Y sin embargo
De tan mala suerte que había tenido comenzó a apagarse los cigarrillos en la lengua, retorciéndolos, pequeños y blandos, hasta hacer de ellos un espasmo eléctrico en la rabadilla, un ardor cósmico como un mordisco en el pezón, peta-zetas desconsolados para adultos. 25 fotogramas por minuto y parece que siempre hubiese sido invierno, con sus copos de nieve, sus vientos y las continuas flores de plástico de cementerio con tarjetas de condolencias. Y no es que estuviese triste, eran esos ojos suyos, que siempre iban de por libre, y tan pronto se les antojaba hacerse grandes y blancos como dos lunas, dormir de un tirón, o almendrarse y replegarse hacia dentro cuando nunca llegaba mañana. Arquitectura antigua y decoración isabelina. Nadie se imaginaba que escondiese almas debajo de la cama, como el que colecciona postales antiguas, o que colocase lunas en sus ratos libres, porque todo el mundo pensaba en cristalería automovilística y se olvidaba de lo otro, de todo lo que tiene de poesía. Por eso cuando la encontraron mojada y débil tirada en una esquina cualquiera, con el estómago quebrado y desmenuzado como una esponja seca nadie se podía imaginar que era ella, que había comenzado a jugar con su destino al tres en raya por calles que ni conocía minadas de culos de botellas rotos y caladas de labios de pecado. Sucias y oscuras, pero todas con un mismo final: tablas.
*
A veces crees
que deberías dejar de emborronar tu lengua
rellenas una y otra vez la copa (v i c i o s a) de su ombligo
para ahogarte en un desborde de pecado,
en las letras entintadas de su súplica:
“bebe cielo, bebe”
y jugar con las ambigüedades
a golpe de quiebro de cintura.
Deseando que respire con sus manos tus silencios de zorra,
mientras te fuma la boca y pervierte el tiempo que te viste
de pies a cabeza
con un mantel de cuadros rojos y blancos
y las velitas de colores
que nunca hemos encendido,
conteniendo un cuerpo que arde poco a poco
y que acabará hecho cenizas.
que deberías dejar de emborronar tu lengua
((sulengua))
y sin embargorellenas una y otra vez la copa (v i c i o s a) de su ombligo
para ahogarte en un desborde de pecado,
en las letras entintadas de su súplica:
“bebe cielo, bebe”
y jugar con las ambigüedades
a golpe de quiebro de cintura.
Deseando que respire con sus manos tus silencios de zorra,
mientras te fuma la boca y pervierte el tiempo que te viste
de pies a cabeza
con un mantel de cuadros rojos y blancos
y las velitas de colores
(para dos)
que nunca hemos encendido,
conteniendo un cuerpo que arde poco a poco
y que acabará hecho cenizas.
...
¿Dónde estás loca?

c a s t i g a d a
(por mala)
Tirando a dar
Todos los sueños que escribí al despertar
se han presentado de golpe.
Las canciones que nunca terminé
han reclamado su parte.
Y en la vieja foto del cajón
sigo enganchado a mi hermano,
a lomos de un caballo de cartón.
Esta vez vamos armados
con balas de cumpleaños.
Estamos tirando a dar,
estamos tirando a dar,
destrozamos trincheras hechas de realidad.
Viajan mis horas en pompas de jabón
mientras quemamos incienso.
Aguantamos a tope la respiración
hasta el desfallecimiento.
Quién se inventa un juego que sea nuevo
y que nos dé mucho miedo.
Quién se atreverá a desafiarnos,
si esta vez vamos armados
con balas de cumpleaños.
Estamos tirando a dar,
estamos tirando a dar,
con nuestros tirachinas contra la realidad.
¿Dónde podemos esconder
nuestro gran botín
de canicas multicolor,
llenas de rabia y desesperación?
Estamos tirando a dar,
(contra la realidad)
estamos tirando a dar,
(contra la realidad)
estamos tirando a dar,
(contra la realidad)
estamos tirando a dar.
-Tirando a dar- Doctor Divago
se han presentado de golpe.
Las canciones que nunca terminé
han reclamado su parte.
Y en la vieja foto del cajón
sigo enganchado a mi hermano,
a lomos de un caballo de cartón.
Esta vez vamos armados
con balas de cumpleaños.
Estamos tirando a dar,
estamos tirando a dar,
destrozamos trincheras hechas de realidad.
Viajan mis horas en pompas de jabón
mientras quemamos incienso.
Aguantamos a tope la respiración
hasta el desfallecimiento.
Quién se inventa un juego que sea nuevo
y que nos dé mucho miedo.
Quién se atreverá a desafiarnos,
si esta vez vamos armados
con balas de cumpleaños.
Estamos tirando a dar,
estamos tirando a dar,
con nuestros tirachinas contra la realidad.
¿Dónde podemos esconder
nuestro gran botín
de canicas multicolor,
llenas de rabia y desesperación?
Estamos tirando a dar,
(contra la realidad)
estamos tirando a dar,
(contra la realidad)
estamos tirando a dar,
(contra la realidad)
estamos tirando a dar.
-Tirando a dar- Doctor Divago