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No era la primera vez que lo hacía, te lo advertí lo menos cien veces, 80 horas en cada minuto, todas las vidas de tus segunderos, y aún así se te quedó la boca seca. Que hay demasiados duendes mágicos pegados a la pared, que están esperando a que te descuides para morderte la yugular, y otra luxación en el coxis. Y que dejases ya de tirarte por todas las puertas ¿acaso crees que son ventanas?. Que tus manzanas se convertían en gusanos antes de que pudieses olerlas y que ese vozka del frigo no se toca, que no lo compré yo.
Que los limones más amargos son tu sangre, también te lo advertí.
Que te has vuelto a perder.
Que te robarán los ojos como sigas dejándotelos sobre la mesa.
Comentario:
incomprensiblemente la mayor parte de las veces no hacemos caso de las advertencias, a no ser que aquello acerca de lo que nos previenen esté encima nuestro y esté a punto de devorarnos. Es lo que hay, solo nos queda aprender de ello y sacarle partido ;) Bienvenida de nuevo, aunque yo haya tardado en volver...
Comentario:
Entonces la culpa es suya (la culpa es tuya).





