logotipo

img_google
CATALEJO LACADO
Acerca de
-"Tienes la cabeza en la luna" -"¡Qué va! La luna está dentro de mi cabeza"
Sindicación
 
¿Lo entiendes tú?


Día de amigos




Tarde de novios




Noche de amantes



................................................................................................................



(y no me preguntes por qué, y deja ya de violarme los ojos)
 
Mo-mientos

- Tu puta manía de desandar domingos....
- Arrepentimiento en día de fútbol
- Cobardía por no admitir que te encantan mis besos de humo...



Pues claro que me encantaban. Y la forma que tenía de explorar todos mis lunares con pasos de astronauta. Y su dedo sobre mi espalda. Y los guiños encelados, y cada una de sus cuerdas. Pero no iba a reconocerlo, ni delante de él ni del otro, ni delante de mi misma siquiera. Y si alguna vez le descubría telegrafiándome la boca o me encontraba urdiendo un plan para desdibujarme cada una de sus caricias, le mandaría preguntar a las vecinas cuántas veces nos han oído perdernos en nuestras pupilas.





 
Olfojeame ¿olfogeote?
Tengo un ojo-llave, que sabe abrirte las entrañas y encuentra todo lo que escondes (o-l-f-a-t-e-a-d-o-r)


Un ojo que sueña borroso, bucea despierto y se ahoga en todas las caricias.


Que juega al escondite con tu pupila.


Que se desviste de corsés y se desnuda de sombras (de luces, de cruces, de bruces...)


Tengo un ojo que es cuenta-cuentos, teatrero y mimoso y, a ratos, tramposo.


Un ojo tormentoso (que te atormenta, que tormentea)


Que no se mira en el espejo, gana en los silencios y se desgasta con el tiempo.


Tengo un ojo con un hermano pequeño, capullo y envidioso, que imita sus pasos.




...........................................................Tengo un ojo.....................
.....................que tiene un secreto....................................................
...........................................y no me lo cuenta...................................












 
¿Has visto? Encajan
Llaves, bufanda, bolso.


Sales al frío decidida, conectada a tu fuente de alimentación para no quedarte tirada en cualquier esquina.


Recorres las mismas calles rancias, ásperas, minadas de chicles, pero esta vez sola.


Y ves esos ojos en un café cualquiera, que te petrifican en cuanto te rozan de lejos, que buscan otros ojos iguales, otros ojos vidriosos.


Y caminas a su lado, casi sin saber quién es, adelantando la mirada a la punta de su nariz en cada paso, buscando cada una de las líneas de su mano (izquierda).


Y de repente, sin saber cómo, os veis reflejados en cualquier autobús, entrenudados, mirabrazándoos.


Y te silaba fonemas al oído, perdidos hace tiempo en hemerotecas ambulantes.


Silencimergidos en vuestros brazos-mecedora.


Descanposados en el munhombro.


Buscaencontrándoos como burbupeces nadaceando en olas del marespalda.


Gemispirando, resbafluyendo entre los prismaticopios de la gente.


Arquelunados, juntos, en vuestras almohapieles.


Volviempezando.


Enretinados.


Sumerjisombrados de reconocer cada una de vuetras piezas en el otro.




 
VENT-OLERA
Aún recuerdo la primera vez que me dijiste que odiabas el viento (porque te zumbaban los oídos) y yo te contesté que el viento siempre trae los mejores olores.

Hoy ha sido un día de viento y hoy he vuelto a acordarme de ti. De los paraguas dados la vuelta y el barrido de las hojas, de los ventiladores gigantes con cintas de colores. De mis pelos enredados en tu cara, de tu cara enredada en mi pelo. De que te gustaba verme caminar al revés con la cara limpia de aire, limpita por el viento.
Esos días estabas más irritable y no te apetecía moverte de casa, pero te ponía cara de cordera y lo dabas todo por verme salir a la calle, con mi capa atada al cuello, a recoger contenedores caídos, cual superwoman sin bragas sobre mallas.


Por verme oler a tu nada, porque yo oliese mi todo.


Porque te dijese una y otra vez que a mí el viento no me zumba, me canta.
 
...
La vida está llena de pequeños héroes, al menos para mí...


La admiración, esa pequeña y especial cómplice.


Hoy me toca admirarte a ti, aunque aún me queda saber quién eres :)


...porque sabes deletrear rápido, porque te gustan los ábacos, porque nunca llevas reloj, porque nunca llegas tarde, por lo redondos que son tus círculos a mano alzada y lo torcidas que son tus rectas, por cómo pelas las manzanas (de un tirón), por tu imaginación y tu memoria, por tus fotos tan horriblemente tuyas, por tu extenso vocabulario, por los macarrones que cocinas y por tu pseudo-gazpacho, por tu firme ternura, por tus pequeñas ideas absurdas y tu sentido de la orientación, por tu serenidad y calma cuando hace falta, porque sabes vivir de un libro, porque cantas cuando conduces, porque te gustan todos mis cuadros y por el arte que tienes dibujando, porque sabes lo que es un gallipato, por la forma de hacer(me) cosquillas y de rascar(me) la tripa, porque acabas los crucigramas, porque me pintas las uñas, porque me dejas que te las corte, porque sabes siempre qué tipo de bombilla necesita cada lámpara, por tus paranoias infantiles, por tu incapacidad de desprenderte de los recuerdos, porque me escribes post-its con una letra ilegible cuando me quedo en la cama, porque vuelas las cometas a la primera, porque te gusta el Alfanova, porque sabes hacer el pino y dar 7 volteretas seguidas bajo el agua, por lo bueno que eres con el cálculo mental y lo torpe que eres con las cosas de cristal, por las caricaturas, porque recuerdas pasajes enteros de tus libros favoritos, porque roncas suave, porque moldeas figuritas con la miga de pan, por lo concienzudo (y lento) que friegas los platos, por lo mal que bailas, por cómo acaricias a los gatos, porque no cometes ninguna falta de ortografía, porque conoces todas las infusiones y sus efectos, por tu capacidad resolutiva, por cómo enfrentas tus miedos, porque me lees cuentos, porque eres adivino, por tu lucidez y tu capacidad de asombro y entusiasmo, por tu creatividad suicida, por tu desorden ordenado, por tus conocimientos de historia, porque eres generoso -sin dinero-, porque sabes escribir con pluma, porque sabes hacer la compra sin listas, por tus manos, por tu paciencia y tu impaciencia, por tu precipitación y tu mesura, porque coleccionas marcapáginas, porque sabes hacer trenzas, porque siempre ganas al trivial y pierdes a los dardos, porque lloras en las pelis, porque me llevas la contraria , porque te encantan las bufandas, por tu picardía, porque crees en el Ratoncito Pérez, por cómo mimas y sobreproteges a los tuyos, por cómo guiñas los ojos para ver la tele y cómo comentas en voz alta las noticias del periódico, porque preparas buenos cafeses, por tus curasanapatitaderana con besitos cuando me corto con el cuchillo, por tus chistes tan-tan malos, por ser miembro honorario de la biblioteca, por el tiempo y emoción que pierdes escogiendo los regalos, porque no sabes decir no, porque sabes decir no, por tus manías inconfesables, por tu olor, porque sabes escribir al revés, porque te comes a los malos, porque peleas, por tu fetichismo, por lo alto y claro que silbas, por tus sms tiernamente contundentes, por tu encanto como orador, por tu voz al teléfono, por la rapidez al m-e-c-a-n-o-g-r-a-f-i-a-r, por tu respeto a todos los abuelos, por tu aguante físico, por tu orgullo, porque escuchas y no sólo oyes, porque chupas las gambas y roes las alitas de pollo, por tus fábulas con moraleja, por cómo juegas con los azucarillos del café, por tu desvergüenza, porque entiendes de vinos, porque te gustan los dibujos, porque sabes quién era Susa, porque te gustan las montañas rusas, por tu forma de firmar, por tus convicciones, porque sabes mover las orejas, porque siempre te duermes en el autobús, porque eres apostata, por lo bien que empatizas, porque te encantan los columpios, porque haces aviones que vuelan (siempre, siempre), porque nunca necesitas tijeras, por cómo besas, por negarte a dormir enfadado y porque siempre te despiertas sonriendo.





 
Martes 13
Me despierto soñando que estoy dormida. Abro el único ojo que cerré. Me duelen las sábanas de dar tantas vueltas...
Me despierto con sueño acumulado y un día lleno de horas impares gritándole a la cuenta atrás. Es decir, con un martes color cacabebé por delante. Me despierto con ganas de besar. Besar la almohada, besar el vaso del zumo, besar el agua de la ducha, besar la muda con olor abrisadelbosque. Besar mis zapatos nuevos, besar mi reflejo en el espejo, besar al frío de la calle (a ése un gran muerdo), besar la toquilla de la beba, besar al viejo de la once apostado en la esquina. Besar el manillar de mi bici con margaritas, besar los dedos y las manos que me sirven el café tras la barra, besar el autodefinido del periódico (y la tira de Forges), meter mi cabeza dentro de mi enorme bolso y ametrallarlo a besos para guardarlos dentro (-stock- previsora que es una). Besar todas mis canciones. Besar a Gus, mi peluche-rana de la suerte. Besar la risa, las prisas y los dardos envenenados. Besar, besar y seguir besando. ¿Y tú me preguntas que por qué te he desgastado a besos?



 
Flequi-fleco









...Y que me cortase ese flequillo de perro



(de perra)


que no te dejaba ver mis ojeras de gata


(si lo quieres corto, me lo arrancas a mordiscos...)









 
Y llegados a este punto...
..Que
..........si
..............me
....................sangra
.................................la
.....................................boca
.............................................. me
......................................................la
...........................................................anestesies





...................................A BESOS................................




(tusbesosenmisbesos, tusbesosenmishuesos)




..Que
..........si
..............me
....................pierdo
.................................en
......................................la
......................................... noche
......................................................me
...........................................................encuentres





...............................EN TUS SUEÑOS..........................






 
...
Realmente no sé si quedará algo de los cuentos.


(de hadas, de capas, de espadas)


De los insomnios turbios que empezaron a desaparecer cada vez que cruzaba tu puente.


(tupuentetupuentetupuente...)


Si soy una simple caminante, o una contorsionista de sentimientos.


Una malabarista de los deseos, o una payasa a sueldo.


(lo segundo, lo segundo, lo segundo, lo segundo)


Sólo pido un libro de viajes.


(¿puedes?)


(¿quieres?)


(¿debo?)


Y un dragón en el tobillo.


(un dragón con el fuego capado)


¿Me curarás las heridas que deja tu lengua de navaja?


(duelen)


(y mucho)
 
Sin piel...
Hubiera sido fácil, sencillo y rápido, pero los disparos no te divertían. Intentabas ocultarlo, sin contar con mi increíble y paranormal astucia de leer los ojos verdes.
Preferiste vaciar estómagos con cuchara, vaciar miestómagoconcuchara, arrebañando toda la carne con el frío metal, buscando exterminar el centro de las emociones. Un enorme y perfecto agujero entre mi corazón y mi sexo. Llevarte esputos sangrientos en la comisura de los labios, y entre las uñas de los dedos, para chuparlos si te desvelabas. Y a la mañana siguiente, lavadora a media carga, un par de camisetas (la tuya y la mía) y el mejor jamón de york para desayunar. Me volvías a abrochar las pupilas con cuidado, para hablarme sin ser visto.
- ¿Me perdonas?
- Pues claro que te perdono.
- Sólo tenía hambre...
- Lo sé...
 
CENI-CERO
Se me calló de las manos, y encima cuando más lleno estaba. Sí, se rompió, claro que se rompió. Le saqué fotos. Estaba tan bonito... picos de cristales de colores sobre ceniza, decorando mi suelo. Lo dejé ahí horas, en la esquina. Mi casa se llena a menudo de velatorios ambulantes. A veces una se cansa de barrer restos y prefiere contemplarlos, quizá es un duelo más largo pero resulta finalmente reconfortante, te da tiempo a despedirte pasando por todo el abanico de las emociones; de la rabia, la fustración e impotencia a la calma de la sonrisa condescendiente y previsible. A la fuerza una aprende a desprenderse de los destrozos sin prisa (pero sin pausa)... Todo caduca, todo lo que está cerca del roce de mis manos. Excepto mi pez milagro nada me ha durado tanto, ni el amor.