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Maricadas que uno piensa
Opinion y comunicacion sobre los aconteceres del sector LGBT de Medellín-Colombia
Acerca de
Manuel José Bermúdez Andrade Periodista, Especialista en Docencia Investigativa Universitaria y promotor de los Derechos Humanos a partir del respeto y la autonomía sobre el cuerpo y la sexualidad.
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Yo me hice MARICA
Asistir al Seminario Internacional de Comunicación y Paz en Bogotá el mes pasado, fue reencontrarme con la necesidad de que el sector LGBT en Colombia debe trascender los esquemas informativos o de anuncios parroquiales y comprometerse con una verdadera red y espacios de comunicación que le de sentido y sentires tanto a las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans, como a sus entornos sociales y familiares. Estaba allí por mi trabajo como Coordinador Académico del Proyecto Comunicación para la Ciudadanía y la Paz, en el Segundo Laboratorio de paz del Oriente Antioqueño, pero esto no me impidió pensarme sujeto político gay, en un escenario donde las diversidades, sexuales y de todo tipo, tenemos mucho por proponer en asuntos de comunicación y principalmente de comunicación ciudadana.

Ya desde Planeta Paz liderazgos de gran parte del territorio habíamos intentado establecer una agenda comunicativa para el sector, que recogiera principalmente aportes fundamentales al concepto del cuerpo primer territorio de paz y que en torno a este, construyera referentes internos y externos de convivencia y de preponderancia de los derechos humanos y/o constitucionales. Agenda en la que, además de asumir una postura frente a los escenarios y sucesos del conflicto social y armado de Colombia –torturas, desapariciones, asesinatos, desplazamientos, y crímenes de odio o violencia en general por orientación sexual o diversidad de apropiación del genero o del cuerpo-, se favoreciera las relaciones de respeto por hombres y mujeres homosexuales y trans, en contextos tradicionales de violencia sutiles o directas, como la etnicidad, la cultura, la religión y los partidos y movimientos políticos.

Escuchando entonces, las experiencias expuestas en el seminario, y vivenciando el esfuerzo de otros sectores como la infancia, la juventud, indígenas, las mujeres, y campesinos, por hacer de la comunicación una herramienta al servicio de sus proyectos de vida, que difieren en mucho de los de la guerra, el mercado y las intolerancias, uno entiende que en el sector LGBT, estamos en mora de retomar el sentido de esta agenda de comunicación permanente, que se sobreponga a lo mediático y noticioso, y que opere como alternativo a lo comercial donde se nos venden referentes ideales suscritos al mercado, y por tanto ilusorios, del ser lesbiana, gay, bisexual o trans.

Una agenda de comunicación ciudadana y cotidiana de las diversidades sexuales en Colombia, será una herramienta, por un lado para hacerle frente a los mitos que tradicionalmente nos han marginado y ubicado en condición de delincuentes, antisociales, perversos o pecaminosos, y por el otro, para fortalecer la autoestima y el compromiso político de las personas del sector. Se trata simplemente de dar a conocer de manera permanente las muchas historias de vida de hombres y mujeres que en su hacer diario y con orgullo por su condición sexual, le están aportando a este país. Y entre tejido en los relatos, la claridad conceptual, fuente constante del enriquecimiento de conocimientos temáticos sobre diversidades sexuales para la opinión pública general. Sin mencionar, dándolo por sentado, que le estaríamos haciendo eco permanente a lo que pensamos y hacemos las personas y organizaciones LGBT como parte del ejercicio ciudadano y político día tras día en el país. Porque que qué somos, sino unos más de los que habitamos y pensamos el territorio, nuestro territorio.

Para iniciar la tarea de la agenda de comunicación, necesitamos como primera medida, entonces tomar en serio la comunicación, acércanos a los medios alternativos, ser parte de las juntas de programación y de los proyectos de emisoras comunitarias cuyas licitaciones están por otorgarse en las ciudades capitales, ganarnos espacios y vías por donde llevar esos otros mensajes, los nuestros. En eso otros sectores como los cristianos nos han ganado la ventaja. Retomar y difundir trabajos experimentales de video, como los de las Mujeres al Borde, o de algunos colectivos de Cali, hacer producciones en radio novelas, en folletines tipo historietas, dejar de lado los programas de farándula vacíos y comercialudos sólo para ventas y consumo, y llenar las revistas, webs, y folletines de contenidos sociales, de reflexione sobre la vida, nuestra vida, en vez, exclusivamente de homo erotismo o lesbi erotismo. ¿Deja tú publicación algo para pensar y aprender del ser LGBT en sociedad? ¿O se limita solo a fomentar el deseo genital y el consumo irracional de cuerpos?

Podríamos por ejemplo, además en sintonía con las dinámicas de los pares en Latinoamérica y el mundo, estar sacando a la luz las historias de los niños y niñas con comportamientos variantes de género – tema de la tercera convención de FDS -Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual-, a realizarse en Montevideo, Uruguay, del 28 al 30 de Septiembre, próximo, para que los papas que tienen hijos con estos comportamientos se enteren que no son los únicos ni tienen por que sentirse raros ni menos que los demás, y que antes que censurar a su hijo o hija y obligarlos a patrones tradicionales, deberían educar su entorno para que sean respetados, al tiempo que enseñarles a valorar lo que son, posiblemente algunos de ellos y ellas serán homosexuales, o bisexuales, o trans, pero lo mas probable es que simplemente serán ciudadanos y ciudadanas por fuera de los estereotipos, pero no por eso con imposibilidad para apórtale a la paz y la convivencia en este país. No tiene porque marcárseles desde ya caminos de marginalidad, prostitución y desesperanza frente a la vida.

Un niño de esos, visibilizados desde sus historias de vida o las de sus padres, no tendrá luego que responder preguntas necias como ¿si uno nace o se hace diverso sexual?...o podrá responder con los argumentos necesarios y sin censuras, ni auto flagelaciones, que uno se dio cuenta que era homosexual, como lo hacen los y las heterosexuales, desde siempre, pero que luego lo fue madurando y apropiándoselo, y que empezó a construir con ello su felicidad y que, como en mi caso, me fui haciendo MARICA, el MAS MARICA, hasta convertirlo en una razón política de vida, y una lucha colectiva por la felicidad en el ejercicio pleno de los derechos humanos y en especial por el derecho a la autonomía sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Asunto que sin cansancio sigo comunicando a todo el mundo y por todas las vías posibles, sin que el objetivo último sea que a los medios o a alguien en particular le interesa o no, sino que a cualquier destinatario que le llegue, le sirva como base para su reflexión personal y para ver con otros ojos nuestra cotidianidad de ser diversos sexuales en Colombia.

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Me admiras como persona y profesional, pero te gustaria...
• Que fuera más discreto con mi orientación sexual
• Que se me notaran menos las plumas
• Que contrario a los hombres heterosexuales quienes miran libremente a la mujer que les gusta, yo lo hiciera con disimulo o no lo hiciera.
• Que dejara de nombrarme marica o loca, como una forma de exorcizar las palabras
• Que no admitiera públicamente y con desparpajo que tengo una familia conformada por hombres homosexuales, y que nos amamos, y que dormimos todas las noches en la misma cama y abrazados, y nos despertamos en las mañanas con un beso, y nos damos muchos más al despedirnos para el trabajo, y cuando retornamos del trabajo.
• Que no dijera “mi marido” o mi hombre, cuando públicamente los heterosexuales dicen a boca llena “mi mujer”.
• Que como macho, cuando los heteros en sus reuniones hablan abiertamente de la genitalidad con sus mujeres, y descresten con su historia sexual, yo no hiciera lo mismo con la mía.
• Que desistiera de enrostrarles que voy a sus fiestas solo si puedo bailar con otro hombre, igual que ellos y ellas, cuando vienen a mis sitios gay, pueden bailar y besar a sus parejas hetero.
• Que me cohibiera de expresar mi afecto, de acariciar, de besar con ternura, de mirar a los ojos, y de consentir a mi hombre en sitios que la ciudad diseñados para el disfrute de sus pobladores, yo también soy ciudadano.
• Que dimitiera la luchar por una ley que nos garantice los plenos derechos en Colombia, cuando supuestamente vivo bien, y la gente me “acepta”
• Que le pidiera a dios que orientara mi camino.

Si es así, no me admire, simplemente respéteme, yo soy capaz de quererme y de admirarme solo, convencido de que igual que otras criaturas de la naturaleza, soy una creación divina para el disfrute y respeto del mundo que habito. Mas bien, asuma que es homofóbico (a), que sufre de pánico irracional a la diversidad sexual, aunque trabaje a mi lado y se aguante mi presencia.

Yo no sufro, vivo, aunque le parezca irreverente, irresponsable, degenerado y asocial.

Decida usted, hombre y mujer que me circunda, si quiere seguir sufriendo su miedo irracional, y si por su causa, prefiere convertirse en delincuente asesinándome directamente en un crimen de odio, o respaldando al asesino, al agredirme, aunque sea en chiste, de manera verbal. Mostrando su incapacidad de entender el mundo diverso, más allá de su inmenso miedo.

O si por el contrario se acerca a mi realidad, la asimila, la trata de entender dentro de los parámetros de la diversidad de la vida, y se convierte en un ciudadano feliz, en un ciudadano que respeta, y que le aporta a la convivencia social.

Le invito a que se vacune contra la animadversión irracional hacia seres humanos, a que tome la decisión frente a la vida de manifestarse públicamente, mediante una frase o vistiéndose de colores, respetuoso (a) de esta y en contra de los odios.

A que se levante de su cama, y durante su oficio piense en que podemos construir juntos una ciudad y un mundo incluyente, o seguirnos separando desde nuestras diferencias. Y al final del día, cuando se vaya de nuevo a la cama, ojala con el o los seres que ama, haya superado sus miedos, y empiece entonces a verme no como lo que le gustaría, sino como soy, un ciudadano gay de Medellín.