yo fui un científico
Hoy ha venido a mi laboratorio el comercial de polímeros más guapo que haya visto en mi vida. Deja la compañía el comercial de toda la vida (que ya era el proveedor que más bueno estaba, un italiano bien majo) y ponen a un Jude Law con conocimientos poliméricos en su lugar. La reunión ha sido vergonzosa, con el comercial que se va a pirar dando explicaciones técnicas de su proceso y sus sistemas de control y con las 2 ingenieras de producción y yo, absortas en las caídas de ojos del comercial Jude Law.

Y es que en esta vida sirve de mucho ser guapo.
En las dos multinacionales en las que he trabajado, los empleados, en general, eran ligeramente más guapos que la media de la población. Y no estoy hablando de trabajos de azafata o de dependienta del Zara, sino de puestos técnicos en los que en ningún caso aparece tener buena presencia como requisito. Injusto, pero cierto. Y sin embargo, en los institutos, en la uni y en general en aquellos trabajos a los que se accede por una oposición, el profesorado o funcionariado es muy feo, cuasirozando el frikismo.
También hay carreras de guapos y carreras de feos.
Por ejemplo, en bellas artes, arquitectura y carreras de letras, la gente está muy buena. Visten bien y tienen vida social y sexual. Sin embargo, después de haberme pasado 5 años de mi existencia en la facultad de Ciencias, puedo asegurar que en ciencias la gente es (éramos) super fea. Íbamos a clase en chandal y con grasa en el pelo. Nos molaba movernos por la fac con la bata de laboratorio corroída por ácidos y con manchones orgánicos y con la calculadora de super gráficos asomando de los bolsillos del vaquero. Yo lo echo de menos. Ahora, la gente que me conoce, se ríe un poco de mí, porque voy con mis taconcitos y mi maquillaje a currar, cuando yo he sido lo puto peor en cuanto a arreglo personal. He ido a clase en pijama, me he tirado semanas sin lavarme el pelo y hasta he llevado gafas rotas y pegadas con celo.
Pero qué queréis que os diga, a mí hasta me gustaba. Nadie puede imaginar la superioridad que se siente en el aulario (resolviendo ecuaciones diferenciales de un metro de largas, con las gafas y los vaqueros cutres) sobre cualquier niña pija de derecho o de turismo, estudiando con sus pantaloncitos beige y su bolsito del caballo super ideal para llevar el código civil. Y no digo nada de las petardas de magisterio, con su pinta de provincias, sus peinados de pelu de barrio y sudando la gota gorda para aprenderse la demostración del teorema de pitágoras. Cómo nos reíamos...
Me está quedando un post estudiantilmente xenófobo, pero en algún lugar tenía que plasmar cual proceso catártico las horas de amargamiento y cotilleo en bibliotecas públicas y aularios que me ha tocado pasar en esta vida. Se admiten críticas y pullas hacia los científicos. Espero vuestros comments.

Y es que en esta vida sirve de mucho ser guapo.
En las dos multinacionales en las que he trabajado, los empleados, en general, eran ligeramente más guapos que la media de la población. Y no estoy hablando de trabajos de azafata o de dependienta del Zara, sino de puestos técnicos en los que en ningún caso aparece tener buena presencia como requisito. Injusto, pero cierto. Y sin embargo, en los institutos, en la uni y en general en aquellos trabajos a los que se accede por una oposición, el profesorado o funcionariado es muy feo, cuasirozando el frikismo.
También hay carreras de guapos y carreras de feos.
Por ejemplo, en bellas artes, arquitectura y carreras de letras, la gente está muy buena. Visten bien y tienen vida social y sexual. Sin embargo, después de haberme pasado 5 años de mi existencia en la facultad de Ciencias, puedo asegurar que en ciencias la gente es (éramos) super fea. Íbamos a clase en chandal y con grasa en el pelo. Nos molaba movernos por la fac con la bata de laboratorio corroída por ácidos y con manchones orgánicos y con la calculadora de super gráficos asomando de los bolsillos del vaquero. Yo lo echo de menos. Ahora, la gente que me conoce, se ríe un poco de mí, porque voy con mis taconcitos y mi maquillaje a currar, cuando yo he sido lo puto peor en cuanto a arreglo personal. He ido a clase en pijama, me he tirado semanas sin lavarme el pelo y hasta he llevado gafas rotas y pegadas con celo.
Pero qué queréis que os diga, a mí hasta me gustaba. Nadie puede imaginar la superioridad que se siente en el aulario (resolviendo ecuaciones diferenciales de un metro de largas, con las gafas y los vaqueros cutres) sobre cualquier niña pija de derecho o de turismo, estudiando con sus pantaloncitos beige y su bolsito del caballo super ideal para llevar el código civil. Y no digo nada de las petardas de magisterio, con su pinta de provincias, sus peinados de pelu de barrio y sudando la gota gorda para aprenderse la demostración del teorema de pitágoras. Cómo nos reíamos...
Me está quedando un post estudiantilmente xenófobo, pero en algún lugar tenía que plasmar cual proceso catártico las horas de amargamiento y cotilleo en bibliotecas públicas y aularios que me ha tocado pasar en esta vida. Se admiten críticas y pullas hacia los científicos. Espero vuestros comments.
Comentario:
Bien cierto. Pero el caso es mucho más patente entre mujeres. Trabajo en una gran compañía de móviles nacional (cuál será?) y lAs comerciales están... para mojar pan.
Y es que yo para mi próxima reencarnación quiero ser una tía y estar buenííííisima. Y a ser posible, un poquito tonta. Lo justito, nada de Forrest(a) Gump, pero lo ideal para no ser demasiado suspicaz y vivir feliz.
Y a Hugo... bueno, ya te comento más adelante.
Talué
Y es que yo para mi próxima reencarnación quiero ser una tía y estar buenííííisima. Y a ser posible, un poquito tonta. Lo justito, nada de Forrest(a) Gump, pero lo ideal para no ser demasiado suspicaz y vivir feliz.
Y a Hugo... bueno, ya te comento más adelante.
Talué
Comentario:
Bien recuerdo cuando Cloe y yo eramos novios en primero de carrera y venía a verme en pijama (puesto del revés como siempre) con la cazadora encima. Mira que en COU se ponía ella todo mona para quedar conmigo, pero fue entrar en ciencias y se abandonó completamente.
Recuerdo una blusa roja que la regalé, que era bien bonita, pero que acabó como para hacer trapos de cocina, pues Cloe estaba convencida de que le daba buena suerte para aprobar los examenes y se la ponía durante un mes seguido sin lavarla :S.
Eso si, cuando nosotros lo dejamos, se echó de novio al Cirilo que era de los pijos de Lacoste y Burberrys.
Si es que dios siempre nos castiga.... Cloe criticando toda la vida a las tías que salían con pijos, y acabó con uno de ellos.
O no es así????
Besetes
Hugo
/Que envidia que Cloe está ahora en Santander bebiendo y festejando, y yo aki muerto de asco en mi casa porque no tengo un duro....
Recuerdo una blusa roja que la regalé, que era bien bonita, pero que acabó como para hacer trapos de cocina, pues Cloe estaba convencida de que le daba buena suerte para aprobar los examenes y se la ponía durante un mes seguido sin lavarla :S.
Eso si, cuando nosotros lo dejamos, se echó de novio al Cirilo que era de los pijos de Lacoste y Burberrys.
Si es que dios siempre nos castiga.... Cloe criticando toda la vida a las tías que salían con pijos, y acabó con uno de ellos.
O no es así????
Besetes
Hugo
/Que envidia que Cloe está ahora en Santander bebiendo y festejando, y yo aki muerto de asco en mi casa porque no tengo un duro....
Comentario:
En turismo hay cada elementa...por cierto,te ha quedado una tesis cuanto menos interesante.
Comentario:
Bueno, todo tiene su encanto no??
Yo soy de Ciencias Sociales, y como tal, hay una mixtura muy interesante..
Saludooos