Elasticidades
Estamos diseñados así.
Dos cuerpos separados, pero juntos.
(juntosmuyjuntos,juntostanjuntos)
Unidos por mil cuerdas.
Cuerdas que unen nuestros estómagos, nuestros corazones, nuestras mentes.
Sexos. Ojos. Dedos. Almas... mil cuerdas que nos conectan
Son elásticas, pero tienen un límite. Y tirar siempre duele.
La tensión se nota en todos los poros del cuerpo a todas horas.
(mayor cuanto más tiempo.... mayor cuanto más lejos...)
Resistiré.
Y cuando no pueda más daré dos tirones.
(Zis-zas, fuera. Zis-zas, nada)
Haz lo mismo si lo llegas a necesitar
y allí estaré.
Será nuestra señal.
Dos cuerpos separados, pero juntos.
(juntosmuyjuntos,juntostanjuntos)
Unidos por mil cuerdas.
Cuerdas que unen nuestros estómagos, nuestros corazones, nuestras mentes.
Sexos. Ojos. Dedos. Almas... mil cuerdas que nos conectan
Son elásticas, pero tienen un límite. Y tirar siempre duele.
La tensión se nota en todos los poros del cuerpo a todas horas.
(mayor cuanto más tiempo.... mayor cuanto más lejos...)
Resistiré.
Y cuando no pueda más daré dos tirones.
(Zis-zas, fuera. Zis-zas, nada)
Haz lo mismo si lo llegas a necesitar
y allí estaré.
Será nuestra señal.
De los amores negados (Ángela Becerra)
Habían cambiado la alegría de saborearse a solas por la necesidad de masa acompañada, pero como vieron que las otras parejas eran iguales que ellos, pensaron que habían entrado en la natural decadencia de los años matrimoniales, tan rica en pasados, tan vacía en presentes. No se dieron cuenta cuando el corazón dejó de cabalgarles desbocado entre sus abrazos para ir a dormir taciturno entre la almohada; ni notaron el quejido del tedio, ni el medio luto que les insinuaba su muerte. Dejaron de mirarse con el alma y comenzaron a verse con los ojos. Se empezaron a descubrir las pequeñas arrugas de los comportamientos indebidos; las carcajadas ordinarias, las toallas mojadas abandonadas en el suelo del baño, los desórdenes, los dentífricos mal aplastados y mal cerrados, las camisas arrugadas, los desayunos de diario abierto, el café frío... o muy caliente, el arroz desabrido, la tapa del váter rociada de pequeñas esferas de orina, y hasta la boca pastosa de los despertares, ya no a punta de beso sino a punta de despertador ronco y aburrido. Pero a ellos les pareció lo más normal del mundo; total, no iban a estar toda la vida subidos a lo más alto de la ola. La vida les había enseñado, por experiencia de otros, que todas las parejas estables terminaban "estableciendo" su rutina, y eso significaba seguridad, solidez de mesa de cedro, inamovible en peso y forma. Estaban pues salvados de rupturas y fragilidades...
(...)

(...)
-Ya, pero... ¿cómo te sientes?
-Como una funambulista borracha; no sé si me entiendes...
-No podrías haberte explicado mejor...
Misterios
Sola, frente al espejo, hurga (silenciosa) la sombra que no proyecta, buscando a la niña que bailaba sobre los vidrios rotos. Se siente atrapada al otro lado, como una copia vacía de algo que nunca fue, de todos los bailes cantados en su mano izquierda, la punta del destino perdido.
Lleva un rato parada, manteniéndole la miraba a la superficie frívola y caprichosa del cristal, concentrando sus esfuerzos en aguantar cada una de las baldosas que le abofetean los pies, a su mu(ñ)eca burlona que intenta tocar(se), el tacto rancio que la recorre de la copa que acaba de tragarse.
Empieza a ver todo en blanco y negro, un vestido que se sostiene sólo, su reflejo parpadeante, lo gris de sus miradas. Cae al suelo, pero no lo hace sola, le acompaña una losa de recuerdos que se desploma con aplomo sobre los hombros y tabica los oídos. La puerta se abre sola, y tras ella asoma el fantasma de su pasado, sus momentos no vividos, la muerte de su renacer.
Lleva un rato parada, manteniéndole la miraba a la superficie frívola y caprichosa del cristal, concentrando sus esfuerzos en aguantar cada una de las baldosas que le abofetean los pies, a su mu(ñ)eca burlona que intenta tocar(se), el tacto rancio que la recorre de la copa que acaba de tragarse.
Empieza a ver todo en blanco y negro, un vestido que se sostiene sólo, su reflejo parpadeante, lo gris de sus miradas. Cae al suelo, pero no lo hace sola, le acompaña una losa de recuerdos que se desploma con aplomo sobre los hombros y tabica los oídos. La puerta se abre sola, y tras ella asoma el fantasma de su pasado, sus momentos no vividos, la muerte de su renacer.
Cuentos a media noche
Hoy Bruma ha soñado que había cerditos de plastilina animados debajo de los muebles, mientras él la miraba desde el rincón, moviendo rítmicamente los pies al son de su música ochentera. Pero lo que él no sabía es que Bruma estaba despierta, y podía leer en sus labios todas las promesas perdidas en sus canciones. Que tenía frío y los pezones de punta, eso tampoco lo sabía. Que se moría de ganas de bebérselo entero, pero que no podía decírselo. Y sin darse cuenta, ahora sí, Bruma se queda dormida pero le huele acercarse y buscar su camiseta entre sus uñas colorsangre, y entonces ella se siente más princesa que nunca, pecosa, bonita y blanca, y empieza a distinguir entre sueño y realidad.
Lo que no
Quién sabe, tal vez hubiera conocido a alguien aquella noche con tanto olor a comida, hubiese hecho amistad con algún personaje de cartón doblado, mal recortado, reblandecido por el agua... O tal vez se hubiese topado con su amante de gomaespuma que le llevaría a reventar cremalleras en su poney con alas.
Sin embargo, allí estaba ella, una vez más, pensando en lo que podría haber sido y sangrando bloody mary por la nariz.
Apoyada en el lavabo se dio cuenta de que no era más que un-a arlequín-a en blanco y negro, una sombra altanera sí, pero una sombra. Ni siquiera podía verse reflejada en el espejo, se adivinaba que estaba ahí por las coordenadas que mandaban sus pavesas de sangre.
Oyó la puerta de la calle y el dulce (y asqueroso) silbido que la acompañaba. Ya estaba aquí. Su ex-amigo, su ex-amante.
Bruma se limpió la sangre. Y mientras salía a recibirlo, se preguntaba una y otra vez si se podía tener nostalgia de lo que aún no había ocurrido...
Sin embargo, allí estaba ella, una vez más, pensando en lo que podría haber sido y sangrando bloody mary por la nariz.
Apoyada en el lavabo se dio cuenta de que no era más que un-a arlequín-a en blanco y negro, una sombra altanera sí, pero una sombra. Ni siquiera podía verse reflejada en el espejo, se adivinaba que estaba ahí por las coordenadas que mandaban sus pavesas de sangre.
Oyó la puerta de la calle y el dulce (y asqueroso) silbido que la acompañaba. Ya estaba aquí. Su ex-amigo, su ex-amante.
Bruma se limpió la sangre. Y mientras salía a recibirlo, se preguntaba una y otra vez si se podía tener nostalgia de lo que aún no había ocurrido...
Salvar al soldado DeDo

De como DeDo casi muere cuando, estando en misión humanitaria (véase reparto servilletil para los miembros de la familia) se encuentra, intesperadamente, con un cuchillo jamonero (y afilado, que conste) en el cajón o_O (?)
Pero lo peor de todo no es tener un cacho de carne bailando, noooo... lo peor de todo es saber que tu madre conspira contra ti y trama planes para rebanarte los dedos...
Pero bueno, lo tengo hecho un valiente, ya se curará y presumirá de heridas de guerra xD
(No me juzqueis, estoy falta de creatividad, vale!)
En el último banco empezando por la izquierda...
Algo así como un sonido metalizado, una cara vuelta del revés, tu corazón volcado hacia el lado donde nadie te protege. Que si lo piensas hace apenas dos columpios estábamos por aparecer como esculturas de Giacometti bajo una lluvia de dados, sometidos a la flexibilidad de las horas y los momentos opacos. Como todas aquellas radiografías de cabeza, o las faldas de lunares rosas, topábamos con calles dónde no conocíamos a nadie, con vasos que nos contaban cómo hacer la colada sobre un barco. Tener sueño y poder dormir(nos) juntos. Levantarme sabiendo que tengo camiseta de rayas prestada, pero limpia. Que mis zapatos te recuerden a los de aquella película francesa que aún no hemos alquilado.
Palo y tierra.
Banco y cojín.
Peonza y mano.
Gira.
Palo y tierra.
Banco y cojín.
Peonza y mano.
Gira.
Mañana será otro día (o el mismo repetido)
Según te acercas de lejos intuyo que has vuelto a fumar, que en mi ausencia te has vuelto a impregnar de ese olor por puro entretenimiento.
Yo llevo escrito en la cara que he seguido intentando volar todos los aviones de papel, empapados de mensajes que llevar a tus aeropuertos de cartulina.
Y en el fondo, parece que nos vimos ayer, o que llevamos casados cuarenta años, o que yo lloro por gusto y tú follas por vicio.
Qué más da.
El caso es que tú no tenías mariposas, ni yo tampoco, pero volvimos a ponernos esa cara quevaleparatodo
tú me agarraste de la cintura
y yo me dejé llevar...
Tú, claro tú, y otros cuentos.
Hoy he recibido un sobre inesperado, y el mundo se ha llenado de tardes blancas. Estaba lleno de recuerdos envueltos en papel de cocina, para que no se humedeciesen; recuerdos de un día, sí, pero muchos recuerdos.
Uno a uno he vuelto a oler los fotogramas de cuando subimos a la terraza a soplar todas las veletas, los cincos del parchís, nuestras caretas mayas, las risas, las prisas, las no-misas. Tu abrazo en el metro, tu jersey con olor a hierbamojada, todos nuestros p-a-r-a-l-e-l-i-s-m-o-s.
Y me preguntas si yo me acordaba de cómo nos aparecimos, y te digo que creo que siempre estuvimos unidos por una cuerda y a uno de los dos le dio por tirar, por seguir el camino hilado. Y me pediste hablar, y yo hablé, hablé. Entraste en mi mundo y lo entendiste. Y luego todos esos movimientos de curiosidad, las líneas colgadas en los balcones con pinzas de madera, las cervezas de mil sabores que, sin saber cómo, me llevaron a pintarme el corazón e imaginarme dentro de tu objetivo.
Como las cosas no habladas, las dadas por supuesto, las mágicas de verdad. O tu última frase mimética cuando apenas podía verte como una mancha que se alejaba del trayecto del autobús: “ahora sé que eres de carne y caramelo”
...
No era la primera vez que lo hacía, te lo advertí lo menos cien veces, 80 horas en cada minuto, todas las vidas de tus segunderos, y aún así se te quedó la boca seca. Que hay demasiados duendes mágicos pegados a la pared, que están esperando a que te descuides para morderte la yugular, y otra luxación en el coxis. Y que dejases ya de tirarte por todas las puertas ¿acaso crees que son ventanas?. Que tus manzanas se convertían en gusanos antes de que pudieses olerlas y que ese vozka del frigo no se toca, que no lo compré yo.
Que los limones más amargos son tu sangre, también te lo advertí.
Que te has vuelto a perder.
Que te robarán los ojos como sigas dejándotelos sobre la mesa.
El que quiera entender que entienda
Me faltan 10 litros de sangre en el lado izquierdo del pecho. Por las mañanas tanto calor y por las noches nada. (nadadenadadenadadenadadenadadenada) N-A-D-A. La televisión jodida (esto va para largo) y yo sin acostumbrarme a su silencio. Espero que la humedad de la pared nunca alcance mi colchón. ¿Todavía sigue ahí el sobre ese? Llenito de chocolate blanco... El amor colgado de una pared definitivamente es gris. Antes era amarilloanaranjado. Antes tú eras azul. Ahora sólo quedan marcas de zapatos sucios por la alfombra. Casi 7 días y el mundo sigue volviéndose cada vez más peligroso... y yo cada vez más pelirroja. Y échame a la cuchara, e intenta disolverme con agua (intenta, capullo, intenta) pero no vas a poder tragarme. Y todas las mañanas navegando por la misma sal (separados, pero juntos, muy juntos). Y con la soledad enganchada al cuello que nos obliga a posar sostenidos en el aire. Vuelvo a perder todo lo que llevaba en los bolsillos. Seguramente estaba enamorado, y era tan buena persona... No sé, será que mi imaginación sufre de síndrome de Estocolmo. Será, será.
...
Por más que he buscado, no he encontrado mis alas de papel,
sólo un disfraz cosido a besos en mis costillas (en mis rodillas)
tonta de mi, no me acordaba, que las quemaste (a fuego lento) con tu puta mirada...






