Punto de fuga
Me quedé sin llaves tantas veces que tuve que inventar nuevos hogares. Entre piedra y escalón trataba de escapar de las cadenas de montaje, las manchas, los frascos, los precintos y siempre busqué moverme al ritmo de la música sin conseguirlo. Siempre preferí el latir acelerado y arrítmico que me provoca tu cuerpo al tictac de los relojes atómicos. Siempre sobre el alambre y sin mudar la piel, unas veces acelerando, tropezando y tejiendo traspiés, otras a punto de detenerme y dejar muertos los brazos, los labios, la piel. Sólo intentaba cantarte una canción, sin embargo era como aquella niña con pijama de franela que una y otra vez se asomaba a la ventana para ver cómo la nieve volvía a cubrirlo todo. No pretendo romper la baraja y llevarme los trozos, pero el día que me atreva a lanzarte un órdago yo ya no estaré. Tengo un único escaparate y guardo los artículos de lujo en el almacén. Por eso, a veces, notas un temblor, un reflejo oscuro, un abismo que no comprendes, la retina demasiado brumosa que sólo representa un instante nublado en una noche de verano. Podría demostrarte más heridas de guerra de las que ves; siguen sin ser demasiadas y seguramente tú tienes más; asumo que cada uno decide a qué velocidad andar, siempre y cuando no lleve a alguien de la mano. Sigo en la ventana, con 40º a la sombra no tardará en derretirse la nieve.
Comentario:
Me fascina pensar en ese almacén como un mundo museo lleno de objetos que sólo se pueden mirar. Un beso.
Comentario:
no siempre hay por qué mostrar todas las heridas de guerra
principalmente porque las más profundas no están a la luz
principalmente porque las más profundas no están a la luz
Comentario:
Haces bien guardando tus cosas mas valiosas en el almacen... quien las quiera que las busque!!
El escaparate no es su sitio.
Un besitooo
El escaparate no es su sitio.
Un besitooo





