Juan.
Así, que para Silvio y Salva, con amor, va lo siguiente:
...sobre X
Sólo decir que él es bisexual. Antes de conocer a X, sospechaba que eso de la bisexualidad era un justificante creado por gays no asumidos o por heteros con pretensiones metrosexuales. Pero X, con sus comentarios de deseo hacia princesitas y chulazos, con sus suspiros de nostalgia indistinta por un pollón o por una muchacha dulce, me ha desmontado el mito.
Respecto a las circunstancias en las que aparece en escena, pese a ser un tío glamouroso, lo conocí de una forma muy casposa a través de Hugo, de tapas (de las de tapa+chato = 1 euro) borrachos y muriendo de risa, por el barrio más cutre de Pucela.
...del amor doble o con más cabezas que la hidra
En el instituto, me gustaron S. y Juan y también otros muchos. Como con Juan, no me comía una rosca y como a Sergio le veía muy de ciento en viento, la verdad es que este dulce dualismo (combinado con rolletes varios mucho más tórridos pero menos importantes) nunca me causó ningún problema moral.
¿Alguien tiene todos sus platónicos afectos focalizados en un sólo punto?
Y ahora, la fascinante e, se levanta de su sillón del plató de Salsa Rosa, ensaya su caída de ojos antes de traspasar a la concurrencia con el fuego de verdades contenidas de su felina mirada y se dirige taconeando firme, intensa, diva, a la piscina municipal.
juan, felinamente y a traición
Después de venir de Valladolid y con los espectros de las del Zara aún atormentando mi cerebro, quedé con Juan para ir con el kia picanto a un campo muy bonito que hay a unos 30 km. de Cloe.
A Juan lo conocí el primer día de primero de BUP. De verle en el pupitre día tras día, tan guapo e inteligente, me acabé enamorando de aquel semi niño con los ojos achinados y la sonrisa preciosa. Para andar cerca de su lado, me apunté al grupo de montaña, al de teatro y al de visitar a los viejos del asilo los viernes. Nos hicimos amigos, pero mientras que yo me moría de amor, él andaba tras una chica de espesas pestañas y no menos espeso bigote.
Llegó la uni y de pronto éramos menos niños. Yo me despendolé felizmente y él se fue haciendo más espiritual y religioso. Demasiado. Pero aunque soy la persona más atea del mundo, a veces el Juan me parece sabio, con su búsqueda de dios y de una trascendencia. Me inspira mucha calma y seguridad y me gusta su risa y su inocencia transparente, como de principito.
Estudia en Madrid, así que le veo sólo de vez en cuando. Cuando viene, veo el cielo abierto y nos vamos al parque a beber cerveza tumbados en la hierba y a inventarnos historias truculentas sobre los habitantes de Cloe.
No todo es platónico. Ayer, junto al río, me entró una fiebre de deseo y tuve que apelar a todas mis neuronas racionales para no saltar sobre él (felinamente y a traición) para morderle el cuello y besarle.
A Juan lo conocí el primer día de primero de BUP. De verle en el pupitre día tras día, tan guapo e inteligente, me acabé enamorando de aquel semi niño con los ojos achinados y la sonrisa preciosa. Para andar cerca de su lado, me apunté al grupo de montaña, al de teatro y al de visitar a los viejos del asilo los viernes. Nos hicimos amigos, pero mientras que yo me moría de amor, él andaba tras una chica de espesas pestañas y no menos espeso bigote.
Llegó la uni y de pronto éramos menos niños. Yo me despendolé felizmente y él se fue haciendo más espiritual y religioso. Demasiado. Pero aunque soy la persona más atea del mundo, a veces el Juan me parece sabio, con su búsqueda de dios y de una trascendencia. Me inspira mucha calma y seguridad y me gusta su risa y su inocencia transparente, como de principito.
Estudia en Madrid, así que le veo sólo de vez en cuando. Cuando viene, veo el cielo abierto y nos vamos al parque a beber cerveza tumbados en la hierba y a inventarnos historias truculentas sobre los habitantes de Cloe.
No todo es platónico. Ayer, junto al río, me entró una fiebre de deseo y tuve que apelar a todas mis neuronas racionales para no saltar sobre él (felinamente y a traición) para morderle el cuello y besarle.
en cloe estaba Juan
Estaba Juan.
Se quedará por unos días porque está estresado con exámenes y ha venido aquí a estudiar. En media hora voy a buscarle a la biblioteca para ir a tomar algo, así que no me da tiempo a escribir cuál es su significado en esta historia.
Sólo decir que es una de las pocas personas de Cloe a las que hoy en día espero.
Se quedará por unos días porque está estresado con exámenes y ha venido aquí a estudiar. En media hora voy a buscarle a la biblioteca para ir a tomar algo, así que no me da tiempo a escribir cuál es su significado en esta historia.
Sólo decir que es una de las pocas personas de Cloe a las que hoy en día espero.
las nenas de Zara
Tras festejar con los del trabajo la boda inminente del calvo (sosa, a excepción de un valls muy bien bailado en brazos del gentil calvo) el sábado fui a Valladolid a pasar el finde con el guapo X.
Y ni fú ni fá.
Fuimos a la playita tóxica del Pisuerga, leímos “Muerte de un viajante” para un trabajo que tenía que hacer X y por la noche quedamos con un rollete de X y las amigas del rollete.
¡Ay que gente!
El rollete parecía el tio de la caja de la faja reductora (pongo de nuevo la foto del mítico invento para los despistadizos). Altito y musculitos y con la sonrisa peremne de los que se creen guapos y sexualmente magnéticos. A mi me pareció un poco grimoso, pero le oculté mi parecer a X, que está como ilusionado con el tipo este.

Y luego las amigas. Curraban con el rollo de X en el Zara. Yo siempre había tenido el estereotipo de las niñas del Zara como entes guapos y delgados, aunque sin muchas luces. Lo de sin muchas luces lo cumplían. Pero por primera vez en mi triste vida, conocí a unas dependientas del Zara gordas.
La primera y menos gorda (con boinita francesa y calentadores en pleno Junio) se dedicaba a tocarle el culo al rollo de X y decir- ¡durito!- y a continuación soltaba como un gritito. Esto, una vez, tiene gracia. O no la tiene, pero pasa por normal. Pero lo hizo como 40 veces a lo largo de la noche. Y la amiga más gordita y el rollo de X, se partían. Yo no le veía la gracia, pero me tocaba reirla, para no parecer huraña entre tanta felicidad. Mientras tanto, la que no emitá grititos me decía- Yo, es que estudio, ¿sabessss? Que compatibilizo Zara con segundo de bachillerato, que como lo estoy tripitiendo, sólo tengo que ir a Historia- y grititos palmoteaba y decía que ella no podría, tía, que que envidia tener tanta fuerza de voluntad.
Yo bebía y bebía para intentar que grititos y la amiga se difuminaran en una espesa niebla. Pero entre sus ropajes fosforitos y su gran tamaño, seguían estando presentes, eternas, indelebles.
Fuimos a muchos bares, con mucho humo y mucha música choni, y finalmente llegamos a casa de X a las seis y media. X tenía hambre y se puso a deglutir patatas fritas. Ese momento sumado a la nochecita con las fascinantes amistades de X, me hicieron hacer el juramento mental de que nunca más volvería a dormir con X. Y no dormí.
Se le ha quitado el atractivo.
A las nueve de la mañana, volví a Cloe. E hice bien. En Cloe estaba Juan.
Y ni fú ni fá.
Fuimos a la playita tóxica del Pisuerga, leímos “Muerte de un viajante” para un trabajo que tenía que hacer X y por la noche quedamos con un rollete de X y las amigas del rollete.
¡Ay que gente!
El rollete parecía el tio de la caja de la faja reductora (pongo de nuevo la foto del mítico invento para los despistadizos). Altito y musculitos y con la sonrisa peremne de los que se creen guapos y sexualmente magnéticos. A mi me pareció un poco grimoso, pero le oculté mi parecer a X, que está como ilusionado con el tipo este.

Y luego las amigas. Curraban con el rollo de X en el Zara. Yo siempre había tenido el estereotipo de las niñas del Zara como entes guapos y delgados, aunque sin muchas luces. Lo de sin muchas luces lo cumplían. Pero por primera vez en mi triste vida, conocí a unas dependientas del Zara gordas.
La primera y menos gorda (con boinita francesa y calentadores en pleno Junio) se dedicaba a tocarle el culo al rollo de X y decir- ¡durito!- y a continuación soltaba como un gritito. Esto, una vez, tiene gracia. O no la tiene, pero pasa por normal. Pero lo hizo como 40 veces a lo largo de la noche. Y la amiga más gordita y el rollo de X, se partían. Yo no le veía la gracia, pero me tocaba reirla, para no parecer huraña entre tanta felicidad. Mientras tanto, la que no emitá grititos me decía- Yo, es que estudio, ¿sabessss? Que compatibilizo Zara con segundo de bachillerato, que como lo estoy tripitiendo, sólo tengo que ir a Historia- y grititos palmoteaba y decía que ella no podría, tía, que que envidia tener tanta fuerza de voluntad.
Yo bebía y bebía para intentar que grititos y la amiga se difuminaran en una espesa niebla. Pero entre sus ropajes fosforitos y su gran tamaño, seguían estando presentes, eternas, indelebles.
Fuimos a muchos bares, con mucho humo y mucha música choni, y finalmente llegamos a casa de X a las seis y media. X tenía hambre y se puso a deglutir patatas fritas. Ese momento sumado a la nochecita con las fascinantes amistades de X, me hicieron hacer el juramento mental de que nunca más volvería a dormir con X. Y no dormí.
Se le ha quitado el atractivo.
A las nueve de la mañana, volví a Cloe. E hice bien. En Cloe estaba Juan.
quiero hacer el cafre
Mañana hay mega fiesta para la despedida de soltero de mi colega de departamento, el calvo, que se casa por la iglesia (juas, juas , juas). Como yo nunca antes estuve en una despedida de soltero, cuando dijeron lo de apuntarse dije rápidamente que sí.
Pero me estoy arrepintiendo.
Yo tenía mi ilusioncilla oculta de cultivar algún ligue etílico en la despedida. Pero me he enterado de que casi todos los tios que van son del trabajo. Y en mi trabajo, todos los tios (menos el becario Ander que está en Bilbo) son maduritos, calvetes y feos.
Por otro lado, me apetecía un poco de diversión cafre. Sí, sí, de la de bailar Camela o de la de experimentar el sentimiento de cohesión y unión al grupo que se logra paseando un pollón de plástico o algún otro artículo de merchandising genital por las calles de Cloe. Pero me he enterado de que la despedida va a ser en un sitio fino. Así que de pollas de polivinilo nada.
Ya he puesto los 36 euros y creo que la cosa va a ser sin escenas de mal gusto ni vergüenza al día siguiente.
A ver si diox oye mis plegarias y mañana puedo contaros lo contrario.

Pero me estoy arrepintiendo.
Yo tenía mi ilusioncilla oculta de cultivar algún ligue etílico en la despedida. Pero me he enterado de que casi todos los tios que van son del trabajo. Y en mi trabajo, todos los tios (menos el becario Ander que está en Bilbo) son maduritos, calvetes y feos.
Por otro lado, me apetecía un poco de diversión cafre. Sí, sí, de la de bailar Camela o de la de experimentar el sentimiento de cohesión y unión al grupo que se logra paseando un pollón de plástico o algún otro artículo de merchandising genital por las calles de Cloe. Pero me he enterado de que la despedida va a ser en un sitio fino. Así que de pollas de polivinilo nada.
Ya he puesto los 36 euros y creo que la cosa va a ser sin escenas de mal gusto ni vergüenza al día siguiente.
A ver si diox oye mis plegarias y mañana puedo contaros lo contrario.
mi jefa cual amante ansioso....
Aunque no re-comienzo en la AAA hasta el 1 de Julio, de vez en cuando me destrozan los nervios con alguna llamadita sorpresa. Normalmente, dan un rodeo y primero preguntan por las vacaciones (si es mi jefe) o por los rolletes/polvetes (si es mi jefa)... para luego decir que les vendría genial que redactase desde mi casa tal método de análisis o tal acta.
Hoy, sin embargo, mi estresadísima jefa, cual amante ansioso, se ha saltado todos los preliminares. Que nos está auditando la FDA y hay unos registros incompletos. Subidón de adrenalina, pánico (Ay, que de esta me echan!). Después de una hora al teléfono, andando en bolas con el móvil histérica por toda la casa, concluímos, que los registros están correctos.
Este tipo de ataques de pánico son el pan de cada día en la AAA. Aunque ahora, debido a estas largas vacaciones tenga el curro un poco idealizado, la verdad es que durante la beca acabé requemada de sacar adelante mi trabajo y el del compañero que se piró, de tener que hacer las cosas chapuceramente por estar sobrecargada, de salir de casa a las 8 todos los días y volver a las 22 agotada, sin tiempo para leer, ni para salir a tomar algo, con ganas únicamente de cenar una guarrada de sandwich e idiotizarme con la teleserie de turno.
Me da un poco de vértigo cuando miro las vidas de mucha gente de mi empresa. Dentro de la AAA toca ser brillantes, pensar, resolver problemas y fuera...bueno, cuando no estamos en el curro, pues mejor no pensemos demasiado y nos dediquemos a hacer cositas divertidas. Y la gente se va al caribe, o a un spa, o quedan para jugar a la play. Y se habla de la casa de tu vida, de los cotilleos del curro y los famosos, de las hipotecas y de la bolsa, mientras tomamos copas, tan arregladitos, tan divertidos, tan iguales, tan antifrikis...
Todos están muy integrados.
Todos hablan por los codos.
Yo también. Excepto para decir que a mi siempre me gustó la gente un poco rara, los que se quedaban en una esquina del patio, los que se apartaban de la bandada.
Hoy, sin embargo, mi estresadísima jefa, cual amante ansioso, se ha saltado todos los preliminares. Que nos está auditando la FDA y hay unos registros incompletos. Subidón de adrenalina, pánico (Ay, que de esta me echan!). Después de una hora al teléfono, andando en bolas con el móvil histérica por toda la casa, concluímos, que los registros están correctos.
Este tipo de ataques de pánico son el pan de cada día en la AAA. Aunque ahora, debido a estas largas vacaciones tenga el curro un poco idealizado, la verdad es que durante la beca acabé requemada de sacar adelante mi trabajo y el del compañero que se piró, de tener que hacer las cosas chapuceramente por estar sobrecargada, de salir de casa a las 8 todos los días y volver a las 22 agotada, sin tiempo para leer, ni para salir a tomar algo, con ganas únicamente de cenar una guarrada de sandwich e idiotizarme con la teleserie de turno.
Me da un poco de vértigo cuando miro las vidas de mucha gente de mi empresa. Dentro de la AAA toca ser brillantes, pensar, resolver problemas y fuera...bueno, cuando no estamos en el curro, pues mejor no pensemos demasiado y nos dediquemos a hacer cositas divertidas. Y la gente se va al caribe, o a un spa, o quedan para jugar a la play. Y se habla de la casa de tu vida, de los cotilleos del curro y los famosos, de las hipotecas y de la bolsa, mientras tomamos copas, tan arregladitos, tan divertidos, tan iguales, tan antifrikis...
Todos están muy integrados.
Todos hablan por los codos.
Yo también. Excepto para decir que a mi siempre me gustó la gente un poco rara, los que se quedaban en una esquina del patio, los que se apartaban de la bandada.
y una que no es Mae West...
Me estoy acostumbrando a nadar durante más de una hora todos los días. Me gusta lo repetitivo de los largos, concentrarme en la respiración, el cloro que me desinfecta, ver bajo el agua cuerpos bonitos y otros de gelatina, esforzados o dejándose llevar.

Por lo demás, hoy era un día en standby, como a la espera de algo importante.
Y llamó S, después de dos años sin oir su voz, para que le ayudara en un asunto de pedir unos libros a la British Library. Y como no soy Mae West sino más bien una santita, me volqué y lo resolví amable y a la velocidad del rayo. Me mandó un mensaje dando las gracias y diciéndome que era “tremendamente eficiente”.
Oir esto de “tremendamente eficiente” de la persona que hace tiempo me decía al oído las guarradas más procaces, las palabras más luminosas y construía castillos en el aire a velocidad supersónica....me ha dejado derrotada.
Me descoloca este tipo. Llamar después de tanto tiempo para esta chorrada.¿Acaso no conoce a más personas que hablen inglés?
¿Alguien me interpreta esto?
Ahí dejo lanzado el guante.

Por lo demás, hoy era un día en standby, como a la espera de algo importante.
Y llamó S, después de dos años sin oir su voz, para que le ayudara en un asunto de pedir unos libros a la British Library. Y como no soy Mae West sino más bien una santita, me volqué y lo resolví amable y a la velocidad del rayo. Me mandó un mensaje dando las gracias y diciéndome que era “tremendamente eficiente”.
Oir esto de “tremendamente eficiente” de la persona que hace tiempo me decía al oído las guarradas más procaces, las palabras más luminosas y construía castillos en el aire a velocidad supersónica....me ha dejado derrotada.
Me descoloca este tipo. Llamar después de tanto tiempo para esta chorrada.¿Acaso no conoce a más personas que hablen inglés?
¿Alguien me interpreta esto?
Ahí dejo lanzado el guante.
mira telescópica
Hace tiempo escuché algo parecido a esta historia y juro que no recuerdo si fue de labios de un cuentacuentos, de S. (gran narrador, siempre oía sus historias en posición horizontal con la oreja encima de su pecho de flaco, desde lo profundo...) o de un programa de radio muy cursi al que estaba enganchada hace años.
Intenté escribirla y situarla. Nunca estuve en Ayacucho ni sé si allí hay selva pero miré un mapa del Perú y me gustaron ciertos nombres...
Da igual si eran unos traficantes de armas malencarados o unos narcos huyendo hacia ninguna parte. Personalmente preferiría que fueran guerrilleros con la cabeza llena de pájaros e ideales, pero igual que en nuestra civilizada noche todos los gatos son pardos, en Ayacucho (Perú) las intenciones de cualquiera vestido de verde y portando un cargamento de rifles se diluyen en la oscuridad de la selva.
El caso, es que en una de las fatigosas escalas de la huída, estos tipos decidieron hacer noche en la más pequeña y aislada de las aldeas de Lucanas. No sé si para impresionar a la chica de la venta o simplemente para intimidar, acabaron abriendo uno de los baúles del cargamento para mostrar a los asombrados parroquianos su flamante contenido de laberintos de clavijas y metal brillante.
Cuando después de examinar el incomprensible objeto el muchacho más avispado de la aldea sonrió maravillado al descubrir por fin su utilidad, supieron que aquellos indígenas, sus casas pequeñitas y su verde pedazo de selva concentrada nunca podrían sobrevivir en la era del progreso. El muchacho miraba absorto la luna más enorme del mundo, a través de la mira telescópica del fusil.

Entre Siddhartha y tanto cuentecito espiritual, sigue habiendo cosas que me despiertan la parte carnal. Ha llamado el guapo y promíscuo X para ver si le visito en Valladolid o nos vamos de fiesta a Madrid el próximo finde. Me pregunta que si conozco alguna pensión barata en Madrid. Pues sí, conozco. Pero me resisto a llevar a X, con sus músculos y su felicidad contagiosa, a la pensión del póster de Kandinsky.
Intenté escribirla y situarla. Nunca estuve en Ayacucho ni sé si allí hay selva pero miré un mapa del Perú y me gustaron ciertos nombres...
Da igual si eran unos traficantes de armas malencarados o unos narcos huyendo hacia ninguna parte. Personalmente preferiría que fueran guerrilleros con la cabeza llena de pájaros e ideales, pero igual que en nuestra civilizada noche todos los gatos son pardos, en Ayacucho (Perú) las intenciones de cualquiera vestido de verde y portando un cargamento de rifles se diluyen en la oscuridad de la selva.
El caso, es que en una de las fatigosas escalas de la huída, estos tipos decidieron hacer noche en la más pequeña y aislada de las aldeas de Lucanas. No sé si para impresionar a la chica de la venta o simplemente para intimidar, acabaron abriendo uno de los baúles del cargamento para mostrar a los asombrados parroquianos su flamante contenido de laberintos de clavijas y metal brillante.
Cuando después de examinar el incomprensible objeto el muchacho más avispado de la aldea sonrió maravillado al descubrir por fin su utilidad, supieron que aquellos indígenas, sus casas pequeñitas y su verde pedazo de selva concentrada nunca podrían sobrevivir en la era del progreso. El muchacho miraba absorto la luna más enorme del mundo, a través de la mira telescópica del fusil.

Entre Siddhartha y tanto cuentecito espiritual, sigue habiendo cosas que me despiertan la parte carnal. Ha llamado el guapo y promíscuo X para ver si le visito en Valladolid o nos vamos de fiesta a Madrid el próximo finde. Me pregunta que si conozco alguna pensión barata en Madrid. Pues sí, conozco. Pero me resisto a llevar a X, con sus músculos y su felicidad contagiosa, a la pensión del póster de Kandinsky.
voy buscando un pasadizo
Llego ahora.
La inercia es la más poderosa de todas las fuerzas, la que interacciona con mi ser llevándome a salir de fiesta por Cloe aunque sepa que la experiencia va a ser deprimente.
Esta mañana me compré unos zapatos y Siddhartha, de Hermann Hesse. Me voy corriendo a leerlo a la cama a ver si encuentro un pasadizo para cambiar mi ciudad triste, por los jardines de palacio del hijo del brahmán.
Nos vemos allí.
La inercia es la más poderosa de todas las fuerzas, la que interacciona con mi ser llevándome a salir de fiesta por Cloe aunque sepa que la experiencia va a ser deprimente.
Esta mañana me compré unos zapatos y Siddhartha, de Hermann Hesse. Me voy corriendo a leerlo a la cama a ver si encuentro un pasadizo para cambiar mi ciudad triste, por los jardines de palacio del hijo del brahmán.
Nos vemos allí.
simpático pero neutro
A las buenas chicas con melenitas lisas y maquillaje en tonos tierra del departamento de personal de la AAA, les entusiasma mandarte hacer un huevo de cosas previas a la firma del contrato.
Da igual que hayas estado un año de becario con ellos, que te hayan visto hablar en inglés con todos los suppliers, que les hayas solucionado papeletas y que hayas demostrado que no eres psicópata, ni borderline, ni vaga, ni borracha. Del TOIEC, el test psicotécnico, la entrevista con personal y la entrevista en inglés, no se libra nadie. Así que para no romper la armonía de estos días, ayer tuve que levantarme de buena mañana para el reconocimiento médico.
La AAA, tiene pretensiones de empresa puntera y glamourosa, pero está en un polígono industrial apartado de la mano de dios, entre naves avícolas o de cochinos y bares de carretera , que pilla a 45 minutos andando de mi casa. Y como todavía los del concesionario no me han dado mi coche nuevo me tocó dar el paseo matutino hasta la fábrica, con mi bolsa con el botecito de orina en una mano y los originales del título, DNI y fotos recientes en la otra.
Aunque la mañana era preciosa y se olía la primavera, yo iba super estresada, porque tenía que llegar rápido pero me daba palo empezar a sudar si echaba una carrerilla. Esto daba lugar a que anduviera con un paso super raro, como de marchador olímpico con tacones, intentando alcanzar mi velocidad máxima sin llegar a correr.
Que no es plan de ir sudada al médico.
Llegué sofocada a la garita. Dos besos al de seguridad que es muy majo, conversación de cortesía y....de repente una silueta alta y trajeada se apea de un coche...
(la miopía da suspense a mi vida)
Era Ander, el becario pijo y guapo, que también se reincorpora a la AAA el 1 de Julio y que me llevé a mi cuarto en el tercer post.
Y que no llamó.
El angelito iba también con su bote de orina en la mano.
Tras mi primera impresión (que fue-ay, que amarilla es la orina de este tío-) vino una segunda impresión acerca de lo guapo que estaba, tan moreno, tan trajeado. La conversación en la salita de espera fue simpática, pero neutra.
Ahora que lo pienso, el polvo que tuvimos fue también simpático, pero neutro.
Durante el reconocimiento, cuando me examinaban los dientes, la vista, el oído, las articulaciones, el electrocardiograma...me daba por pensar que seguro que todos los parámetros vitales del Ander, estaban mejor que los míos, tan alto, robusto y pijo...
Nos vimos en la salida y hubo un amago de quedar para un café en el bar de al lado, que se truncó por la simpática aparición de mi jefe empeñado en llevarme de tour a saludar a los del departamento.
Con este chico, siempre todo es ni fú ni fá.
A ver en Julio y a ver la novia.

Da igual que hayas estado un año de becario con ellos, que te hayan visto hablar en inglés con todos los suppliers, que les hayas solucionado papeletas y que hayas demostrado que no eres psicópata, ni borderline, ni vaga, ni borracha. Del TOIEC, el test psicotécnico, la entrevista con personal y la entrevista en inglés, no se libra nadie. Así que para no romper la armonía de estos días, ayer tuve que levantarme de buena mañana para el reconocimiento médico.
La AAA, tiene pretensiones de empresa puntera y glamourosa, pero está en un polígono industrial apartado de la mano de dios, entre naves avícolas o de cochinos y bares de carretera , que pilla a 45 minutos andando de mi casa. Y como todavía los del concesionario no me han dado mi coche nuevo me tocó dar el paseo matutino hasta la fábrica, con mi bolsa con el botecito de orina en una mano y los originales del título, DNI y fotos recientes en la otra.
Aunque la mañana era preciosa y se olía la primavera, yo iba super estresada, porque tenía que llegar rápido pero me daba palo empezar a sudar si echaba una carrerilla. Esto daba lugar a que anduviera con un paso super raro, como de marchador olímpico con tacones, intentando alcanzar mi velocidad máxima sin llegar a correr.
Que no es plan de ir sudada al médico.
Llegué sofocada a la garita. Dos besos al de seguridad que es muy majo, conversación de cortesía y....de repente una silueta alta y trajeada se apea de un coche...
(la miopía da suspense a mi vida)
Era Ander, el becario pijo y guapo, que también se reincorpora a la AAA el 1 de Julio y que me llevé a mi cuarto en el tercer post.
Y que no llamó.
El angelito iba también con su bote de orina en la mano.
Tras mi primera impresión (que fue-ay, que amarilla es la orina de este tío-) vino una segunda impresión acerca de lo guapo que estaba, tan moreno, tan trajeado. La conversación en la salita de espera fue simpática, pero neutra.
Ahora que lo pienso, el polvo que tuvimos fue también simpático, pero neutro.
Durante el reconocimiento, cuando me examinaban los dientes, la vista, el oído, las articulaciones, el electrocardiograma...me daba por pensar que seguro que todos los parámetros vitales del Ander, estaban mejor que los míos, tan alto, robusto y pijo...
Nos vimos en la salida y hubo un amago de quedar para un café en el bar de al lado, que se truncó por la simpática aparición de mi jefe empeñado en llevarme de tour a saludar a los del departamento.
Con este chico, siempre todo es ni fú ni fá.
A ver en Julio y a ver la novia.

dulce muerte cerebral
Me da un poco de vergüencita contar esto, porque me he pasado toda la vida de diox diciendo que las películas americanas son una mierda, que no logran sorprenderme y que ese tipo de cine me parece comercial , vacío y para tontos.
Pero bueno, mirando a los lados para ver que no me oiga nadie conocido y en voz muy bajita, (schhhhh....) tengo que sacar del armario mi lado friki para admitir que el Lunes fui a ver el Episodio III y que todavía tengo la cabeza llena de espádas de luz, planetas flipantes y elucubraciones sobre la fuerza.
¡Yo quiero un jóven Darth Vader en mi vida!
Yo que creía que con la pubertad se me había pasado eso de pillarme calentones con los guapos del cine (pobre de mí, que me la pasé todo séptimo y octavo de EGB fantaseando con el Patrick Swayce, afiebrada de deseo, restregándome con el póster del susodicho que venía en la Nuevo Vale...) y sin embargo, aquí me hallo, escribiendo el blog en una ventana y buscando fotos del guapito este que hace de Anakin, que me mata del morbo, en la otra.
¿Se me estarán muriendo las neuronas a chorros o será que estoy falta de cariño?

Pero bueno, mirando a los lados para ver que no me oiga nadie conocido y en voz muy bajita, (schhhhh....) tengo que sacar del armario mi lado friki para admitir que el Lunes fui a ver el Episodio III y que todavía tengo la cabeza llena de espádas de luz, planetas flipantes y elucubraciones sobre la fuerza.
¡Yo quiero un jóven Darth Vader en mi vida!
Yo que creía que con la pubertad se me había pasado eso de pillarme calentones con los guapos del cine (pobre de mí, que me la pasé todo séptimo y octavo de EGB fantaseando con el Patrick Swayce, afiebrada de deseo, restregándome con el póster del susodicho que venía en la Nuevo Vale...) y sin embargo, aquí me hallo, escribiendo el blog en una ventana y buscando fotos del guapito este que hace de Anakin, que me mata del morbo, en la otra.
¿Se me estarán muriendo las neuronas a chorros o será que estoy falta de cariño?

Los años también pasan por las Boas Constrictor.
Acabo de leer el comentario de Silvio. Cierto, últimamente me voy enredando en una maraña de rolletes, amigos, novios multiorientación sexual y exnovios del pasado un tanto liosa.
Y desde la vida real, esta marabunta acaba también irrumpiendo en el blog sin demasiada educación...
Cada uno o cada una tiene su historia. Hoy desgrano la primera.
S: El más importante y el que será siempre. Lo vi con mis 16 años y sus 20, tocando la guitarra en una chopera del pueblo minúsculo de Castilla donde pasaba los veranos larguísimos antes de que la uni y luego el trabajo lo complicaran todo.
En una sóla tarde, en la que me senté a su lado sin preguntar demasiado, escuché mi primera canción de Silvio, repasé el Principito, me enteré de la vida y milagros del Barón Rampante y me llevé a casa una boa constrictor hecha (mal hecha) de juncos. Aunque tardó todo un año en dejarse ver de nuevo entre los chopos, me colgué del tipo este del que ni siquiera sabía el nombre.
Al año siguiente, otra vez en los chopos, le pedí su dirección y comencé a escribirle las cartas más curradas que he mandado en mi vida.
El también comenzó a contestar unas cartas siempre tristes, siempre en Times New Roman 10 puntos, siempre bellísimas. Leíamos los mismos libros cada uno en su ciudad, escuchábamos las mismas músicas...aprendí mucho.
Con 18 años al cabo de dos veranos nos dimos un beso nervioso detrás de la iglesia. Y pasó el tiempo y llegó el invento del correo electrónico y comenzamos a cambiar mails más a menudo y a pensar en encontrarnos algo más de los dos días en los que nos veíamos de año en año.
Tuvimos un finde juntos que fue el más luminoso de mi vida. Había un póster de Kandinsky en una habitación vacía y siniestra de la pensión más barata de Madrid. Nosotros estuvimos todo el finde dentro del póster.

Nos distanciamos por una chorrada, me fui a Bruselas, volví, tuve otros rollos, trabajé mucho y como ni por esas dejaba de recordarlo, no pude hacer otra cosa que escribirle.
A él iba dirigido el mail que sale en el primer post.
Contestó hace nada y pensé que me iba a morir de pena: “Yo sigo con mis estudios de composición en X y pensando en si marcharme a Francia o no. Hago algunos cursos durante el año o en verano y eso es todo. Para el próximo año haré las oposiciones para el cuerpo de maestros y así utilizaré un titulo que tenia muerto de risa y que me permitirá tener dinero para costearme estos años de composición… los ahorros se acaban y la “caridad” familiar ya le pesa a uno demasiado. Si algún día llego a hacer algo "socialmente importante" te lo haré saber.
Respecto al otro "50%", como te habrás imaginado, es mi novia A. Vivimos juntos y nos va genial (o mejor). Tengo suerte. La verdad es que me siento un hombre muy afortunado”
Mientras escribo escucho un disco de Silvio. Como no podía ser de otra forma, llevo media hora pulsando repetitivamente la Pista 4.
Como no podía ser de otra forma, la Pista 4 es Ojalá.
Encima de la mesa hay un extraño objeto parecido a un sombrero que hubiera sido golpeado y sumergido en HCl. Los años también pasan por las Boas Constrictor.

Y desde la vida real, esta marabunta acaba también irrumpiendo en el blog sin demasiada educación...
Cada uno o cada una tiene su historia. Hoy desgrano la primera.
S: El más importante y el que será siempre. Lo vi con mis 16 años y sus 20, tocando la guitarra en una chopera del pueblo minúsculo de Castilla donde pasaba los veranos larguísimos antes de que la uni y luego el trabajo lo complicaran todo.
En una sóla tarde, en la que me senté a su lado sin preguntar demasiado, escuché mi primera canción de Silvio, repasé el Principito, me enteré de la vida y milagros del Barón Rampante y me llevé a casa una boa constrictor hecha (mal hecha) de juncos. Aunque tardó todo un año en dejarse ver de nuevo entre los chopos, me colgué del tipo este del que ni siquiera sabía el nombre.
Al año siguiente, otra vez en los chopos, le pedí su dirección y comencé a escribirle las cartas más curradas que he mandado en mi vida.
El también comenzó a contestar unas cartas siempre tristes, siempre en Times New Roman 10 puntos, siempre bellísimas. Leíamos los mismos libros cada uno en su ciudad, escuchábamos las mismas músicas...aprendí mucho.
Con 18 años al cabo de dos veranos nos dimos un beso nervioso detrás de la iglesia. Y pasó el tiempo y llegó el invento del correo electrónico y comenzamos a cambiar mails más a menudo y a pensar en encontrarnos algo más de los dos días en los que nos veíamos de año en año.
Tuvimos un finde juntos que fue el más luminoso de mi vida. Había un póster de Kandinsky en una habitación vacía y siniestra de la pensión más barata de Madrid. Nosotros estuvimos todo el finde dentro del póster.

Nos distanciamos por una chorrada, me fui a Bruselas, volví, tuve otros rollos, trabajé mucho y como ni por esas dejaba de recordarlo, no pude hacer otra cosa que escribirle.
A él iba dirigido el mail que sale en el primer post.
Contestó hace nada y pensé que me iba a morir de pena: “Yo sigo con mis estudios de composición en X y pensando en si marcharme a Francia o no. Hago algunos cursos durante el año o en verano y eso es todo. Para el próximo año haré las oposiciones para el cuerpo de maestros y así utilizaré un titulo que tenia muerto de risa y que me permitirá tener dinero para costearme estos años de composición… los ahorros se acaban y la “caridad” familiar ya le pesa a uno demasiado. Si algún día llego a hacer algo "socialmente importante" te lo haré saber.
Respecto al otro "50%", como te habrás imaginado, es mi novia A. Vivimos juntos y nos va genial (o mejor). Tengo suerte. La verdad es que me siento un hombre muy afortunado”
Mientras escribo escucho un disco de Silvio. Como no podía ser de otra forma, llevo media hora pulsando repetitivamente la Pista 4.
Como no podía ser de otra forma, la Pista 4 es Ojalá.
Encima de la mesa hay un extraño objeto parecido a un sombrero que hubiera sido golpeado y sumergido en HCl. Los años también pasan por las Boas Constrictor.
de nuevo en Cloe
De nuevo en Cloe.
El fin de semana con Hugo ha desembocado en uno de nuestros periódicos semi cabreos, con lo cual, las cosas podían haber ido mejor de lo que fueron.
-¿no pasa esto siempre?
El sábado por la tarde, hicimos limpieza del cuarto de estar del Hugo. Baulito de los recuerdos:
Apareció entre el polvo (casto polvo por supuesto, casta morada de ácaros castos, como todo lo nuestro...) y no tiramos:
Un bote de gel Infasil de la época del verano de Bruselas 2002, que este tío guarda porque le recuerda al chico (Jad) que nos gustaba en Brussels y que finalmente él se ligó. Los tres usábamos el dichoso Infasil porque era el único gel que vendían en la Company Shop/Economato superbarato de la compañía BBB en la que hacíamos prácticas Jad (el guapo objeto de nuestros deseos) y yo. Olía muy rico, como a almendras y vainilla y aunque se ha quedado seco e hiperdenso, a mí también me dio pena tirarlo.

Y tiramos...
CD´s vergonzantes tipo OT, porno blando de cuando Hugo era hetero, muchos suplementos de hace años, apuntes, muñecos de los de los huevos Kinder, las vendas del disfraz de momia de primero de carrera y dos fajas reductoras en su cajita con una feliz pareja de culturistas setenteros y sonrientes y la leyenda “as seen on TV” sobre el cartoncillo azulado.
Las fajas nos las pusimos para ver si hacían efecto y nos quedábamos como los de la foto y el resto lo tiramos. Hugo dice que se nota que no hemos pasado la guerra.

Por la noche invitamos a Pablo (seminovio de Hugo, que me cae sinceramente bien) a cenar y nos cepillamos varios Lambruscos, que unidos a la pesadez de la cena nos hicieron quedar en casa jugando al Oh! mítico juego de la verdad.
El juego de la verdad tiene su psicología. Imaginen tres jugadores, dos de ellos en plena incógnita (Hugo y pseudonovio) acerca de sí mismos y deseando conocer todo el uno del otro. Y luego yo, que el Hugo ya me tiene re-conocida y pseudonovio, que supongo que no se morirá por saber mis secretos íntimos. Así que allí acabé, largando poco de mi misma y enterándome de puntos interesantes de pseudonovio...
¿No es para morir de morbo que alguien (muy guapo) de 23 años nunca se haya acostado con una chica?
Y luego mutis a mi cama, a dejar a estos solos.
El domingo fue mejor. Quedamos con X, guapísimo y majísimo como siempre. Hugo y yo, lanzados a una espiral de vinos varios y X, café tras café porque tenía examen. A las 11, el acelerado X, en un espasmo de lujuria quizás debido a la cafeína me propuso ir a su casa un rato. Y cúal pensarán que fue mi reacción? En lugar de un rotundo SI (me moría de las ganas) o un rotundo NO (X me hubiera tomado por una mujer decente) , me dio palo tirarme a X el día antes de su examen y conminé al guapo X a ir a repasar a su casa.
No sé si soy tonta o una buenaza.
Pero seguro que el examen de X lo agradeció.
Luego, y este es el motivo del mencionado cabreo, con Hugo borracho, se me ocurrió quedar con mi exnovio Cirilo. Y el bueno de Hugo se puso a tirarle los tejos y a analizar en plan psicólogo del pueblo mi ruptura con Cirilo. En fin. Cabreo y mucha vergüencita ajena.
El fin de semana con Hugo ha desembocado en uno de nuestros periódicos semi cabreos, con lo cual, las cosas podían haber ido mejor de lo que fueron.
-¿no pasa esto siempre?
El sábado por la tarde, hicimos limpieza del cuarto de estar del Hugo. Baulito de los recuerdos:
Apareció entre el polvo (casto polvo por supuesto, casta morada de ácaros castos, como todo lo nuestro...) y no tiramos:
Un bote de gel Infasil de la época del verano de Bruselas 2002, que este tío guarda porque le recuerda al chico (Jad) que nos gustaba en Brussels y que finalmente él se ligó. Los tres usábamos el dichoso Infasil porque era el único gel que vendían en la Company Shop/Economato superbarato de la compañía BBB en la que hacíamos prácticas Jad (el guapo objeto de nuestros deseos) y yo. Olía muy rico, como a almendras y vainilla y aunque se ha quedado seco e hiperdenso, a mí también me dio pena tirarlo.

Y tiramos...
CD´s vergonzantes tipo OT, porno blando de cuando Hugo era hetero, muchos suplementos de hace años, apuntes, muñecos de los de los huevos Kinder, las vendas del disfraz de momia de primero de carrera y dos fajas reductoras en su cajita con una feliz pareja de culturistas setenteros y sonrientes y la leyenda “as seen on TV” sobre el cartoncillo azulado.
Las fajas nos las pusimos para ver si hacían efecto y nos quedábamos como los de la foto y el resto lo tiramos. Hugo dice que se nota que no hemos pasado la guerra.

Por la noche invitamos a Pablo (seminovio de Hugo, que me cae sinceramente bien) a cenar y nos cepillamos varios Lambruscos, que unidos a la pesadez de la cena nos hicieron quedar en casa jugando al Oh! mítico juego de la verdad.
El juego de la verdad tiene su psicología. Imaginen tres jugadores, dos de ellos en plena incógnita (Hugo y pseudonovio) acerca de sí mismos y deseando conocer todo el uno del otro. Y luego yo, que el Hugo ya me tiene re-conocida y pseudonovio, que supongo que no se morirá por saber mis secretos íntimos. Así que allí acabé, largando poco de mi misma y enterándome de puntos interesantes de pseudonovio...
¿No es para morir de morbo que alguien (muy guapo) de 23 años nunca se haya acostado con una chica?
Y luego mutis a mi cama, a dejar a estos solos.
El domingo fue mejor. Quedamos con X, guapísimo y majísimo como siempre. Hugo y yo, lanzados a una espiral de vinos varios y X, café tras café porque tenía examen. A las 11, el acelerado X, en un espasmo de lujuria quizás debido a la cafeína me propuso ir a su casa un rato. Y cúal pensarán que fue mi reacción? En lugar de un rotundo SI (me moría de las ganas) o un rotundo NO (X me hubiera tomado por una mujer decente) , me dio palo tirarme a X el día antes de su examen y conminé al guapo X a ir a repasar a su casa.
No sé si soy tonta o una buenaza.
Pero seguro que el examen de X lo agradeció.
Luego, y este es el motivo del mencionado cabreo, con Hugo borracho, se me ocurrió quedar con mi exnovio Cirilo. Y el bueno de Hugo se puso a tirarle los tejos y a analizar en plan psicólogo del pueblo mi ruptura con Cirilo. En fin. Cabreo y mucha vergüencita ajena.





