Me admiras como persona y profesional, pero te gustaria...
• Que fuera más discreto con mi orientación sexual
• Que se me notaran menos las plumas
• Que contrario a los hombres heterosexuales quienes miran libremente a la mujer que les gusta, yo lo hiciera con disimulo o no lo hiciera.
• Que dejara de nombrarme marica o loca, como una forma de exorcizar las palabras
• Que no admitiera públicamente y con desparpajo que tengo una familia conformada por hombres homosexuales, y que nos amamos, y que dormimos todas las noches en la misma cama y abrazados, y nos despertamos en las mañanas con un beso, y nos damos muchos más al despedirnos para el trabajo, y cuando retornamos del trabajo.
• Que no dijera “mi marido” o mi hombre, cuando públicamente los heterosexuales dicen a boca llena “mi mujer”.
• Que como macho, cuando los heteros en sus reuniones hablan abiertamente de la genitalidad con sus mujeres, y descresten con su historia sexual, yo no hiciera lo mismo con la mía.
• Que desistiera de enrostrarles que voy a sus fiestas solo si puedo bailar con otro hombre, igual que ellos y ellas, cuando vienen a mis sitios gay, pueden bailar y besar a sus parejas hetero.
• Que me cohibiera de expresar mi afecto, de acariciar, de besar con ternura, de mirar a los ojos, y de consentir a mi hombre en sitios que la ciudad diseñados para el disfrute de sus pobladores, yo también soy ciudadano.
• Que dimitiera la luchar por una ley que nos garantice los plenos derechos en Colombia, cuando supuestamente vivo bien, y la gente me “acepta”
• Que le pidiera a dios que orientara mi camino.
Si es así, no me admire, simplemente respéteme, yo soy capaz de quererme y de admirarme solo, convencido de que igual que otras criaturas de la naturaleza, soy una creación divina para el disfrute y respeto del mundo que habito. Mas bien, asuma que es homofóbico (a), que sufre de pánico irracional a la diversidad sexual, aunque trabaje a mi lado y se aguante mi presencia.
Yo no sufro, vivo, aunque le parezca irreverente, irresponsable, degenerado y asocial.
Decida usted, hombre y mujer que me circunda, si quiere seguir sufriendo su miedo irracional, y si por su causa, prefiere convertirse en delincuente asesinándome directamente en un crimen de odio, o respaldando al asesino, al agredirme, aunque sea en chiste, de manera verbal. Mostrando su incapacidad de entender el mundo diverso, más allá de su inmenso miedo.
O si por el contrario se acerca a mi realidad, la asimila, la trata de entender dentro de los parámetros de la diversidad de la vida, y se convierte en un ciudadano feliz, en un ciudadano que respeta, y que le aporta a la convivencia social.
Le invito a que se vacune contra la animadversión irracional hacia seres humanos, a que tome la decisión frente a la vida de manifestarse públicamente, mediante una frase o vistiéndose de colores, respetuoso (a) de esta y en contra de los odios.
A que se levante de su cama, y durante su oficio piense en que podemos construir juntos una ciudad y un mundo incluyente, o seguirnos separando desde nuestras diferencias. Y al final del día, cuando se vaya de nuevo a la cama, ojala con el o los seres que ama, haya superado sus miedos, y empiece entonces a verme no como lo que le gustaría, sino como soy, un ciudadano gay de Medellín.
• Que se me notaran menos las plumas
• Que contrario a los hombres heterosexuales quienes miran libremente a la mujer que les gusta, yo lo hiciera con disimulo o no lo hiciera.
• Que dejara de nombrarme marica o loca, como una forma de exorcizar las palabras
• Que no admitiera públicamente y con desparpajo que tengo una familia conformada por hombres homosexuales, y que nos amamos, y que dormimos todas las noches en la misma cama y abrazados, y nos despertamos en las mañanas con un beso, y nos damos muchos más al despedirnos para el trabajo, y cuando retornamos del trabajo.
• Que no dijera “mi marido” o mi hombre, cuando públicamente los heterosexuales dicen a boca llena “mi mujer”.
• Que como macho, cuando los heteros en sus reuniones hablan abiertamente de la genitalidad con sus mujeres, y descresten con su historia sexual, yo no hiciera lo mismo con la mía.
• Que desistiera de enrostrarles que voy a sus fiestas solo si puedo bailar con otro hombre, igual que ellos y ellas, cuando vienen a mis sitios gay, pueden bailar y besar a sus parejas hetero.
• Que me cohibiera de expresar mi afecto, de acariciar, de besar con ternura, de mirar a los ojos, y de consentir a mi hombre en sitios que la ciudad diseñados para el disfrute de sus pobladores, yo también soy ciudadano.
• Que dimitiera la luchar por una ley que nos garantice los plenos derechos en Colombia, cuando supuestamente vivo bien, y la gente me “acepta”
• Que le pidiera a dios que orientara mi camino.
Si es así, no me admire, simplemente respéteme, yo soy capaz de quererme y de admirarme solo, convencido de que igual que otras criaturas de la naturaleza, soy una creación divina para el disfrute y respeto del mundo que habito. Mas bien, asuma que es homofóbico (a), que sufre de pánico irracional a la diversidad sexual, aunque trabaje a mi lado y se aguante mi presencia.
Yo no sufro, vivo, aunque le parezca irreverente, irresponsable, degenerado y asocial.
Decida usted, hombre y mujer que me circunda, si quiere seguir sufriendo su miedo irracional, y si por su causa, prefiere convertirse en delincuente asesinándome directamente en un crimen de odio, o respaldando al asesino, al agredirme, aunque sea en chiste, de manera verbal. Mostrando su incapacidad de entender el mundo diverso, más allá de su inmenso miedo.
O si por el contrario se acerca a mi realidad, la asimila, la trata de entender dentro de los parámetros de la diversidad de la vida, y se convierte en un ciudadano feliz, en un ciudadano que respeta, y que le aporta a la convivencia social.
Le invito a que se vacune contra la animadversión irracional hacia seres humanos, a que tome la decisión frente a la vida de manifestarse públicamente, mediante una frase o vistiéndose de colores, respetuoso (a) de esta y en contra de los odios.
A que se levante de su cama, y durante su oficio piense en que podemos construir juntos una ciudad y un mundo incluyente, o seguirnos separando desde nuestras diferencias. Y al final del día, cuando se vaya de nuevo a la cama, ojala con el o los seres que ama, haya superado sus miedos, y empiece entonces a verme no como lo que le gustaría, sino como soy, un ciudadano gay de Medellín.
Comentario:
Me encanta tu artículo. Lo dificil de vivir en una sociedad de hipócritas es tratar de no serlo.
Si vieras la cara que ponen mis conocidos homofóbicos cuando les digo que históricamente los guerreros mas feroces ( samurais, espartanos, romanos) eran gays.
Suerte y saludos
Si vieras la cara que ponen mis conocidos homofóbicos cuando les digo que históricamente los guerreros mas feroces ( samurais, espartanos, romanos) eran gays.
Suerte y saludos





